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16 de marzo de 2011

Japón en nuestras mentes

Me han enviado hoy al correo electrónico este enlace. Moved el cursor sobre las imágenes si queréis apreciar mejor el antes y el después, aunque lo verdaderamente impactante se encuentra allí abajo; en cada familia, en cada persona, en todas y cada una de las historias que han dejado de existir sin más de repente o en las que comienzan a existir a partir de este momento. Dicen que su comportamiento es ejemplar. No me canso de felicitarles en silencio. Está claro que la tragedia no se puede apreciar de la misma manera a vista de pájaro y a vista de pájaro es como realmente la vemos los que no pisamos ahora sus tierras.




No sé si os habéis enterado de la iniciativa de una japonesa que vive en Madrid. Me pareció hermosa.
Ahora mismo haré mi grulla.


Las grullas de la paz
(Cranes for Peace)


El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos arrojó la
bomba atómica en Hiroshima, Japón con la esperanza de
terminar la Segunda Guerra Mundial. En pocos minutos, más de 200.000
personas perecieron por causa de la explosión.
Sadako Sasaki sólo tenía dos años de vida cuando la bomba cayó en su
ciudad. Era una niña feliz y energética y parecía que no le había afectado
la explosión de la bomba, pero nueve años después se le detectó leucemia,
una enfermedad causada por la irradiación de la bomba. Cuando
estaba en el hospital una amiga suya le trajo una grulla de papel y le contó
la historia de la grulla. Los japoneses creen que la grulla vive mil años. Si
una persona enferma hace mil grullas de papel, los dioses le concederán
su deseo de mejorarse. Las grullas le aumentaron la esperanza a Sadako
y entonces se puso a hacer grullas de papel con mucho entusiasmo.
Sin embargo, lamentablemente ella falleció en octubre de 1955 después de
haber hecho 644 grullas de papel. Los amigos y compañeros de Sadako
continuaron su misión e hicieron el resto para completar las mil grullas.
Con la esperanza de que se pudiera evitar la guerra en el futuro, los niños
juntaron dinero para construir un monumento a Sadako y a las grullas.
Ahora hay una estatua de una niña sosteniendo una grulla dorada en sus
brazos abiertos en el Parque de la Paz en Hiroshima. Cada año gente de
todo el mundo hace grullas de papel y las manda a Hiroshima. El 6 de
agosto, Día de la Paz, los niños de la ciudad cuelgan las grullas en el
monumento con la esperanza de transmitir este mensaje a todo el mundo:
”Este es nuestro llanto. Esta es nuestra oración. Paz en el mundo.”
Tú puedes hacer grullas de papel por la paz. Un cuadrado de papel de 8 ½
pulgadas es el tamaño perfecto para empezar.


Fuente de la fotografía
Fuente del fragmento (.pdf)

13 de marzo de 2011

Terremoto en Japón


Hoy leía una carta en la prensa que decía algo así: la soberbia humana provoca que nos olvidemos del tremendo poder que tiene la naturaleza

Efectivamente, no podemos controlarlo todo ni mucho menos. En realidad, debemos asimilar lo que ya sabemos y en cierto modo nos negamos asumir: NO SOMOS NADA.

Aun así, seguiremos complicándonos la vida...