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21 de noviembre de 2013

Una lanza por el anuncio de la lotería de navidad de este año 2013

Pues no sé. Tendré el día tontorrón pero a mí hasta me provoca ternura este anuncio de tintes dorado-navideños.
El pueblo es precioso. Las calles, la plaza, el sonido de la noche en Pedraza...
Y, salvo maquillajes varios, yo creo que merece un aplauso.

A mí sí que me hace sentir algo y ahora no me estoy refiriendo a los nuevos impuestitos que vienen impuestos en cada décimo.

Feliz navidad a todos.
Sin consumismos.
Con abrazos.




Y la original, para que no se quejen (¡qué preciosidad!):


1 de diciembre de 2012

Esta crisis es el fin de un mundo

Fotografía de Humberto Rivas


Era el 7 de enero de 2020. Tras la dulce resaca de las navidades, mi hija tiró de mi brazo para salir a disfrutar del aire fresco de aquellos días. Por primera vez me alegré de que la crisis hubiese llegado a nuestras vidas. Lo hizo tarde pero llegó como las palabras del padre que añade la puntualización final al complejo debate de sobremesa, cuando somos niños de apenas 10 años. Ese padre que sabe decir en el momento oportuno las acertadas palabras que aclaran todo al fin...

Subí la cuesta de El Gallo con las energías renovadas, las sentí después de mucho tiempo agarrotado mi cuerpo plagado de temores. Los cinco grandes centros comerciales de la ciudad estaban vacíos, abandonados... Esos mismos centros comerciales que destruyeron la vida de los pequeños comercios y callejuelas por las que yo, cuando era apenas un niño, paseaba con mis amigos con un helado artesano entre las manos después de ver la película en el pequeño cine del barrio; destartalado pero acogedor y dulcemente incómodo. 

Después de unas fiestas de parques llenos de gente, chocolate con churros, teatros en las calles y cuentos de los abuelos al amor de un caldo caliente, volvimos a tocarnos, a sentirnos sin cables por medio. Fuera ya de ese entorno frío en el que pretendían meternos, fuera de esas franquicias que querían convertirnos en seres congelados, distantes, teledirigidos, mal alimentados y totalmente infelices e incomunicados.

Tuvimos todo pero no lo más importante, hija. Tuvimos coches brillantes, vestiditos chic, casas y pisos llenos de muebles caros "de diseño"... que sólo servían para hacernos más pobres aún, apenas sin enterarnos.

Pero se nos olvidó lo más importante y es que envejecemos pronto; demasiado pronto como para perder lo que podríamos denominar el calor humano; el nuestro y el de los que están cerca. Nada es eterno, es cierto. Ni siquiera lo bueno, ni siquiera lo que amamos con todo el alma. No necesitamos tanto. De hecho, nunca lo hemos necesitado. Es cierto, hemos vivido bien pero también nos hemos perdido en demasiados absurdos. El consumismo no lleva a ninguna parte. El consumismo destruye el medio y nos destruye a nosotros mismos con una fuerza brutal y traicionera

Creo que por fin empezamos a darnos cuenta...




Nota: la frase del título de la entrada es de Allain Juillet.

11 de octubre de 2010

Y me pasé la vida reclamando...(cabreo campurriano y desahogo)


Acabo de llegar cabreada a casa y voy a "escupir" lo primero que me salga, teclado en mano. Ni modificaciones, ni comas donde no me salgan, ni puntos donde no me salgan, ni pausas de ningún tipo (si no me salen)...

Me da la impresión de que este año lo he pasado reclamando. Que si en la Administración Pública, que si en las empresas privadas, que si en comercios, que si en grandes almacenes, que si, incluso, dirigiéndome directamente a los propios (y supuestos) fabricantes de productos tan perecederos que ya perecen el propio día que se estrenan...(y no me estoy refiriendo, por desgracia, a una lechuga o a un tomate)...

Reclamaciones a las telefónicas adeseélicas, a los diseñadores de calzados tan "exclusivos" como desastrosos por ser el mismo chino el que los fabrica (y no con ánimo de ofender, ya me entienden),  a las Administraciones, a los comercios que se empeñan en cobrar rápido y "servir" lo más tarde posible o más bien nunca, a los restaurantes que tienen una carta de precios por servicios profesionales y su servicio es pésimo, a la corta vida de nuestra ropa, de nuestros zapatos, de nuestros electrodomésticos...

Pues sí. ¿A quién le interesa darnos un buen servicio y una buena calidad cuando es mejor no pagar ese buen servicio (que ahora apenas lo hay y, por tanto, no podemos escapar a otro lado)?. Y, lógicamente, preferible es también que compremos más a menudo...
 Mi padre aun guarda los jerseys del bichito en su cajón. Los cocodrilos de ahora ya no llegan ni a la segunda infancia, por ser algo benévola con la marca...

¡Dios mío!. Me olvidaba de las entidades bancarias...de la mayoría...

6 de enero de 2010

Carta a los Reyes Magos...

Mis queridos Reyes Magos:

No voy a decir que no me guste este día en el que al abrir un regalo hago de nuevo un nostálgico y feliz regreso a la infancia. Los detalles hoy pasan de nuevo a ser los protagonistas de la mañana, y casi me olvido de las caras de estrés navideño que se han visto estos días en los centros comerciales de los rincones que tienen la suerte de poder centrarse, por un momento, en esta última tradición navideña además del Sorteo del Niño.

Aun así, hago un llamamiento desde aquí a aquéllos que se ven obligados a comprar hasta lo que no les convence por cumplir con las familias, con los amigos...El hecho de hacer un regalo debe ser hermoso y no obligado. No compréis por comprar y organizaros entre todos para no gastar sin tino, para no tener que comprar mil regalos y para no seguir quitando las ilusiones a los más pequeños que tienen de todo y mucho más.

Yo lo he conseguido y me siento muy bien. RECORDAD: lo esencial es invisible a los ojos...

Feliz día de Reyes a todos.

12 de octubre de 2008

De crisis y consumismo

Ayer por la tarde me acerqué a una feria-outlet de ropa y complementos que se celebra estos días en la ciudad. La crisis ha llamado a la puerta de las firmas, de las tiendas y de los potenciales compradores y eso se ha notado, por ejemplo, en la inauguración de acontecimientos como éste, en los que se busca salida al negocio tocado por esos gráficos de portada que parecen rayos amenazadores.

Multitud de visitantes en busca de un buen precio y un buen producto y pocas bolsas saliendo del recinto, muy pocas. La gente ha empezado a ahorrar y sale para mirar, para tocar esas prendas que a priori ya sabe que no se va a llevar, para pasear y charlar mientras admira el mar que rodea nuestra ciudad con olas que, de momento, se llevan esas compras en muchas ocasiones innecesarias.

Paseando entre la multitud y entre el calor de las tiendas, el objetivo era diferente por mi escaso interés por estos mundos. Observaba con atención a las familias, a los abuelos probándose chaquetas tres tallas más grandes, a los dependientes que intentaban a toda costa atraer la atención hacia lo suyo, a los bebés que abrían los ojos y la boca sin entender nada de aquella marabunta a la que se veían sometidos sin desearlo. Allí el glamour del que se habla en las revistas desaparecía en forma de grito, en forma de colores y de llantos silenciosos.

12 de julio de 2008

¿Qué nos está pasando?


Y es que, por mucho que intento comprender algo de todos estos comportamientos de fiebre consumista, no logro entender ni lo más mínimo. Realmente se trata de una nueva enfermedad, como muchas otras que han surgido con estos tiempos en los que la felicidad se cree alojada en lugares y circunstancias equivocados.

Mientras tanto, unos pocos frotándose las manos.

P.D.:Felicidades Carlos. Por llegar el primero.

11 de julio de 2008

Si levantásemos la piel al mar...

Escuchaba ahora por la mañana en la radio esta frase. Tristes noticias que se vuelven más tristes porque siguen ocurriendo hoy. 69 muertos en lo que llevamos de año.

¿Qué se esconde detrás de todos estos dramas?

Nueve menores de 5 años entre los 15 subsaharianos que perecieron en el viaje de siete días hacia España

Creo que en este momento el número de fallecidos ha aumentado y seguirá aumentando a medida que pasen los minutos. Ojalá algún día estas noticias formen parte sólo de la historia.

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Más noticias que se atropellan en los periódicos, en las televisiones, en la radio...

Esta nueva tragedia se produce tan sólo horas después...

Y mientras, como si de una tira de humor negro se tratase, encuentro unas páginas más adelante otro hecho que, si cabe, es aun más dramático...

El fenómeno del iPhone ha llegado a España


Curioso este mundo en el que habitamos. Realmente curioso.

11 de marzo de 2008

Revistas para niñas y adolescentes...

Hoy cayó en mis manos un folleto que informaba acerca de un proyecto que lleva por título "Desenfocadas".

Se trata de una exposición itinerante que tiene como objetivo central la reflexión sobre los contenidos de este tipo de revistas, mal llamadas "femeninas" y leídas, no sólo por adolescentes, sino por niñas muy pequeñas...

Y ahí están. Y lo cierto es que si están es porque se venden.
Me gustaría estar convencida de que no influyen a las más jóvenes pero estoy segura de que una gran parte de su público sigue obsesionado por las dietas del melocotón, por la piel de naranja, por el grano que impide salir de casa en todo el fin de semana "por si me ve Zutanito" y, sobre todo, por ese consumismo feroz que ha invadido muchas cabezas infantiles y no tan infantiles...
Triste. Realmente triste.

Por cierto, no tengo ni idea de cómo será este proyecto y de si está o no bien organizado (al margen de ideologías políticas y demás). De todas formas, soy partidaria de eliminar muchos comportamientos de una sociedad que sigue menospreciando esa imagen de la mujer, esa imagen de lo que verdaderamente importa y que se ahoga entre tantos maquillajes, tanta moda, tanto vacío...

Ya lo sé. Este poderoso caballero es implacable hasta con los más pequeños.

20 de diciembre de 2007

El consumismo que nos consume...

Desde luego, el mayor regalo se lo llevan los grandes Centros Comerciales; ésos que se preocuparon de recordarnos a principios de noviembre que llegaba la Navidad y que había que comprar regalos porque sí...
Con lo que compra el abuelo, el primo, la amiga de mamá, el vecino, los papás y el hermanito mayor, los niños perderán esa ilusión que aun sentíamos nosotros cuando venían los Reyes...

Y es que todo en exceso...
:(