
Y el enlace que me llevó a esta fotografía...
Sin ceremonia parece que no se saborean de la misma manera; me refiero a cualquiera de los momentos que nos ofrece la vida. Esos momentos buenos, como el que nos deja el vino cuando se pasea por una enorme y hermosa copa antes de calentarnos el cuerpo, y también el alma y la conversación...
Ocurre lo mismo con el té, que ha pasado de ser una bebida a ser tradición de pueblos muy diferentes entre sí. A engalanarse con porcelanas, con el sabor dulce y el sabor salado, con ese ruido de la calles abarrotadas. O con la música de un piano que acompaña la tarde de invierno, en el salón de ese lujoso hotel de Londres en el que puede ocurrir cualquier cosa...
Y es allí dónde los vi. Pasaron horas sin hablarse, sólo mirándose a los ojos y creyendo que ese momento ya lo estaban recordando...
Ocurre lo mismo con el té, que ha pasado de ser una bebida a ser tradición de pueblos muy diferentes entre sí. A engalanarse con porcelanas, con el sabor dulce y el sabor salado, con ese ruido de la calles abarrotadas. O con la música de un piano que acompaña la tarde de invierno, en el salón de ese lujoso hotel de Londres en el que puede ocurrir cualquier cosa...
Y es allí dónde los vi. Pasaron horas sin hablarse, sólo mirándose a los ojos y creyendo que ese momento ya lo estaban recordando...