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6 de diciembre de 2023

Mi Constitución

El Preámbulo de nuestra Constitución no es que tenga valor jurídico pero se parte de unas intenciones que, a todas luces, se encuentran desde hace tiempo, y en estos especialmente, en pleno debate.

Sigo pensando en la utilidad de un texto que conforma un marco necesario para todo lo demás.

Hay artículos que se defienden con ellos mismos y otros, en cambio, necesitan desarrollo. El texto toca temas de notable actualidad hoy en día. Hablo por ejemplo del artículo 18 (en ese tronco central) y esos límites al uso de la informática que ya se veían necesarios allá por el año 1978.

De ella aprendemos del pasado, del presente y del posible futuro de nuestro país. Es Historia con mayúsculas.

Dejo aquí el texto del Preámbulo, como homenaje y respeto a nuestra Ley de leyes. 

Para meditar. Todo en ella provoca meditación.


    La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

    Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

    Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

    Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

    Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

    Establecer una sociedad democrática avanzada, y

    Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.


3 de marzo de 2016

Volver a la Constitución (y unos dibujos de Castelao)










Una entrevista leída

Una entrevista vista

Siempre son interesantes los testimonios. Andaba ahora por "los inicios" de nuestra Galicia. Una Galicia que, por ser diferente, no quiere ser diferente. O así la siento yo...no sé si me explico.

Cada persona, un sentimiento. Pero soy de las que pienso que se puede amar lo propio y lo ajeno, que se puede respetar lo propio y lo ajeno. Creo rotundamente en la riqueza que se "atopa" dentro de la diversidad. Creo rotundamente que España no tiene por qué resquebrajarse por sus diversidades sino enorgullecerse de ellas.

Y os dejo un testimonio sobre la autonomía de Galicia de Meilán Gil, que también he leído estos días.
Siempre son interesantes los testimonios...

1 de marzo de 2016

Discurso de investidura (Pedro Sánchez)



Hoy, se supone, es un día importante para España. Hoy, se supone, debería sentirme emocionada. No lo estoy.

Acabo de ver un resumen del discurso de Pedro Sánchez (y lo que rodeaba a dicho discurso) en esta tarde tan esperada, sobre todo a nivel de medios de comunicación y políticos, y confirmo mi más absoluta decepción con los acontecimientos que está sufriendo mi querido país.

Nada nuevo.
Sólo deseo que no caigamos en manos de éstos, ni de los otros, ni de los otros... 

1 de junio de 2015

Mi apoyo al Rey y el discurso de Letizia



Me da vergüenza asistir a espectáculos como el de la pitada dedicada al himno español, y a todo lo que conlleva éste, durante la final de La Copa del Rey del pasado sábado en la que, por mucho que algunos hablen de "libertad de expresión" (yo diría "libertinaje"), lo único que se dejó ver allí fue una total falta de respeto hacia nuestro propio país porque, mal que les pese a algunos, España es el país de todos los que estaban allí. Absolutamente TODOS.

Vuelvo a decirlo: tenemos lo que nos merecemos.




Respecto al discurso de Letizia en Honduras, que aquí dejo, debo decir que me ha gustado esa humildad en su tono que no se dejaba ver antes. Parece que su imagen está siendo correctamente pulida desde Palacio. Letizia, sigue así. Me ha gustado escucharte.


6 de diciembre de 2014

Día de La Constitución




6 de diciembre de 2011

¡SOS!: Duda con Blogger (no puedo ver algunas imágenes del blog)


Siempre he querido haceros esta pregunta.
Si alguien puede ayudarme, lo agradecería. Quizá sea por alguna opción del navegador (utilizo Firefox).
El caso es que algunas fotografías colgadas hace tiempo no salen y, en su lugar, aparece esta bonita imagen que dejo aquí con un prohibido como una casa.
¿Sabéis a qué se debe?...

Gracias, navegantes.

Feliz día de ¿La Constitución?
No he escuchado/leído apenas nada sobre ella este año...(por algo será)

ACTUALIZACIÓN 1: Se trata de fotografías mías, no obtenidas en la red. Éstas se encuentran en varios albumes de Picasa. 

ACTUALIZACIÓN 2:  Ya he descubierto algo...tengo albumes de dos cuentas y una de ellas no tiene acceso público, por lo que la solución sería a mi modo de ver pasar estos albumes a la otra cuenta (diferentes usuarios). ¿Cómo lo veis? ¿sabéis cómo se puede hacer esto en Picasa?...

6 de diciembre de 2009

Aniversario 31º de la Constitución Española

Al hilo del debate surgido estos últimos días en la red, y como deseo de dar protagonismo cada aniversario a uno de los artículos de nuestra Constitución Española, este año lo adquiere, sin duda, el nº 20. Y a quién le pueda interesar, dejo aquí también el discurso que he escuchado mientras desayunaba.
Muchos de los objetivos y deseos que se plasman a través de sus palabras debieran tenerse en cuenta de verdad, empezando a fraguarse a partir de la voluntad política que tanto decepciona en estos últimos tiempos.

1. Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. A la libertad de cátedra. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Palabras del Presidente del Congreso de los Diputados con ocasión del XXXI Aniversario de la Constitución de 1978
Palacio del Congreso de los Diputados, 6-12-2009

Bienvenidos a la celebración del trigésimo primer aniversario de la Constitución.

Hay fechas que acuñan la memoria de una generación y otras que, además, marcan durante mucho tiempo la vida de un pueblo. El 6 de diciembre de 1978 cumple con creces ambos propósitos.

Quienes hoy tenemos más de cincuenta años -unos 15 millones de españoles- pertenecemos a la generación que votó, o al menos tuvo la posibilidad de hacerlo, la Constitución de 1978.

Somos parte de aquel pueblo que, colectivamente, hizo algo importante. Somos, en algún modo, valedores o custodios de una gran obra.

Veníamos de un largo tiempo de silencio y aprendimos amargamente que sólo un pueblo libre podía ser un pueblo en paz y que sólo la concordia entre los españoles dignifica a nuestra sociedad y hace grande a nuestra Nación. Hicimos una Constitución basada en el acuerdo que, además de ser la más duradera de nuestra historia, generó la admiración de muchas naciones. No fue fruto de la levedad, ni del ensalmo o la magia; fue la consecuencia de una voluntad tenaz, del empeño en llevarnos bien, de la decisión colectiva de bajar el dedo acusador que algunos tenían dolorido de tanto señalar al enemigo.

Dejamos atrás la negra sombra de las dos Españas y, perdonándonos, empezamos a aprender a vivir libres y juntos.

El protagonista no fue otro que el pueblo español. No fue menester hacer mucho ruido, para hacer mucho bien.

Los diputados de las Cortes Constituyentes de 1977 supieron ser generosos y fueron fiel espejo de las esperanzas del pueblo español.

Ciudadanos y políticos caminaron al unísono y:

-Entendimos que ser diferentes era compatible con ser iguales. Nos sabemos diferentes, pero radicalmente iguales en derechos, de manera que no ha nacido ni se espera al español que valga más que otro. -Entendimos que al discrepante no había que condenarlo ni ridiculizarlo, sino pactar con él.

-Entendimos que ni el sexo, la religión, el lugar de nacimiento o la historia podrían ser razón de privilegio.

-Supimos que la verdad, se proclame desde donde se proclame, es siempre un proyecto inacabado, por lo que hay que creer a aquellos que la buscan y dudar de los que la han encontrado.

La presencia hoy entre nosotros, junto al Presidente del Gobierno de España, de los presidentes autonómicos es una muestra de la riqueza colectiva de nuestra Nación. Especial mención debo hacer, sin desmerecer de nadie, a una presencia por ser la primera vez que nos acompaña: la del Lehendakari del Gobierno Vasco. Muchos españoles no me perdonarían que pasara por alto vuestra presencia.

Muchos españoles han esperado muchos años para haceros patente aquí, en la sede de la soberanía popular, el afecto y el cariño que sienten por vuestro noble pueblo, el pueblo vasco, al que tantas veces ha deshonrado una banda de maleantes y asesinos con pretextos que ya nadie comprende, ni quiere escuchar. España es uno de los países más descentralizados del mundo, con niveles de autogobierno que superan en, muchos casos, el de los Estados federales. Ello ha sido posible gracias a la fortaleza y la flexibilidad de la Constitución que hoy celebramos.

Sin embargo, la Constitución no es infinitamente flexible y tiene límites.

La Constitución, a semejanza de cualquier práctica deportiva, señala los límites del campo de juego, que nunca son una restricción. Al contrario, constituyen una garantía; la garantía del juego limpio.

Un juego limpio que, para serlo, respeta al árbitro y se somete a la reglas del juego. Y no hay regla ni ley que valga si está contra la norma suprema, aquella que el Presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, formuló de manera tan sencilla como clara: “el todo por encima de las partes”. Proclamar la supremacía de la Constitución es sin duda una forma de homenajearla.

Nuestro todo, es decir, la Nación española, tiene una noble cuna. El año próximo, el día 24 de septiembre, celebraremos el bicentenario de la constitución de las Cortes en la Isla en San Fernando, que dos años más tarde alumbrarían la Constitución de 1812. En aquellas Cortes se escucharon los primeros gritos de libertad: eran vivas a España que se oponían a quienes gritaban “Vivan las cadenas”. En aquellas Cortes se pudo escuchar a Argüelles proclamar, mientras mostraba la Constitución: “¡Españoles ya tenéis Patria!”

Así nació la España constitucional: como patria de la libertad frente al sometimiento.

Esa declaración solemne no puede dejar aún hoy de emocionarnos. Somos, al fin y al cabo, herederos de aquellos nobles ideales y en ellos nos reconocemos.

La idea de una España de ciudadanos libres e iguales, que proclamó la Constitución de 1812, late con fuerza irresistible en la Constitución de 1978.

La España constitucional no se impone, se disfruta.

La España constitucional no es un edificio en ruinas o a medio hacer, sino una comunidad de sentimientos. Y a nosotros, más que nadie, a los diputados y políticos nos incumbe que esos sentimientos sean los mejores y más solidarios. El día a día nos obliga a los políticos a resolver problemas de los ciudadanos que demandan eficacia y cercanía. Cumpliendo nuestro deber nos legitimamos y con su dejación nos gastamos.

España no precisa acciones excelsas de personajes heroicos, sino actos cotidianos de trabajo responsable que, al multiplicarse por millones de personas, transforman la sociedad.
Si la sociedad pone distancia respecto de sus políticos, el error siempre está en nosotros. Cuando la abstención es noticia, cuando las papeletas no entran en las urnas es porque los políticos no entramos en las casas de los españoles.

No quiero concluir mi intervención sin destacar de modo especial el papel de quienes llamamos con razón los Padres de la Constitución, y cuyos retratos pueden ustedes hoy ver por vez primera en el vestíbulo de Isabel II, antes de su asiento definitivo en la Sala Constitucional que así será como se llame la actual sala Internacional.

El Congreso ha querido así, en el trigésimo primer aniversario de la Constitución, rendirles homenaje. En ellos se personifica la difícil tarea del consenso, la concordia y el espíritu pacificador que impregnó la actividad de aquellas Cortes constituyentes que inauguraron una nueva época en la historia de España.

Época que no terminará mientras siga vigente el espíritu constitucional del 78 que obró el milagro laico de que personas como Gabriel Cisneros y Jordi Solé Tura no sólo llegaran a acuerdos sino a ser amigos.

Sin olvidar sus biografías políticas, tan diversas y enfrentadas –La Falange y Partido Comunista acertaron como decían los griegos clásicos, a beber equilibradamente “unas veces en la fuente de la memoria, y otras en la del olvido”. Supieron desterrar el odio político y perdonarse mutuamente. Por eso son grandes. Por eso, hoy ya fallecidos, lo proclamamos con emoción con el deseo de saber imitarlos y los revivimos en nuestros corazones.

Muchas gracias.

8 de diciembre de 2008

Treintañera Constitución...

No quería dejar pasar estos días sin felicitarla, ya que ha pasado a ser una treintañera a la que le queda todavía mucho camino por recorrer y ya tiene también algún camino recorrido. Es curioso darse cuenta poco a poco de todo lo que puede salir de sus 169 artículos. Tras ella, un río de historia y de intenciones. Intenciones que deben continuar desarrollándose aún hoy en día para que podamos tocarlas de verdad con nuestras propias manos, para que algunos de sus artículos dejen de ser únicamente propósitos que quedan bonitos plasmados en papel.
Seguramente podría haber sido mejor. De eso no cabe duda. Creo, de todas formas, que se trata de un buen comienzo que ha dado a España fuerza para seguir adelante, para salir de una época de encierro en la que empezaban a faltar los aires renovados de un mundo que explotaba ahí fuera.
La he leído ya unas cuantas veces y cada vez que la vuelvo a leer sigo abriendo los ojos hacia el pasado, hacia el futuro, hacia el propio presente que se mueve entre sus artículos cada día.
Este largo fin de semana lo he vuelto a hacer y sigo aprendiendo con ella. Partimos de un texto que marca unas pautas, un recorrido a seguir, y a partir de ahí nos toca desarrollarlo a través de leyes, de comportamientos, de hechos en definitiva.
Se habla de la indisoluble unidad de la Nación española, del pluralismo político, de libertad y de igualdad, del fomento de la cultura, de la mayor protección que reciben determinados derechos y también determinados colectivos. Dentro de ella caben políticas de muy diferentes signos que deben reunirse en algún punto común que sirva de vínculo.
Obviamente, a partir de esta Constitución han surgido muchos debates respecto a la ilegalización de partidos, inmigración, derecho a la intimidad, derecho a la propia imagen, discriminación por razón de sexo, de religión o cualquier otra condición personal o social, libertad de expresión, cambio del sistema electoral, vivienda, trabajo. Aparece también la crítica a ese toque político de la justicia o de los medios de comunicación, cuestionado constantemente, como también se cuestiona la figura de la Monarquía, el orden de la sucesión en el trono, la delimitación de las competencias Estado-Comunidades Autónomas, la definición de las mismas…

Dejo plasmado, para finalizar, uno de los artículos que no deja de resultarme curioso por todo lo ocurrido recientemente…


Artículo 47.- Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.


Y a vosotros, ¿qué os parece la Constitución?...