23 de mayo de 2008

Genial Krahe



Sé que no me necesita,
conmigo y sin mí
lleva su marchita,
sé que no me tiene en un altar,
pero eso no quita
que en primer lugar
le gusta bailar,
bailar y bailar
conmigo y sin mí,
en segundo lugar
le gusta tomar
el sol junto al mar
conmigo y sin mí
en tercer lugar
le gusta follar
conmigo y sin mí,
pero en cuarto lugar
le gusta follar
conmigo,
más que sin mí.

Eso me dijo ella.

Y me dijo más,
me dijo: jamás,
jamás me impondrás
quererte
muy, muy,
tal y como lo ves
así es como es
si no quieres des-
prenderte
de mí,
no quiero pasión,
ya mi inclinación
es fuerte
hacia ti,
mas casado estás,
no tientes aún más
tu suerte
déjalo así
y toma buena nota:

en primer lugar
me gusta bailar,
bailar y bailar
contigo y sin ti,
en segundo lugar
me gusta tomar
el sol junto al mar
contigo y sin ti,
en tercer lugar
me gusta follar
contigo y sin ti,
pero en cuarto lugar
me gusta follar contigo
más que sin ti.

Eso me dijo ella.

Sé que no me necesita,
conmigo y sin mí
lleva su marchita,
sé que no me tiene en un altar.
O quizá sí.

19 de mayo de 2008

Publicidad Basura y cabreo monumental

He descubierto que a veces salen, en nuesto país de las últimas cosas, anuncios basura (por no llamarles anuncios MIERDA)...
Por favor, avisadme si véis alguno rondando por aquí...

GRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!

Muchas gracias y siento mi cabreo, pero es algo que me molesta muchísimo...y ya los aguanto en mi cuenta de correo como para aguantarlos también metidos en nuestro salón...

Un beso a todos mis lectores muditos.

7 de mayo de 2008

Bola de fuego

Hay fotos que uno no sabe si es mejor no revelar nunca. La Voz ofreció el martes un documento extraordinario. Las imágenes de un carrete que su autor, el militar Robert Capp, pidió que no se diesen a conocer hasta este año. Son más pruebas de la devastación de las armas atómicas, de la carrera del hombre hacia su destrucción. Hiroshima, en carne carbonizada, nunca mejor dicho. El 6 de agosto de 1945, el Pequeño muchacho, como se nombró a la bomba, cayó desde Enola Gay (así se llamaba el avión B-29 por el nombre de la madre del piloto) sobre un puente en forma de t y lo destrozó todo. Más de 120.000 muertos al instante, otros 60.000 morirían lentamente por la exposición a la radiación. Una animalada. Truman, el presidente norteamericano, habló enseguida para anunciar que continuaría con la lluvia de muerte si Japón no capitulaba. Y así sucedió Nagasaki y la capitulación. Vientos de 800 kilómetros por hora, temperaturas de 50 millones de grados, el centro del infierno. Montañas de carne humana carbonizada por un hongo de color violeta que se convirtió en una bola de fuego que arrasó totalmente más de dos kilómetros a la redonda e incineró a todos los que estaban allí. Hiroshima se sorprendía porque no le afectaban los bombardeos. No sabían que los reservaban para un día especial, para algo mejor. La aniquilación absoluta. La prueba definitiva de que el hombre esconde a un asesino.


César Casal, La Voz de Galicia (día 07/05/08)