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8 de noviembre de 2025

Pensamiento breve

 Cambia. Todo cambia. Decía una canción maravillosa.

Y no me había parado a pensar en que, si tú cambias, cambian las personas que tienes a tu alrededor. Muchas veces, incluso, para BIEN.


https://www.youtube.com/watch?v=jjrSvTIRQoQ

24 de septiembre de 2025

Pensamiento breve

 Aún no sé qué voy a escribir en este espacio en blanco.

Lo he titulado "Pensamiento breve". 

No tengo tiempo para más o no lo encuentro, no lo busco.


En mi estado actual, me siento libre. Y sola. Muy sola.


9 de marzo de 2025

Días brillantes azul oscuro y blanco


Hoy ha sido uno de ellos.

Me gusta acercarme al mar y saborear lentamente esas crestas de las olas que parecen coronas de Reinas. Sus idas y venidas como baile de vivos sobre lo que ya no respira. Su aroma intenso pero, sobre todo, ese sonido que se encuentra con las rocas; Que estalla a veces contra ellas y llega con ímpetu a la arena de las orillas inmensas. 

He ido, he probado la salitre de mis labios resecos por la costa y por el paso del tiempo. He recordado las olas que han pasado cerca de mi cuerpo y he imaginado las olas que están por venir. Las que también están llegando en momentos en los que sigo viviendo en una película, la de mi vida, sin ser la protagonista. 

He regresado al mar porque me permite fácilmente divisar su horizonte y relajar la vista. Mirar a lo lejos y disfrutar de un espectáculo que ofrece los colores de una paleta infinita. 

Un domingo que ya decae y con él toda una semana de vivencias detenidas pero profundas. 

¿No es la vida profunda siempre? Incluso, detenida.



10 de septiembre de 2024

Una fotografía desaparececida por ahí. Y aparecida.


Hoy se me ha dado por gestionar de alguna manera los almacenamientos que se quejan continuamente de que todo está hasta los topes y que aconsejan organizar recuerdos que se acumulan y acumulan sin cesar. ¡Gran ironía del momento de vida!

Siempre he querido llevarlos a cuestas, pero como no quiero pagar y pagar a los que ya reciben tanto, he decidido conservarlos en un sitio "no portátil". Lo llevaré mal al principio, supongo. Querré recurrir a esos momentos y esos momentos estarán metidos en el disco duro que tengo bajo la montonera de libros y apuntes.

De momento, pienso solamente en descargarlos en otro dispositivo. Debería también eliminar archivos pero no me veo capaz. Mi mente amarra y agarra. Con fuerza. Todo lo que he dejado grabado ahí es por un motivo vital. Hasta el café compartido desde el bar de carretera. Es mi vida y mis sentimientos en imágenes. Así lo siento y, por este motivo, no quiero borrar ninguno. No puedo.

Nada se puede borrar aunque se borre. Eso me dijeron un día. Y añadí posteriormente, al menos en pensamiento: Yo no quiero eliminar ningún momento vivido. Somos el resultado de una vida única. Eso somos. Pienso que es verdaderamente increíble, maravilloso y mágico. Nosotros definidos por todo lo que dejamos atrás.

Y aquí está una de esas fotografías de uno de mis innumerables paseos.

Regreso al camino para encontrar la calma deseada. Incluso, en aquellos lugares que pisé con los que ya no están a mi lado y están.

Para siempre. Aunque desaparezcan los archivos.

11 de mayo de 2024

Conociéndome. Reconociéndome.


Sigo teniendo ese nudo en el estómago, en la garganta. Es un nudo que me ata a un pasado ya disuelto del que recuerdo tanto lo bueno como lo malo. Os aseguro que tengo presentes AMBAS caras de la moneda y aparecen, tanto la nostalgia como la ternura, y también la profunda tristeza que no se termina de marchar. No es que quiera regresar a este pasado pero sí que siento que algo hemos perdido y estamos perdiendo en esta evolución del ser humano. 
Me pregunto hacia dónde camina esta sociedad en la que no me veo acomodada. Todo se ha vuelto tóxico si causa un mínimo fastidio. Ya no tenemos ni debemos soportar nada. Surge la duda, incluso, del sentido de la pareja, origen de todos los que vendrán detrás. Somos uno, uno más uno, uno más uno más uno. 
Ningún peso a nuestras espaldas que provoquen los otros y mucha soledad vestida de diversos trajes, incluso de fiesta. Esta soledad última, la disimulada, es la más asfixiante de todas. Asfixiados pero felices. Las relaciones no llegarán a ser nunca duraderas. Las familias serán de quita y pon. El mundo líquido en el que nadamos, se agota enseguida de una adicción para pasar inmediatamente a la siguiente. ¿Para qué esperar si lo podemos obtener YA?

No existe el plato cocinado a fuego lento y con grumos. No hay calma, no hay reposo, no hay sosiego.

¿O soy yo?

24 de febrero de 2023

Una playa de hace años

Parece un sueño. Un lugar y un momento que nunca existieron, pero que quedan atrapados en las tinieblas de los pensamientos de una vida. Vagan mis recuerdos entre esas dunas y esas rocas, que se adentran desafiantes en el mar de tarde de un verano que creía ya disuelto.

Ahí sigue. Siempre nos acompaña todo lo vivido.

26 de noviembre de 2022

Vivir es aprender a despedirse



Sinceramente, no sé de quién es este pensamiento. Si es que los pensamientos pueden pertenecer a una persona en concreto. Éste, precisamente, parece que podría haber surgido en la mente de cualquiera que haya vivido ya unos ciertos años. 

Nos despedimos no sólo de personas. Nos despedimos continuamente de etapas, de lugares, de momentos que parecían eternas rutinas, de sueños incumplidos y que nunca llegarán a cumplirse.

Sufrimos duelos innumerables a lo largo de nuestra vida. Los más difíciles son los duelos que sufrimos por las personas que se han ido. Y no precisamente los muertos. Los vivos pueden marcharse con un portazo que deja temblando al más impasible.


20 de noviembre de 2022

De domingos de pijama



Hoy no llueve pero la tarde es gris y silenciosa.

Observo desde mi habitación miles de vidas imaginadas, tras las pequeñas e innumerables ventanas de la ciudad de mar.

¿Qué estás mirando?

¿Yo?

Pensando en lo iguales que somos todos. ¡Y qué diferentes somos también!


13 de noviembre de 2022

Cuando llegan las lluvias




Cuando regresan las lluvias, es curioso, no echo de menos los atardeceres tardíos en la playa. Y al revés. Es como si la belleza del momento nublase las otras bellezas. Las que, por lejanas, desaparecen. 
Si lo pienso, puede también ocurrir lo contrario. La distancia provoca que nos quedemos con lo más bello, eliminando cualquier rastro de decepción y tristeza.

Pensamiento campurriano, cuando la lluvia golpea fuertemente el cristal de la ventana.



 

14 de octubre de 2018

Refugiada


Fuente de la imagen

Me han preguntado recientemente que por qué no escribo ya en el saloncito con tanta frecuencia. Me ha dado pena pensarlo. De repente, me han venido a la cabeza tantas y tantas personas... Desde 2006, ando por aquí. Por estos mundos virtuales que han dejado de denominarse así porque ya son más reales que los que se pueden tocar. 

Hoy uno ya se entera de muertes y nacimientos a través del WhatsApp. Hoy ya dejamos de llamar a las personas queridas porque nos ven pululando por las redes y las vemos... Es como si estuviésemos conectados y tampoco es así. Unas cosas no substituyen a las otras, por mucho que queramos pensarlo. Nos hemos alejado pero, es cierto, también nos hemos acercado. Todo depende de las relaciones construidas. Hay personas con las que se ha compartido tanto a través de estas teclas, que son mucho más conocidas por nosotros que por sus propios "cercanos". No sé si me explico... Es esa magia tan machacada de los blogs...de estas bitácoras tan nuestras. Como un pedazo de nuestras almas que quedará escrito para siempre en algún lugar... Y digo blogs como podría decir correos electronicos... No así las redes sociales, que las veo más frías, más rápidas, más distantes, más fingidas, más líquidas...

Todo ha cambiado mucho. Es verdad. También sigo pensando que los blogs son sitios especiales. Como islitas de realidad y de nostalgia, dentro de esta corriente continua que son las redes. Es curioso que ya empecemos a hablar de "nostalgia" dentro de lo virtual. El tiempo vuela...

Quizá, haya influido en mi ausencia virtual, el bajón producido en los blogs, la marcha de amigos que me tiraban de las orejas directamente si no escribía... Pero creo que lo que más ha influido es la decepción y el aburrimiento extremo que me empezaba a producir la actualidad que nos rodeaba, la necesidad de alejarme, el no pasar sentada ni un minuto libre del día frente al ordenador de sobremesa... Y es que necesito sentarme tranquila, con un teclado como Dios manda, para expresarme por medio de palabras escritas; meditadas o no tanto... Lo no meditado, pienso, es muy valioso. Es lo que sale de las entrañas sin procesar...lo que dice tanto también...

Pues aquí me tenéis. De nuevo, sentada en el sofá del saloncito. Debo decir que me he resguardado en los libros...que me aportan mucho. Y en el estudio, en la montaña, en el mar...en la naturaleza que llevamos dentro y que tenemos fuera. Bella y cruel. 

30 de marzo de 2018

En una sociedad de hipocresía, el sincero gana puntos

Esta entrada es una oda a los sinceros. A los sinceros a pesar de todo y de todos. Últimamente, nos movemos en una sociedad tan buena, tan buena, que realmente pone los pelos de punta por lo contrario. 

A todos nos importan todos. Somos generosos, tenemos una conciencia social que no podemos con ella, vamos a gritar contra las injusticias de este mundo como si las sufriésemos todas en carne propia.

Que no. Que no me lo creo. Que no cuela. Que no todos somos tan buenos ni tan generosos.

Es fácil salir a gritar pero no es fácil actuar de verdad para evitar injusticias. 
No es fácil tocarse el bolsillo por los demás; tocarse el bolsillo y las comodidades. Tampoco es fácil salir de esas intenciones políticas decoradas con colores varios o lacitos de diferentes tonos. No es fácil creer a muchos que se consideran injustamente tratados, y nada más lejos de la realidad. 

No me gusta lo que veo. No me gusta esa hipocresía que se vuelve intolerante ante otras visiones menos amables de lo que nos rodea. Menos amables pero mucho más fundamentadas.

He necesitado escribir esto en el saloncito porque últimamente me siento un tanto decepcionada con lo que percibo en este sentido y, en cierto modo, me libera soltarlo por esta boquita.

Nunca me podría enamorar de un hombre políticamente correcto.


Fuente de la imagen

2 de agosto de 2017

Para mi querido Ripley. Allá donde estés.



Ripley, hace ya más de un año desde tu ausencia. Y digo ausencia, porque no quiero pronunciar la palabra fuerte, la palabra que asusta, aunque en algunos casos sea sinónimo, más bien, de todo lo contrario. De la calma eterna, de la desaparición del dolor, de la desaparición de los sentimientos que duelen también, como un puñal en el alma.

Éste ha sido uno de mis últimos paseos. Ese paisaje increíble me hizo recordar las despedidas. Y no nos vamos totalmente. Permanecemos entre esas luces marinas, entre esas sombras que suenan, como suena la vegetación espesa al lado de las costas durmientes.

Allí estaba yo, Ripley. Caminando y pensando que eso es lo que me hace más feliz en esta vida.

Estamos tan alejados de la naturaleza... La vida "necesaria" está situada al otro lado, en la otra orilla.

¡Qué absurdo todo!

18 de julio de 2017

Cerca del mar o deseándolo



Me basta, de momento, con el aroma a mar de los paseos cercanos. Me basta, de momento, con el roce de la brisa, de los instantes cerca de olas y desembocaduras. Como esta imagen, así recuerdo mi fin de semana en tierra de lujos.

Hoy es una tarde de julio nublada, aunque cálida, aquí por Galicia. Pienso retomar el blog, la escritura, la lectura tranquila. Pienso hacerlo porque lo echo de menos. Os echo de menos a vosotros; los observadores, los críticos, los que os detenéis para meditar. Para, simplemente, disfrutar de la luz, de la oscuridad, de sus juegos mutuos, silenciosos y tremendamente bellos.

Hacía tiempo que no pasaba una tarde en soledad como la de hoy. Comienzo a ser fructífera a eso de las diez. Soy nocturna. Disfruto de ese silencio de la noche interrumpido, de cuando en vez, por una cisterna o por un coche en busca de sexo fugaz. No olvidemos que, cuando un hombre hace gemir a su coche, pretende, más tarde, hacer gemir a una mujer.

Suerte a todos en esta tarde de julio. Pero, lo más importante, suerte a todas. No elijáis a los hombres que utilizan el coche para atraer hembras. Suelen tener algunos inconvenientes.

18 de marzo de 2017

En mis paseos junto al mar, encuentro hasta cadáveres...





Sigo caminando cada vez que puedo. Como los hombres que huyen a la mar cuando la tierra los aprieta, los ahoga.

Siempre existe algo que nos aprieta. Curiosamente, y como somos tremendamente complicados, eso que nos aprieta en un momento, nos libera en otro.

Me cuesta escribir últimamente. Me refiero a extenderme con palabras cuidadosamente seleccionadas. Quizá sea el momento, el capricho, la falta de tiempo o el no saber sacar jugo a tantos sentimientos-pensamientos que corren por mi cabecita revoltosa.

De las últimas polémicas de las redes, me quedo con esos espacios libres de violencia machista. Y me pregunto yo para mis adentros, que cuál seguirá siendo el siguiente absurdo buenista o populista. Soy de las que pienso que el estar contra la violencia (no sólo de género, sino cualquier tipo de violencia) no es pregonarlo a gritos o con carteles. 

Esta sociedad parece que sólo sabe pregonar. Como el ricachón que da limosna a la puerta de la Iglesia un Domingo de Ramos.

11 de marzo de 2017

Tarde lluviosa de sábado...



Hoy me he refugiado en este camino hacia la playa. No es un camino de verano, sino de otoño... De estas estaciones locas que regresan a nuestra Galicia con ánimo de sorprender, de enseñarnos algo. 
Llueve esta tarde y apetece estar en casa. La ciudad, no sé por qué motivo, parece más solitaria que nunca este fin de semana de marzo.

Os recuerdo, amigos blogueros. Aún quedáis algunos por aquí y eso me reconforta. Como una taza de café caliente y como un buen puñado de palabras inteligentemente encadenadas.

Que sea provechosa tarde, que sea provechosa vida.

P.D.: Hoy no tengo ganas de polémicas pero, os aseguro, muchos deseosos de crearlas, con o sin motivos. O con motivos manipulados, mezquinos.
Pero eso. Hoy no tengo ganas de polémicas. Ya hay bastantes pululando por ahí.

1 de marzo de 2017

Últimas impresiones y recuerdo de que sigo viva...




Siento como los días pasan y nos enseñan con su sutil forma de enseñar. Puede parecer brusca la manera pero no lo es. La vida es algo que, paradójicamente, pasamos por alto en numerosas ocasiones; en la mayoría, diría yo... Ahora estoy escribiendo para mí. Para ver, si escupiéndolo todo, encuentro el sentido a estos viajes, a estos destinos. A los orígenes que nos arrojan, como arrojan los animales más independientes a sus pequeños vástagos. 
Ya no me liberan las mismas cosas que antes. Es más: veo tantos absurdos en las supuestas necesidades y admiraciones que nos rodean, que cada vez me siento más alejada de este mundo en el que vivimos rodeados de cosas y más cosas, ignorancias y más ignorancias. Me libera un paseo junto al mar, un atardecer dorado que sorprende en pleno invierno, una escapada a la montaña, un escondrijo de mantas y calor. Y el frío de las mañanas que dan la bienvenida al nuevo día en un halo de esperanza. Y la luz, la lluvia e, incluso, esa oscuridad serena. Y, sobre todo, las personas a las que quiero con locura. Para mí, lo realmente importante. Lo más cerca que estaré nunca del sentido de esta existencia que nos acuna a su antojo.

No quiero más porque lo quiero todo.

11 de noviembre de 2016

Observo en la sociedad...

Observo muchas cosas. Me gusta analizar a la gente, despojarla de sus vestiduras, ponerla en tesituras.

Últimamente, me siento triste en este sentido. Un tanto decepcionada. Lo que pienso, que considero no es precisamente intolerante hacia los demás, aunque lo pueda parecer a veces, se trata por parte de un sector comodón de la sociedad como una vil característica humana que acompaña a mi ser.
Es esa hipocresía la que me pone enferma. Esa hipocresía que me provoca verdaderos eczemas.

Curiosamente, una gran parte de esas personas, que presumen de tener una tolerancia fuera de lo normal, son las que se comportan de formas más inadecuadas y egoístas en entornos cercanos.

Es muy fácil decir que se apoye al refugiado, al inmigrante, al pobrecito que no tiene papeles. Es sumamente cómodo hablar desde el confortable sofá de la media burguesía, mientras se echa la culpa al político o gestor de turno. Todos tenemos nuestras pequeñas o grandes responsabilidades. Todos tenemos la posibilidad de mejorar o joder la vida al prójimo. Pensadlo. Lo sabemos de sobra.

Yo no acogería a un refugiado en mi casa. Yo no acogería tampoco a un desahuciado, aunque mañana pueda ser yo uno de ellos perfectamente. Si dices esto, por supuesto, se te quedan mirando con ojos de asombro y desaprobación, mientras clavan cuchillos silenciosos en sus rutinas cotidianas con toda la normalidad del mundo.

Es algo que me preocupa. De verdad. Esa falta de coherencia, esa falsa modestia, esos maquillajes buenistas que se convierten en monstruos en los momentos clave de la vida particular. Y son, precisamente, esos momentos clave, los que nos definen como personas. Sólo esos momentos y no los gritos lanzados al aire y rodeados de florecillas silvestres.

Lo sé. Lo he dicho una y mil veces aquí pero el blog está para eso también. Para desahogarse.

No soy "feminista" porque el término no lo acepto así, por mucho que me diga la RAE. Tampoco soy menos mujer por ello porque considero la lucha necesaria pero desde la educación, el respeto, la formación, los proyectos consolidados.

No acogería a un refugiado en mi casa, ni a un pobre a mi mesa el día de Nochebuena.

No creo que todos tengamos los mismos derechos si no tenemos las mismas obligaciones, el mismo esfuerzo aplicado.

No aplaudo con las orejas a Alejandro Sanz por que salga en una portada de una revista femenina presumiendo de que está en contra de la "violencia machista". Otro término que me pone enferma, por cierto.

No soy menos persona que vosotros por que veáis Salvados con lástima y El Intermedio con carcajada.

No soy menos demócrata que vosotros por que no salga a protestar por los resultados electorales. 

Y sí. Que haya ganado Trump ha demostrado algo. Ha demostrado que la visión que podamos tener en nuestra casa española dista mucho de la realidad que hay ahí fuera. Un bofetón de realidad tampoco viene mal para hacernos pensar.  Estamos un tanto agilipollados.

Y aún se están preguntando en Galicia que por qué ha ganado Feijóo.
Me escarallo.

5 de noviembre de 2016

He llegado a esa edad...

Pues sí. He llegado a esa edad en la que las alegrías son más comedidas.
En mi caso, las tristezas nunca llegarán a ser comedidas por mi extrema sensibilidad. O sí. Dicen que también se sufre de otra manera cuando ya se llevan unas cuantas encima. Podría ser... No digo que no.
Sobre eso, os iré contando...
Sigo aprendiendo. Como seguimos aprendiendo todos, en estos caminos tortuosos de la existencia sin sentido.

Y continúo sin comprender la muerte. Continúo no tomándola como algo natural y sereno.
No puedo. No pertenezco a esa clase de personas que aguantan el tipo. Me derrumbo sin más.

12 de octubre de 2016

El triunfo de los mediocres

Voy a volver a copiar y pegar, con actualización, una entrada que puse hace algún tiempo.
Existe una aclaración sobre ella que creo deberíais leer, por justicia hacia el autor de la columna. 
En este mundo tan rápido en el que vivimos, es lógico pensar que caeremos en mil y un ciento malentendidos.
Mis disculpas a David Jiménez.

Y, aprovechando este momento, FELIZ DÍA DE LA HISPANIDAD A TODOS.
Yo sí. Yo estoy orgullosa de ser ESPAÑOLA.

Creo que este pensamiento viene de perlas hoy también. Para meditar y hacer autocrítica...


ENTRADA PUBLICADA EL PASADO 26/01/2015 EN EL SALONCITO:

Una reflexión que comparto...

 Me la han mandado al buasap y creo que es de Forges. O eso dicen...
A ver qué os parece. 

ACTUALIZACIÓN A DÍA 12/10/2016: He recibido una aclaración sobre la autoría de este texto. Al parecer, el escritor ha sido un periodista llamado DAVID JIMÉNEZ.
Dejo enlace aquí, a quien pueda interesar.
Disculpad el malentendido. Sobre todo, mis disculpas más personales a David.
Gracias a José Luis Palma por el aviso.

De lo que no hay duda, es de que el fragmento bien merece una lectura o más...
Felicidades.




EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.
Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.
Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente
basura.
- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo”. 

29 de septiembre de 2016

Y sigo pensando "en verano"...


Sigo alargando el verano hasta la náusea, en la medida que se me permite. La culpa no sólo la tiene el sol de Galicia, que este año nos está regalando más de un momento especialmente dorado o doradamente especial, en tiempos más cercanos a castañas y magostos.

No es que me haya olvidado de este saloncito, ni mucho menos. Entre la falta de tecnología en el hogar por motivos varios, y mis viajes constantes por otras tantas razones, no he podido centrarme para escribir siquiera un párrafo entre los innumerables que habitan estos extraños y mágicos mundos virtuales.

Mi cámara sigue durmiendo en algún rincón de una casa casi deshabitada últimamente. Sigo utilizando el móvil para abrir mejor los ojos. Sacar fotografías es exprimir de una manera más óptima todo aquello que nos rodea. Los hay que piensan todo lo contrario y no estoy de acuerdo en absoluto con ellos.

No sé por qué o no quiero contarlo aquí; me cuesta centrarme para escribir algo en este desahogo virtual, que son los blogs. Tenéis que disculparme. Sólo se me ocurren tuits relámpago; de ésos que, una vez nacen, ya han desaparecido para siempre. 

Pues sí. Que mi rincón actual sigue siendo Tuiter, quizá por mi momento personal. Una red social en la que abunda la agilidad con la que corretea la desinformación que proviene de partidos políticos y opiniones radicalizadas. Ésas que escupen gentes que sólo ven lo suyo como bueno. De repente, es cierto, una ráfaga de luz rompe la oscuridad de las innumerables bocas dentadas. Hay personas que elevan los tuits a la altura de los pensamientos meditados. Detrás de pocos carácteres, aparece el fruto breve, pero tan intenso, como el de una meditación profunda y detenida.

Hoy pensaba, cuando terminé de leer el correo de un amigo, que mientras las personas escriben un libro, no hacen nada malo a nadie. 
Existen excepciones, claro. Pero pocas.