31 de agosto de 2007
Una visita fugaz
30 de agosto de 2007
Cambio de vida
La vida es cambio y se asume o se sufre más, si cabe... Es así. Y cada vez que nos levantamos de la cama y nos miramos a un espejo, somos diferentes personas, diferentes cuerpos, rodeados también de diferentes personas y diferentes cuerpos...28 de agosto de 2007
Ver para creer
Quemados y envenenados
Aumenta la polémica en torno al 'reality' estadounidense sobre un grupo de niños que cuidan de sí mismos.
"Estoy muy estresado y preocupado. No sé si voy a poder seguir", dice un niño en una de las imágenes difundidas por el programa. "Echo mucho de menos a mi hermano", dice otro. Y es que el drama es una de los ingredientes del programa. Pero los límites éticos parecen difusos, cuando dos niños resultaron envenenados al beber lejía y otra de once años se quemó la mano con aceite al intentar cocinar.
La ley del Estado de Nuevo México ampara a la cadena de televisión, pues permite que los niños trabajen 14 horas al día frente a las cámaras, incluso durante el año escolar. Además, los padres han firmado un contrato que obliga a los menores a obedecer las órdenes de los productores, bajo el riesgo de expulsión. El contrato también especifica que el programa no se hace responsable de ningún tipo de enfermedad. Ni tan siquiera de embarazo, en el caso de que algunos menores mantengan relaciones sexuales. A cambio, cada niño recibirá 5.000 dólares, que pierde en caso de abandonar, como algunos ya han hecho, cuenta el diario The Times.
Una portavoz del estado, Romaine Serna, ha explicado al periódico que las quejas han llegado demasiado tarde pues, aunque el programa esté pendiente de emisión, la grabación ha terminado. Aun así, cree que el programa no ha violado ninguna ley.
La CBS asegura que, detrás de las cámaras, un pediatra, un veterinario y psicólogos infantiles vigilaban a los niños.
¿Adios tristeza?
Escribió un lector para informarme de que la vida era absurda, aunque sin precisar con relación a qué. El caso es que hace un año, según relataba en su correo, decidió atravesar Canadá en bicicleta. Hasta aquí, todo normal. El mundo está lleno de gente que hace el Camino de Santiago a pie, cruza el Atlántico en barca de remos o se bebe una caja de cervezas sin respirar: hay constancia de todo ello en el Libro Guinness de los récords, cuya lectura le sume a uno en profundas reflexiones. Lo que le ocurrió a nuestro comunicante es que a mitad de camino se cruzó con otro individuo que estaba llevando a cabo la misma hazaña, pero en patinete.27 de agosto de 2007
Keith Haring
26 de agosto de 2007
Dolorock 2007
Impresionantes en concierto "The Gift"
Muy buenos "Lori Meyers"
Y sólo divertidos los "Mendetz"....
25 de agosto de 2007
Y seguir girando...
24 de agosto de 2007
La otra hipoteca

22 de agosto de 2007
La ciénaga del subconsciente
Hay que imaginar al adolescente Joyce, con el rostro plagado de acné, arrodillado en el confesionario de la capilla del colegio Belvedere de Dublín, siendo acariciado en las mejillas por un jesuita meloso mientras él vertía en la oscuridad del cajón sus malos pensamientos y los pecados de la carne. Cada vez que se atascaba, frenado por el rubor, el padre confesor lo animaría a seguir con un nuevo pescozón, como quien espolea a un potro que rehúsa saltar el obstáculo. Sabía que, una vez perdonado, volvería a caer y después sería roído de nuevo por el remordimiento. Y así siempre. Ése fue el légamo cenagoso del que el escritor extraería las mejores páginas de su literatura.
Venía de un progenitor manirroto, bebedor y profundamente católico, que en una de sus quiebras económicas, antes de ingresarlo en el colegio Belvedere, había mandado a su hijo durante un tiempo a las Escuelas Cristianas, una institución para pobres, que el espíritu altivo de James Joyce guardó como una humillante caída en la quesera del subconsciente.
Se matriculó en medicina, que pronto cambió por la disciplina de lenguas y gramática comparada en la Universidad Católica de Dublín, situada a la vera del St. Stephen Green Park, y allí tampoco pudo desprenderse de los santos torturados y de las lámparas de sebo votivo que había en la iglesia de estilo bizantino inserta en el mismo caserón. En el centro de la ciudad estaba el Trinity College, la síntesis del espíritu protestante y elitista de Irlanda, y aunque los universitarios de una y otra formación y creencia compartían las praderas del parque de Dublín, el joven Joyce creció volcando su rebeldía contra el complejo de una familia empobrecida, contra el nacionalismo irlandés amalgamado de curas, contra la soberbia protestante que era soporte del invasor británico, tres dogales que le ahogaban. La única solución era huir. Joyce había nacido en 1882, y a los 20 años ensayó el primer conato de fuga. Se fue a París, y después de pasearse por el Barrio Latino como un perro sin collar regresó derrotado a la caspa grasienta de Dublín.
Un día, el 16 de junio de 1904, se cruzó con una chica parada ante un escaparate de la calle Nassau. La requebró. Ella le devolvió una sonrisa y ése fue el sello que a partir de entonces unió sus vidas hasta la muerte. Nora Barnacle era una muchacha pelirroja de Galvay, que trabajaba de camarera en el hotel Finn's, pegado al Trinity College. Desinhibida, analfabeta, realista, alegre y decidida a todo, la chica enseñó a aquel joven reprimido a liberarse de la moral católica. Para empezar le rompió la barrera del sexo. Una tarde de domingo, la pareja paseaba por los muelles del puerto de Dublín y al llegar la oscuridad, sentados en la escalera de un callejón solitario, ella le hizo probar con cierta pericia las delicias de la masturbación, un acto que en la mente morbosa de Joyce desencadenó una tormenta de culpa y celos retrospectivos, un lastre acarreado por su formación jesuítica.
Nora Barnacle ayudó a Joyce a saltar definitivamente del país. Como dos fugitivos, sin volver la vista atrás, partieron hacia cualquier destino que no fuera tener que soportar a diario las soflamas de los independentistas irlandeses ni los sermones terribles de los curas católicos ni el elitismo de Trinity College. Joyce odiaba a esos neófitos que iban al oeste a purificarse en las islas salvajes y pedregosas de Aran, donde se guardaba la raíz de la patria celta. Al otro lado estaba el racionalismo de Europa. Joyce aceptó el puesto de profesor de inglés en una escuela de idiomas en Trieste y allí comenzó su peregrinación, que le llevaría a Roma, a Zúrich, a París, aunque nunca consiguió sacudirse Irlanda de encima, que llevaría como una chepa hasta el final de sus días.
La relación de Joyce con Nora fue una continua tempestad erótica en la que ella gobernaba el timón con una maestría extraordinaria. Unas veces lo excitaba con cartas pornográficas durante las ausencias, otras lo mantenía a raya tirándole del bocado para sumergirlo luego en la pura obscenidad sin dejar de proteger su vida hasta el mínimo detalle doméstico. Un día Nora le contó la historia de Michael Bodkin, aquel muchacho enamorado suyo que en la última noche, cuando ella tenía que abandonar Galvay para ir a servir a Dublín, le echó unas chinas a los cristales de la ventana y al asomarse lo vio en un extremo del jardín llorando estremecido bajo un aguacero. El chico murió 15 días después de pulmonía. Nora siempre pensó que había muerto por su culpa. Este lance comenzó a barrenar la mente de Joyce, quien ya no supo eludir a aquel fantasma hasta que lo transformó en el protagonista invisible de Los Muertos, el cuento más profundo de su libro Dublineses. Sin publicar nada todavía, salvo un conjunto de poemas titulado Música de Cámara, a Joyce sus compañeros de clase ya lo tenían por un genio que se desparramaba como la espuma de una pinta de Guinnes en los sucesivos pubs. Todo el resabio anticlerical y familiar afloró poco después en el Retrato de un artista adolescente, que se publicó por entregas en la revista norteamericana The Egoist gracias a los buenos oficios de su protector, Ezra Pound. Este libro comenzó a llenarle de grumos la memoria como una obertura para la gran obra del Ulises.
No era más que un oscuro profesor de idiomas perdido por la Europa de entreguerras, que se iba volviendo ciego a causa de una iritis juvenil. Llevaba un parche en un ojo, como un pirata de la literatura, y de él se rumoreaba que estaba escribiendo una extraña epopeya. Mientras Europa se llenaba de escombros, Joyce elaboraba como una oruga en Zúrich la historia de un judío irlandés, llamado Leopold Bloom, que realiza un periplo de 24 horas por Dublín. La acción transcurría el 16 de junio de 1904, en recuerdo del día en que Joyce conoció a Nora Barnacle frente al escaparate de la calle de Nassau. Durante ese circuito, este hombre vulgar, que se había desayunado con un riñón de cerdo asado y que llevaba una patata en el bolsillo de la chaqueta, iba liberando un fluido de la conciencia como un excipiente de sus sueños, de sus deseos inconfesables, del fondo cenagoso que sustenta la vida de cualquier ciudadano vulgar, mientras su mujer, Molly Bloom, le esperaba en la cama hasta altas horas de la madrugada con el sexo y la memoria palpitando como babosas.
Todo el aluvión de limo podrido que en el alma de James Joyce se había posado en el colegio Belvedere y en la Universidad Católica de Dublín se desborda desde aquel lejano confesionario de la adolescencia a las páginas de este libro grumoso, en apariencia obsceno, que no es sino el cuaderno de bitácora de un antihéroe cotidiano, navegante de asfalto, que encuentra Ítaca dentro del vertedero de sí mismo. El Ulises fue publicado en París en 1922 por Silvia Beach, una norteamericana propietaria de la librería Shakespeare & Company, ubicada en el número 12 de la Rue del Odeon. Se trata de una de las cimas de 8.000 metros de la literatura universal, que hay que escalar por la pared norte, desde la cual se despeñan una y otra vez los mejores alpinistas.
MANUEL VICENT.
Frío verano
21 de agosto de 2007
Te di la vida entera
"Y de una vuelta entera, la soltó y la obligó a que se luciera marcando el ritmo sola, conminándola a que moviera con entusiasmo el esqueleto. Pero la Niña Cuca no podía, porque era la única vez que ella se había atrevido a bailar con alguien tan experto en color y sabor local. En realidad, nunca antes había bailado. Y hasta ahí, lo que había hecho era llenarle de pisotones los zapatos de dos tonos a su compañero. 20 de agosto de 2007
19 de agosto de 2007
Ya no puede caminar...
The cockroach theory (teoría de la cucaracha) viene a decir que "si ves una cucaracha, estate seguro de que hay muchas más". En las últimas semanas se recurre, y mucho, a este popular dicho al comentar el problema hipotecario estadounidense que tantos quebraderos de cabeza está provocando en las bolsas internacionales. Cuando los expertos hablan de las hipotecas españolas, de su salud, reniegan de utilizar esta teoría. "No ha lugar", dicen en público... Pero en privado empiezan a ver su sombra. Alguna mala hipoteca ha empezado a aparecer... pero "cuántas hay, de qué tamaño y de qué color son, es un misterio".17 de agosto de 2007
15 de agosto de 2007
Unos problemas que Galicia ya tiene superados
- En Galicia el tren de cercanías no es problema. En las urbes gallegas todavía nadie se ha planteado siquiera que ese tipo de ferrocarril es la alternativa cabal al coche.
- En nuestros aeropuertos no hay grandes colas; y eso que ninguno dispone de las tres pistas y las tres terminales del de Barcelona. Igual tanta holgura se debe a que desde los tres aeropuertos gallegos se puede volar a destinos contados, mientras que desde Barcelona es posible viajar directamente a 50 capitales europeas, tres de Sudamérica y diez de África.
- Los gallegos tampoco tenemos ningún problema con el metro: no hay ni un metro de metro en toda Galicia.
- Aunque soportamos la térmica más contaminante de Europa y donamos casi gratis el caudal de nuestros ríos y nuestro viento a empresas de fuera, las velas para los apagones aún forman parte de la despensa del rural gallego. No es problema. Es sólo parte de nuestro rico patrimonio antropológico.
- Tampoco tenemos que preocuparnos sobre si el Estado cumple o no la cláusula que lo obliga a invertir todos los años en Galicia de acuerdo con el peso demográfico de la comunidad. Ese cupo que Cataluña le ha impuesto a España con su Estatuto aquí no existe.
- En diciembre, el AVE llegará a Barcelona. Un error, dada la ingente cantidad de problemas que causarán las colas para subir. En Galicia, entre todos, hemos conseguido no tener que lidiar con el engorro de tener AVE al menos hasta el 2012.
Luis Ventoso (La voz de Galicia, 15/08/07)
Claro ejemplo de retranca gallega...por desgracia!!
14 de agosto de 2007
Sube al desván

Serás la noche oscura donde arderé
las vigas de esta casa que aún sigue en pie
me beberé tu sangre y pondré tu piel
escribiré tu nombre en cada pared
no fue cosa de un día, ni dos ni tres
como el tigre a su presa, te acorralé
Porque hueles a hierba
porque sabes a selva
porque alguien rompió el molde no hay nada igual
porque hueles a tierra
porque sabes a hembra
cuando nadie nos vea sube al desván
cuando nadie nos vea sube al desván.
El tiempo solo pasa en quién no te ve
quien duerme a tu costado pierde la fe
no hay que otra vida exista que pueda ser
mejor que recorrerte al amanecer
y aunque las cosas vengan a contrapié
siempre inventamos fuerza para crecer
Porque hueles a hierba
porque sabes a selva
porque alguien rompió el molde no hay nada igual
porque hueles a tierra
porque sabes a hembra
cuando nadie nos vea sube al desván
cuando nadie nos vea sube al desván...Fotografía: Chema Madoz
12 de agosto de 2007
Dos colores
Y es allí... donde realmente me planteo que tiene que haber algo más...
10 de agosto de 2007
9 de agosto de 2007
7 de agosto de 2007
Un sueño gigante
Una figura gigante y sonriente de Lego ha aparecido hoy frente a una playa holandesa, en el complejo turístico de Zandvoort, al oeste del país. Los trabajadores de un chiringuito del complejo han visto el muñeco, de 2,5 metros de alto, cabeza amarilla y torso azul, flotando en el agua."Vimos algo en el mar y decidimos traerlo hasta la playa", ha explicado uno de los trabajadores. "Yo ví el muñeco a la deriva. Era como si viniese de Inglaterra", ha añadido una bañista.
Los trabajadores del chiringuito han decidido colocarlo enfrente de su chiringuito, donde se ha convertido en un auténtico reclamo para los niños.
6 de agosto de 2007
Planet Terror
A pesar de todo, sigo defendiendo a estos dos directores que pueden llegar a ser detractores del buen gusto y las buenas maneras de una forma tan curiosa y tan crítica...

























































