Esta mañana me he despertado con esta noticia que salía con fuerza desde la radio: Osama está muerto, viva los Estados Unidos.
Pues me parece muy bien en caso de que la nueva sea tal. Puede que ahora esté vivito y coleando. Puede, incluso, que ya hubiese muerto hace mucho tiempo. Permítanme la incredulidad, permítanme que no festeje semejante suceso (aunque pudiese confirmar de alguna manera que es cierto). No me alegro, la verdad. Me alegraría si ello supusiese el fin del terrorismo, de la amenaza, de los sucios intereses que salen de unos y otros países (no sólo de "unos"). Si ha ocurrido, puede que se desaten aun más los infiernos por caer en los mismos barros. Reconozco que no he leído nada en la prensa y mi ignorancia sobre este tema puede ser desmedida (si la leyese tampoco creo que disminuyese demasiado; todo sea dicho). Simplemente, pienso en alto y luego escribo.
