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21 de agosto de 2013

La última noche bajé la luna a la tierra...



La lluvia de verano se agradece a pesar de las lluvias interminables del invierno del norte. Sigo en mi alejamiento de la rutina por unos días; haciendo y deshaciendo maletas como quien viaja entre las etapas de la vida...etapas siempre impredecibles...

Os dejo la noche fresca que viví ayer con gotas de agua y tierra.

¡Una delicia!

18 de abril de 2012

Una de mis ciudades....

A veces las fotografías parecen cuadros. Éstas, en concreto, hechas con mi cutrimóvil (al que adoro, por cierto) un día de lluvia y en un paseo reciente...
Echo de menos ese olor a mar que antes tenía tan cerca. Supongo que los que habéis dejado atrás el aroma marino me comprenderéis perfectamente.



Necesitaba evadirme un poco de estas noticias que nos arropan. Escuchaba el otro día una frase...

"La prima de riesgo y Felipe Juan Froilán se disparan"

Pues sí que estamos buenos.




23 de agosto de 2010

Lluvia en agosto


Lluvia sobre los cristales en un agosto ya próximo a su fin,
húmedos campos de una Castilla dorada,
tormentas de un verano que se acaba...




Campurriana continúa nostálgica. Como este clima...

30 de noviembre de 2009

Compostela y el agua

Fuente: Flickr

En una de las entradas del blog de Amio Cajander, aparecía un texto en el que se aconsejaba a los visitantes de Compostela acercarse a estos caballos en una de las noches tranquilas de la ciudad. El otro día lo hice. Sin prisas pude disfrutar del ruido del agua y del bullicio lejano de las tabernas de vino y empanada, que dejaban ya de servir al acercarse el final de una larga jornada, como tantas otras que se viven entre las piedras de Santiago.

La música de la fuente, el sonido lejano de unas gaitas, el correteo del agua en las ranuras de las viejas calles, el viento que jugaba escondido en los tejados de la catedral...

Todo un lujo poder vivirla una noche cualquiera del frío mes de noviembre.

6 de diciembre de 2008

Ciudad de cristal y de lluvia...

Fuente de la fotografía: Puerto de La Coruña

Y mientras transcurría lentamente la mañana, la lluvia mojaba el suelo de la ciudad de cristal. Aquí el tiempo no nos detiene. Cogí el paraguas y salí a pasear cerca de los barcos que posan en el pequeño puerto deportivo, como si estuviesen deseando mostrarse de nuevo para recientes fotografías. La Coruña es una ciudad que se deja tocar. Durante las primeras horas del día tiene una luz especial, incluso en los días oscuros como el de hoy. Me gusta sentarme en una vieja cafetería que hay en la zona y observar la vista a través de la ventana mientras hojeo el periódico con un café caliente. Observo a mi alrededor y veo a una pareja charlando animadamente, a un chico leyendo un libro muy concentrado, a un hombre que escribe en una libreta lo que parece ser un diario de viaje...
Pasan melenas revueltas frente a nosotros, viento que se hace notar, agua que acaricia...

Todo transcurría en ese pequeño escenario en el que me he metido esta mañana casi sin darme cuenta. Todo y más, por el reflejo que ofrecen las galerías de cristal que lucían aun más brillantes.

29 de noviembre de 2008

Los secretos de Santiago de Compostela...

Fuente de la fotografía: Santiago de Compostela

Una semana más recorriendo las calles de mi nueva ciudad. En ellas se escuchan los susurros de los caminantes que vienen de lejos y es allí donde muchas personas desean contar su historia, la razón por la que se acercan a las piedras que dibujan Santiago de Compostela.

Sigue lloviendo y el frío se calma con tazones calientes de caldo recién hecho. El otro día conocí a un peregrino que cumplía una promesa, que escribía las memorias de un viaje en el que había encontrado sentido a una vida que se escapa presurosa hacia un lugar que aun no conocemos los que estamos vivos. Contaba que, sin creer en Dios, era un hombre feliz que veía por fin colocadas las piezas del rompecabezas de su anterior existencia. Allí, en el destino final de su camino, descubrió que quería hacer algo diferente a partir de ahora porque el mundo al que había criticado sí tenía algo bueno que ofrecer. Quizá el corazón de las gentes que caminaron con él...

22 de noviembre de 2008

La ciudad que me acoge

Fuente de la fotografía: Compostela

Y mientras la ciudad se moja con lluvia menuda, sus calles se visten de olores de comida y vinos que se saborean entre palabras compartidas, bullicios y silencios. La catedral nocturna juzga a los paseantes que corren entre la niebla y los libros se abren para mostrar toda su sabiduría en recogidos lugares de calma y pasado. Algunos peregrinos llegan y otros se van, la musiquilla de las tiendas suena con nostalgia y el agua sigue corriendo entre las piedras creando nuevas formas que no olvidan las viejas. Difícil olvidarlas en un lugar como éste.

Fuente de la fotografía: Ciudades Patrimonio

21 de octubre de 2008

Y de nuevo, la lluvia...



Y de nuevo, esas tardes grises del invierno en las que apetecen mantas de cuadros y tazas calientes.

Os dejo una colección de miradas de esta lluvia que puede llegar a ser, en ocasiones, muy romántica.

23 de julio de 2007

Cantando bajo la lluvia

Un día en el que se han mezclado el sabor del mar con el de la lluvia, la arena blanca de las islas con las olas que llegaban con fuerza a la orilla, los caminos hacia el faro con los diferentes cantos de las gaviotas en época de cría, las vistas, los veleros, el cielo grisáceo, los manteles bajo los árboles, las risas, las anécdotas y la voz de aquellos que siguen cantando...

12 de junio de 2007

Adivina, adivinanza...


Os invito a participar en los próximos concursos que gustan tanto a mis fieles colaboradores...
En la primera prueba, he de decir que hay una pista muy buena si se conoce al autor.
PREMIO: La satisfacción de haber acertado.

Otro cuadro de Gustave Caillebotte, más conocido quizá...La plaza de Europa en París, tiempo de lluvia, 1877.

Le atraían las escenas urbanas, el esfuerzo corporal derivado del trabajo, la imagen de los paseantes de la ciudad con esas vestimentas tan características de la época, esos sombreros, la luz, el efecto de la lluvia, los espacios abiertos...

Pintaba sin la presión de tener que ganarse el sustento porque procedía de una familia adinerada, y sin esa presión el arte se ve de otra manera...