26 de febrero de 2009

Mis lecturas del desayuno...


Un accidente de tráfico en una autopista suele colapsar la circulación en ambos sentidos. Unos se encuentran con el escollo propiamente físico. Y los otros, los que tienen vía libre para circular, levantan el pie del acelerador y se rinden ante una necesidad psicológica. La de mirar. Es un instinto primitivo. Restos del corazón de la manzana de Eva. Una llamada ancestral del olor de la sangre. Allí, escondido bajo una pátina de supuesta curiosidad filantrópica, duerme el morbo.

El agitado tráfico mediático está provocando auténticos atascos de conciencia. Trombos derivados de un catálogo del morbo. En la revista O.K. , Jade Goody, ex concursante del Gran Hermano británico, vende su muerte al diablo. Es una enferma terminal de cáncer que decidió poner en el mercado los últimos estertores supuestamente felices de su vida. Boda entre lágrimas y luna de miel con poso amargo. En un programa de televisión español se hacen cruces ante tal monstruosidad. Es la evidencia de que el tiempo y las convicciones se mueven a velocidad de vértigo. En ese mismo plató fue entrevistada hace solo unos días la novia del presunto asesino de Marta del Castillo. Una menor. No importa. Se tolera menos una colleja de madre a un chaval rebelde que despellejar a un niño al calor de las cámaras.

La excusa que justifica todo esto es tan barata como irresponsable. La audiencia. Es lo que quiere la gente. El espectador tiene la palabra. Pero son otros los que manejan la parrilla e incluyen la casquería en el menú. Los que colocan el morbo en la orilla del camino más transitado para que todos giren la cabeza.

Como la vida sigue sin Marta y seguirá sin Jade, la presentadora de un talk show vespertino plantea una propuesta más liviana, pero prometedora: «Si crees que tu hermano envidia todo lo que tienes, llama al 9...».

"Colapso". Mariluz Ferreiro. La Voz de Galicia.

24 de febrero de 2009

Enorme, histórica y descuidada...

Así la define Orhan Pamuk, cuyos relatos de la ciudad son buen testimonio de la vida que lleva dentro; en sus calles y en las profundidades de las aguas que la rodean. Vuelvo a sentir Estambul como una ciudad mágica cuyo recuerdo produce en mí sensaciones de cuento. Como si ese lugar no existiese realmente. Como si el bullicio formase parte de una fantasía que vivieron algunos de los personajes de una historia leída hace mucho tiempo...

Pequeños placeres de la vida...

Fuente de la fotografía: pinchar aquí

Me refiero al placer que viene casi en silencio, sin grandes avisos antes de su llegada, con el sosiego propio que transmiten los que apenas sin decir nada lo dicen todo...

23 de febrero de 2009

Penélope

Finalmente, nuestra Pé ha ganado el Oscar ya casi predestinado tras el cobijo de directores como Woody o Pedro. Esta mañana iba escuchando la noticia en el coche y me sorprendí a mí misma emocionándome. Debo añadir que no me gusta Penélope como actriz. No me gusta en absoluto a pesar de que no niego que ha sabido estar en el momento justo en el sitio adecuado. O, más bien, ha tenido a su alrededor a gente que ha sabido dónde está el negocio, dónde están los lugares recónditos del éxito de brillantes vestidos y glamour de alfombras rojas. Su (ligero) parecido a Audrey Hepburn ha ayudado al otro lado del charco. También sus enamoramientos cuidadosamente elegidos, sus serpenteantes movimientos entre gentes de grandes contactos o contactos de grandes gentes.

Perdona, Pé. Pretendía felicitarte y casi te pongo verde. Sinceramente, y aunque no lo creas, me alegro de que hayas recibido el premio a pesar de que pienso que no lo mereces. Te falta mucho para llegar a ser una buena actriz y seguramente lo sabes ya a estas alturas. De hecho, creo que nunca llegarás a ser una buena actriz, aunque es posible que con la edad vayas mejorando y este Oscar constituya un impulso importante para subir tu autoestima interpretativa. Ojalá así sea.

Felicidades, Penélope.

21 de febrero de 2009

Escoria humana

Fuente de la fotografía: Ignoria

escoria.

(Del lat. scorĭa).

1. f. Sustancia vítrea que sobrenada en el crisol de los hornos de fundir metales, y procede de la parte menos pura de estos unida con las gangas y fundentes.

2. f. Materia que, al ser martilleada, suelta el hierro candente.

3. f. Lava porosa de los volcanes.

4. f. Residuo esponjoso que queda tras la combustión del carbón.

5. f. Cosa vil y de ninguna estimación.


DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición


Decepción podría ser el título de esta entrada. Más políticamente correcto sin duda, pero no tan cercano a lo que siento cuando recuerdo. Ayer me vinieron a la mente estas dos palabras juntas, unidas desgraciadamente por lo vivido en una noche que pretendía ser de ocio y que acabó convertida en un profesor con el libro de la vida abierto drásticamente de par en par. Ayer confirmé, una vez más, la frialdad de esa masa denominada gente que no deja de sorprenderme a pesar de todo lo visto y vivido hasta ahora.

Nos encontrábamos en un mesón cenando y charlando tranquilamente cuando un hombre de unos cuarenta años se desvaneció de repente frente a nuestros ojos, mientras los que estaban en la mesa de al lado se retiraban con cierta expresión de repugnancia como si de un virus mortal se tratase. Una mujer que estaba con él gritaba desesperada pidiendo un médico, una ambulancia...Rápidamente cogí mi móvil del bolso y llamé al 112 con la indignación del espectáculo que me rodeaba en esos momentos y aun no siendo consciente de los detalles. Excepto los dueños del mesón, NADIE hizo ademán de llamar, NADIE se movió de su asiento. Es más, la gente ¡SIGUIÓ COMIENDO!.

Salí del lugar para averiguar la calle en la que nos encontrábamos y, una vez avisados los servicios médicos, entré de nuevo para que la mujer que acompañaba al hombre hablase con el doctor de los posibles antecedentes clínicos y demás asuntos de interés.

El espectáculo era totalmente desolador. El hombre en el suelo, sus amigos/familiares cerca de él sin saber qué hacer salvo esperar. Se necesitan más que nunca unas palabras de apoyo en esos momentos y creo que el que tiene un mínimo de sangre en las venas lo sabe, lo intuye al menos, y le preocupa. Mientras, como música de fondo, las risas, las conversaciones de aquéllos que no sufren por otros, que no sufren por nadie salvo por ellos mismos y quizá por sus padres o hijos. No quise mirar a los ojos de los allí presentes. No pude hacerlo. Me viene a la mente la imagen borrosa de una mujer que mascaba chorizo a mi lado como si nada ocurriese frente a ella. Tuve también una sensación desagradable de desesperanza, de vergüenza por pertenecer a su misma especie.

Ni siquiera los animales se comportan así, comentábamos cuando se llevaron al hombre. Una pareja que llegaba en esos momentos no pudo evitar escuchar nuestra conversación del después y añadió: Desgraciadamente, es lo que hemos creado entre todos.

15 de febrero de 2009

Otro concurso campurriano...

Hacía mucho que no ponía uno y ya tenía ganas. No quería dejar el blog esta semana sin una entrada de arte, del arte que nos hace olvidar o recordar, según se mire...

Feliz semana, navegantes.

P.D. Por cierto, como siempre, título de la obra, autor, lugar retratado...(demasiadas pistas)...

14 de febrero de 2009

¿Quién habló de Libertad?...





Artículo 5 del Estatuto de Autonomía de Galicia:

  1. La lengua propia de Galicia es el gallego.
  2. Los idiomas gallego y castellano son oficiales en Galicia y todos tienen el derecho de conocerlos y usarlos.
  3. Los poderes públicos de Galicia garantizarán el uso normal y oficial de los dos idiomas y potenciarán la utilización del gallego en todos los órdenes de la vida pública, cultural e informativa, y dispondrán los medios necesarios para facilitar su conocimiento.
  4. Nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua.

Revolutionary Road

Momentos después de ver la película, me encontraba en los baños del centro comercial escuchando un interesante debate de la historia que acababa de ver, de sufrir, de disfrutar. Y es que a veces tras los ruidos de las cisternas se escuchan trocitos de vida interesantes, comentarios que enriquecen a uno a pesar de haberse pensado una y mil veces anteriormente en una vida que se centra en cuatro temas machacados hasta la saciedad, pero al fin y al cabo simplemente los cuatro temas que nos interesan a todos, nos han interesado y nos seguirán interesando, por lo influyentes que son en nuestras existencias convertidas en algo casi intemporal si nos centramos en lo básico y en lo realmente importante.

No había leído ni escuchado nada acerca de esta película ni pretendía hacerlo. Simplemente me atrajo la idea de ver a dos monstruos juntos, a dos monstruos de una interpretación magnífica que sigue creciendo con el paso de los años y de las cicatrices de la vida por muchos focos que les alumbren. Leonardo DiCaprio y Kate Winslet eran los dos únicos motivos que me impulsaron a acercarme al patio de butacas. Sus trabajos cercanos ya a papeles de teatro intimista no me decepcionaron en absoluto. Ayudaba también, y debo añadirlo, la dirección de Sam Mendes, aunque la sola presencia de ambos actores era suficiente. Más que suficiente.

Y se apagaron las luces. Comenzaba la función en la que la vida pasaba a ser la protagonista principal. La vida que se esconde tras las casas que se encienden y se apagan cada día como ilusiones que vienen y que van. Un matrimonio que no deja de quererse nunca a pesar de todo, unas expectativas que se nublan con el paso del tiempo, con la aterradora mediocridad de quienes soñaron ser alguien. Los errores cometidos y por cometer, los hijos, la familia, la libertad, las ataduras, la locura cuerda o la cuerda locura, la insatisfacción, el miedo, el paso del tiempo y de los días que se atropellan, el amor y su cercanía con el odio, la profunda tristeza...

Se tocan muchos temas punzantes en esta película. Temas que conservamos, aun en cierta manera, como asignaturas pendientes en una sociedad que no aprende a valorar lo más importante. Una sociedad que se centra todavía en lo que se ve y en lo que se toca, no en lo que se siente. El papel de las mujeres de los años cuarenta o cincuenta que permanecían en casa con su drama personal por las ilusiones aparcadas o retiradas para siempre; el papel de unos hombres que en algún momento habían soñado y que por circunstancias, en muchos casos inevitables, se ven avocados a una rutina diaria que les obliga a formar parte de la masa gris que sube y baja de los trenes, como pieza del rompecabezas de un país que lucha por emerger; la hipocresía de los que nos rodean; las envidias, las infidelidades, las frustraciones. El temor a no haber arriesgado nunca por conseguir unos sueños quizá inalcanzables, infantiles, utópicos.

La película es muy dura y también muy recomendable desde mi punto de vista. El punto de vista de alguien que va al cine a ver realidades más que ficciones y pasteles demasiado edulcorados. Todo hay que decirlo por si las moscas.

Confesión "ingenua"

A ver qué opináis sobre este tema que lanza al aire Fernando Sánchez Dragó que, curiosamente, tiene un blog abierto al mundo en este pequeño espacio virtual en el que nos encontramos todos...

DRAGOLANDIA: Confesión ingenua

No entiendo a los blogueros. Me dirán que yo también lo soy. Cierto, lo soy, si por bloguero se tiene a quien escribe un blog, pero me refería a otro tipo de personas. Llamo yo blogueros a quienes comentan por escrito lo que escribe el autor de un blog. Es eso lo que no entiendo.

¿Por qué lo hacen? Yo nunca lo haría (tampoco abandonaría a mi perro y, menos aún, a mi gato). ¿Por qué se toman la molestia? ¿No es ya bastante engorrosa, en sí, la vida cotidiana como para que, encima, dediquemos parte de nuestro tiempo a comentar la opinión ajena?

Soy lector y escritor empecinado. Paso muchas horas al día leyendo y escribiendo. Doce, como mínimo. Me estremezco al pensar en lo que se convertiría mi vida si me dedicara a apostillar por escrito lo que leo. La prensa, por ejemplo. O lo que escucho en la radio, aunque rara vez la escuche. O lo que veo en la tele, aunque casi nunca la encienda.

No daría abasto. No podría leer casi nada, y escribir, tampoco. No digamos hacer otras cosas. La lectura de tan solo un par de páginas de cualquier periódico me proporcionaría mecha suficiente para teclear comentarios dirigidos al columnista, articulista o editorialista de turno durante varias horas.

De verdad: no lo entiendo.

Los comentarios de los blogueros suelen ser, por lo poco que de ellos se me alcanza, altamente emotivos. Son elogiosos, los menos, o insultantes, los más. ¿Qué pretenden? ¿A quién se dirigen? ¿Al autor del blog o a quienes lo leen y, acaso, lean también lo que ellos envían? ¿Lo hacen por vanidad -la de ver sus opiniones en letras de molde, aunque en puridad no lo sean las de internet- o lo hacen, quienes insultan, simplemente por fastidiar? Ya son ganas.

Me recuerdan los últimos a esos idiotas que se cruzan con un conocido por la calle y le espetan: ¡qué mala cara tienes! O bien: ¡qué envejecido te veo!

Mis blogueros deberían saber, porque es notorio, que yo nunca entro en este blog ni tampoco en el que existe, al parecer, en mi página web. Es más: nunca he visto ésta. Bueno, nunca, no. Una vez le eché una miradita de soslayo, de pie yo junto a una esquina de la mesa, y en cosa de un par de minutos me fui.

El responsable de esa página, que es uno de mis más estrechos y por mí apreciados colaboradores, me pasa de vez en cuando los mensajes, muy pocos, no más de media docena al mes, cuyo contenido, a su juicio, debo conocer.

Tampoco es del todo exacta la afirmación de que nunca leo lo que los lectores de Dragolandia cuelgan en la puerta trasera de este blog. Lo he hecho, distraídamente, en tres o cuatro ocasiones y, por lo general, en momentos tontos de esos que te pillan con la guardia baja en habitaciones de hotel de ciudades de provincias a las que has ido para dar una conferencia y mientras esperas a que los anfitriones te recojan.

¿Excepción? Una. Leí con mucha atención los comentarios recibidos a raíz de la trágica muerte de Soseki, y los agradecí, a veces con lágrimas en los ojos, porque eran emocionantes, y pedí que me los imprimieran (yo no sé hacerlo) para incorporar algunos al libro que estoy escribiendo. Pero era, a todas luces, y sombras, una circunstancia excepcional.

A lo que iba: si saben que yo no leo mi blog, ¿por qué envían comentarios? Y aunque lo leyese… ¿Entablan, acaso, correspondencia entre ellos? ¿Nacen y mueren, al arrimo de sus mensajes, amores, noviazgos, matrimonios, amistades, enemistades, qué sé yo?

Y seguiré sin saberlo, porque tampoco hoy entraré en mi blog.

No se enfaden conmigo. No interpreten mal el propósito de mis palabras. No hay desdén en ellas. Sólo hay perplejidad y, como dije al principio, ingenuidad.

Nací hace setenta y dos años. Soy de otra época. Mi mundo no es de este reino.

8 de febrero de 2009

¿Qué es eso del Tratado de Lisboa? ¿qué es eso de Europa?


Parece que seguimos sin ponernos de acuerdo entre tanta diversidad, ya que es complicado aunar tantas formas de vida diferentes, tantas culturas distintas. Y aunque se intente hacer creer que dentro de este fenómeno globalizador se defiende a capa y espada a la región más pequeña, el euroescepticismo sigue ahí pisando fuerte con razón o sin ella.

Tengo sobre la mesa las versiones consolidadas de los dos textos fundamentales de la UE que son modificadas por el ya conocido Tratado de Lisboa, firmado el pasado 13 de diciembre de 2007 y aun a día de hoy sin entrada en vigor por la falta de ratificación, si no me equivoco, de la República Checa, la República de Finlandia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Los dos textos fundamentales a los que me refiero son los siguientes:

El Tratado de la Unión Europea

El Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea que pasará a llamarse Tratado de funcionamiento de la Unión Europea

Empiezo a leer páginas plagadas de buenas intenciones y de expresiones realmente biensonantes:

Libertad, democracia representativa, respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y Estado de Derecho, solidaridad entre los pueblos, funcionamiento democrático y eficaz de las instituciones, progreso social y económico, desarrollo sostenible, protección del medio ambiente, libre circulación de personas, prevención y lucha contra la delincuencia, diversidad cultural y lingüística, principio de cooperación leal, buena vecindad, diálogo abierto con las asociaciones representativas y la sociedad civil por parte de las instituciones, coherencia y transparencia de las acciones de la Unión, amplio acceso a la educación, eliminación de las desigualdades entre el hombre y la mujer y promoción de esta igualdad, nivel de empleo elevado, protección social adecuada y protección de la salud humana, lucha contra la discriminación por razón de sexo, raza, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual, protección de los consumidores, respeto a los Estatutos reconocidos en los Estados miembros de las iglesias y asociaciones o comunidades religiosas, diálogo abierto con éstas, protección por parte de autoridades diplomáticas y consulares, derecho para formular peticiones al Parlamento Europeo, derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones al mismo y en las elecciones municipales del Estado miembro en el que se resida, derecho para recurrir al Defensor del Pueblo Europeo...

Hay una que tampoco suena mal y que aparece entre sus líneas: La Unión y los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles, respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros relativas, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio regional....

Sin duda, no todo es tan fácil y detrás de cada una de las intenciones se esconden problemáticas difíciles de solventar. Quizá algún día nos pongamos de acuerdo. Quizá no.

¿Qué opináis vosotros sobre la construcción de la futura Europa?

Un poco de rosa, por favor...

Después de haberme empapado esta mañana de las noticias de actualidad, necesitaba dar color al gris panorama nacional de estos últimos meses. Qué mejor que esta bonita estampa de Degas y de sus bailarinas tan delicadas para seguir bailando a pesar de todo.

Y así, entre actualidad y arte, no dejaremos de girar...

Convivencia ¿pacífica?

CUANDO NO HAY EMPLEO PARA TODOS

El 77% de los parados españoles aceptaría puestos de menor cualificación, los mismos que ocupan muchos inmigrantes.El trasvase puede crear tensiones, como pasa en Gran Bretaña.

La escasez de empleo y el rigor de las condiciones de vida al que se ven sometidos decenas de miles de trabajadores está desembocando ya en una mayor competencia laboral entre españoles y extranjeros.Los primeros, cada vez están más dispuestos a asumir empleos que rechazaban hasta hace sólo unos meses; los segundos ven cómo esas ocupaciones (muchas de ellas de baja cualificación y escasa retribución), son demandadas por un mayor número de parados.La tarta es cada vez más pequeña, mientras aumentan los que aspiran a un sitio en la mesa. La situación, según los expertos, se complicará a medida que unos y otros vayan agotando el periodo de prestación por desempleo.

El fenómeno no es exclusivo de España. Esta misma semana, una protesta sindical por la contratación en Gran Bretaña de 300 trabajadores italianos ha prendido como la pólvora y ha provocado incidentes de marcadas posiciones nacionalistas, cuando no xenófobas.
Situaciones menos alarmantes ya han empezado a observarse en el mercado laboral español en los sectores que más empleo ofrecían a los inmigrantes, sobre todo en el de la agricultura.
Por ejemplo, en la campaña de recogida de la aceituna en Jaén, se detectó la presencia masiva de inmigrantes (regulares e irregulares) con la intención de ser contratados a pesar de las advertencias de la Junta de Andalucía de que no se necesitaba mano de obra este año.
Por otra parte, la madrileña plaza Elíptica, hasta ahora zona de contratación de inmigrantes para la construcción, ya ha empezado a ser ocupada por parados nacionales. Asimismo, en las áresas próximas a grandes superficies, donde se venden por ejemplo muebles a bajo precio sin transporte, se están dando cita los autónomos españoles especializados en portes cuando, hasta hace poco, eran lugares exclusivos para los ecuatorianos. Y en las costas andaluzas se ha detectado en los últimos días la llegada de pateras con inmigrantes que venían en busca de un empleo en el inicio de la campaña de la fresa.
Según un informe de Funcas (elaborado por Lorenzo Serrano y Francisco Pérez, de la Universidad de Valencia), la presencia de un número importante de inmigrantes provocará un cambio en las relaciones entre extranjeros y nacionales en el mercado de trabajo «y la competencia será más alta». En 1992 figuraban como ocupados en España 70.000 extranjeros y a finales de diciembre de 2008 había casi 2,9 millones, a los que habría que sumar los 449.505 que se encuentran en el paro y una cantidad indeterminada (CCOO facilitó el dato de un millón de personas) de irregulares.
La crisis económica ha destruido en un año más de 700.000 puestos de trabajo (de 20,5 millones de ocupados se ha pasado a 19,8 millones) y el Gobierno prevé la desaparición de otros tantos en 2009. Según Lorenzo Serrano, durante los próximos meses asistiremos al nacimiento de un fenómeno nuevo, ya que los inmigrantes no dispondrán en exclusiva de su actual nicho laboral: los puestos de trabajo más precarios. «No sólo va a haber más competencia para un mismo puesto de trabajo entre trabajadores españoles e inmigrantes, sino también entre los propios españoles y también entre los propios extranjeros», comenta.
España ya registró en otras crisis anteriores tasas elevadas de desempleo, pero entonces el colectivo inmigrante era poco significativo. «Por tanto, no se producía reacción alguna ante la escasez de trabajo», comenta Serrano. «La situación ha cambiado ahora, y no se puede decir que seamos distintos a otros países de nuestro entorno, es decir, no es descartable que se puedan registrar situaciones como las que se están produciendo en otros lugares», indica. Se refiere a los brotes de proteccionismo laboral de los trabajadores británicos.
Afortunadamente, en España estas situaciones se han producido de forma aislada. Pero, según advierte un estudio publicado esta misma semana por la fundación L'Esplai -en cuya presentación participó el propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho- «hay amenazas que tienen que ver con el deterioro de la convivencia en determinados ámbitos de la vida social, la posible consolidación y extensión del sector xenófobo de la sociedad, la extensión de fuerzas políticas xenófobas y la proliferación de conflictos sociales con elementos raciales y de rechazo al inmigrante extranjero...».Una primera amenaza, añade el estudio coordinado por el catedrático de Antropología de la Universidad Autónoma, Carlos Giménez, «puede venir dada por el cambio de ciclo económico, aparejado con la fragilidad de la economía y de algunos de los sectores que la sustentan, como la construcción y el turismo».
Otras condiciones objetivas del mercado de trabajo también pueden resultar inquietantes. Los datos avalan que cada vez hay más personas que se disputan los empleos que no requieren cualificación.Según una encuesta realizada por Adecco, hasta un 77% de los desempleados aceptaría ahora un trabajo inferior a su formación y experiencia.
Cuando se hace la misma pregunta a personas que en la actualidad están trabajando, hasta un 93,5% de los encuestados responde que aceptaría un puesto inferior a su formación si se quedara en el paro.
Por otra parte, de las 342 actividades que recoge el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, sólo el 11,4% necesitan personas con media o baja cualificación, entre ellas, muchas relacionadas con oficios, mientras que el resto se refieren a especialidades técnicas y licenciados. Además, según el estudio realizado por AGETT, esto supone que las ocupaciones que se siguen demandando en el mercado de trabajo «se han reducido drásticamente en el caso de empleos que requieren media, baja o ninguna cualificación, que sí aparecían en los catálogos de meses anteriores. Estas ocupaciones», se añade, «ya se han cubierto».
Ahora, al menos temporalmente, el Gobierno va a abrir un nuevo nicho de este tipo de empleos de baja cualificación, una vez que arranque la contratación de desempleados del Plan de Inversión Local con que pretende combatir el paro.
El Ejecutivo ha destinado 8.000 millones para obras en los ayuntamientos (polideportivos, asfaltado de calles, etcétera). Ante esta nueva situación, según los expertos, se pueden producir codazos no sólo entre los constructores por hacerse con las contratas, sino también entre los propios parados, que deben proceder, bien sean nacionales o extranjeros, de las listas del Inem.
Según los expertos del mercado laboral consultados, la pretensión del Gobierno de crear 300.000 puestos de trabajo (65.000 según el Partido Popular) puede generar situaciones complicadas, ya que el Ejecutivo va a ofrecer empleo sólo para uno de cada diez parados, en plena recesión económica y con pocas expectativas de conseguir trabajo por otra vías.
«Como ya sucedió con la recogida de la aceituna, veremos deambular por los ayuntamientos a inmigrantes y trabajadores españoles demandando empleo en las obras», precisan. Es más, no descartan que los ayuntamientos controlen las ofertas de empleo de forma endógena y que sólo se contraten parados nacidos en esa localidad (posibles votantes). Por lo tanto, los inmigrantes, si no están censados, tendrán más dificultades para acceder a esos nuevos empleos.
Mercado español
La radiografía del mercado laboral no da pie al optimismo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2008, al terminar el año había 120.000 personas más buscando empleo, siendo un 79% de ellos inmigrantes.
Según un estudio realizado por AGETT respecto a estos datos, la población activa de nacionalidad extranjera se mantiene a ritmos de crecimiento muy elevados a pesar de las malas perspectivas económicas y laborales. De hecho, pasó de un 10,7% al 11,3% respecto al trimestre anterior.
La EPA revela también que en este trimestre se incorporaron 642.000 nuevos activos (con intención de trabajar) respecto al mismo trimestre de 2007. De ellos, 254.700 (39,6%), fueron de nacionalidad española y 344.600 extranjeros.
Además, de los nuevos activos de nacionalidad española, más del 50% tiene estudios universitarios o de doctorado, mientras que para el caso de los activos extranjeros, la proporción se reduce a menos del 20%. Por tanto, la mayor parte de los inmigrantes seguirá dependiendo del empleo de baja cualificación que se genere.Pero no sólo ellos. De hecho, un 80% del total de parados tiene estudios por debajo de la educación secundaria, lo que indica que a menor formación, mayor posibilidad de caer en el paro.
La tasa de desempleo repuntó en el citado periodo hasta el 13,9% para el conjunto nacional. Sin embargo, la misma tasa para los extranjeros se situó en el 21,3% y la de los de nacionalidad española en el 12,5%. Es decir, la tasa de paro de los foráneos se incrementó en 8,9 puntos en tan sólo un año.
A la hora de abordar este debate, las centrales sindicales desligan la situación del mercado laboral español del brote de proteccionismo laboral surtido en Gran Bretaña a raíz de las protestas sindicales organizadas contra la contratación de 300 trabajadores italianos por parte de Total Killingholme.
Ana María Corral, responsable de Migraciones de UGT, precisó respecto a este caso que las protestas convocadas por las centrales británicas no obedecen a que una empresa de aquel país subcontrate a otra italiana, con trabajadores italianos, para realizar un trabajo, sino a que las condiciones laborales de esos contratados no sean las mismas que tienen los trabajadores británicos.
«No hay que confundir los debates», precisó a este diario. En su opinión, lo que ningún sindicato, ni británico ni de cualquier otro país, puede aceptar es que en una misma empresa haya trabajadores que desempeñen la misma función y tengan condiciones laborales y retribuciones distintas por el simple hecho de haber nacido en una u otra parte. Y matizó que los sindicatos españoles están en contra de las «conductas nacionalistas mal entendidas, que nunca aceptaremos».

Por su parte, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) declinó hacer comentario alguno respecto a este debate.

EL MUNDO. Mercados. Domingo, 8 de febrero de 2009.

Yo protesto

Inmersos de lleno en la crisis -cuyos zarpazos, con ser graves, no son sólo económicos- la parte más vital de la sociedad gallega asiste atónita al baile de confusiones y a la inoperancia que se ha instalado en nuestra vida pública, mientras se encienden cada día más luces rojas de alarma. Resulta difícil mirar para otro lado o dejarse llevar confiando en que las cosas se irán arreglando por sí solas. Por eso es necesario levantar la voz y llamar la atención de los corazones nobles, como hemos hecho siempre en momentos cumbre, desde grandes medios de comunicación, aquellos que tenemos como norma cumplir con nuestra responsabilidad. Y eso ha de hacerse por encima de cualquier posición cómoda, aun a riesgo de ganarse las incomprensiones de unos y las declaradas hostilidades de otros.

No es nada nuevo. Quienes hace ya dos años vimos aproximarse, con bastante antelación, toda la crudeza de la depresión económica, fuimos tachados entonces de agoreros del pesimismo, de alentadores del desánimo e incluso de antipatriotas. Los hechos, tan inapelables, han venido a demostrar lo que hoy ya son dos evidencias: una, que no era la querencia por lo negativo, sino un ejercicio de ciudadanía, avisar entonces de lo que se nos venía encima; y dos -lo que resulta mucho más grave-, que no se aprovechó aquel tiempo precioso para reaccionar. Ni siquiera ahora se toman medidas resolutivas para enderezar un rumbo meridianamente equivocado. Por eso yo protesto.

Yo protesto contra el cortoplacismo miope de los agentes políticos, enfrascados hoy en satisfacer sus ansias electorales escondiendo el polvo debajo de las alfombras, aun a sabiendas de que el viento que soplará después de marzo lo esparcirá todo hasta dejar la estancia inhabitable. No de otra forma se pueden entender, por ejemplo, las ayudas al sector de la automoción, inoperantes si tienen como objeto ocultar los dramáticos efectos de la crisis hasta después de la batalla electoral.

Yo protesto también porque pequeñas y medianas empresas, que son parte esencial de nuestro tejido productivo y han creado tanto empleo, se ven abocadas al cierre sin que nadie se digne reparar en su drama. Y al mismo tiempo, grandes empresas y grandes empresarios que han demostrado con hechos y sin retórica su amor por Galicia son prácticamente expulsados y casi obligados a llevar su capacidad de iniciativa a otros lugares.

Es difícil encontrar en nuestro entorno despropósitos más grandes que los que aquí se cometen, mientras se despilfarra sin tino en operaciones de imagen que tienen como objeto enmascarar con fulgores de escaparate lo que en realidad no se posee. No de otro modo se pueden entender las moles vacías del Gaiás; los gastos desproporcionados en decoración o transporte; las maquilladas y exasperantes listas de espera en la sanidad pública, y, sobre todo, la decepcionante promesa -por incumplida- de la atención a las personas dependientes. No contentos con maquinar continuas campañas de imagen, o de intentar domesticar a la prensa, no faltan incluso políticos que deciden crear sus propios medios de comunicación para garantizarse al precio que sea la foto más favorecedora.

Se ha dicho alguna vez que la política es la profesión más noble cuando su objetivo es el interés general, y la más mezquina cuando se hace por interés propio. Por eso es obligado protestar contra el populismo, el clientelismo y el favoritismo.

Fueron los auténticos padres del galleguismo los que más se manifestaron a lo largo de la historia reciente contra las prácticas caciquiles. Pero ahora ha surgido un nuevo caciquismo que se disfraza de falsa modernidad y opera con desparpajo en todo cuanto se pone a su alcance, desde las concesiones eólicas a las plazas de empleo público.

Flaco favor hacen a la historia. De los grandes galleguistas heredó Galicia un noble concepto de país, armónicamente integrado en España y en Europa, que destacaba sus valores y los relacionaba sin antagonismos con el mundo. Así pensamos siempre los que, como yo, tuvimos la feliz experiencia de compartir trabajo y proyectos ilusionantes con Ramón Piñeiro, Domingo García Sabell, Francisco Fernández del Riego, Valentín Paz Andrade, Marino Dónega o Carlos Casares; todos ellos colaboradores en las páginas de La Voz de Galicia, que siempre ha estado abierta a los sueños que pugnan por el engrandecimiento de nuestra tierra.

Ahora, aquel hermoso ideario de los grandes galleguistas parece usurpado en manos de intolerantes que lo emplean como arma arrojadiza entre gallegos. Muchos callan ante esto. Pero yo, que fui multado precisamente por impulsar que se publicase en gallego en este periódico, hoy protesto. Protesto porque el idioma que antes fue negado ahora se quiere imponer sin contemplaciones ni concesiones al sentido común. Y la lengua se parece en esto al amor. Si nadie por la fuerza pudo retirarla, nadie por la fuerza podrá tampoco imponerla.

Al cabo, este intento de imposición es solo un síntoma más de la preocupante deriva que, a causa de las confrontaciones partidarias, se viene dando en el actual Estado de las Autonomías. Los estados federales que son ejemplo en el mundo han establecido mejores pautas de relación y cohesión interna que las que se están dando en España en asuntos tan enloquecidos y carentes de lógica como la financiación autonómica, la educación, la ruptura de la unidad de mercado o el gravemente deteriorado principio de la igualdad entre ciudadanos.

Ni quienes en las instancias ejecutivas tienen la obligación de ordenar la vida pública, ni quienes han sido facultados por el pueblo para ejercer la oposición están cumpliendo con sus obligaciones.

En el ámbito político, todo se traduce en guerras partidarias (incluso dentro del mismo gobierno), en espionajes (incluso dentro del mismo partido), en delaciones y en intereses personales.

En el campo económico, asistimos a una crisis mundial causada por la avaricia de empresarios y dirigentes sin escrúpulos, cuyas malas prácticas han sido consentidas por los supuestos encargados de controlarlas e impedirlas.

Mientras, grandes pilares básicos de la vida en común se desmoronan ante la inacción de la sociedad. Los rectores de las universidades gallegas claman en el desierto por la falta de recursos que las ponen a la cola de Europa en un momento en el que se reformula el futuro de los estudios universitarios. Los jueces, divididos como nunca, añaden problemas e incongruencias al más ineficiente de los poderes que rigen la vida de los ciudadanos. Las entidades financieras ignoran sus obligaciones mientras crece el rosario de empresas ahogadas por la falta de recursos. Las listas del paro se agrandan y se llenan de dramas permanentes, hasta hacer entrever las calamidades de la desolación y la revuelta social. Hacienda, que somos todos, muestra una infamante doble cara: mantiene su exigencia ineludible al autónomo que en un revés pierde a sus clientes, mientras envuelve en mullidos cojines a sociedades anónimas que, como las deportivas, eluden sus obligaciones con el Estado (con todos nosotros) y acumulan deudas más que obscenas.

Por todo eso yo protesto. Y por la falta de compromiso que nos está haciendo perder de nuevo el tren de la historia en cuestiones tan fundamentales para el futuro de esta comunidad como las infraestructuras, la energía y el desarrollo tecnológico. La lentitud y la ineficacia en estos campos solo vienen a confirmar que Galicia no ha reaccionado todavía con presteza ni a sus propios desequilibrios internos ni a la amenaza de una península hemipléjica, donde todos los motores económicos y sociales se concentran en la mitad oriental y toda la rémora y la falta de perspectivas se quedan en el abandonado paraíso del Finisterre.

Si digo todo esto, si protesto incluso por tener que protestar, no es porque me embarguen sentimientos derrotistas. Justo al contrario. Solo los indolentes callan. Los batalladores saben que el primer paso para afrontar con arrojo la solución de los problemas es dándoles la cara; poniéndose frente a ellos; citándolos.

Ese ánimo positivo me llevó a decir públicamente en noviembre del año pasado que es tiempo de fraguar un gran acuerdo. Y lo reitero ahora: nada se alcanzará sin una acción concertada, que sume esfuerzos para aprovechar las oportunidades. Un gran acuerdo social, no solo entre políticos, que cuaje en un gran proyecto de Galicia en el que todos puedan sentirse cómodos y confiados.

Por todo esto, hace falta más que nunca que regrese la desaparecida sociedad civil. Que se restablezca de la postración, que conozca, que pida cuentas, que juzgue, que actúe. Porque dicen los manuales que después de la depresión económica viene siempre la depresión social. Pero esa es una tragedia que Galicia no se debe volver a permitir. Y, desde luego, no se puede permitir hoy.

Santiago Rey Fernández-Latorre
La Voz de Galicia
7 de febrero de 2009

7 de febrero de 2009

¿Para qué sirven las oraciones de las monjas de clausura?


Las miro y me pregunto por qué no están fuera enfrentándose a la realidad que no pueden tocar a causa de los muros y las rejas que las protegen. Quizá esté equivocada pero sigo sin creer en ese poder de las mentes que solicitan el bien, en el poder de las manos unidas y no abiertas a los problemas que pasean cerca de sus conventos-burbuja.

Elecciones en Galicia

Es tiempo de elecciones en tierras gallegas y las calles han empezado a vestirse de frases cortas y vacías, caras retocadas con algo más que maquillaje y sonrisas de dientes blancos, levantamiento de aceras, musiquillas insoportables, promesas cansinas, colores rojos y azules.

Y el poder seduce. ¿Qué tendrá el poder?...

Mis primeras lecturas...

Esta mañana me he acordado de aquel libro que me descubrió la historia de la caja de Pandora. Allí estaba en algún rincón de mi memoria, en uno de esos sitios que denomino "privilegiados" porque no deseo su olvido o su indiferencia. Lo recuerdo con cariño como se recuerda al profesor del que aprendimos algo, del que seguimos aprendiendo a lo largo de los años al confirmar la razón que tenía con lo ya vivido en nuestras propias entrañas.

Mis primeras lecturas y mi homenaje a esos libros Senda que dejaron abiertas las puertas de la imaginación.

Y vosotros, ¿pertenecéis también a la "Generación Senda"?

4 de febrero de 2009

1 de febrero de 2009

Francis Bacon y su arte trágico

Se trata de un pintor que no me apasiona pero produce en mí su obra una sensación desagradable, visceral, cercana por lo cercano de su expresión tan contundente. Se acerca ahora al Museo del Prado y por masoquismo incluso me acercaría a ver sus cuadros. He tenido la oportunidad de encontrarme con alguno salteado entre pinturas ajenas pero esta vez me atrevería a enfrentarme a su obra en las salas de figuras que se desmoronan por momentos, que gritan silenciosamente, que se retuercen por el dolor dibujado.

Museo del Prado
3 de febrero – 19 de abril 2009

¿Te preocupa envejecer?

Leo en una revista eso de los eternos iconos de la belleza; esa belleza plastificada en papel y en artimañas tecnológicas que pretenden levantar el mercado de los cosméticos y de los establecimientos que venden redistribución de grasas y estiramientos.

No podemos luchar contra el tiempo, no podemos ocultar los años que nos enriquecen. No tiene sentido. Aun así, sigue existiendo esa obsesión por mantenerse liso y parte de la población sigue cayendo en las manos que se frotan por este motivo.

La vida es mucho más sencilla que todo esto. Mucho más complicada también. A mí, si me preocupa el paso del tiempo, es precisamente por la falta del mismo para seguir descubriendo lo que me gusta, para disfrutar lo ya descubierto.