No. No es un título de un cuento infantil. Se trata de Mario Conde y de su entrevista en ese programa con nombre de atracción redonda. Lo reconozco: me quedé a escucharla. Mea culpa. Aumenté la audiencia de la cadena zafia y partidista y perdí el valioso tiempo que tenemos escuchando obviedades, hipocresías y, lo peor de todo, palabras seleccionadas para públicos aborregados.
Sr. Conde, todos sabemos que a usted el dinero le gusta más que a un tonto un lápiz. Por favor, no nos venga ahora como el angelito que critica a la banca y a todo malo que haga daño a los inocentes ciudadanos, no nos venga como el salvador de España, como el nuevo visionario de este siglo. Usted sabe que ayer no dijo nada nuevo, nada inteligente dada su capacidad intelectual, nada que sorprendiese de alguna manera. Alguna "mentirijilla" también se le escapó, además de alguna indirecta relacionada con el comportamiento de nuestros gobernantes, algún lavado de imagen, mucha soberbia aunque no brillante y, como no, algún coqueteo con la cámara a pesar de que estaba griposo.
Lo que más siento de todo esto es lo que comentaba más arriba; y es que ya no creo que nos traten como si fuésemos muy cortitos, sino que cada vez estoy más convencida de que lo somos, además de corruptos por pequeña que sea nuestra parcela de corrupción. Y es así solamente como puedo llegar a entender este trato que recibimos por parte de los medios de desinformación y de los políticos que hemos elegido (sin dudarlo, la viva imagen de nosotros mismos; de una sociedad enferma y plagada de ignorancias varias).
Sr. Conde, ¿qué pretende ahora?. Seguro que no le basta con llamarnos tontos. Seguro que no.
31 de octubre de 2011
30 de octubre de 2011
Hace mucho que no hablamos de arte...
Un museo en el museo...
MANUEL DE LOPE 29/10/2011
Hay algo enorme y milagroso en ver surgir un velázquez de un cajón de embalaje. Cuatro o cinco personas en bata blanca asistían al acontecimiento como un equipo de médicos y enfermeras dispuesto a intervenir. A pocos metros se colgaba con las precauciones necesarias Descanso en la huida a Egipto de Nicolas Poussin. El maestro francés ha sido una referencia de composición en todos los iconos de la pintura moderna, desde los bañistas de Cézanne a los saltimbanquis de Picasso. La frialdad habitual de Poussin se ve compensada con algunos detalles tiernos. El asno bebe en un pilón, María y el Niño reciben una bandeja de dátiles del tamaño de meloncillos, José sonríe a la mujer que le ofrece un cuenco de agua. El cuadro de Velázquez representa un almuerzo de mendigos y pícaros donde no falta el lujo de un mantel de hilo que valoriza la escena como si fuera un mantel de altar. Es curioso acoger a un velázquez en el Prado. Es como recibir a un miembro de la familia que ha emigrado al extranjero. Uno de los pícaros, con la cabeza rapada al cero para evitar los piojos, levanta el dedo pulgar y sonríe al espectador. A pesar del ambiente despreocupado del almuerzo toda la escena está impregnada de esa indecible melancolía velazqueña que debió ser la melancolía de toda España en la época de los últimos Austrias.
Cuando yo era joven las obras de arte no viajaban, o viajaban poco, cualquiera que hubiera sido su ajetreada vida anterior. Una vez depositadas en las pinacotecas o en las grandes instituciones culturales las obras de arte parecían alcanzar un descanso definitivo que a veces se trataba de un merecido descanso. Con los riesgos y aventuras que han sufrido algunos cuadros se podrían escribir novelas. Las obras de los grandes maestros nacían en el taller, corrían una suerte diversa según los azares de la historia o de las peripecias de sus propietarios sucesivos y terminaban por disfrutar del sueño de los siglos en la penumbra entonces poco frecuentada de los museos. Museo era sinónimo de panteón. Todo esto ha cambiado mucho. Las obras de arte se mueven. Ahora no nos asombra, pero debería asombrarnos si no hubiéramos perdido nuestra capacidad de asombro, que una selección de piezas del Museo del Hermitage de San Petersburgo se exhiba en el Museo del Prado. Un museo acoge al otro. Es un museo en el museo.
En 1941, San Petersburgo, entonces Leningrado, sufrió el largo asedio de las tropas alemanas, lo mismo que Madrid sufrió un asedio de tres años durante la Guerra Civil. Las colecciones del Hermitage y del Prado fueron parcialmente evacuadas. Los dos museos tienen una épica. El museo que fundó Catalina la Grande envía al Prado una muestra del tesoro imperial, una exhibición de escultura y artes decorativas, y una escogida selección de pintura que va desde los grandes maestros clásicos hasta la modernidad. La exposición ha llegado acompañada por 13 conservadores y funcionarios del museo ruso.
Junto con la selección de pintura, el Museo del Hermitage ha desembarcado en Madrid una cueva de Alí Babá con muestras de la colección de orfebrería. Antiguamente se almacenaba en una dependencia de palacio llamada El Gabinete de las Maravillas. El gusto por la abundancia de oro y joyas es un rasgo de carácter oriental. Buena parte de las piezas exhibidas procede sin embargo de talleres occidentales, incluido el del maestro Fabergé, el famoso fabricante by appointment de los huevos de Pascua del zar. Resulta difícil imaginar que sobre esos tesoros intactos ha pasado la revolución rusa, se ha asaltado el Palacio de Invierno y ha tenido lugar la Segunda Guerra Mundial. Eso dice mucho sobre el genio protector que vela por encima de las mayores convulsiones. Estas joyas brillan ahora como resucitadas de otro mundo, supervivientes y testigos de un Antiguo Régimen casi incomprensible en su esplendor. Cualquiera que sea su rango o su mérito, la orfebrería fatiga pronto la mirada. Uno busca por instinto o por descanso las piezas más sencillas, como esas flores azules, precisamente del taller de Fabergé, que se reconocen como flores familiares de los caminos en los linderos de campos de cereal. Es una sublimación de la naturaleza como hubiera podido describirla un autor místico. Las flores son de esmalte, las espigas son de oro y el vaso de agua, con un efecto óptico que engaña al ojo, está labrado en un fragmento macizo de cristal de roca.
El tesoro arqueológico de los zares forma la colección llamada del Oro Siberiano, el oro de los escitas, un pueblo guerrero, etnológicamente mal definido, del que ya habla Herodoto. Es un arte funerario arcaico, remoto para nosotros, remoto incluso para el mundo eslavo, hallado en las tumbas de sus reyes, desperdigadas por la estepa euroasiática. Algunos broches de formas suaves y bulto casi plano representan motivos violentos y de lucha. Una leona con atributos de cabra y lagarto rompe con las mandíbulas la cerviz de un caballo. La leona es leona y el caballo es caballo. La parte monstruosa de los animales es un recurso decorativo. En la impresión de crueldad y en el motivo mismo de la leona y la víctima se reconoce la influencia de los bajorrelieves de Asiria. Un peine de largas púas representa una escena de batalla. Dos guerreros a pie combaten contra un tercero a caballo sobre el cadáver de otro caballo. Es una instantánea congelada, pero llena de ruido y furia. Su perfil recuerda escenas similares labradas en el mármol de frisos griegos o dibujadas en línea continua en las vasijas negras de Ática. Desde Grecia y Asiria al mundo de los escitas. ¿Cómo se transmiten las formas? Los elegantes brazaletes de sus mujeres han inspirado a Bulgari.
El guardián de toda la exposición es un Perro de Paul Potter con mayor presencia que el retrato oficial de la emperatriz en traje de gran gala. Es un perro de aspecto feroz pero flaco y triste, que ha permanecido demasiado tiempo encadenado. El pintor holandés ha firmado su nombre sobre la caseta del perro como si fuera la puerta de su casa. Me pregunto cuál sería en aquel momento su estado de ánimo. Paul Potter es el autor de un famoso cuadro que representa a un novillo de raza, redondo, bien cebado, que se exhibe en el museo Mauritshuis de La Haya. Entre aquel novillo satisfecho y este perro desgraciado algo debió pasar en la vida del artista.
En la sala de escultura surge un busto de Voltaire por Houdon. Es un Voltaire calvo, escéptico y viejo, con toga de senador romano. La mueca cínica del joven Voltaire de Houdon que está en París se ha transformado en la sonrisa de este viejo desdentado. Trabaja el escultor y trabaja el tiempo. El filósofo librepensador fue unos años el ideólogo por necesidad de la despótica Catalina ilustrada. La emperatriz compró el busto en memoria de aquella relación.
De repente, un San Sebastián de Tiziano. Parece que se abren las puertas, que se nos caen escamas de los ojos. Su presencia se impone en la sala como la presencia del perro. Nada que ver con los sansebastianes torneados. Como en el tenebroso San Sebastián de Ribera se tiene la impresión de contemplar a un verdadero hombre sacrificado, al hijo de aquel Adán expulsado del Paraíso. La organización del museo ha escogido a un Efebo de Caravaggio tocando el laúd como imagen pública de toda la exposición. Mirar cuadros es como sacar cerezas de un cesto. Las cerezas se enredan como los cuadros recuerdan otros cuadros. El adolescente del laúd evoca toda la serie de efebos de Caravaggio dispersada por los museos de medio continente como una incitación al abuso de menores. Hay que pasear la mirada entre este Caravaggio y aquel Tiziano para comprender la distancia entre la sugerencia del placer y la evidencia del dolor.
En la segunda planta, dedicada a la pintura moderna, la mayoría de los cuadros expuestos proceden de aquellos legendarios coleccionistas rusos que emigraron con la revolución. Un gran matisse azul domina la sala. Picasso se halla bien representado con un Bodegón con botella de Pernod de la época cubista, una enorme Mujer desnuda de la época del arte negro, desparramada sobre un diván como una marioneta sin hilos y una triste prostituta a punto de convertirse en un espectro delante de un vaso de absenta. Pero es el gran lienzo de Matisse el que atrae las miradas. A Picasso le hubiera dado un ataque de nervios. Matisse se ha retratado a sí mismo de perfil, prisionero en un pijama de rayas en una especie de estado sonámbulo. Una misteriosa mujer sentada, también de perfil, se funde a medias en el azul de la noche. Todo el cuadro está impregnado de atmósfera onírica. El motivo de la ventana abierta, recurrente en Matisse, se abre sobre las llagas de un jardín sembrado de tulipanes rojos. El arabesco de la barandilla de hierro separa el jardín luminoso de la atmósfera del sueño. Algo hace pensar en la consulta de Edipo a la Esfinge. Seguramente se puede hacer un rosario de interpretaciones pero sólo Matisse sabía lo que soñó aquella noche.
La exposición se cierra con aquello que en la escena final de las películas del cine mudo se llamaba un fundido en negro. La historia empieza con un cézanne inacabado, un remolino de follaje azul que parece inaugurar en la pintura moderna la expresión abstracta del motivo. Y hay un Cuadrado negro de Malévich que parece representar el camino sin salida de la abstracción. Entre aquel cézanne y este malévich sólo pasaron treinta años. Seguramente Malévich llegó a esa intuición temprana en un momento desesperado, pero su Cuadrado negro fue acogido con tal éxito que Malévich lo repitió en varios ejemplares como lo hubiera hecho un buen pintor de oficio. En realidad, por todo lo que anunciaba sobre el largo camino de la pintura abstracta, es un cuadro sobrecogedor.
Fuente
Ya que no pude saborear como quisiera esta colección en su lugar de origen, me encantaría no perdérmela ahora que se ha acercado a Madrid.
Claro que sí: muy recomendada.
Si vais, ya nos contaréis, navegantes...
El Hermitage en el Prado. Paseo del Prado, s/n. Madrid. Del 8 de noviembre al 25 de marzo de 2012.
MANUEL DE LOPE 29/10/2011
Hay algo enorme y milagroso en ver surgir un velázquez de un cajón de embalaje. Cuatro o cinco personas en bata blanca asistían al acontecimiento como un equipo de médicos y enfermeras dispuesto a intervenir. A pocos metros se colgaba con las precauciones necesarias Descanso en la huida a Egipto de Nicolas Poussin. El maestro francés ha sido una referencia de composición en todos los iconos de la pintura moderna, desde los bañistas de Cézanne a los saltimbanquis de Picasso. La frialdad habitual de Poussin se ve compensada con algunos detalles tiernos. El asno bebe en un pilón, María y el Niño reciben una bandeja de dátiles del tamaño de meloncillos, José sonríe a la mujer que le ofrece un cuenco de agua. El cuadro de Velázquez representa un almuerzo de mendigos y pícaros donde no falta el lujo de un mantel de hilo que valoriza la escena como si fuera un mantel de altar. Es curioso acoger a un velázquez en el Prado. Es como recibir a un miembro de la familia que ha emigrado al extranjero. Uno de los pícaros, con la cabeza rapada al cero para evitar los piojos, levanta el dedo pulgar y sonríe al espectador. A pesar del ambiente despreocupado del almuerzo toda la escena está impregnada de esa indecible melancolía velazqueña que debió ser la melancolía de toda España en la época de los últimos Austrias.
Cuando yo era joven las obras de arte no viajaban, o viajaban poco, cualquiera que hubiera sido su ajetreada vida anterior. Una vez depositadas en las pinacotecas o en las grandes instituciones culturales las obras de arte parecían alcanzar un descanso definitivo que a veces se trataba de un merecido descanso. Con los riesgos y aventuras que han sufrido algunos cuadros se podrían escribir novelas. Las obras de los grandes maestros nacían en el taller, corrían una suerte diversa según los azares de la historia o de las peripecias de sus propietarios sucesivos y terminaban por disfrutar del sueño de los siglos en la penumbra entonces poco frecuentada de los museos. Museo era sinónimo de panteón. Todo esto ha cambiado mucho. Las obras de arte se mueven. Ahora no nos asombra, pero debería asombrarnos si no hubiéramos perdido nuestra capacidad de asombro, que una selección de piezas del Museo del Hermitage de San Petersburgo se exhiba en el Museo del Prado. Un museo acoge al otro. Es un museo en el museo.
En 1941, San Petersburgo, entonces Leningrado, sufrió el largo asedio de las tropas alemanas, lo mismo que Madrid sufrió un asedio de tres años durante la Guerra Civil. Las colecciones del Hermitage y del Prado fueron parcialmente evacuadas. Los dos museos tienen una épica. El museo que fundó Catalina la Grande envía al Prado una muestra del tesoro imperial, una exhibición de escultura y artes decorativas, y una escogida selección de pintura que va desde los grandes maestros clásicos hasta la modernidad. La exposición ha llegado acompañada por 13 conservadores y funcionarios del museo ruso.
Junto con la selección de pintura, el Museo del Hermitage ha desembarcado en Madrid una cueva de Alí Babá con muestras de la colección de orfebrería. Antiguamente se almacenaba en una dependencia de palacio llamada El Gabinete de las Maravillas. El gusto por la abundancia de oro y joyas es un rasgo de carácter oriental. Buena parte de las piezas exhibidas procede sin embargo de talleres occidentales, incluido el del maestro Fabergé, el famoso fabricante by appointment de los huevos de Pascua del zar. Resulta difícil imaginar que sobre esos tesoros intactos ha pasado la revolución rusa, se ha asaltado el Palacio de Invierno y ha tenido lugar la Segunda Guerra Mundial. Eso dice mucho sobre el genio protector que vela por encima de las mayores convulsiones. Estas joyas brillan ahora como resucitadas de otro mundo, supervivientes y testigos de un Antiguo Régimen casi incomprensible en su esplendor. Cualquiera que sea su rango o su mérito, la orfebrería fatiga pronto la mirada. Uno busca por instinto o por descanso las piezas más sencillas, como esas flores azules, precisamente del taller de Fabergé, que se reconocen como flores familiares de los caminos en los linderos de campos de cereal. Es una sublimación de la naturaleza como hubiera podido describirla un autor místico. Las flores son de esmalte, las espigas son de oro y el vaso de agua, con un efecto óptico que engaña al ojo, está labrado en un fragmento macizo de cristal de roca.
El tesoro arqueológico de los zares forma la colección llamada del Oro Siberiano, el oro de los escitas, un pueblo guerrero, etnológicamente mal definido, del que ya habla Herodoto. Es un arte funerario arcaico, remoto para nosotros, remoto incluso para el mundo eslavo, hallado en las tumbas de sus reyes, desperdigadas por la estepa euroasiática. Algunos broches de formas suaves y bulto casi plano representan motivos violentos y de lucha. Una leona con atributos de cabra y lagarto rompe con las mandíbulas la cerviz de un caballo. La leona es leona y el caballo es caballo. La parte monstruosa de los animales es un recurso decorativo. En la impresión de crueldad y en el motivo mismo de la leona y la víctima se reconoce la influencia de los bajorrelieves de Asiria. Un peine de largas púas representa una escena de batalla. Dos guerreros a pie combaten contra un tercero a caballo sobre el cadáver de otro caballo. Es una instantánea congelada, pero llena de ruido y furia. Su perfil recuerda escenas similares labradas en el mármol de frisos griegos o dibujadas en línea continua en las vasijas negras de Ática. Desde Grecia y Asiria al mundo de los escitas. ¿Cómo se transmiten las formas? Los elegantes brazaletes de sus mujeres han inspirado a Bulgari.
El guardián de toda la exposición es un Perro de Paul Potter con mayor presencia que el retrato oficial de la emperatriz en traje de gran gala. Es un perro de aspecto feroz pero flaco y triste, que ha permanecido demasiado tiempo encadenado. El pintor holandés ha firmado su nombre sobre la caseta del perro como si fuera la puerta de su casa. Me pregunto cuál sería en aquel momento su estado de ánimo. Paul Potter es el autor de un famoso cuadro que representa a un novillo de raza, redondo, bien cebado, que se exhibe en el museo Mauritshuis de La Haya. Entre aquel novillo satisfecho y este perro desgraciado algo debió pasar en la vida del artista.
En la sala de escultura surge un busto de Voltaire por Houdon. Es un Voltaire calvo, escéptico y viejo, con toga de senador romano. La mueca cínica del joven Voltaire de Houdon que está en París se ha transformado en la sonrisa de este viejo desdentado. Trabaja el escultor y trabaja el tiempo. El filósofo librepensador fue unos años el ideólogo por necesidad de la despótica Catalina ilustrada. La emperatriz compró el busto en memoria de aquella relación.
De repente, un San Sebastián de Tiziano. Parece que se abren las puertas, que se nos caen escamas de los ojos. Su presencia se impone en la sala como la presencia del perro. Nada que ver con los sansebastianes torneados. Como en el tenebroso San Sebastián de Ribera se tiene la impresión de contemplar a un verdadero hombre sacrificado, al hijo de aquel Adán expulsado del Paraíso. La organización del museo ha escogido a un Efebo de Caravaggio tocando el laúd como imagen pública de toda la exposición. Mirar cuadros es como sacar cerezas de un cesto. Las cerezas se enredan como los cuadros recuerdan otros cuadros. El adolescente del laúd evoca toda la serie de efebos de Caravaggio dispersada por los museos de medio continente como una incitación al abuso de menores. Hay que pasear la mirada entre este Caravaggio y aquel Tiziano para comprender la distancia entre la sugerencia del placer y la evidencia del dolor.
En la segunda planta, dedicada a la pintura moderna, la mayoría de los cuadros expuestos proceden de aquellos legendarios coleccionistas rusos que emigraron con la revolución. Un gran matisse azul domina la sala. Picasso se halla bien representado con un Bodegón con botella de Pernod de la época cubista, una enorme Mujer desnuda de la época del arte negro, desparramada sobre un diván como una marioneta sin hilos y una triste prostituta a punto de convertirse en un espectro delante de un vaso de absenta. Pero es el gran lienzo de Matisse el que atrae las miradas. A Picasso le hubiera dado un ataque de nervios. Matisse se ha retratado a sí mismo de perfil, prisionero en un pijama de rayas en una especie de estado sonámbulo. Una misteriosa mujer sentada, también de perfil, se funde a medias en el azul de la noche. Todo el cuadro está impregnado de atmósfera onírica. El motivo de la ventana abierta, recurrente en Matisse, se abre sobre las llagas de un jardín sembrado de tulipanes rojos. El arabesco de la barandilla de hierro separa el jardín luminoso de la atmósfera del sueño. Algo hace pensar en la consulta de Edipo a la Esfinge. Seguramente se puede hacer un rosario de interpretaciones pero sólo Matisse sabía lo que soñó aquella noche.
La exposición se cierra con aquello que en la escena final de las películas del cine mudo se llamaba un fundido en negro. La historia empieza con un cézanne inacabado, un remolino de follaje azul que parece inaugurar en la pintura moderna la expresión abstracta del motivo. Y hay un Cuadrado negro de Malévich que parece representar el camino sin salida de la abstracción. Entre aquel cézanne y este malévich sólo pasaron treinta años. Seguramente Malévich llegó a esa intuición temprana en un momento desesperado, pero su Cuadrado negro fue acogido con tal éxito que Malévich lo repitió en varios ejemplares como lo hubiera hecho un buen pintor de oficio. En realidad, por todo lo que anunciaba sobre el largo camino de la pintura abstracta, es un cuadro sobrecogedor.
Fuente
Ya que no pude saborear como quisiera esta colección en su lugar de origen, me encantaría no perdérmela ahora que se ha acercado a Madrid.
Claro que sí: muy recomendada.
Si vais, ya nos contaréis, navegantes...
El Hermitage en el Prado. Paseo del Prado, s/n. Madrid. Del 8 de noviembre al 25 de marzo de 2012.
29 de octubre de 2011
Operación 20N
Un vídeo que acabo de ver en el blog del Mendigo.
Prometedme una cosa antes de verlo: olvidáos de Llamazares y los de la ceja.
Prometedme una cosa antes de verlo: olvidáos de Llamazares y los de la ceja.
28 de octubre de 2011
Los errores de El País...(los que "admite")
El otro asunto sobre el que he recibido quejas por sensacionalismo ofrece menos dudas. Se refiere a una noticia titulada: "Blanca es una mujer muy noble y educada", publicada en la sección de Política el 14 de octubre. En ella se explicaban detalles banales o que no venían al caso de la vida de una de las cooperantes secuestradas en Kenia. Y eso a pesar de que la propia crónica indicaba que ni la familia ni la organización a la que pertenecen querían facilitar datos de la vida privada. "Como amigo de Blanca Thiebaut me parece vergonzoso el artículo sensacionalista que han publicado. Ustedes mismos dicen que la familia quiere privacidad, y ¿qué hacen? Van a preguntarle al portero", escribe Javier Menéndez. "¿Desde cuándo os habéis convertido en un diario amarillo?", pregunta Nicolás Cuervo. Héctor Caballero, de Médicos Sin Fronteras, escribe desde Kenia para recriminarnos esta intromisión. Tomás Sánchez Criado, Paula Álvarez-Osorio y Jorge Álvarez-Sala acusan al diario de practicar en este caso un periodismo amarillo.
Javier Casqueiro, redactor jefe de la sección de España, admite el error: "He leído los correos de queja sobre el tono excesivamente frívolo y carente de datos relevantes de la información que ofrecimos en un primer momento en la web. Solo puedo decir que tienen gran parte de razón. Deberíamos haber reducido o incluso omitido esa información. La única explicación, y admito que no es suficiente, tiene que ver con que estuvimos todo el día intentando reconstruir lo mejor posible una pieza sobre su vida y nos fue realmente difícil por la nula colaboración tanto de Médicos Sin Fronteras como de la familia. Al final, se nos vino la hora de cierre encima y tuvimos que resolver con muy poco tiempo. La intención de EL PAÍS es siempre compaginar la mejor información posible con la mayor prudencia y el respeto a las personas para no entorpecer la solución del problema. Lamento la mala solución que ofrecimos en este caso". Los lectores tienen razón. Esa pieza nunca debió publicarse.
Fuente
La noticia en cuestión.
Javier Casqueiro, redactor jefe de la sección de España, admite el error: "He leído los correos de queja sobre el tono excesivamente frívolo y carente de datos relevantes de la información que ofrecimos en un primer momento en la web. Solo puedo decir que tienen gran parte de razón. Deberíamos haber reducido o incluso omitido esa información. La única explicación, y admito que no es suficiente, tiene que ver con que estuvimos todo el día intentando reconstruir lo mejor posible una pieza sobre su vida y nos fue realmente difícil por la nula colaboración tanto de Médicos Sin Fronteras como de la familia. Al final, se nos vino la hora de cierre encima y tuvimos que resolver con muy poco tiempo. La intención de EL PAÍS es siempre compaginar la mejor información posible con la mayor prudencia y el respeto a las personas para no entorpecer la solución del problema. Lamento la mala solución que ofrecimos en este caso". Los lectores tienen razón. Esa pieza nunca debió publicarse.
Fuente
La noticia en cuestión.
Escribiendo...
Escuché el sonido de sus pasos y las llaves en la cerradura. La puerta de casa se cerró de golpe y acto seguido sentí su agitada respiración en la nuca. Sabía que iba a aceptar sin remedio a pesar de todo lo que había sufrido, lo que estaba sufriendo...De repente, su mano empujó suavemente mi espalda para que me dirigiese a la habitación de matrimonio. Como si se tratase de una fuerza divina, me dejé llevar sin poner ningún impedimento. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿qué me ocurría en su presencia?. Mi cuerpo no respondía y terminaba convirtiéndome en una muñeca de trapo o, peor aún, en una muñeca hinchable que utilizaba a su antojo. Me quitó la ropa apresuradamente, me colocó sobre la cómoda de espaldas a él y me usó una vez más con una frialdad tan terrible que sólo puede comprenderse si se vive, si se siente... Todo sucedió muy rápido aunque a mí, sin embargo, se me hizo eterno; se me hace eterno también por recordarlo una y otra vez como la gota que termina por atravesar el cerebro del torturado. Después se marchó sin decir nada y diciéndolo todo. Esta vez no hubo palizas pero el resultado era el mismo, o peor aún. Las lágrimas no brotaron de mis ojos porque éstos estaban secos desde hacía ya mucho tiempo. Secos por el miedo, por el pánico...
27 de octubre de 2011
Me puse a escribir y salió esto...
Llovía con fuerza en la fría ciudad industrial en la que vivíamos desde hace tiempo. La vida transcurría entre sollozos y gritos y yo ya no podía más. Tenía que hacer algo o la vena que bailaba en mi sien reventaría sin previo aviso.
El canto agudo de las gaviotas, el forcejeo de las olas encabritadas con el dique de abrigo y esa trepidante música de fondo de nuestro piso, convertían la existencia en una tortura constante e insoportable. ¿Podría servir de atenuante este escenario de vida que me rodeaba desde que tenía uso de razón?. Lloré tanto que el cansancio me hizo caer rendido a los pies de mis potenciales víctimas. Me sirvieron una taza de tila y me metieron en la cama que estaba situada en la zona más cálida de la casa. Allí me desperté quince horas después envuelto en sudor pero con alivio al observar que las manchas de sangre habían desaparecido. Todo había sido un mal sueño aunque el ruido de fondo permanecía en mi cabeza tocando sin piedad el himno de la muerte. Tenía que hacer algo.
El canto agudo de las gaviotas, el forcejeo de las olas encabritadas con el dique de abrigo y esa trepidante música de fondo de nuestro piso, convertían la existencia en una tortura constante e insoportable. ¿Podría servir de atenuante este escenario de vida que me rodeaba desde que tenía uso de razón?. Lloré tanto que el cansancio me hizo caer rendido a los pies de mis potenciales víctimas. Me sirvieron una taza de tila y me metieron en la cama que estaba situada en la zona más cálida de la casa. Allí me desperté quince horas después envuelto en sudor pero con alivio al observar que las manchas de sangre habían desaparecido. Todo había sido un mal sueño aunque el ruido de fondo permanecía en mi cabeza tocando sin piedad el himno de la muerte. Tenía que hacer algo.
26 de octubre de 2011
Los años que vamos a vivir...
Los años que vamos a vivir peligrosamente
Lo ha dicho el propio director de este diario: “Vamos a vivir cuatro años terroríficos pero apasionantes”. Y coincido con la afirmación. Lo que no sé, y quizá nadie sepa, es si serán cuatro años, seis o una década. Sean los que fuere, se vislumbran terroríficos en cuanto a las enormes dificultades económicas a las que nos vamos a enfrentar. Pero también hay otras amenazas que, sin ser de índole económica, son igualmente inquietantes.
De un lado, algunas viejas ideologías, hoy caricaturas desprovistas de todo bagaje racional y fiadas casi por completo a lo emocional, están alimentando corrientes populistas. Y a través de ellas, abriéndose paso, vuelven las tentaciones veladamente totalitarias de la mano de una parte de la sociedad que confunde el interés general con la urgencia de solucionar sus graves problemas particulares o, sencillamente, con la satisfacción de sus delirios ideológicos. Lo que puede llevar a que se cometan tropelías en perjuicio no del “sistema”, al que se dice detestar, sino de sus semejantes.
No son pocos los que quieren declarar proscrito al Capitalismo. Y, con él, a los bancos y a los mercados. Y desde ahí hacia abajo cualquier cosa es posible. Dada la enorme velocidad a la que se degrada la economía, en menos que canta un gallo, aquél que tenga dos casas podría ser tachado de “rico”, y ello justificaría que le expropien u ocupen alguna de ellas. Por si fuera poco, la necesidad recaudatoria de los estados, que avanza pari-passu a la degradación económica, amenaza con derivar en políticas fiscales cuasi confiscatorias y en una inseguridad jurídica crónica. Y, entre unas cosas y otras, quién sabe si el derecho a la propiedad privada puede terminar en la práctica siendo un derecho imposible. Lo cual no es cualquier cosa, ya que si para algo existen los estados es precisamente para asegurar un entorno de legalidad estable y proporcionar protección, tanto a los ciudadanos como a sus propiedades.
¿Son los políticos o el Mercado?
Entretanto la sensación de vértigo se convierte en algo generalizado, parece que algunos políticos, con el fin de zafarse del escrutinio público, se dedican a alimentar los más bajos impulsos de muchos ciudadanos, ofreciendo, una tras otra, víctimas propiciatorias. Primero fueron los especuladores, al poco tiempo la banca y finalmente el Mercado. Una caza de brujas con la que distraer las cuestiones fundamentales y ganar tiempo, pues cada vez parece más claro que el mal funcionamiento de los sistemas políticos y la visión interesada y cortoplacista de nuestros gobernantes son los ingredientes fundamentales de este desastre.
Sin embargo, lejos de asumir cualquier responsabilidad, en Europa preparan ya una nueva batería de medidas regulatorias, entre las que se incluye prohibir que las agencias de calificación puedan hacer públicos sus informes de solvencia de los estados, so pretexto de que los “especuladores” no ahonden más en la herida. No sería nada descabellado pensar que, con estas medidas, lo que los gobernantes quieren es asegurarse la absoluta opacidad de su gestión.
Llegados a este punto, conviene saber que para evitar el actual desastre, habría sido suficiente con que la labor de inspección de las instituciones dedicadas a ello se hubiera realizado de manera conveniente. También habría ayudado, y mucho, que la gestión del crédito no hubiera obedecido a criterios políticos sino a la justa y ponderada valoración de la oportunidad y el riesgo en cada caso particular. Por último, habría sido de agradecer que el precio del dinero no fuera manipulado, porque nos habríamos evitado endeudarnos hasta cotas insoportables. Siendo así las cosas, resulta más que dudoso que, para poner coto a los más avariciosos, la solución consista en una mayor capacidad regulatoria, máxime cuando ésta será utilizada discrecionalmente por los propios políticos.
La estrategia de señalar culpables para, a continuación, incrementar la capacidad regulatoria es una estrategia muy peligrosa que puede volverse contra la clase política, y contra todos nosotros, como un bumerán. Alguien debería decirles a algunos políticos y a quienes están siendo manipulados por sus diatribas que “quejarse de que la economía libre favorece a los ricos es como quejarse de que la libertad de expresión favorece a los elocuentes”. A fin y al cabo, a cuento de salvar la economía lo que nos estamos jugando es la Libertad.
Sí, los años que vamos a vivir, o mal vivir, serán terroríficos y apasionantes. Pero, sobre todo, muy peligrosos.
Fuente: Javier Benegas
Lo ha dicho el propio director de este diario: “Vamos a vivir cuatro años terroríficos pero apasionantes”. Y coincido con la afirmación. Lo que no sé, y quizá nadie sepa, es si serán cuatro años, seis o una década. Sean los que fuere, se vislumbran terroríficos en cuanto a las enormes dificultades económicas a las que nos vamos a enfrentar. Pero también hay otras amenazas que, sin ser de índole económica, son igualmente inquietantes.
De un lado, algunas viejas ideologías, hoy caricaturas desprovistas de todo bagaje racional y fiadas casi por completo a lo emocional, están alimentando corrientes populistas. Y a través de ellas, abriéndose paso, vuelven las tentaciones veladamente totalitarias de la mano de una parte de la sociedad que confunde el interés general con la urgencia de solucionar sus graves problemas particulares o, sencillamente, con la satisfacción de sus delirios ideológicos. Lo que puede llevar a que se cometan tropelías en perjuicio no del “sistema”, al que se dice detestar, sino de sus semejantes.
No son pocos los que quieren declarar proscrito al Capitalismo. Y, con él, a los bancos y a los mercados. Y desde ahí hacia abajo cualquier cosa es posible. Dada la enorme velocidad a la que se degrada la economía, en menos que canta un gallo, aquél que tenga dos casas podría ser tachado de “rico”, y ello justificaría que le expropien u ocupen alguna de ellas. Por si fuera poco, la necesidad recaudatoria de los estados, que avanza pari-passu a la degradación económica, amenaza con derivar en políticas fiscales cuasi confiscatorias y en una inseguridad jurídica crónica. Y, entre unas cosas y otras, quién sabe si el derecho a la propiedad privada puede terminar en la práctica siendo un derecho imposible. Lo cual no es cualquier cosa, ya que si para algo existen los estados es precisamente para asegurar un entorno de legalidad estable y proporcionar protección, tanto a los ciudadanos como a sus propiedades.
¿Son los políticos o el Mercado?
Entretanto la sensación de vértigo se convierte en algo generalizado, parece que algunos políticos, con el fin de zafarse del escrutinio público, se dedican a alimentar los más bajos impulsos de muchos ciudadanos, ofreciendo, una tras otra, víctimas propiciatorias. Primero fueron los especuladores, al poco tiempo la banca y finalmente el Mercado. Una caza de brujas con la que distraer las cuestiones fundamentales y ganar tiempo, pues cada vez parece más claro que el mal funcionamiento de los sistemas políticos y la visión interesada y cortoplacista de nuestros gobernantes son los ingredientes fundamentales de este desastre.
Sin embargo, lejos de asumir cualquier responsabilidad, en Europa preparan ya una nueva batería de medidas regulatorias, entre las que se incluye prohibir que las agencias de calificación puedan hacer públicos sus informes de solvencia de los estados, so pretexto de que los “especuladores” no ahonden más en la herida. No sería nada descabellado pensar que, con estas medidas, lo que los gobernantes quieren es asegurarse la absoluta opacidad de su gestión.
Llegados a este punto, conviene saber que para evitar el actual desastre, habría sido suficiente con que la labor de inspección de las instituciones dedicadas a ello se hubiera realizado de manera conveniente. También habría ayudado, y mucho, que la gestión del crédito no hubiera obedecido a criterios políticos sino a la justa y ponderada valoración de la oportunidad y el riesgo en cada caso particular. Por último, habría sido de agradecer que el precio del dinero no fuera manipulado, porque nos habríamos evitado endeudarnos hasta cotas insoportables. Siendo así las cosas, resulta más que dudoso que, para poner coto a los más avariciosos, la solución consista en una mayor capacidad regulatoria, máxime cuando ésta será utilizada discrecionalmente por los propios políticos.
La estrategia de señalar culpables para, a continuación, incrementar la capacidad regulatoria es una estrategia muy peligrosa que puede volverse contra la clase política, y contra todos nosotros, como un bumerán. Alguien debería decirles a algunos políticos y a quienes están siendo manipulados por sus diatribas que “quejarse de que la economía libre favorece a los ricos es como quejarse de que la libertad de expresión favorece a los elocuentes”. A fin y al cabo, a cuento de salvar la economía lo que nos estamos jugando es la Libertad.
Sí, los años que vamos a vivir, o mal vivir, serán terroríficos y apasionantes. Pero, sobre todo, muy peligrosos.
Fuente: Javier Benegas
25 de octubre de 2011
Me quedo con este vídeo y olvidaré los de la campaña electoral que insultan al intelecto.
Una imagen que me ha emocionado más que ninguna a la que asistimos últimamente.
Aún queda lugar para la esperanza...
Una imagen que me ha emocionado más que ninguna a la que asistimos últimamente.
Aún queda lugar para la esperanza...
24 de octubre de 2011
Un libro: Hay alternativas.
A todas las personas, y especialmente las más jóvenes, que a partir del 15M han salido a las calles para rechazar las políticas neoliberales que recortan los derechos sociales
y para reclamar otras medidas alternativas y más justas para salir de la crisis.
PRÓLOGO DE NOAM CHOMSKY
En 1978 el presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, Douglas Fraser, de la federación de los trabajadores de la industria del automóvil United Auto Workers (UAW) condenó a los "dirigentes de la comunidad empresarial" por haber "escogido seguir en tal país la vía de la guerra de clases (class war) unilateral, una guerra de clases en contra de la clase trabajadora, de los desempleados, de los pobres, de las minorías, de los jóvenes y de los ancianos, e incluso de los sectores de las clases medias de nuestra sociedad". Fraser también los condenó por haber "roto y descartado el frágil pacto no escrito entre el mundo empresarial y el mundo del trabajo, que había existido previamente durante el periodo de crecimiento y progreso" en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial conocido comúnmente como la "edad dorada" del capitalismo (de Estado).
El reconocimiento de la realidad por parte de Fraser fue acertado aunque tardío. Lo cierto es que los dirigentes empresariales y sus asociados en otros sectores de las élites dominantes estaban constantemente dedicados a una siempre presente guerra de clases, que se convirtió en unilateral, sólo en una dirección, cuando sus víctimas abandonaron tal lucha.
Mientras Fraser se lamentaba el conflicto de clases se iba recrudeciendo, y desde entonces ha ido alcanzando unos enormes niveles de crueldad y salvajismo en Estados Unidos que, al ser el país más rico y poderoso del mundo y con mayor poder hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en una ilustración significativa de una tendencia global.
Durante los últimos treinta años el crecimiento económico ha continuado −aunque no al nivel de la "edad dorada"−, pero para la gran mayoría de la población la renta disponible ha permanecido estancada mientras que la riqueza se ha ido concentrando, a un nivel abrumador, en una facción del 1 por ciento de la población, la mayoría de los ejecutivos de las grandes corporaciones, de empresas financieras y de alto riesgo, y sus asociados.
Este fenómeno se ha ido repitiendo de una manera u otra a nivel mundial. China, por ejemplo, tiene una de las desigualdades más acentuadas del mundo.
Se habla mucho, hoy en día, de que por el hecho de que "Estados Unidos esté en declive" hay un cambio en las relaciones de poder a nivel global. Esto es parcialmente cierto, aunque no significa que otros poderes no puedan asumir el rol y la supremacía que ahora tiene Estados Unidos.
El mundo se está convirtiendo así en un lugar más diverso en algunos aspectos, pero más uniforme en otros. Pero en todos ellos existe un cambio real de poder: hay un desplazamiento del poder del pueblo trabajador de las distintas partes del mundo hacia una enorme concentración de poder y riqueza. La literatura económica del mundo empresarial y las consultorías a los inversores súper ricos señalan que el sistema mundial se está dividiendo en dos bloques: la plutocracia, un grupo muy importante, con enormes riquezas, y el resto, en una sociedad global en la cual el crecimiento −que en una gran parte es destructivo y está muy desperdiciado− beneficia a una minoría de personas extraordinariamente ricas, que dirigen el consumo de tales recursos. Y por otra parte existen los "no ricos", la enorme mayoría, referida en ocasiones como el "precariado" global, la fuerza laboral que vive de manera precaria, entre la que se incluye mil millones de personas que casi no alcanzan a sobrevivir.
Estos desarrollos no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas dentro de estructuras
institucionales que los favorecen. Esto continuará, a no ser que estas decisiones y planes se reviertan mediante acción y movilizaciones populares con compromisos dedicados a programas que abarquen desde remedios factibles a corto plazo hasta otras propuestas a más largo plazo que cuestionen la autoridad ilegítima y las instituciones opresivas entre las que reside el poder. Es importante, por lo tanto, acentuar que hay alternativas.
Las movilizaciones del 15M son una ilustración inspiradora que muestra qué es lo que puede y debe hacerse para no continuar la marcha que nos está llevando a un abismo, a un mundo que debería horrorizar a todas las personas decentes, que será incluso más opresivo que la realidad existente hoy en día.
NOAM CHOMSKY
Boston, agosto 2011
Éste es su prólogo y la primera noticia que tuve de él fue a través del blog del Mendigo.
Ahora se habla de este libro en muchos lugares de esta red de redes. Yo le estoy echando un ojo. Si os interesa descargarlo gratuitamente, pinchad aquí.
y para reclamar otras medidas alternativas y más justas para salir de la crisis.
PRÓLOGO DE NOAM CHOMSKY
En 1978 el presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, Douglas Fraser, de la federación de los trabajadores de la industria del automóvil United Auto Workers (UAW) condenó a los "dirigentes de la comunidad empresarial" por haber "escogido seguir en tal país la vía de la guerra de clases (class war) unilateral, una guerra de clases en contra de la clase trabajadora, de los desempleados, de los pobres, de las minorías, de los jóvenes y de los ancianos, e incluso de los sectores de las clases medias de nuestra sociedad". Fraser también los condenó por haber "roto y descartado el frágil pacto no escrito entre el mundo empresarial y el mundo del trabajo, que había existido previamente durante el periodo de crecimiento y progreso" en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial conocido comúnmente como la "edad dorada" del capitalismo (de Estado).
El reconocimiento de la realidad por parte de Fraser fue acertado aunque tardío. Lo cierto es que los dirigentes empresariales y sus asociados en otros sectores de las élites dominantes estaban constantemente dedicados a una siempre presente guerra de clases, que se convirtió en unilateral, sólo en una dirección, cuando sus víctimas abandonaron tal lucha.
Mientras Fraser se lamentaba el conflicto de clases se iba recrudeciendo, y desde entonces ha ido alcanzando unos enormes niveles de crueldad y salvajismo en Estados Unidos que, al ser el país más rico y poderoso del mundo y con mayor poder hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en una ilustración significativa de una tendencia global.
Durante los últimos treinta años el crecimiento económico ha continuado −aunque no al nivel de la "edad dorada"−, pero para la gran mayoría de la población la renta disponible ha permanecido estancada mientras que la riqueza se ha ido concentrando, a un nivel abrumador, en una facción del 1 por ciento de la población, la mayoría de los ejecutivos de las grandes corporaciones, de empresas financieras y de alto riesgo, y sus asociados.
Este fenómeno se ha ido repitiendo de una manera u otra a nivel mundial. China, por ejemplo, tiene una de las desigualdades más acentuadas del mundo.
Se habla mucho, hoy en día, de que por el hecho de que "Estados Unidos esté en declive" hay un cambio en las relaciones de poder a nivel global. Esto es parcialmente cierto, aunque no significa que otros poderes no puedan asumir el rol y la supremacía que ahora tiene Estados Unidos.
El mundo se está convirtiendo así en un lugar más diverso en algunos aspectos, pero más uniforme en otros. Pero en todos ellos existe un cambio real de poder: hay un desplazamiento del poder del pueblo trabajador de las distintas partes del mundo hacia una enorme concentración de poder y riqueza. La literatura económica del mundo empresarial y las consultorías a los inversores súper ricos señalan que el sistema mundial se está dividiendo en dos bloques: la plutocracia, un grupo muy importante, con enormes riquezas, y el resto, en una sociedad global en la cual el crecimiento −que en una gran parte es destructivo y está muy desperdiciado− beneficia a una minoría de personas extraordinariamente ricas, que dirigen el consumo de tales recursos. Y por otra parte existen los "no ricos", la enorme mayoría, referida en ocasiones como el "precariado" global, la fuerza laboral que vive de manera precaria, entre la que se incluye mil millones de personas que casi no alcanzan a sobrevivir.
Estos desarrollos no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas dentro de estructuras
institucionales que los favorecen. Esto continuará, a no ser que estas decisiones y planes se reviertan mediante acción y movilizaciones populares con compromisos dedicados a programas que abarquen desde remedios factibles a corto plazo hasta otras propuestas a más largo plazo que cuestionen la autoridad ilegítima y las instituciones opresivas entre las que reside el poder. Es importante, por lo tanto, acentuar que hay alternativas.
Las movilizaciones del 15M son una ilustración inspiradora que muestra qué es lo que puede y debe hacerse para no continuar la marcha que nos está llevando a un abismo, a un mundo que debería horrorizar a todas las personas decentes, que será incluso más opresivo que la realidad existente hoy en día.
NOAM CHOMSKY
Boston, agosto 2011
Éste es su prólogo y la primera noticia que tuve de él fue a través del blog del Mendigo.
Ahora se habla de este libro en muchos lugares de esta red de redes. Yo le estoy echando un ojo. Si os interesa descargarlo gratuitamente, pinchad aquí.
23 de octubre de 2011
Los sapos. De Manuel Vicent.
Si el terror de ETA ha cesado definitivamente, en adelante el problema van a ser las palabras, a veces mucho más mortíferas que las pistolas, según cómo se pronuncien, según hacia donde se disparen. Quién será el dueño de las nuevas palabras con que se escribirá esta historia, he aquí la cuestión. En Euskadi habrá que bajar a luchar por ellas en la calle, en la barra de los bares, en las aulas de la universidad, en las ikastolas, en los parques, en las gradas del estadio, en las fiestas de los pueblos, en las sacristías, en las discotecas, en los restaurantes, en el mercado. Aunque haya que desayunarse con un sapo cada día, ese será el diálogo verdadero que deberán establecer mutuamente los ciudadanos vascos, con la certeza de que la democracia es más fuerte que las bombas, como se ha demostrado. Si la paz llega a ser una costumbre consolidada en Euskadi, el quehacer de la vida cotidiana acabará por llevarse río abajo el odio político enquistado durante cuarenta años. Ante el anuncio de que ETA abandona las armas unos están eufóricos, emocionados; otros se muestran cautos, desconfiados, incluso cabreados. Unos exigen que los terroristas se pongan de rodillas y pidan perdón a las víctimas, otros los dan todo por bueno con tal de que ya no hay ningún muerto más. Puede que cada preso etarra sea recibido como un héroe en su pueblo al salir de la cárcel y salude desde el balcón del ayuntamiento. En cambio sería un escándalo que, en contrapartida, un miembro del GAL recibiera un homenaje público por parte del bando contrario y sin duda se tomaría por una provocación intolerable si alguien se paseara con una bandera española por el casco viejo de San Sebastián. No pasa nada. Tal vez estos sapos nos sepan a ancas de rana cuando el viento haya limpiado a las palabras de su carga maldita y la paz en el País Vasco el tiempo la consolide como la gran victoria de la democracia. La ETA no va a pedir perdón ni se va a disolver en un acto oficial, pero si no mata, la banda terrorista ya no es nada, se habrá disuelto en el puro flato de palabras huecas, consabidas. Un día les levantarás la boina, les quitarás la servilleta de la cara y dentro ya no habrá sino unos simples palitroques como los de algunos santos cuyo único prestigio solo estaba en la peana.
Fuente
De Gadafi, apenas nada...Antes agasajado casi lujuriosamente por unos y por otros y ahora, cual monigote, circulando la fotografía de su cadáver por todos los medios. No sé si reír o llorar...
Os prometo que no lo sé.
Fuente
De Gadafi, apenas nada...Antes agasajado casi lujuriosamente por unos y por otros y ahora, cual monigote, circulando la fotografía de su cadáver por todos los medios. No sé si reír o llorar...
Os prometo que no lo sé.
21 de octubre de 2011
Lo que escribió Antonio Gala antes del comunicado...
Finalmente, lo subo en otro post independiente del anterior.
Para reflexionar:
"POBRE SAN SEBASTIÁN DE HOY"
"HE ESCRITO ya todo lo que creí que debía decir sobre esto. Me he abstenido, en momentos puntuales, de opinar. Como me abstengo, ahora expresamente, de hacerlo sobre la reunión, tan publicitada como pocas, de San Sebastián. Ni el lugar, ni los concurrentes españoles, ni los silenciosos visitantes extranjeros, ni las fechas en vísperas electorales, ni los convocadores me merecen garantía y estoy por decir que ni respeto. Sólo admitir quizá que los familiares o representantes de las víctimas que se cierran a la negociación -quizá por oponerse como yo- deberían callar como yo, aunque no sólo por desconfianza sino porque su herida personal no puede condicionar un futuro en el que ellos están implicados necesariamente. Me alegra que Kofi Annan, ex secretario de la ONU, y Gerry Adams, ex rebelde, disfruten de un otoño español precioso. No me importa un higo la ex primera ministra noruega. De Bildu he callado lo que tenía que callar. De ETA, también. Soy fiel a la esperanza, pero también a mis ideas y a mis intuiciones. Y deseo la libertad honesta, natural e inocente. ¿Para qué manifestar de nuevo mi asco?"
Gracias, Náufrago.
Para reflexionar:
"POBRE SAN SEBASTIÁN DE HOY"
"HE ESCRITO ya todo lo que creí que debía decir sobre esto. Me he abstenido, en momentos puntuales, de opinar. Como me abstengo, ahora expresamente, de hacerlo sobre la reunión, tan publicitada como pocas, de San Sebastián. Ni el lugar, ni los concurrentes españoles, ni los silenciosos visitantes extranjeros, ni las fechas en vísperas electorales, ni los convocadores me merecen garantía y estoy por decir que ni respeto. Sólo admitir quizá que los familiares o representantes de las víctimas que se cierran a la negociación -quizá por oponerse como yo- deberían callar como yo, aunque no sólo por desconfianza sino porque su herida personal no puede condicionar un futuro en el que ellos están implicados necesariamente. Me alegra que Kofi Annan, ex secretario de la ONU, y Gerry Adams, ex rebelde, disfruten de un otoño español precioso. No me importa un higo la ex primera ministra noruega. De Bildu he callado lo que tenía que callar. De ETA, también. Soy fiel a la esperanza, pero también a mis ideas y a mis intuiciones. Y deseo la libertad honesta, natural e inocente. ¿Para qué manifestar de nuevo mi asco?"
Gracias, Náufrago.
¿Es tiempo de mirar al futuro con esperanza?
ETA considera que la Conferencia Internacional celebrada recientemente en Euskal Herria es una iniciativa de gran trascendencia política. La resolución acordada reúne los ingredientes para una solución integral del conflicto y cuenta con el apoyo de amplios sectores de la sociedad vasca y de la comunidad internacional.
La lucha de largos años ha creado esta oportunidad. No ha sido un camino fácil. La crudeza de la lucha se ha llevado a muchas compañeras y compañeros para siempre. Otros están sufriendo la cárcel o el exilio. Para ellos y ellas nuestro reconocimiento y más sentido homenaje.
En adelante, el camino tampoco será fácil. Ante la imposición que aún perdura, cada paso, cada logro, será fruto del esfuerzo y de la lucha de la ciudadanía vasca. A lo largo de estos años Euskal Herria ha acumulado la experiencia y fuerza necesaria para afrontar este camino y tiene también la determinación para hacerlo.
En Euskal Herria se está abriendo un nuevo tiempo político. Estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político. Frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo. El reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición. Ese es el deseo de la mayoría de la ciudadanía vasca.
La lucha de largos años ha creado esta oportunidad. No ha sido un camino fácil. La crudeza de la lucha se ha llevado a muchas compañeras y compañeros para siempre. Otros están sufriendo la cárcel o el exilio. Para ellos y ellas nuestro reconocimiento y más sentido homenaje.
En adelante, el camino tampoco será fácil. Ante la imposición que aún perdura, cada paso, cada logro, será fruto del esfuerzo y de la lucha de la ciudadanía vasca. A lo largo de estos años Euskal Herria ha acumulado la experiencia y fuerza necesaria para afrontar este camino y tiene también la determinación para hacerlo.
Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. Es tiempo también de actuar con responsabilidad y valentía.
Por todo ello, ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo.
ETA, por último, hace un llamamiento a la sociedad vasca para que se implique en este proceso de soluciones hasta construir un escenario de paz y libertad.
Comunicado de ETA 20/10/2011
20 de octubre de 2011
Un blog que me ha gustado...
Por ser diferente de los demás que he conocido.
Por su modo de describir la vida.
TORO SALVAJE
Gracias por compartir.
Por su modo de describir la vida.
TORO SALVAJE
Gracias por compartir.
19 de octubre de 2011
Denuncia
Galicia en llamas.
Casi el cien por cien de los incendios provocados.
¿Dónde están los que tienen que actuar?.
De nuevo, el poderoso caballero que puede con todo en esta sociedad corrupta.
Casi el cien por cien de los incendios provocados.
¿Dónde están los que tienen que actuar?.
De nuevo, el poderoso caballero que puede con todo en esta sociedad corrupta.
18 de octubre de 2011
Maria Callas y su voz...
Mi pequeño homenaje a una mujer que vivió, quizá, con demasiada pasión...
De eso podemos aprovecharnos todos ahora; de ese sentimiento que ha dejado con su voz.
Disfrutad de ella, navegantes.
Una pequeña muestra...
Nota:post realizado con iPad (probando,probando)
De eso podemos aprovecharnos todos ahora; de ese sentimiento que ha dejado con su voz.
Disfrutad de ella, navegantes.
Una pequeña muestra...
Nota:post realizado con iPad (probando,probando)
12 de octubre de 2011
..."primero a la conciencia y después al Papa"...
Acabo de leer esta columna y la dejo en el saloncito expuesta por si alguien desea añadir alguna reflexión.
El asunto de Dios siempre genera polémicas, dudas, incertidumbres, miedos, esperanzas, luces y sombras, apoyos, temores, sorpresas, contradicciones, búsqueda de respuestas, alivio y todo lo contrario...
Indiferencia a algunos. Eso también.
Sin más, la columna:
¿Se vive mejor sin Dios?
JUAN ARIAS 12/10/2011
Me pregunta un amigo por qué en tiempos de crisis, incluso las económicas como en la actualidad, el ser humano se refugia más en la fe en Dios. Difícil responder a esa pregunta, ya que para mí si Dios sirve para algo debería ser para los tiempos de alegría y felicidad, no para los tiempos del miedo.
Los padres del científico y escritor Leonard Mlodinov se salvaron de las garras del Holocausto. Él mismo salvó su vida el fatídico 11 de septiembre, en los bajos de una de las Torres Gemelas de Nueva York cuando se hundió. En una entrevista reciente le preguntaron en Brasil qué sentía al saber que Dios había salvado milagrosamente su vida y la de sus padres. Respondió: "No fue Dios, sino el acaso". Y añadió: "¿Qué Dios sería ese que salva a mis padres del nazismo y deja morir a seis millones de otros judíos?". "¿Qué Dios sería ese que me salva del atentado terrorista de Nueva York y deja morir a otras 3.000 personas?".
Difícil encontrar a Dios en los escombros de la muerte.
Lectores que no conozco suelen preguntarme, unos con respeto, otros, menos, si pienso que sin Dios se acaba viviendo mejor. Escribí hace 40 años un libro que se titulaba El Dios en quien no creo. Había sido el título de un artículo publicado en el desaparecido diario Pueblo de Madrid. Se les había colado a los censores franquistas. Quizás porque pensaron que si hablaba de Dios no podía ser nada subversivo. Lo era para la España católica y cerrada de entonces.
Me citó a su despacho el entonces arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo. Me dijo que el artículo estaba ayudando a los españoles a hacerse ateos porque afirmaba entre otras cosas que si Dios existe no podía existir el infierno y que no podía curar a unos y dejar morir a otros. Le mostré la carta que acababa de recibir de un matrimonio joven, en la que me decían que habían recortado el artículo y conservado para cuando sus dos hijos pequeños fueran mayores. "Nosotros no somos creyentes, pero si nuestros hijos un día quisieran creer, nos gustaría que creyeran en ese Dios irreconciliable con el infierno", decían.
No sirvió de nada. Desde aquel día, además de la censura franquista, la Iglesia de Madrid me impuso otro censor para mi columna de Pueblo, que se titulaba Las cosas claras. Sobre aquel libro, nacido de aquelartículo y traducido hoy a 10 idiomas, dos señoras encopetadas, cuando volvía en tren de Asís, donde había sido publicado, mirando con recelo la portada, me preguntaron: "¿Ese libro es a favor o en contra?" "Eso depende, señoras", les respondí.
Cada vez que hoy me preguntan si creo que es mejor o no creer en Dios suelo responder que eso no tiene importancia, ya que si existiese Dios, lo importante sería que él creyera en nosotros, como me había dicho monseñor Romero, quizás en su última entrevista antes de ser asesinado a tiros mientras celebraba la Eucaristía.
¿Se es más feliz sin Dios? Depende, señores. Difícil sentirse libres y realizados con el Dios al que aman y adoran los dictadores -con los que, por cierto, la Iglesia siempre se ha entendido mejor que con los demócratas-; difícil con el Dios absolutista incompatible con la democracia o con el Dios que recela de la sexualidad.
Es difícil que las personas, jóvenes o adultas, no lleven dentro de sí la sombra de un Dios castrador, aquel del que en un colegio de religiosas la madre superiora había escrito en los retretes de las alumnas: "Dios te está mirando".
El famoso poeta brasileño João Cabral de Melo Neto, cuando estaba para morir, quiso hablar con un sacerdote de la Teología de la Liberación. Le confesó que era ateo, pero que en aquella hora final lo asaltaba el miedo de "aquel infierno del que me hablaban de niño en la Iglesia". El teólogo le dijo que, además de no existir el infierno, un poeta nunca tendría lugar en él. Aquel teólogo era Leonardo Boff, condenado al silencio por el entonces cardenal Ratzinger y hoy papa Benedicto XVI.
El Dios del miedo es el Dios que no merece existir. El miedo es argamasa humana, es el arma de todos los poderes de la Tierra, no tiene nada de divino. Es tirano. Solo la felicidad es liberadora. El miedo es usado y abusado por las Iglesias institucionales. Jesús nunca impuso miedos a los que le seguían. Se los quitaba. Él los tuvo también. Tuvo miedo de morir, sudó sangre ante la inminencia de su muerte, pidió explicaciones a Dios de por qué dejaba que lo mataran si era inocente. Y de él tuvieron miedo los hipócritas y los poderosos, nunca los arrinconados o indignados.
Aquel profeta tenía solo un pecado: no creía en el sufrimiento ni en el dolor ni en la muerte como armas de redención. No soportaba ver sufrir a nadie. No le gustaban los muertos y los resucitaba. Nunca pidió a sus apóstoles que hicieran ayunos y penitencias, ni que fueran héroes o vírgenes. Estaban todos casados, como él.
Y no fue un profeta fácil: exigió, con naturalidad, algo que nos parece locura: devolver bien por mal. Sabía que la felicidad -que era su única teología- se engendra en la paz y no en la guerra, en el perdón y no en la venganza.
¿Se vive mejor sin Dios? "Depende, señores". Sin el que ofrecen las iglesias que no te permite morirte en paz, ni hacer el amor sin que te espíe como un policía, se vive mejor. Se vive mejor sin el Dios que pretende adueñarse de lo más sagrado del ser humano: su libertad y su conciencia. Por lo menos, sin él, se vive sin menos miedos, que no es poco.
¿Y con el Dios en el que creía monseñor Romero cuando lo acribillaron a balas en el altar por defender a los pobres contra el poder, se vive mejor?, se preguntarán algunos. ¿Se vive mejor con el Dios que apuesta siempre por los que pierden, el Dios de aquel Jesús que no solo perdonó en la cruz a los que blasfemaban contra él, sino que hasta los excusó: "Perdónales, porque no saben lo que hacen", expresión máxima del amor supremo que no humilla ni cuando perdona?
Creo que como mejor se vive es siendo fiel a la voz de la conciencia, más severa que las leyes porque no es posible burlarla, y que constituye la única fuente de libertad. El cardenal Newman, convertido del protestantismo al catolicismo, fue un defensor del primado de la conciencia sobre la ley. En la Carta al Duque de Norfolk cuenta que, si se viera obligado a hacer un brindis, lo haría "primero a la conciencia y después al Papa". Newman tiene una frase que aún hoy, después de dos siglos, sigue poniendo los pelos de punta a la Iglesia y a los teólogos tradicionales: "Prefiero equivocarme siguiendo a mi conciencia, que acertar en contra de ella". La Iglesia defiende, al revés, que la conciencia debe ser antes formada. Por ella y con el miedo, claro.
¿Se vive mejor sin Dios? Depende. Quizás se tenga a veces la tentación de creer en alguien más que humano, capaz de exorcizar la crueldad que siembra de muertos inocentes el planeta, la que pisotea a los que no tienen poder, la que exalta a los aprovechados, la que discrimina a los diferentes, la que violenta a los niños, la que quiere imponer a su Dios, la que humilla a la libertad. Pero ese, ¿no será más bien el Dios de nuestros sueños?
Se podría vivir mejor solo con el Dios -si existiese- capaz de quitarnos a los mortales el miedo supremo de la muerte, sin la cual, curiosamente, dejarían de existir las religiones, como afirmaba Saramago. Se viviría mejor con el Dios que no nos prohibiese soñar. ¿Existe?
11 de octubre de 2011
Más de Córdoba...







Lo reconozco: por el blog de Sebas he regresado a Córdoba.
Otro pequeño homenaje a tierras andaluzas...
10 de octubre de 2011
Ya nada me asombra...
Merce me ha enviado este grito y yo vuelvo a gritar lo mismo aquí en nuestro saloncito. Lo sabemos. Hemos escuchado, seguro, muchas críticas a este sistema que da armas para que el pueblo se mate y vivan al final cuatro de puta madre (permitidme este vocabulario pero no puedo evitarlo; aún tengo muchas lágrimas en los ojos).
7 de octubre de 2011
6 de octubre de 2011
Steve Jobs (San Francisco, 24 de febrero de 1955 – Los Ángeles, 5 de octubre de 2011)
Seguro que casi todos habéis escuchado ya este famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford. Merece la pena escucharlo de vez en cuando para tener presente siempre esa filosofía tan valiosa.
«Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo, las expectativas externas, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, todo eso desaparece a las puertas de la muerte, dejando sólo lo verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder».
«Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo, las expectativas externas, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, todo eso desaparece a las puertas de la muerte, dejando sólo lo verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder».
Personas como él son todo un ejemplo.
Hasta siempre, Steve Jobs.
5 de octubre de 2011
En ocasiones, veo imágenes surrealistas...


Ocurrió durante uno de mis paseos por esa sierra que acoge y estremece a veces. Iba sola y creía que estaba sola. De repente, escuché un ruido y la vi pasar a mi lado. Por un instante, pensé que ella estaba pensando lo mismo que yo en ese preciso momento.
Deja tu reflexión sobre cómo se podría acabar con la violencia contra las mujeres
![]() |
| Fuente de la imagen |
Estaba leyendo esta sección de El País ahora mismo y dejo aquí la frase del último comentarista de momento...
La violencia acabará el día que sepamos que somos diferentes en muchas cosas e iguales en otras y los dos sexos lo admitamos , sin querer tener por ello ventajas.
3 de octubre de 2011
A Caixa de todos os galegos e todas as galegas...
Me prometí a mí misma sumergirme en pequeñas naturalezas por algún tiempo pero he vuelto a cometer el error de seguir leyendo periódicos...
Dedicado a aquéllos que siguen pensando, aún a día de hoy, que Caixa Galicia ha sido esa Caja que beneficiaba a Galicia y a todos los que habitamos este bonito lugar. Hace mucho, muchísimo tiempo, que sólo se dedica (por decirlo de una manera fina) a otros intereses; muy lejanos por cierto de los intereses de casi todos los gallegos...
¿Para qué decirlo expresamente si muchos ya conocéis, por desgracia, su forma de proceder?.
¡Qué vergüenza!
Esa pequeña naturaleza que tanto me gusta...
A veces me traslado a lugares tan pequeños que los insectos y las flores se convierten en gigantes que hablan de sus sueños, de sus realidades, de las alegrías cuando observan de nuevo el color del amanecer o los atardeceres dorados...
Estos días me regalaron tanta luz, tantos silencios de naturalezas dormidas o recién desperezadas... como lo están nuestros deseos en un verano que se resiste a morir.
Os dejo aquí algunas de mis humildes visiones por ese pequeño gran mundo que a veces desaparece entre tantas prisas inútiles.

1 de octubre de 2011
Otra vez, la SGAE...
Acabo de ver el programa de investigación sobre la trama de la SGAE. No sé hasta donde se llegará si se tira de la cuerda. No es que se haya añadido mucha más información de la que ya se ha escrito y hablado en los medios durante estos últimos tiempos pero uno se para a pensar de nuevo tantas cosas... Me pregunto qué puede llegar a hacer el ser humano por dinero, por más dinero.
Lo sé; se trata de un programa de televisión pero...demasiado lujo y silencios huelen a chamusquina.
Para compensar, dos fotografías de una de mis caminatas. Imagino que ya sabréis el destino de esta ruta tan reconfortante...


***
Para compensar, dos fotografías de una de mis caminatas. Imagino que ya sabréis el destino de esta ruta tan reconfortante...
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