31 de mayo de 2011

La vida breve

Fuente de la imagen

Hoy ha sido uno de esos días en los que una se da cuenta, más si cabe, de la brevedad de la vida; de lo que nos enseña esa brevedad, esa fragilidad de los humanos que a veces, con mucha soberbia por cierto, nos creemos invencibles...

Disfrutemos de cada instante. Hagamos disfrutar a los demás.

30 de mayo de 2011

28 de mayo de 2011

Manifestantes en la puerta del Sol increpando a la bandera española en la manifestación del 18 de mayo de 2011.

Leo este titular en la prensa de hoy con el siguiente contenido.

Quiero aclarar que yo también soy una indignada y sí quiero a la bandera española, aparte de que tengo más de veintitantos...

Por si las moscas...

27 de mayo de 2011

Como agua para chocolate (otra vez)


" Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. "


¿Creéis que se puede luchar contra el verdadero amor? ¿es a veces recomendable caer en una relación más segura y estable aunque menos pasional? ¿se intensifica ese amor que no puede llegar a culminar?...

25 de mayo de 2011

Un artículo de José Saramago muy de actualidad: Este mundo de la injusticia globalizada

 Creo que merece la pena leer este artículo.
Sobre todo, AHORA (en los días que corren, me refiero...)

Fuente de la imagen

TRIBUNA: JOSÉ SARAMAGO

Este mundo de la injusticia globalizada

JOSÉ SARAMAGO 06/02/2002

Comenzaré por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.


Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta'.


¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto que la Historia nunca nos lo cuenta todo...


Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo, en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia. Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días. Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción, una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral, el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.


Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que morían.cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente, más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran, hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización económica.


¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...


¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.


No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor.

Fuente: EL PAÍS

23 de mayo de 2011

Los fotógrafos que he conocido (V): Tres trisqueles de Merce; Retratos de mi Galicia y mucho más...

Fuente de la imagen
Fuente de la imagen
Fuente de la imagen
Fuente de la imagen

Una de la mejores embajadoras de esa Galicia mágica que se esconde en tantos rincones de nuestro RINCÓN es Merce. A ella le debo momentos de silencio y admiración al observar  su tratamiento tan delicado de los paisajes gallegos, de los paisajes del resto del mundo que rodea a este pequeño gran mundo...

Os invito a un paseo por los caminos de nuestra Galicia...por los caminos de otros mágicos lugares...

Gracias, Merce.  


21 de mayo de 2011

Mal tiempo para votar...


 

Así comienza Ensayo sobre la lucidez de Saramago. Se debía esta frase, sin embargo, al mal tiempo de aquellos días; a la lluvia me refiero. Después viene todo lo demás...

He de reconocer que cuando recibí la primera noticia sobre este movimiento social que  llena las calles de nuestras ciudades actualmente, volví a pensar en todos los de la ceja, en los interesados que sacan tajada  de estas revueltas porque no tienen cosa mejor que hacer, en los vicios de las organizaciones, de las mentes de muchas personas que no saben ver más allá o que no quieren porque no les interesa... 

Después me invitaron a leer un listado de gente, de personas anónimas con o sin trabajo, pensionistas, indignados en general. Continué pensando en el 15M con cierto resquemor por todo lo que he visto alrededor de movimientos que en un principio buscan el bienestar de la población, y nada más lejos de la realidad si se rasca un poco sobre la superficie de olas y olas que surgen en las calles...

Me he interesado un poco más porque sí que veo Realidad en esta indignación generalizada; la que rodea a una sociedad cansada, harta, cabreada, resignada tantas veces...

Es cierto que se cuelan en estas manifestaciones personas de todo tipo con las que estaremos de acuerdo o con las que no estaremos de acuerdo, pero lo que tengo claro es que el sentir lo tengo; ese sentir que han provocado tantos y tantos gobiernos con minúscula que sólo se han preocupado por beneficiar a los suyos tantos y tantos años. Y no, no creo que nos diferenciemos demasiado de nuestros vecinos de Egipto. Me refiero al fondo mismo de la cuestión porque en cierto modo esto es una dictadura; elegimos a nuestros dictadores por X tiempo y después vendrán otros...¿qué demonios deciden los ciudadanos?...NADA.

Pues sí. Estoy muy enfadada. Ayer estuve viendo cómo se trataba el tema en los canales de diferentes ideologías de nuestra maravillosa e "imparcial" televisión. Me daba vergüenza ajena, y hasta cierto temor, escuchar tales barbaridades de unos y de otros. Tiraban a un lado o al contrario según intereses partidistas de una forma tan poco inteligente que chirríaban sus palabras en los oídos de cualquier ciudadano que sólo quiere que las cosas funcionen en su país, independientemente de las banderas.

Estaremos de acuerdo con cada una de las propuestas o no lo estaremos. Algunas, por lo que he observado, tienen doble lectura y siempre hay que estudiar las consecuencias porque la utopía está muy bien hasta que se cae por los suelos. Pero yo me uno también a estos movimientos (y eso que ya no soy una "chavala")

Me han convencido los anónimos que levantan sus manos para pedir honradez, trabajo, esfuerzo. Que se queden en casa personajes que buscan otro tipo de metas, que se han casado ya tantas veces que aburren, que indignan de verdad a los que de verdad están ahí por un motivo honesto. Yo a ésos no los quiero ver porque ensucian el objetivo claro de este movimiento; tan lícito que en absoluto puede cuestionarse.

Tanto ZP y los suyos como Rajoy, la mujer que provoca un bostezo cada vez que abre la boca y todos los demás son iguales. Duele pensar que tengan que gobernar ahora los segundos porque les toca y, no digo nada, que repitan los primeros...Parece que unos y otros también quieren sacar tajada de todo esto y hemos tenido que escuchar palabras en sus discursos que avergüenzan a una sociedad a la que siguen tratando como a un rebaño de borregos teledirigidos. Como vi en una viñeta ayer..."creo que no se han enterado de nada"...(no han querido enterarse, obviamente).

¿Qué opción nos queda? ¿servirán de algo estas indignaciones?

17 de mayo de 2011

Unas letras tan actuales...(DÍA DAS LETRAS GALEGAS)



De este mundo en la comedia
eterna, vienen y van
bajo un mismo velo envueltas
la mentira y la verdad;
por eso al verlas el hombre
tras del mágico cendal
que vela la faz de entrambas,
nunca puede adivinar
con certeza cuál es de ellas
la mentira o la verdad.

16 de mayo de 2011

Noche de lectura


Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retomar su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.

Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años-quizá sólo cuatro-, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. 

ANA MARÍA MATUTE
Fragmento de PARAÍSO INHABITADO
Fuente de la imagen

Odessa

En tiempos de pobreza de noticias, he decidido, aparte de sumergirme entre pinceles, lecturas, versos y otros menesteres, ver cine; aquel cine con el que aprendo a pesar de los años que han transcurrido.

Este cine que ya no es tan actual muestra también otras formas de ver la vida, otra sencillez, otra estética casi siempre menos compleja...casi siempre.

Odessa me ha gustado (la película).

12 de mayo de 2011

Me gustas cuando callas...


Y sigo sumergida entre versos...dada la realidad que nos acecha...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

PABLO NERUDA

11 de mayo de 2011

La poesía nos protege de la estupidez



Os regalo unos versos en días de aburridísimos sermones políticos...

NO TE RINDAS
Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas
e intentar de nuevo
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.


El título de la entrada lo leí en esta noticia.

10 de mayo de 2011

Hasta siempre, Super Pop


No sé si me estaré haciendo mayor porque últimamente no hago más que recordar experiencias vividas cuando era niña y adolescente. Pues sí, parece que por ahí va la cosa.

El fin de las carpetas forradas, rezaba el título de una noticia de El Mundo de hoy. Y, de nuevo, Campurriana se sumerge en esas tardes de recreo en las que se reía y compartía sentimientos nuevos sobre la biblia de las biblias...aquella revista que contaba lo que todas queríamos saber sobre nuestros amores platónicos...Entre eso y la decoración de nuestras carpetas se nos iba gran parte del día, del día libre me refiero...(¡cómo me gustaría escucharnos de nuevo ahora!)

En serio, nunca fui tan fan de esta revista como otras amigas y/o compañeras, pero reconozco que no me amargaba el dulce de sonreír ante noticias tales como: a Fulanito de Tal le gustan las mujeres atrevidas, Menganito se pirra por las tartas de chocolate o, algo más fuerte,...a Zutanito le encantan los besos apasionados a la luz de la luna...

No me digáis que no tiene gracia. 

Hasta siempre, Super Pop.
Mis agradecimientos.

9 de mayo de 2011

De Rayuela y Cortázar

"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato".

Julio Cortázar 

8 de mayo de 2011

José María Gabriel y Galán



Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...
 



Y vimos a Revólver en concierto en La Coruña...

Fuente de la fotografía

Podría haber sido un concierto más lucido por su música, por sus letras...
Creo que tenían que haber adaptado mejor el volumen de los instrumentos a su voz y haber sacado del baúl algunas de esas canciones de siempre que echamos de menos los que estuvimos allí...

De todas formas, me alegro de haber ido, de haber escuchado sus nuevas melodías, de haber viajado por el tiempo de los sentimientos, de los recuerdos...

Mereció la pena. Claro que sí.

5 de mayo de 2011

Picasso descubriendo a una mujer....(Suite Vollard)











Sin duda, la obra de Picasso no podría existir, al menos de la forma que la conocemos hoy, sin su brutal vinculación con el sexo. Y digo brutal porque realmente me parece que era así como disfrutaba él de los placeres carnales, de sus mujeres...

Su intensa relación con Madrid, Barcelona, París, el arte y los artistas de esos años locos; su atrevimiento para entrar en todo tipo de pintura, de escultura, de técnicas varias...; para probar, para experimentar dentro y fuera de ese arte que lo alimentaba, que nos alimentaba, ha provocado que este hombre se convirtiese en maestro de tantas cosas...
A pesar de todo.


Exposición Suite Vollard
Hasta el 22 de mayo de 2011 en la Sede de la Fundación Novacaixagalicia de Ferrol.

2 de mayo de 2011

¿Se ha hecho justicia?


Esta mañana me he despertado con esta noticia que salía con fuerza desde la radio: Osama está muerto, viva los Estados Unidos

Pues me parece muy bien en caso de que la nueva sea tal. Puede que ahora esté vivito y coleando. Puede, incluso, que ya hubiese muerto hace mucho tiempo. Permítanme la incredulidad, permítanme que no festeje semejante suceso (aunque pudiese confirmar de alguna manera que es cierto). No me alegro, la verdad. Me alegraría si ello supusiese el fin del terrorismo, de la amenaza, de los sucios intereses que salen de unos y otros países (no  sólo de "unos"). Si  ha ocurrido, puede que se desaten aun más los infiernos por caer en los mismos barros. Reconozco que no he leído nada en la prensa y mi ignorancia sobre este tema puede ser desmedida (si la leyese tampoco creo que disminuyese demasiado; todo sea dicho). Simplemente, pienso en alto y luego escribo.