25 de febrero de 2007

Humano, demasiado humano...

1889. En un arrebato, Nietzsche se arrojó al cuello de un caballo maltratado por su amo. Tal vez, en aquel momento, estaba tomando esa decisión que todo filósofo se plantea alguna vez en su vida: hacerse el loco...

23 de febrero de 2007

Recreo

En 1977, en el que sería su disco póstumo y en el tema Voir un ami pleurer, Jacques Brel hacía recuento de lo peor de la vida e introducía unos versos premonitorios: "Bien sûr ces villes épuisés/ par ces enfants de cinquante ans/ notre impuissance à les aider...". Han transcurrido 30 años desde aquella canción y nuestras ciudades aparecen todavía más agotadas, nuestros adolescentes aún más envejecidos. Y, lo más grave, nuestra impotencia para ayudarles se ha consolidado.
Es cierto, Occidente (por generalizar) tiene un problema en el consumo desaforado de alcohol a que se entrega desde muy temprano su juventud. No ocurre sólo en España. Cuando en Gran Bretaña se permitió la ampliación del horario de apertura de los pubs, periódicos y televisiones dedicaron no pocos monográficos al estudio superficial del problema. Conservo en la memoria imágenes lacerantes de chicas borrachas dando tumbos por las aceras. Y no estoy segura de que no rija aún, para el centro de Londres, un toque de queda para jóvenes que les impide acercarse a partir de determinada hora. Problema y represión. ¿Soluciones? Amos, anda.
Con idéntico escepticismo he seguido la discusión que aquí ha provocado el intento de la ministra Salgado por sacar adelante la ley antialcohol. ¿Qué ley podrá impedir que nuestros adolescentes intenten aplacar el mal de su tiempo, el de no recibir respuestas a sus preguntas, y de, la mayoría de las veces, sufrirlo en suburbios para los que el futuro resulta impredecible? En esta sociedad despiadada y uncida al éxito rápido creemos que basta con construir muros, pero sería mejor cuidar del césped. Conozco a chicos que pasaron por el alcohol y que hoy están estupendos y sólo toman vino bueno una vez por semana, acompañando una nutritiva comida.
Pero también Oriente (por generalizar) tiene un problema. Sus jóvenes musulmanes, sin perspectivas para el porvenir, encuentran cada día más apetecible inscribirse en las filas del fanatismo fundamentalista. Y lo hacen tan sobrios como nuestra ministra.
De modo que quizá hayamos de convenir que ni el alcohol ni el Profeta tienen la culpa. Mejoremos "notre impuissance à les aider". ¿Quizá mirándoles a los ojos, para ver qué les pasa?.
"Impotencia" de Maruja Torres.


20 de febrero de 2007

Arte, de Yasmina Reza


Sergio ha comprado un cuadro moderno por una gran suma de dinero.

Marcos lo odia y no puede creer que a un amigo suyo le guste una obra semejante.

Iván intenta, sin éxito, apaciguar a las dos partes.

Si tu amistad está basada en un mutuo acuerdo tácito, ¿qué pasa cuando una persona hace algo diferente y completamente inesperado?.

19 de febrero de 2007

Carnaval de Venecia


Ven hasta mi, belleza silenciosa,
talismán de un planeta no vivido,
imagen del ayer y del mañana
que influye en las mareas y los versos;
ven hasta mi y tus labios y tus ojos
y tus manos me salven de morir.

Pere Gimferrer

14 de febrero de 2007

¿Trabajo o placer?

La adicción al trabajo, que puede aparecer en cualquier etapa y ámbito de la vida laboral, se suele presentar a partir de los 30 años en personas con un nivel socioeconómico medio-alto y, sin embargo, procedentes de un estrato bajo. Muchos se sumergen en esta vorágine para llenar su gran vacío existencial. Es actualmente una de las formas de adicción legal sin droga más establecidas, y más sutilmente solapadas, en una sociedad en la que priman los valores de la productividad, la competitividad, el éxito social y la búsqueda de bienes materiales...

Del reportaje de El País "Enganchados al trabajo"

5 de febrero de 2007

El habitante incierto


Un desconocido al que permites hacer una llamada en casa y desaparece sin dejar rastro....la creencia de que sigue ahí, la relación entre el ser humano y el espacio, las dudas....una película que cuenta una historia realmente interesante y que falla al final...Aun así, merece la pena pasar un rato frente a la pantalla para poder valorar lo positivo del argumento.