31 de enero de 2009

Exposición de Fotografía de Pablo Iglesias. La Coruña.

Hotel Meliá Maria Pita, en Pedro Barrié de la Maza nº 1
Del 30 de enero al 28 de febrero de 2009

Ayer estuve en la inauguración de la exposición de la que os hablaba en la entrada anterior. Aprovecho para colgar otra de las fotografías de Pablo Iglesias y para felicitarle por su nueva colección.

25 de enero de 2009

Una nueva exposición de Pablo Iglesias. Fotógrafo gallego.

Se informa a todos los navegantes que a partir del próximo viernes 30 de enero se exponen nuevas fotografías de Pablo Iglesias en el antiguo Tryp Maria Pita de La Coruña, ahora Meliá Maria Pita (frente a la playa del Orzán y a la fuente de los surfistas). Ni que decir tiene, que no os la podéis perder si os gusta la buena fotografía.

Desde aquí le envío un fuerte aplauso a Pablo por la calidad de su trabajo. Muchas felicidades.

Botero. Cuando la denuncia se tiñe del color del circo...


Una exposición que pasea ahora por Vigo y que finaliza en breve por esos lares. Creo que no voy a poder ir a verla pero los que estéis cerquita y no la hayáis visitado ya, ¿a qué estáis esperando?...

Ya nos contaréis.

Un paseo por La Coruña envuelto en olas...

Fuente de la fotografía: Ojo digital

Y ayer dimos la vuelta a esta península que es La Coruña, rodeados de olas que se iban y que volvían aun con más fuerza demostrando que son ellas las que siguen mandando en la ciudad rodeada de mar. Un atardecer sonrosado que brillaba con esa luz especial que tienen los días oscuros del invierno, iluminados por esos resquicios de un sol que se niega a morir a pesar de las adversidades.

Y allí estábamos sobre el paseo marítimo, acercándonos a un paisaje salvaje que sigue creciendo aunque se encuentre cerca de los lugares denominados paradójicamente civilizados. Las galerías de cristal, el castillo, el dique de abrigo, la torre de Hércules, las playas solitarias, las olas que se dejan ver tras los muros de piedra, la casa de los peces...

Realmente reconfortante y, aunque parezca extraño, realmente relajante para los ojos que recorren las escenas del naufragio...

21 de enero de 2009

"La casa de los conejos", de Laura Alcoba


Mi padre y mi madre esconden ahí arriba periódicos y armas, pero yo no debo decir nada. La gente no sabe que a nosotros, sólo a nosotros, nos han forzado a entrar en guerra. No lo entenderían. No por el momento, al menos", dice una niña de apenas siete años. Es 1975, y ella vive en La Plata con su madre, que debe evitar la calle: tiene pedido de captura y su foto aparece en los diarios. Son tiempos funestos. Hace poco se mudaron de vivienda, y para la niña será un cambio radical: descubrirá el secreto, el encierro, y luego el miedo.

En el nuevo hogar se crían y venden conejos. Esa es la fachada pública, porque en verdad es una casa clandestina de Montoneros, una de las más sensibles. Allí dentro los nervios y la ansiedad se aplacan limpiando pistolas y fusiles, acomodando granadas, o en mateadas fugaces y amenas. Los compañeros ya mueren o desaparecen en las calles, y cada semana el ambiente se degrada. La infancia de esa niña declina con el terror de los adultos, con frases cargadas de ira, de una lógica que no logra descubrir y que la apremia. Su inocencia se evapora al mismo tiempo que la Argentina se hunde en la violencia.


No lo he leído ni lo tengo, pero acabo de ver la crítica y una entrevista a la autora en "Página 2", y la verdad, me he quedado con ganas de más...

18 de enero de 2009

¡Feliz cumpleaños!

Fuente de la fotografía: pinchar aquí

¡Un beso muy fuerte a mi compi de blog!

Reuniones de Antiguos Alumnos

Fuente de la fotografía: Antiguas alumnas
(Nota: la imagen no tiene relación alguna conmigo y ha sido encontrada y elegida al azar)

Después de algún período de tiempo importante, nos volvimos a reunir y me gustó esa experiencia del reencuentro con las que fueron mis compañeras de clase del colegio. Al principio dudaba de si saldría bien por lo lejano de nuestros contactos, y hoy por la mañana puedo decir que me alegro mucho de haber dedicado la noche de ayer a volver a compartir recuerdos y vivencias. Una experiencia recomendable que no debería perderse nunca.

Y vosotros, ¿seguís manteniendo el contacto con esas personas que os vieron con coletitas o pantalones cortos?...

17 de enero de 2009

La vida y la muerte...

Fuente de la fotografía: Pinchar aquí.

Ambas tan cerca, tan unidas en un mismo instante, que entran escalofríos cuando nos paramos a pensar en esta extraña relación aun no comprendida por ser tan difícil de comprender. Y esas palabras que se escuchaban cuando aun eramos niños cobran cada vez más sentido cuando las volvemos a escuchar envueltos en duras y frías realidades. "No somos nada". Efectivamente, no somos nada y también somos todo. De golpe y porrazo desaparecemos. No existimos. Pocos nos recordarán por mucha fama que hayamos conseguido cuando estábamos vivos. Pocos nos recordarán como quisiéramos que nos recordasen. Con cariño, con ternura. Sin morbo, sin lástima.

En realidad, comenzaba esta entrada con la intención de contar que dos personas conocidas han decidido acabar con su vida en estos últimos meses. Planificando un final con tiempo o sucumbiendo al instante más negro que provoca la última decisión; nunca lo sabremos y ahora no importa. Me siento defraudada, entristecida e inmensamente vacía, al intentar entender qué tipo de pensamientos se cruzan para saltar al vacío sin más, para acabar con todo, para no seguir intentándolo...

Me resulta difícil y a la vez tan fácil.
Campurriana hoy está triste.

10 de enero de 2009

Nieve en Santiago de Compostela...

Fotografía de Anxo Iglesias

Estaba cerca de la catedral y, sin embargo, no pude disfrutarla vestida de blanco. Cuando llegué, sólo quedaban los ojos helados de las piedras y las lágrimas que recorrían las frías superficies de la ciudad de la lluvia, que esta vez habían quedado congeladas al verla tan hermosa.
Tras ella, me contaron, multitud de pajes acompañándola, multitud de fotógrafos escondidos tras la luz que regala la nieve, fugaz pasajera de Santiago de Compostela...

La Sala Bagdad de Barcelona en Callejeros

Creo que alguna vez ya hemos hablado por estos lares del programa Callejeros. Escuché que hoy recorrían las experiencias de la cola del paro pero no he llegado a tiempo a su primera parte. En la segunda parte de este programa aparece como protagonista la Sala Bagdad de Barcelona, y vuelvo a preguntarme cómo es posible que existan personas que sean capaces de hacer sexo en directo como quien fríe una chuleta o compra el periódico del día. Supongo que la razón principal y casi única será el poderoso caballero, o puede que incluso alguno disfrute frente a los ojos que le miran desde la barrera.

Un paseo por las vidas de estas mujeres y hombres que encuentran en tan primitiva actividad una forma de vida. No dejará de sorprenderme y puede que haya que sumergirse en tantas circunstancias que a uno le resulte muy complicado entenderlo si no ha pasado por alguna de ellas...

Desde luego, algo hay que valer ya en un principio para lanzarse al escenario. Y, por cierto, si algún día me caso, nada de sexo, nada de sombreros fálicos, nada de gastronomía erótica.

Y vosotros, ¿iríais o habéis ido a algún espectáculo de este estilo?

Muchas gracias a Callejeros y a los participantes de este reportaje.

9 de enero de 2009

Kiki, la reina de Montparnasse...

Kiki de Montparnasse es el último libro con dibujos que he leído. La vida de una mujer que utilizó sus armas para vivir o sobrevivir, para amar y ser amada o no serlo, para acercarse a la luz de los focos o alejarse, para quemar cada minuto buscando la felicidad que no existe o sí que existe...

Y rozó el éxito, que a menudo se mezcla con vidas bohemias y un tanto tortuosas. Lo consiguió. Ahora todos la recordaremos como la mujer del París de los años locos.


Y a quién le pueda interesar, un artículo de El Mundo: Kiki, la reina de Montparnasse

«Siento un dolor en el corazón al pensar que esta noche estarás solo en tu cama, te quiero demasiado, sería bueno que te amara menos porque no estás hecho para ser amado, eres demasiado tranquilo. A veces tengo que suplicarte por una caricia, por un poquito de amor… Pero tengo que aceptarte como eres, después de todo eres mi amante y te adoro; vas a hacerme morir de placer, de amor y de pena. Te muerdo la boca hasta que sangra y me emborracho de tu mirada indiferente y a veces mezquina»...

6 de enero de 2009

"Pollo con ciruelas" de Marjane Satrapi


Lo he leído esta tarde. Me ha encantado. Su filosofía sencilla de la vida, de la muerte, de las decisiones que tomamos, de las repercusiones de las mismas, del amor que inspira, del desamor que mata, de la familia, de los hijos y de los padres, del miedo...

Parece mentira que en un librito tan pequeño puedan caber tantas cosas.

Mi homenaje de hoy es para ella. Para Marjane Satrapi.

Día de Reyes

Ya se terminan estas fechas navideñas y ya estamos pensando en las nuevas comilonas de carnaval, por lo menos por este rinconcito del norte gallego tan gastronómicamente dotado. Aun así, debo reconocer que también me produce cierta tristeza el despedirlas. Han sido momentos de encuentros dulces con amigos de la infancia, ya sea de la primera o de la vigésima infancia, y momentos para recordar y saborear con amistades que duran a pesar del escaso contacto presente. Y es que el haber compartido un trocito de vida con alguien une y mucho. Mucho más de lo que creemos en un principio cuando aun navegamos por las anécdotas.

Éste ha sido un bonito regalo de Reyes; el reencuentro con amigos. Muchas gracias a todos.

Australia, la Kidman, el Jackman, el niño de la selva con mechas y el maravilloso rey Jorge...

Campurriana quiere mucho a sus navegantes sin rumbo fijo o con rumbo por estos caminos virtuales. Por ello, ha decidido darles un sabio consejo sin peticiones a cambio.

Si ustedes adoran su tiempo libre, si realmente prefieren gastarse sus dineros en una buena ración de jamón con vino y no en una butaca que les ata al absurdo, no vayan a ver esta película titulada Australia. Dicen algunos que es un homenaje al "cine perdido" y yo digo que ojalá se perdiese para siempre casi sin haber nacido y que no se hubiese cruzado en mi camino semejante bodrio, semejante tomadura de pelo. Me engañó ella con su refinada apariencia de mujer brillante y delicada, y caí en sus redes creyendo que iba a realizar un viaje por parajes de otras épocas en las que el cine era un arte a lo grande, a lo bestia diría, recordando Lo que el viento se llevó...
Y así pasamos interminables horas frente a una pantalla que escupía tópicos, historias vacías, besos y amores enlatados, minutos inmensamente prescindibles o todo lo contrario si pensamos en lo que podríamos haber estado haciendo fuera del centro de ocio mientras nuestras posaderas se removían en los asientos.

Vuelve el hombre. La Kidman se vuelve loca. Al fondo se escucha la voz insoportable de un niño que parece salido del libro de la selva, y las magias de un personaje que calificaría de humorístico o patético según se mire (véase foto de aquí abajo del personaje en cuestión. No tiene desperdicio.)...

Eso sí. Todos lucen una dentadura blanquísima que brilla casi con luz propia. Y por su ausencia también brilla lo que debe tener un gran producción si quiere dárselas de eso: un buen guión y unos actores que convenzan, aunque sean más feos.

Lo mejor de la película: las vacas, el gordinflón que bebe para olvidar, los caballos...