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28 de febrero de 2016

Palabras Malditas (teatro)



Campurriana huye de estas realidades para ocultarse en otras. El teatro... Hacía tiempo que no pisaba el teatro y éste siempre me aporta algo. Incluso, cuando la obra no es excelente, cuando los peros también aparecen en distintas formas y maneras. Incluso así, no me arrepiento de ir. Casi nunca me arrepiento de acudir al patio de butacas una tarde-noche de invierno o de verano...

Sólo recuerdo dos obras muy malas. Una trataba sobre la locura y en ella el escenario se llenó de mujeres despeinadas revolcándose por los suelos y nada más. La otra...no estaba bien interpretada por la protagonista y eso hizo mucho daño, hasta a la maravillosa interpretación de su compañero y a todo lo demás.

El teatro no es fácil, no es un trabajo monótono y aburrido aunque algunos sí lo piensen así. Uno tiene que tener los cinco sentidos puestos durante toda la obra y algo muy importante: una voz de teatro; una voz fuerte, segura, sentida, melódica. Una voz que transmita. Sin duda, el instrumento poderoso de los escenarios, el más poderoso...

El otro día acudí a ver "Palabras Malditas", de Eduardo Alonso. Dice así: 

En la oscura España de la posguerra, dos seres marginados, un profesor expulsado y una prostituta, se esfuerzan por encontrar la felicidad.

Me gustó porque me entretuvo y las interpretaciones de sus protagonistas principales son buenas. Es justo decirlo y así lo hago.

Ya sabía lo que iba a ver, por lo que no me sorprendió la historia y el punto de vista tan machacado de nuestra guerra civil. Aún así, me gustó. También, debo añadir, que no estaría mal contar la guerra desde otros puntos de vista o de una manera un poco más objetiva, ahora que ya ha pasado un tiempo prudencial para poner las cosas en su sitio. Supongo que es difícil por lo "colorado" de nuestros "protagonistas de la cultura" pero sí que deberíamos ir más allá y no criticar siempre a los mismos de una forma tan facilona. Deberían ir más allá, si quieren asumir la responsabilidad de su papel en la sociedad de un modo más imparcial, más justo también, más profesional.

Una guerra no deja de ser una guerra. Cuando es civil, mucho más, porque las venganzas personales aparecen por doquier (el ser humano es así). Todos sufren en una guerra y lo de los buenos y malos, los tolerantes e intolerantes, queda un poco flojo, un poco "igual a lo de siempre". De lo que peca también nuestro cine español en este asunto tan complejo, que debiera ser analizado con más seriedad, con más profundidad.

Pero quiero rematar con lo positivo de esta obra porque no deja de ser una historia particular de tres personas que definen su propia guerra, sus propias vivencias en ella. Momentos duros y bien interpretados, versos que brillan con luz propia y que, personalmente, disfruté mucho. El amor a las palabras, a las amistades sinceras y necesitadas pero nunca interesadas a pesar de lo que pueda parecer. El miedo tan natural, dadas la situaciones extremas que se viven en una guerra. Las luces en medio de tantas sombras y la esperanza. Siempre permanece la esperanza, a pesar de todo.

Me quedo con el mensaje positivo que nos deja esta historia. Lo bello siempre estará con nosotros, sea en forma de poemas o de recuerdos personales que se transmiten de unos a otros.

Un aplauso.

20 de agosto de 2015

Lina Morgan y su mirada



Nos vamos quedando solos, y un poco huérfanos, aquéllos que vivimos una época en la que todo era más limpio o lo parecía.

Lina Morgan tenía esa mirada acogedora y no había nadie más como ella ni habrá, en un futuro, nadie como Lina, porque ahora nada es igual y no tendría sentido. 

No era el humor que a mí particularmente me gustaba pero no hay que dejar de reconocerle un gran trabajo. Y, sobre todo, la difícil tarea de hacer reír a la gente y mucho.

Lina, te echaremos de menos. Siento enormemente tu sufrimiento particular. La vida, a veces, puede llegar a ser muy puñetera e injusta. 

Ahora, descansas en paz. Estoy segura.

19 de mayo de 2015

Un bluff en el teatro


No me gustaría ser demasiado dura porque soy consciente del trabajo que hay detrás de una obra de teatro. Aún así, creo que se debieran tener en cuenta las críticas constructivas para mejorar en un futuro. Para intentar mejorar, al menos.

Ahora, con las redes sociales, uno goza de una mayor cercanía con el artista. Esto me ha posibilitado el dirigirme a ellos, ya sea para alabanzas o para algo menos afortunado aunque más enriquecedor, sin duda alguna. Si las palabras son correctas y no pretenden dañar, sino todo lo contrario, es posible que esto de internet haya servido también para hacer progresos en "el mundo de la cultura".

En su día, hice una puntualización a Echanove por sus "Conversaciones con mamá". Él, incluso, retuiteó la crítica y estoy segura de que la tuvo en cuenta. Son dos actores (él y María Galiana) como la copa de un pino, pero algo faltó que no me llegó del todo en la segunda parte de la obra. Aún así, la disfruté. Como disfruto siempre de las buenas interpretaciones.

Aplaudí hasta agotarme a Lola Herrera y Héctor Alterio en la obra "En el estanque dorado". No pude decir nada, salvo elogiarlos, admirarlos sin fin. Me permitieron meterme en su relación de pareja; una pareja madura entrañable, deliciosa y real como la vida.

Y, recientemente, en la obra "El jardín de los cerezos", luché por no bostezar, por escuchar alguna voz que apenas se escuchaba entre las butacas del teatro. Me dio pena que una historia que da para tanto se quede en algo insustancial, plano, insípido. Esta obra pide a gritos una interpretación de teatro; con su juego de voces, de personajes, de relaciones entre personajes, de entusiasmo. No hubo eso y siento muchísimo decirlo. Dos de los actores, quizás tres, podrían ser salvados, es cierto, y algo más... El resto, como diríamos en EGB, necesita mejorar. Espero así sea. El público lo merece y los actores... y no todos los actores sirven para hacer teatro.

19 de febrero de 2015

Teatro, lo tuyo es puro teatro...




Últimamente, he vuelto al teatro. No quería dejar de felicitar a los actores de "En el estanque dorado". La película la vi en su día y me pareció entrañable con los maravillosos Henry Fonda y Katharine Hepburn. Cuando fui a ver la obra de teatro, iba con ese temor del listón alto. Los listones altos son muy puñeteros con los que vienen detrás...

Debo decir que no me decepcionaron en absoluto. Lola Herrera y Héctor Alterio están magistrales y uno se mete en este matrimonio "de mediana edad" hasta llegar a la risa, a la lágrima, a la vida tal y como es, sin tapujos ni mentiras.

Felicidades a todos por este trabajo. 
Preciosa película que quiero volver a saborear de nuevo.



29 de enero de 2015

Hasta siempre, Amparo Baró.




De esas personas que transmitían algo especial.
Una lástima no haberla disfrutado en el teatro; donde ella se sentía más cómoda, menos atada...

Un día triste pero la despediremos con una sonrisa. La merece y seguramente la agradecería más que una lágrima.

Un abrazo y muchas gracias, Amparo Baró.
Por esos momentos regalados que quedan para siempre en la memoria.

14 de junio de 2013

Otro actor que se nos va...(Xosé Manuel Olveira "Pico")




Como dice la prensa de hoy...no hay protagonistas sin secundarios...
Demasiado joven para marcharse. Demasiado...

Lo recordaremos por sus interpretaciones.
(los que no lo conocíamos personalmente...)

¡Hasta siempre "Pico"!


22 de febrero de 2013

El progre es guay



Decálogo del Progre de Pro: manual de la "hipogresía" de alfombra roja


Punto uno: el progre siempre tiene razón. Punto dos: en caso de que no la tenga, se aplicará el punto uno. Y como insistas en lo contrario, te partirá el Goya en la cabeza.

Lo hemos visto nuevamente. Hacía tiempo, la verdad. Pero han vuelto. A los revolucionarios de alfombra roja, me refiero. A los parias de la tierra enfundados en Dior, Gucci o Elie Saab. A los defensores del obrero que se enriquecen con las subvenciones que salen del sueldo del obrero. A los mitineros de tarima engalanada y megáfono dorado. Para mí que lo echaban de menos, lo del PP en el Gobierno, digo; me da que a estos y a estas el silencio les sienta muy mal (aunque, paradójicamente, la clara vencedora este año haya sido una película muda).

Les cuesta estar callados delante de un micro; es normal, supongo. Son actores. Lo suyo es actuar; esto es, simular. Vivir otras vidas que no son las suyas, durante un rato; disfrazarse de gente de la calle, de ciudadano común y vulgar, interpretar el papel de pobres con problemas de pobres. Sólo así se entiende que Maribel Verdú, por ejemplo, culpe a "un sistema quebrado, obsoleto, injusto que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos" de todas las desgracias que acontecen diariamente en este valle de lágrimas y suicidios en el que se ha convertido España; y que lo diga sin sonrojarse, después de haber protagonizado Uci, la Hipoteca Feliz, película hipotecaria del Banco Santander, o el taquillazo Las Rebajas de El Corte Inglés, empresa que, por cierto, no permite los sindicatos.

Sólo así se entiende que Candela Peña saque al ruedo la muerte de su propio padre para criticar torticeramente la sanidad pública del PP, cuando su padre murió hace tres años, con ZP. Sólo así se entiende la ristra de ingeniosas bofetadas al pepero Wert en esta gala y tanta caricia silenciosa en galas anteriores, cuando los ministros eran de la cuerda. Es lo que tiene la hipogresía, que da igual lo que sueltes –sea mentira o no; venga a cuento o no- si es contra la derecha; eso lo justifica todo. Todo. Libertad de expresión, lo llama el PSOE. Hipogresía, sólo eso y nada más, diría Poe.

Y ya que estamos, por qué no aprovechar la cosa para hacer un repaso a esto de la hipogresía. Unas simples claves que definen a los progres en general y a los progres de la "cultura" en particular. Una especie de Decálogo del Progre de Pro.

1. El progre siempre está en posesión de la verdad absoluta. Si no piensas como él, no eres de los suyos. Y eso significa que eres un reaccionario, un facha, un ultraderechista, un fascista, un esbirro del imperialismo yanqui, un agente de la autarquía vaticano-sionista, un tonto de los cojones, un asesino y un cerdo capitalista, aunque no llegues ni a mediados de mes. Ya lo avisó Borges: "Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón."

2. El progre odia el capitalismo, pero ama el dinero. Persigue el dinero hasta la extenuación y se niega a reconocerlo también hasta la extenuación. Y si se lo haces notar te llamará cerdo capitalista, facha, etcétera hasta la extenuación. Ya lo dijo Víctor Manuel, cuando le mentaron la bicha ($): "Yo soy comunista, no gilipollas".

3. El progre padece una afección psicológica bipolar relativista-absolutista: por un lado el relativismo moral, intelectual y ético y por otro el absolutismo político. Esto es, sólo el progre tiene legitimidad para gobernar y, por tanto, justificación total para utilizar cualquier arma o método –cualquiera- que le lleve al gobierno o le perpetúe en él.

4. Todo vale en nombre del Progreso, santa palabra. Aunque el progreso vaya hacia atrás. Si el progre mata, roba, destruye, miente, insulta, manipula, corrompe, prohíbe o castiga es siempre por una buena causa: la suya. Bienaventurados los progres porque todo les será perdonado.

5. Atracción total por el totalitarismo. De izquierdas, claro. O islamista. O sea, las dictaduras comunistas y las teocracias fundamentalistas. En definitiva, cualquier sistema de gobierno que destruya la sociedad occidental… en la que ellos viven. Y muy bien, por cierto.

6. El progre lo politiza todo. Todo. Una ideologización permanente y generalizada que infecta cuanto toca: el deporte, el cine, la ciencia, la cultura, la información, el ocio, la moda, la solidaridad, la tecnología, las creencias, la justicia, las costumbres, la educación, la biología, la naturaleza, la comida, el tabaco. Es su arma favorita para llevar cada aspecto de nuestras vidas a su terreno y apropiarse de la razón absoluta a base de demagogia a discreción. Y funciona.

7. El progre es paternalista por naturaleza. O sea, le mueve un crónico complejo de superioridad que le empuja a dirigir las vidas de los demás en todos los ámbitos. Se otorga el derecho a decidir qué es lo mejor para nosotros. Y encima se cree que nos hace un favor. Y lo peor, él no se considera obligado a ejercer lo que proclama: se guía invariablemente por la máxima "Haz lo que yo digo, no lo que yo hago", que tan buen resultado ha dado a progres internacionales como Chomsky, Moore o Gore, auténticos héroes de nuestros progres patrios.

8. El progre es filántropo… con el dinero de los demás. O sea, que se gasta los bienes ajenos para ayudar a las causas en las que el progre cree, las oenegés afines. Ignora, claro, que el altruismo sólo es posible con el dinero propio. Lo suyo no es altruismo, es hipogresismo.

9. El progre es ecologista, pacifista, feminista, jovencista, antiglobalista, protercermundista, gaysista, minoriísta y todo lo que haya en la lista. Es paritario, solidario, dialogante, demócrata de toda la vida, cultísimo, moderno y tiene un gusto impecable. Lucha por la paz universal, la fraternidad planetaria y el mejoramiento social de los humildes. Es alegre y simpático, carismático y romántico. En una palabra, es guay.

10. En definitiva, todas estas ideas se pueden resumir en dos puntos. Punto uno: el progre siempre tiene razón. Punto dos: en caso de que no la tenga, se aplicará el punto uno.

Y como insistas en lo contrario, te partirá el Goya en la cabeza.

PS. Y menos mal que no estaba invitada la efímera Talegón. Una auténtica estrella... fugaz. ¡Pobre! Digo... ¡Progre!

Fuente

Y algo de música...


31 de agosto de 2012

Carlos Larrañaga


Otro actor que se nos va.
No voy a decir que conozco su carrera en profundidad, ni que he sido una fervorosa admiradora de todos sus trabajos, pero me consta que Carlos Larrañaga sí ha sido un buen actor; un hombre que ha dejado ya para siempre su huella en el mundo del cine, el teatro, la televisión. Un hombre que, sin duda, tenía atractivo frente a la cámara y sobre los escenarios. Tenía fuerza.
Quiero recordarlo por las escenas de este cariñoso vídeo-homenaje que he encontrado en la red y no por los bailes del mundo del corazón que en los últimos años protagonizó. Quizá su mayor pecado fueron las mujeres...y ¿quién no tiene alguno?...

Hasta siempre, Carlos. 
 


25 de junio de 2012

Globos de luz, linternas voladoras...y una despedida






Ayer los vi por primera vez en San Juan.
Me pareció muy bonita la imagen de tantos deseos sobrevolando La Coruña.

Esperemos se cumplan...los buenos deseos.
Dejo unas imágenes que he encontrado por internet. Mi cutrimóvil no pudo hacerse con ellos...

Feliz noche a todos.

P.D.: Por cierto, si alguien conoce la historia de estos deseos que vuelan...me encantaría nos la contase. Gracias.






Y no quería dejar pasar este fin de semana sin dedicar una despedida cariñosa a Juan Luis Galiardo. Dicen que de joven ejercía de "guaperillas" muy bien pero yo lo he conocido más tarde; con esa voz que llenaba el escenario, con su discurso elaborado a partir de una vida vivida y sufrida. Me gustaba escuchar sus entrevistas tranquilas en las que se entregaba generosamente al entrevistador. Sin duda, este comportamiento es de agradecer en los tiempos que corren, en los que resulta tan difícil compartir tanto... Es cierto que se aprende mucho viviendo, se bajan también los humos, se enriquece uno mismo y también se aporta muchísimo a los demás.

Hay personas que sí mejoran con los años y me consta que Juan Luis ha sido una de ellas.

Hasta siempre, Galiardo.

9 de diciembre de 2009

Madrid me acoge dentro de unos días...

Me gustaría ver alguna exposición u obra de teatro interesante y me estoy informando a través de internet. Si alguien desea hacer alguna sugerencia, lo agradecería. De momento, me atraen ya algunas visitas...

31 de octubre de 2007

¿Quién se anima a ir al teatro?

Arale, desempolva tu agenda y cuenta qué obras vienen que puedan ser interesantes...

21 de abril de 2007

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?...

EL MÉTODO GRÖNHOLM
"No importa quiénes somos ni cómo somos, sino lo que aparentamos ser. Nuestra auténtica identidad no le importa a nadie, ni a nosotros mismos. De estos pequeños efectos colaterales del capitalismo, es de lo que trata esta obra."

25 de febrero de 2007

Humano, demasiado humano...

1889. En un arrebato, Nietzsche se arrojó al cuello de un caballo maltratado por su amo. Tal vez, en aquel momento, estaba tomando esa decisión que todo filósofo se plantea alguna vez en su vida: hacerse el loco...

20 de febrero de 2007

Arte, de Yasmina Reza


Sergio ha comprado un cuadro moderno por una gran suma de dinero.

Marcos lo odia y no puede creer que a un amigo suyo le guste una obra semejante.

Iván intenta, sin éxito, apaciguar a las dos partes.

Si tu amistad está basada en un mutuo acuerdo tácito, ¿qué pasa cuando una persona hace algo diferente y completamente inesperado?.