Así se titulaba el post del blog "Caminando por Madrid" que tanto me gustó ayer. Y me gustó porque constituye en sí mismo un merecidísimo homenaje a aquéllos que se dedican a ofrecer esa comida verdadera que tanto nos alimenta y que tanto placer nos ofrece, tanto en casa como fuera de ella...
Últimamente, cada vez que visito la capital termino pensando lo mismo. Lo mismo que opina Osorio en esta entrada. Si uno quiere comer de verdad tiene que pagar o conocer bastante los rincones que merecen la pena. Se imponen restaurantes de plástico o fríos locales de comida basura. Y ya no sólo hablo de Madrid aunque en esta ciudad es donde empecé a pensar en las duras consecuencias de la imitación americana. En Galicia aún tenemos suerte...de momento...
Ya os había dicho que Campurriana tiene cierta debilidad por las ventanas. No es que sea cotilla ni mucho menos. Incluso, creo que podría considerarse un pecado venial de lo más romántico por los frutos que conlleva esta sana curiosidad, que libra muchas veces del aburrimiento de un paseo nocturno a pie de calle desierta. No le interesan las vidas de conocidos; le gusta imaginar vidas de desconocidos, que muestran parte de sus secretos a través de esas miradas al mundo exterior de miles de mundos interiores que habitan entre las paredes de una casa.
No es el momento de hacerse ilusiones: los Gobiernos no van a arreglar nada. Los Gobiernos no dirigen el mundo, lo dirige Goldman Sachs y a éste no le importa este rescate. Mi consejo es que la gente proteja lo que tenga porque en un año millones de personas perderán sus ahorros. Y eso es sólo el principio.
No llevaba la cámara de fotos en mi paseo nocturno por Mérida. Aunque la hubiese llevado, las fotografías no creo que fuesen mejores que las que hice con el móvil para que me quedase, al menos, un recuerdo dulce y tangible de aquel momento tan especial.
Esta historia comienza con una entrada de ese rincón del náufrago que tanto me gusta. Se habla en ella de la exposición Camerinos y, al margen de la polémica surgida en su momento, quería señalar que terminé viendo parte de la misma y me encantó. Me acordé de los habitantes de esta isla a los que tengo tantas veces presentes (¡muchas gracias!). No sé si era la magia de su lugar de emplazamiento, la noche de una ciudad con un pasado tan rico, la compañía, el calorcito de un paseo a la luz de la luna sin chaqueta o todos estos motivos juntos y, por supuesto, las imágenes expuestas allí.
Quizá es que paseaba simplemente sin pretender nada más. No conocía esta ciudad ni pensaba que iba a aparecerse ante mí el templo de Diana, iluminado como si fuese una aparición divina. Se me pusieron los pelos de punta al darme de bruces con este monumento en un sitio tan sencillo que lo ensalzaba aún más, si cabe. Y la exposición tras él terminó de hacer su cometido: poner la guinda a una noche mágica.
Prometo regresar a Mérida y dedicarle el tiempo que merece.
Hoy ha sido uno de esos sábados aprovechados y bien aprovechados. Ya casi parezco Dominguín.
En abril de 1953, aprovechando un paréntesis del rodaje de Mogambo, Ava Gardner, casada con Frank Sinatra, pasa unos días de vacaciones en España y conoce a Luis Miguel. Se inicia entonces un romance que duraría hasta finales de 1954 y del que es inevitable recordar la famosa anécdota del torero después de la primera noche de amor con la actriz. "Luis Miguel se levanta de la cama y se dispone a salir. Ella le pregunta: 'A dónde vas ahora?' Y él contesta rápido: '¿Dónde voy a ir?, ¡A contarlo!'". (Fuente)
Pues eso. Que me apetece contarlo y dejarlo plasmado en este saloncito para aquéllos que puedan aprovecharlo de alguna manera.
Pensándolo bien... no voy a decir donde estuve. A ver si lo adivináis...
Dejo unas fotografías que saqué con el móvil como pista.
¿Alguien se atreve?...
Actualización en tarde de domingo:
Muchas felicidades a los dos participantes Amio y Osorio. Efectivamente, se trata del Monte Pindo. Dejo aquí el mapa por si queréis localizarlo más fácilmente y también información sobre este lugar.
Si podéis acercaros a esta zona de Galicia, no lo dudéis.
Hoy me han hecho esta pregunta y la verdad es que no he sabido responder. ¿Qué os parece a vosotros? ¿lo veis bien, mal, regular...?... Es simple curiosidad campurriana.
Yo, a pesar de lo que ya sabemos, sigo leyendo un poquito la prensa...muy poquito. Si os dais cuenta, y tengo una visión muy pesimista actualmente de todo lo que me rodea, los abogados no creen en la justicia, los periodistas no creen en la información, los vendedores de seguros critican por lo bajini su sector, los bancarios ni te cuento...el funcionamiento de las AA.PP. ...
Y así podríamos seguir.
Que sí. Que Campu está pesimista.
:(
Me ponen enferma (¿os había dicho que Campu está pesimista?) todos estos personajes vacíos. No generan confianza. Se mueven ya antes de entrar por esa inercia que critican ahora. Dicen lo que los votantes potenciales quieren oír, sumergiéndose en las redes sociales para buscar la frase concreta que les lleve a los apoltronados puestos por un período razonable...
En fin. Que el "Y tú más" nos lleva, como siempre, a una situación verdaderamente desastrosa, de nula motivación para todos (incluidos ellos), de escasas expectativas...
Náufrago y Goyo, trataré de vivir lo menos "pesimistamente" posible. Lo prometo. Sin embargo, debo reconocer que a veces es complicado viendo como se mueven los mercados y ese tipo de cosas raras que nos dominan. Cuando los sectores se tambalean de esta manera me llego incluso a asustar. Quizá esté equivocada, pero veo que vienen tiempos bastante complicados para todos y lo que más siento es pensar en qué manos vamos a estar (en qué manos estamos)...
Lo siento. Es que no hay manera.
Menudos días llevo...
Náufrago, por favor, pon algo en esta isla que nos haga sonreír.
:)
Pues sí. Creo que yo también voy a hacérmelo mirar, Ñoco.
Recomiendo la lectura de estas entradas y los comentarios de los escribientes. Desde hace mucho tiempo prefiero leer bitácoras tranquilas no compradas por nadie. Tanta noticia "oficial" provoca náusea. Haremos caso a los consejos de la isla.
Sólo daré una pista y tenéis que contarme la historia.
La pista es...esta fotografía:
Campurriana ya parece Jordi Hurtado...
:)
Feliz día, navegantes.
ACTUALIZACIÓN:
Ahora con música...(para crear más ambiente, si cabe)
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN:
Finalmente, y dado que Amio ya ha acertado y ha dado una buena pista, dejo aquí una respuesta. Seguro que en torno a esta historia se habrán generado multitud de ellas pero lo importante es quedarse con lo esencial de todo lo que rodea a SANTA MINIA. En este blog encontré un fragmento que me gustó. Y es interesante también acercarse a la página indicada en él.
Escribo alguno de sus fragmentos...
En Brión, tierra feraz, dulce, acogedora, cercana a Compostela, al pie del histórico castillo de los condes de Altamira y la silueta barroca de su iglesia parroquial, que ostenta un hermoso retablo de la primera mitad del siglo XVIII, a la sombra noble de centenarios robles, se yergue el Santuario de Santa Minia: la adolescente mártir romana hallada en la Catacumba de Santa Inés hace dos centurias y cuyo fundador fue don Luis Tobío.
Después...
Santa Minia véu de Cádiz,
desembarcóu en Padrón, agora vámola ver a San Félix de Brión.
El 17 de noviembre de 1848, el arzobispo de Santiago, Fr. Rafael de Vélez reconoce oficialmente el culto de Santa Minia, ordenando que la Santa sea colocada en lugar eminente de la iglesia parroquial, para que esté expuesta a la pública veneración: debiendo permanecer sus sagrados restos -formando cuerpo bajo la pasta modelada y la bordada túnica de noble doncella romana- guardados en urna, cerrada y sellada.
En la lápida: Minia en el sueño de la paz...
"A la rapaza del molino le habían puesto Minia en la pila bautismal, y todos los años, el día de la fiesta de su patrona, arrodillábase la chiquilla delante de la urna tan embelesada con la contemplación de la Santa, que ni acertaba a mover los labios rezando. La fascinaba la efigie, que para ella también era cuerpo real, un verdadero cadáver. Ello es que la Santa estaba preciosa y terrible a la vez. Representaba la cérea figura a una jovencita como de quince años, de perfectas facciones pálidas. Al través de sus párpados cerrados por la muerte, pero ligeramente revulsos por la contracción de la agonía veíanse brillar los ojos de cristal con misterioso brillo. La boca, también entreabierta, tenía los labios lívidos, y transparecía el esmalte de la dentadura. La cabeza, inclinada sobre el almohadón de seda camesí que cubría un encaje de oro ya deslucido, ostentaba encima del pelo rubio una corona de rosas de plata; y la postura permitía ver perfectamente la herida de la garganta,… Vestía la Santa dalmática de brocado verde sobre túnica de tafetán color de caramelo, atavío más teatral que romano, en el cual entraban como elemento ornamental bastantes lentejuelas e hilillos de oro.
Sus manos, finísimamente modeladas y exagües, se cruzaban sobre la palma de su triunfo. Al través de los vidrios de la urna, al reflejo de los cirios, la polvorienta imagen y sus ropas, ajadas por el transcurso del tiempo, adquirían vida sobrenatural. Diríase que la herida iba a derramar sangre fresca".
(Emilia Pardo Bazán: UN DESTRIPADOR DE ANTAÑO y otros cuentos, edición de 1986, Madrid, pp. 11-12)
Gala del gallego suelo ¡Oh Santa Minia gloriosa! Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
En Roma fuiste nacida Mártir a los quince años Tu fe de propios y extraños Fué asombro en tu muerte y vida. Mística Virgen que en celo De Dios eres fiel esposa Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Fué en ti admirable proeza Que de Dios enamorada Diste para ser cortada Tu delicada cabeza. De la impiedad frío hielo Fundió tu fe calurosa Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Atravesando los mares De Italia a España marchaste Y aquí muy pronto alcanzaste Los devotos por millares Y es que sentiste el anhelo De honrar Galicia saudosa Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Del dolor de tus devotos Sintiéndote conmovida Tú les das salud y vida Y curas sus miembros rotos. Desdeñaste el bajo suelo Con tu virtud prodigiosa Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Tú las vidas, las haciendas, Las cosechas, los ganados, Prosperas con tus cuidados Que a tu amor no duelen prendas. Cubres el mal con el velo De tu santidad preciosa. Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Joven mártir virginal Que diste a Dios alma y vida Líbranos, Santa querida, De toda clase de mal. De heroica virtud modelo Te mostraste portentosa Protégenos niña hermosa Ya que vives en el cielo.
Regálanos amorosa El favor de tu consuelo ¡Oh tú que habitas el cielo Santa Mninia Milagrosa!
A SANTA MINIA
(por Jesús Tobío Fernández)
Ahora ya la conocemos un poquito mejor, ¿no?...
Si alguien desea aportar, corregir, eliminar...el saloncito es suyo.
Rosalía de Castro...¿cómo la imagino?. Como a una mujer frágil y a la vez fuerte, más fuerte de lo que ella creía... Observadora, sensible, nostálgica, preocupada, inteligente, melancólica... De padres incógnitos, según su partida de bautismo, y con una visión tan clara y adelantada a su tiempo, sobre la situación de esa Galicia que la rodeaba y, especialmente, sobre la vida tan dura de las mujeres de aquella época...
Tantas cosas imagino cuando leo sus versos transparentes... Y cuando veo su mar, la muerte que le obsesionaba, su dolor profundo por las injusticias sociales, el sufrimiento por el fallecimiento de los hijos, su necesidad de amor por esa infancia robada y la búsqueda de ese amor que le faltó...
Y estas frases sobre las mujeres de Manuel Murguía, su marido, dejan ver tantas cosas...
La vida de una mujer, por ilustre que sea, es siempre sencilla.
La mujer debe ser sin hechos y sin biografía.
¡Cuánto ha tenido que sufrir nuestra Rosalía y fruto de ese sufrimiento, sus versos, sus cartas, su obra completa!
Dejo aquí fragmentos recogidos en algún rincón de esta red de redes que a veces nos ofrece luces de un pasado del que debemos aprender...
Rosalía, sin duda, es un personaje fascinante. Cuánto más leo sobre ella y de ella, más me atrae.
Esto es insoportable para una persona que tenga algún orgullo literario y algún sentimiento de poesía en el corazón; pero sobre todo, amiga mía, tú no sabes lo que es ser escritora. Serlo como Jorge Sand vale algo; pero de otro modo, ¡qué continuo tormento!; por la calle te señalan constantemente, y no para bien, y en todas partes murmuran de ti. Si vas a la tertulia y hablas de algo de lo que sabes, si te expresas siquiera en un lenguaje algo correcto, te llaman bachillera, dicen que te escuchas a ti misma, que lo quieres saber todo. Si guardas una prudente reserva, ¡qué fatua!, ¡qué orgullosa!; te desdeñas de hablar como no sea con literatos. Si te haces modesta y por no entrar en vanas disputas dejas pasar desapercibidas las cuestiones con que te provocan, ¿en dónde está tu talento?; ni siquiera sabes entretener a la gente con una amena conversación. Si te agrada la sociedad, pretendes lucirte, quieres que se hable de ti, no hay función sin tarasca. Si vives apartada del trato de gentes, es que te haces la interesante, estás loca, tu carácter es atrabiliario e insoportable; pasas el día en deliquios poéticos y la noche contemplando las estrellas, como don Quijote. Las mujeres ponen en relieve hasta el más escondido de tus defectos y los hombres no cesan de decirte siempre que pueden que tina mujer de talento es una verdadera calamidad, que vale más casarse con la burra de Balaam, y que sólo una tonta puede hacer la felicidad de un mortal varón.
Sobre todo los que escriben y se tienen por graciosos, no dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos, si lo tienen, y si no, aunque sean los del criado. Cosa fácil era para algunas abrir el armario y plantarle delante de las narices los zurcidos pacientemente trabajados, para probarle que el escribir algunas páginas no le hace a todas olvidarse de sus quehaceres domésticos, pudiendo añadir que los que tal murmuran saben olvidarse, en cambio, de que no han nacido más que para tragar el pan de cada día y vivir como los parásitos.
Pero es el caso, Eduarda, que los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo, y éste es un nuevo escollo que debes temer tú que no tienes dote. únicamente alguno de verdadero talento pudiera, estimándote en lo que vales, despreciar necias y aun erradas preocupaciones; pero… ¡ay de ti entonces!, ya nada de cuanto escribes es tuyo, se acabó tu numen, tu marido es el que escribe y tú la que firmas.
Ayer me atreví con ella. La digerí como quien digiere un bocata de pollo justo después de acabar de degustar un delicioso cordero asado de Burgos. Aguanté hasta el final de la historia como una auténtica santa de la paciencia bendita. Y aquí me tenéis escribiendo sobre esta película que, no me digan por qué motivos, ha sido incluso alabada por alguna parte de la crítica. Mejor no me lo digan...
No me enganchó ni desde el principio. Aún así, quise terminar la faena para poder valorarla con conocimiento; el que me ofrece esta visión completa de Balada triste de trompeta.
Poco original, aburrida, con aspiraciones imposibles...
Quizá, y sólo al principio, tuve esa sensación de que podría estar un tanto bien....Pero ni con ésas.
Me alegro, sin embargo, de que la pareja (real) sea feliz.