
¿Sabes de qué cultura se trata y a qué mural me estoy refiriendo?


Pensó que el amor, como los árboles, necesita cuidados. No entendía entonces por qué cuanto más fuerte y robusto crecía el álamo que tenía en sus 70.5 acres, más se venía abajo su matrimonio.
"Nocilla Dream", de Agustín Fernández Mallo

Nigger es el término más despectivo para referirse a un negro en Estados Unidos. Porque evoca la esclavitud, esa ignominia que durante tres siglos arrancó de África a 22 millones de personas. John Lennon compuso una canción que se titula Woman is the nigger of the world, en la que viene a decir que ser mujer es aún peor que tener la piel oscura, es como ser la esclava de los esclavos. La canción es del año 1972; entonces el presidente era Richard Nixon. Hoy, 36 años después y a efectos electorales, ¿es peor ser una mujer o ser un negro? ¿Lo tiene más difícil Hillary Clinton que Barak Obama?
Los caucus de Iowa, en el corazón rural del país, dieron la primera victoria a Obama. Pero fueron los hispanos de Nevada quienes resolvieron el empate en favor de Hillary. La campaña de las primarias de los demócratas está inexorablemente unida a la cuestión del género y la raza. Una mujer y un negro aportan ingredientes nuevos y estimulantes para el electorado, pero a veces da la sensación de que están en un juego de equilibrios para, al mismo tiempo, aprovecharse y huir del estereotipo. A ella le gustaría ser un poco negra y a él un poco mujer para ganar las elecciones.
Barak Obama, con sangre africana fresca, no tiene el aspecto de un nigger. Tiene a su abuela en una aldea de Nigeria, pero se crió con su madre blanca y es un profesional de éxito. Hillary lo mismo deja asomar una lágrima (gesto difícil en un candidato masculino) que rechaza ser portada de Vogue. Una mujer que nunca aceptó ser gregaria, reivindica ahora el apoyo de su marido, que a veces finge hacer el papel que tradicionalmente se le asigna a las aspirantes a primera dama.
Mientras Obama aún tiene que aclarar que no es musulmán, a Hillary se le reconoce la estirpe de los que siempre han dirigido los destinos de la primera potencia mundial. En esta contienda un negro aún es más nigger que una mujer.
Fuente: La Voz de Galicia. Autor: Carlos Agulló.

Hay besos de película y otros que lo son sin saberlo. Tampoco lo sabía una pareja de veinteañeros chinos, su único pecado despedirse con un apasionado beso en la estación del metro. Las cámaras de seguridad del suburbano chino captaron el momento en el que los jóvenes manifestaban su amor o simplemente decidieron poner sus labios en remojo. Hasta aquí una historia normal, que casi todos los fines de semana se encuentran en las esquinas de las estaciones de metro o en las marquesinas de autobús. Lo extraordinario, que un trabajador del suburbano chino cuelgue el vídeo en Internet, sea uno de los más vistos en la Red y encima cause polémica.Nunca menos de tres minutos dieron para tanto, incluso para titular de forma machista la historia: Zhege nüren tai yaole, que viene a significar en chino mandarín: esta chica lo desea demasiado. El vídeo fue alojado en el portal Tudou.com, y el pasado 13 de enero fue colgado también en YouTube.com, donde, según aparece en la misma página web, desde entonces ha recibido más de 350.000 visitas.
Algunos internautas creen que la estación donde fue filmado el polémico vídeo pertenece a la línea 3 de la red del metro de Shangai, concretamente en la estación de Youyi Lu. La fecha de grabación del vídeo pertenece al 2 de septiembre de 2007, puesto que en repetidas ocasiones en la esquina superior izquierda de la imagen aparecen superpuestas las letras "A CH", y en la inferior izquierda el rótulo "07-09-02".
Investigación abierta
Shanghai Shentong Metro, la compañía que lo gestiona, está investigando si fue así y si los responsables son empleados suyos. Según asegura hoy el diario Shanghai Daily, la pareja que aparece en el vídeo se puso ayer mismo en contacto con la compañía para pedir una compensación, a lo que la empresa respondió que aún están investigando el caso, aunque los afectados ya han contactado con abogados y están considerando llevar el asunto a los tribunales.
"Si de verdad lo hicieron nuestros empleados, la compañía del metro tomará medidas serias con los que estén involucrados", según declaraciones de los responsables del metro a la agencia Xinhua. A su vez, los códigos internos de ética serán estrictamente aplicados.
El escándalo ha reavivado la polémica sobre el uso de las cámaras de seguridad en lugares públicos, que en las grandes ciudades chinas se pueden encontrar desde bancos, supermercados y hospitales hasta en ascensores, en calles importantes y en muchos medios de transporte, incluidos los taxis.
El próximo 31 de enero entrará en vigor en China una nueva ley que prohibirá tanto en los medios de comunicación chinos como en Internet la difusión de imágenes que humillen o difamen a cualquier persona. La pena máxima por violar esta ley será una multa de 2.850 euros.
Fuente: ELPAÍS.com
Tengo una amiga que ha elaborado una original teoría sobre las relaciones personales. Según ella, cometemos el error de intentar encontrar nuestra media naranja –quimera cada vez más inalcanzable–, cuando lo que debemos procurarnos es el monstruo de Frankenstein. Dicho así suena friky, pero la teoría tiene su punto, de modo que voy a intentar explicarla. Mi amiga dice que nos pasamos la vida soñando con la persona perfecta, esa con la que compartir todas las parcelas de la vida: el sexo, las aficiones, los proyectos, que además sea nuestra mejor consejera y nuestro paño de lágrimas cuando vengan mal dadas. Lo malo es que tal dechado de virtudes no existe; pues el que es una fiera en la cama es también un ojo alegre que corre detrás de todo lo que lleve faldas. Aquel que parece nuestra alma gemela, porque le gusta tanto Oscar Wilde como Pink Floyd, es un vago de siete suelas al que le molesta nuestro éxito profesional. Y, por fin, el santo que aguanta todas nuestras neuras, nos ama con indesmayable pasión y mataría por nosotros es más aburrido que chupar un clavo y soporífero como el Valium. «Seamos realistas –dice mi amiga–, esto es lo que hay y más vale no hacerse películas. Para colmo, resulta que la mayoría de nosotras/os (la teoría es válida para hombres y mujeres) sabe todo esto de sobra, pero ahí es donde entra el `engaño Stendhal´.» «¿Y qué es eso?», pregunté yo, interesadísima. «Ya sabes», respondió mi amiga. «La inefable teoría de la cristalización. Dice Stendhal que cuando uno se enamora, se produce el mismo fenómeno que cuando se arroja un tronco seco a una mina de sal. La sal recama el tronco de bellísimos cristales que nos hacen ver como una joya lo que no es más que una rama vieja. Pasado el enamoramiento, se acaba la cristalización y volvemos a ver el tronco tal como es. En otras palabras, la persona que amamos no tiene ni la mitad de las virtudes que le atribuimos y más pronto que tarde empiezan a notarse sus carencias. A medida que nos vamos haciendo viejos, afortunadamente, seguimos enamorándonos, pero ya sabemos que todo es una idealización, de modo que cada vez resulta más difícil encontrar alguien potable. Entonces es cuando se hace necesario recurrir al doctor Frankestein.» Acto seguido, me explicó que la solución es crear un monstruo con trozos de personas hasta formar la media naranja ideal. «Evidentemente no se trata de descuartizar a nadie, sino de procurarse una persona como pareja estable, otra con quien compartir inquietudes intelectuales, una tercera para las confidencias más íntimas y hasta una cuarta para la cama, si es menester. Además, con este sistema se acabaron las neuras existenciales porque lo que no te da uno te lo da otro, ¿comprendes?» Yo le dije que sí muy educadamente, aunque su teoría me pareció un disparate, pero luego, dándole vueltas, me he dado cuenta de que no es tan descabellada. Por supuesto no estoy de acuerdo en eso de tener tres o cuatro amantes (misión imposible en los tiempos que corren cuando encontrar uno presentable ya es un triunfo), pero sí me parece interesante la idea de no esperarlo todo de una sola persona. Pienso que una de las razones por la que fracasan tantas parejas es porque todos tenemos una idea `muy Hollywood´ del amor: creemos que enamorarse significa encontrar de golpe al ser perfecto y cuando nos damos cuenta de que le faltan piezas surge el desencanto. Sin caer en la poligamia de mi amiga, pienso que es buena idea no poner tantas expectativas en una sola persona. Porque, aunque le disguste a los amantes de los topicazos, la felicidad consiste, precisamente, en olvidar al príncipe azul y en no esperar peras del olmo. Ya lo dijo Billy Wilder en una de sus frases románticas más paradójicas: «Nadie es perfecto» (y nosotros tampoco).
Carmen Posadas, El semanal XL 20/01/08
Desconectar, escapar de la rutina, disfrutar de la libertad, de la calma de un paisaje que se deja acariciar, salir de nuestra pecera... acogedora a veces y otras no tanto...
“Al explorar las sensibilidades poéticas y el lenguaje compartidos por todos los animales, con mi trabajo busco redescubrir esa tierra común que una vez existió cuando las personas vivían en armonía con los animales. Las imágenes muestran un mundo que no tiene ni principio ni fin, ni un aquí ni un allí, ni pasado ni presente.”
Las referencias en televisión y pornografía borran el erotismo - El inicio llega a los 14 años sin tabúes, más lúdico, pero reproduce roles de género y mantiene el ansia de impresionar.
Gallardón, segundo capítulo. Y lo que son las cosas, señores: hace cuatro días, el debate político estaba en dilucidar si Zapatero había mentido sobre el diálogo con ETA. Parecía la ruina del PSOE, y el presidente un torpe que le hacía un regalo espectacular a Rajoy. Para apartar ese tema del escenario, ni Moncloa ni Ferraz hicieron nada: el PP se encargó de limpiar la agenda socialista. Apareció Manuel Pizarro con su aureola de hacedor milagroso y resistente heroico. Y ahora llevamos dos días donde el parlamento nacional de las tertulias no se detiene en los miles de agencias inmobiliarias cerradas, ni en el hundimiento de las bolsas, ni en nada que sea ajeno a la magia y desgracia de Alberto Ruiz Gallardón.Si el lector es aficionado a Internet, observará varios fenómenos: el masivo, que hace que se hable del alcalde de Madrid casi en exclusiva; el pasional, con cientos de opiniones exaltadas, a favor y en contra del nuevo mártir nacional; el sociológico, que se ha propuesto levantar adhesiones, como si se tratara de frenar el canon digital, y las encuestas de las páginas web de los diarios, que arrojan este balance: más de un 80% de los que votan consideran que Rajoy se ha equivocado. Menos mal que la «democracia electrónica» no es representativa. Menos mal; pero esas expresiones indican que el caso Gallardón no está cerrado. Ante tal clamor digital, Rajoy parecía ayer un llanero solitario entre las flechas de los indios y trataba de responder al aluvión de críticas: «He hecho lo mejor para el Partido Popular y para mí». Y añadió: «Quiero ser presidente».
Al escucharlo, tuve sentimientos contradictorios. Por una parte, necesidad de replicarle: no diga lo obvio, don Mariano; no repita que quiere ser presidente, que pueden no creerlo, y es un discurso muy parecido al que causó la ruina de Gallardón. Pero, por otra, comprendo lo complejo del desafío. ¡Qué difícil es justificar una decisión que, tal como se presentó, parece el fogonazo de una reunión dramática de la Santa Inquisición! ¡Qué difícil es explicar en propia voz que está harto de presiones y de esa intención oculta de abrir su testamento en vida! ¡Y qué imposible defender la exclusión de una persona sin herirle, sin humillarle más, apartándolo, pero tratándolo al mismo tiempo como un compañero necesario!
Este es el momento en que la dirección del PP debe llamar a los cardenales. Pero no a pedirles manifestaciones, sino rezos como este: «Que se produzca un milagro, Señor; que haya un acontecimiento que haga olvidar a Gallardón; que Zapatero meta pronto la pata, que no resultará difícil. ¿O es, Señor, que has cambiado de parroquia y esas mercedes solo las concedes a socialistas?».
Manuel Pizarro. Fotografía de El País.
Éste es el Big Brain Academy y realmente es divertido y retador...
(Del lat. conscientĭa, y este calco del gr. συνείδησις).
1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.
2. f. Conocimiento interior del bien y del mal.
3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas.
4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto.
5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.
Una cámara que persigue a sus personajes, que se mueve con ellos, tras ellos, intentando averiguar qué les ocurre, por qué sufren y por qué se autodestruyen...



En el centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir, nacida en París el 9 de enero de 1908, se impone una visión crítica de la autora de El segundo sexo, uno de los libros más importantes del siglo XX. En el aniversario de Simone de Beauvoir, una mujer de altísimo nivel intelectual y que llevó una vida amorosa libre, que suponía la práctica del sexo con hombres y mujeres, no faltarán navajeros que centrarán sus comentarios en los errores y mezquindades de esta mujer, que, como cualquier ser humano, se equivocó gravemente en algunas de sus decisiones personales y políticas vinculadas a la izquierda.
Unos extractos breves de El segundo sexo deberían leerse en todos los colegios y universidades para que esa basura ideológica sobre la condición femenina, que, por ejemplo, ha llevado en España al asesinato de 74 mujeres en el 2007, empiece a desaparecer del mapa. Estos asesinatos demuestran la extrema importancia de que, en todos los niveles de la educación académica, se transmitan ideas correctas sobre la condición femenina.
Y, en este terreno, Simone de Beauvoir es una maestra de primer orden. El segundo sexo, que se publicó en 1949, se convirtió en 20 años en la biblia del pensamiento feminista. A partir de los años 70, el feminismo creció generando diversas tendencias. Las líderes de esas tendencias -Betty Friedan, Kate Millet, Germaine Creer?- partieron de la obra de De Beauvoir. Leamos El segundo sexo; nuestra educación sobre la condición femenina mejorará mucho.