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4 de mayo de 2024

Sobre EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS


 


Y las tormentas llegaron.

Me pregunto si podría haber sido de otra manera. 

Despedida.

Silencio.

Más silencio. 

Aún nacen flores en los acantilados que caen irremediablemente al VACÍO.


Mi homenaje a Paul Auster.

Pero no elijo rincones desoladores, sino playas que se abren para que entre aire fresco. 

Salgo de este VIAJE más enriquecida y, a su vez, más envejecida.

Es inevitable.

En este trayecto, me doy cuenta de los ERRORES. 

Me pregunto si irremediablemente estamos atados a nuestros errores para SIEMPRE.

Busco la permanencia en mi interior. 

Fuera, NADA permanece.

En el país de las últimas cosas.



2 de julio de 2014

Ana María Matute, la niña de los cabellos blancos...

Estuve viendo este documental y me emocionó. Como me emocionan las personas sensibles e inteligentes a la vez. Como me emocionan las mujeres que se han agarrado a la vida con fuerza, para disfrutarla y sufrirla como debe ser; para vivirla en definitiva. Máxime si se habla de unas épocas complicadas, como la que vivió Ana María Matute, que se atrevió a dar osados giros a su existencia aun a costa de las innumerables críticas que recibiría por ello.

Es cierto que ella en su vida pudo permitirse el lujo de escribir, de poder dedicarse a aquello que la hacía feliz de alguna manera, aunque sus obras no tratasen precisamente de asuntos frívolos. Es cierto que también lo sabía y lo reconocía, a pesar de haber pasado por momentos muy difíciles a lo largo de sus días. La vida, no lo olvidemos, es dura para todos. Todos pasamos por momentos muy complicados y es difícil mantener intacto el raciocionio siempre, por muy inteligente que uno sea.

Me ha gustado muchísimo este documental. Merece la pena degustarlo con tranquilidad. Estoy segura de que siempre se aprende algo de estas personas especiales y, en el caso de Ana María, mágicas. 

Un abrazo, navegantes. 
Una dulce despedida para Ana María Matute. 
¿Algún libro de ella que os haya gustado especialmente?


30 de junio de 2011

Pesadilla antes de dormir...




Pero...¿cómo pueden aburrir tanto?...

Fuente de las imágenes



Prefiero volar y seguir leyendo versos...

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria mística y guerrera,
hoy siento por vosotros en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria –barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra–.
Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita,
me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!


Antonio Machado

21 de junio de 2011

Imágenes del día y otras cosas...


Deprimente.

Campurriana, ¿cuántas veces te he dicho que leas poesía?...

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.
  ¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada. 

Federico García Lorca

Y hablando de Federico, leí ayer en el blog de la isla esta entrada. Me pareció muy interesante.

5 de junio de 2011

De nubes y tardes de domingo...


Posada en una nube de Constable, me sumerjo en historias de otros que hago mías en una tarde de domingo cualquiera...

Las últimas lluvias cayeron con suavidad sobre los campos rojos y parte de los campos grises de Oklahoma, y no hendieron la tierra llena de cicatrices. Los arados cruzaron una y otra vez por encima de las huellas dejadas por los arroyos. Las últimas lluvias hicieron crecer rápidamente el maíz y salpicaron las orillas de las carreteras de hierbas y maleza, hasta que el gris y el rojo oscuro de los campos empezaron a desaparecer bajo una manta de color verde. A finales de mayo el cielo palideció y las rachas de nubes altas que habían estado colgando tanto tiempo durante la primavera se disiparon. El sol ardió un día tras otro sobre el maíz que crecía hasta que una línea marrón tiñó el borde de las bayonetas verdes. Las nubes aparecieron, luego se trasladaron y después de un tiempo ya no volvieron a asomar. La maleza intentó protegerse oscureciendo su color verde y cesó de extenderse. Una costra cubrió la superficie de la tierra, una costra delgada y dura, y a medida que el cielo palidecía, la tierra palideció también, rosa en el campo rojo y blanca en el campo gris.

En los barrancos abiertos por las aguas, la tierra se deshizo en secos riachuelos de polvo. Las ardillas de tierra y las hormigas león iniciaron pequeñas avalanchas. Y mientras el fiero sol atacaba día tras día, las hojas del maíz joven fueron perdiendo rigidez y tiesura, al principio se inclinaron dibujando una curva, y luego, cuando la armadura central se debilitó, cada hoja se agachó hacia el suelo. Entonces llegó junio y el sol brilló aún más cruelmente...

De LAS UVAS DE LA IRA (JOHN STEINBECK)

4 de junio de 2011

De vanidades y hogueras...

Fuente de la imagen

Campurriana sigue observando el mundo desde arriba. Es como si  durante estos días dejase el cuerpo descansando en algún rincón del planeta y volase libremente sobre los escombros de un lugar que se indigna ante situaciones indignantes. 

¿Será una señal todo este revuelo? ¿es cierto que se avecina un cambio? ¿es simplemente una ilusión como otras que quedaron en nada en épocas anteriores de nuestra historia?. En caso de que se avecine un cambio, ¿qué tipo de cambio?...

Mientras tanto, se siguen disputando torneos, los políticos continúan con sus bailes, la prensa rosa se sigue alimentando de sangre, algunos ojos se fijan con interés en el ombligo de La Esteban y todos, o casi todos, nos preocupamos por cómo sobrevivir ante un futuro incierto.

Os dejo con una de las enseñanzas de ese Principito que tanto emociona:

El segundo planeta estaba habitado por un vanidoso:
- Ah! Ah! He aquí la visita de un admirador ! - exclamó de lejos el vanidoso en cuanto divisó al principito.
Porque, para los vanidosos, los demás hombres son admiradores.
- Buen día - dijo el principito. - Tiene usted un extraño sombrero.
- Es para saludar – le respondió el vanidoso. – Es para saludar cuando me aclaman. Lamentablemente no pasa nunca nadie por aquí.
- Ah sí ? – dijo el principito sin comprender.
- Golpea tus manos una contra la otra – sugirió entonces el vanidoso.
El principito golpeó sus manos. El vanidoso saludó modestamente levantando su sombrero.
- Esto es más divertido que la visita al rey – se dijo el principito. Y siguió golpeando sus manos una contra la otra. El vanidoso volvió a saludar levantando su sombrero.
Después de cinco minutos de ejercicio, el principito se cansó de la monotonía del juego:
- Y para que el sombrero se caiga – preguntó – qué hay que hacer ?
Pero el vanidoso no lo escuchó. Los vanidosos nunca escuchan más que las alabanzas.
- Me admiras realmente mucho ? – le preguntó al principito.
- Qué significa admirar ?
- Admirar significa reconocer que soy el hombre más hermoso, mejor vestido, más rico y más inteligente del planeta.
- Pero si estás solo en tu planeta !
- Dame ese gusto. Admírame de todos modos !
- Te admiro – dijo el principito encogiéndose de hombros – pero para qué te puede eso interesar ?
Y el principito se fue.
Los adultos son decididamente muy extraños, se dijo simplemente a sí mismo durante su viaje.



27 de mayo de 2011

Como agua para chocolate (otra vez)


" Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. "


¿Creéis que se puede luchar contra el verdadero amor? ¿es a veces recomendable caer en una relación más segura y estable aunque menos pasional? ¿se intensifica ese amor que no puede llegar a culminar?...

17 de mayo de 2011

Unas letras tan actuales...(DÍA DAS LETRAS GALEGAS)



De este mundo en la comedia
eterna, vienen y van
bajo un mismo velo envueltas
la mentira y la verdad;
por eso al verlas el hombre
tras del mágico cendal
que vela la faz de entrambas,
nunca puede adivinar
con certeza cuál es de ellas
la mentira o la verdad.

16 de mayo de 2011

Noche de lectura


Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retomar su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.

Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años-quizá sólo cuatro-, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. 

ANA MARÍA MATUTE
Fragmento de PARAÍSO INHABITADO
Fuente de la imagen

12 de mayo de 2011

Me gustas cuando callas...


Y sigo sumergida entre versos...dada la realidad que nos acecha...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

PABLO NERUDA

11 de mayo de 2011

La poesía nos protege de la estupidez



Os regalo unos versos en días de aburridísimos sermones políticos...

NO TE RINDAS
Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas
e intentar de nuevo
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.


El título de la entrada lo leí en esta noticia.

9 de mayo de 2011

De Rayuela y Cortázar

"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato".

Julio Cortázar 

8 de mayo de 2011

José María Gabriel y Galán



Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...
 



28 de abril de 2011

"El que no inventa no vive"


Esta fotografía se titula "Sobrevolando la catedral". Podríamos utilizarla para representar nuestros "sobrevuelos" sobre asuntos banales y no tanto. Y es que últimamente Campurriana está un poco alejada de los sucesos y sucedáneos que componen nuestros días.

Estamos gobernados por un Gobierno desangelado, por un Presidente que no quiere serlo, por los que apuran sus últimos pasos para agarrar monedas reales y, sobre todo ahora, potenciales. Las columnas de prensa hablan de bodas de príncipes, de familias ahogadas por las deudas, de la resignación de una sociedad que llora pero que no grita, que se queja pero no se mueve. De todo lo que he leído hoy me quedo con esta frase, que también ha sido pronunciada por Ana María Matute:

“La única verdad es todo lo que me he inventado en la vida"
  
Pensemos en ella.

27 de abril de 2011

Jugaste bastante, comiste romanamente, y bebiste: ¡tiempo de que te vayas!

DESPEDIDA CON SABOR A VERSO


Hace algún tiempo escribí esta entrada en el blog y ahora lo despedimos definitivamente.

He leído algo de su obra y me gusta. Me gusta mucho. Seguiré haciéndolo porque sus letras, ellas no, no han dejado de latir.

Dejo aquí dos de sus poemas y dejaré más en el saloncito de vez en cuando. No resulta indiferente su pensamiento plasmado en versos. Vosotros diréis...

Las mujeres vacías
Pasan el día pintando otro cuerpo
sobre su cuerpo, sudan
pintura con partículas de sangre
mezclada a su belleza.

Menos que meretrices, más que vacas,
merecen un establo
donde haya cien corridas de mujeres
en cuatro patas, con las ubres sueltas.

Estas fueron las bellas de otros días,
las que engañaron y mintieron
con sus hoyos tapados por la mugre
de la inocencia a precio de oro.

Abortaron en carne y en espíritu,
por la orina y el vómito,
por la boca, el ombligo, las orejas.
Se les salía todo, menos algo.

Menos ese vacío que era todo:
el ocio delicado,
la sonrisa mordida por el vicio,
el cráter del perfume de sus piernas.

De un millar de doncellas acostadas,
hay quinientas vacías
que viven el honor de las preñadas
por el hombre o el sol del sacrificio.

La mujer ha de estar llena de cosas
como la misma tierra,
por el trabajo o el amor, guardando
las pasiones del hombre.

Pero el mundo está lleno de mujeres vacías,
después y antes del parto,
y la muerte es también una mujer vacía.
Escupamos su rostro y su recuerdo.


De La miseria del hombre, 1948.

El dinero
Yo me refiero al río donde todos los ríos desembocan,
al gran río podrido,
donde vienen a dar nuestros pulmones que hemos criado para el aire,
al río coagulado que lleva en su corriente sanguínea los despojos
de nuestra libertad: todas las rosas
en sus alcantarillas comerciales,
las rosas del placer y de la dicha, las rosas de una noche
que se abrieron a todos los sentidos,
depositadas hoy en las aguas viscosas, donde las siete plagas
nos manchan y nos muelen, nos consumen, nos comen
con sus dientes inmundos bajo el beso y la risa del encanto.

El río entra en nosotros,
y nosotros entramos en el río.
Es una guerra a muerte, como la del microbio
que nos roba el color de nuestra sangre,
a cambio del sustento con que nos embrutece, y nos permite
unas horas de amor después de la fatiga del trabajo.

Cuando al amanecer saltamos al abismo
desde el confort caliente de nuestros blancos lechos,
y ponemos los pies sobre las cosas,
abrimos la ventana para mirar el cuerpo
de nuestra realidad, y antes que salga el sol
sale para nosotros la lividez del río,
el aliento malsano del río de la muerte
que nos cobra intereses por velar nuestra noche.

Por las noches, las prostitutas lo enriquecen,
los criminales que entran a casa de sus víctimas
con la muerte en los ojos, los avaros que creen
aprovecharse de él, y son las pobres pústulas
de este infinito río reventado
como llaga monstruosa.

Todos los miserables contribuyen
al desarrollo, al crecimiento informe
de este charco sin término.

Los Bancos y los Templos abren sus grandes puertas
para que pase el río.
Todo se normaliza para que el río reine sobre vivos y muertos
y de todos los ojos que corren por las calles
sale el color maligno de su agua purulenta,
y de todas las bocas sale el olor del río.

Comemos, trabajamos por el honor del río
y el día que morimos, nuestra mísera sangre
es devorada por el río,
y nuestros duros huesos que parecían dignos de la tierra
también sirven al río
como otros tantos testimonios
de su poder, que pone blandas todas las cosas.

¿Cómo parar su cauce envenenado,
cómo cortar las grandes arterias de este río
para que se desangre de una vez, y eche abajo
las tiendas y los tronos
que vive construyendo sobre nuestra miseria?

Pero no lo gritemos. Que él sabe nuestra suerte,
él es la institución y la costumbre,
él vence los regímenes, demuele las ideas,
él mortifica al pobre, pero revienta al rico
cuando no se somete a lamer su gangrena,
él cobra y paga, sabe lo que quiere
porque es la encarnación de la muerte en la tierra.


De La miseria del hombre, 1948.



3 de abril de 2011

Y yo me preguntaba quién fue La Macorina...


 Y, como siempre, Don Google me enseñó algo sobre ella. No es que haya que fiarse al 100% de lo que dice este señor pero en bastantes ocasiones nos ofrecerá alguna idea para aclarar, en cierto modo, esas dudas que tenemos acerca de ciertos personajes protagonistas de canciones y poemas  tan conocidos...

Pinchad aquí si queréis informaros...



Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.

Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueras molino.

Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.

Tus senos, carne de anón,
tu boca una bendición
de guanábana madura,
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva,
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer,
a mango y a caña nueva
con que me llenaste al son
caliente de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.

6 de marzo de 2011

Gonzalo Rojas y sensualidad


Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tacara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro?
                                 ¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
                       ¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
                                               tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
                                      riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
                                          te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
                para el sol,
fálicamente mía,
                          ¡te amara! 

 GÉRICAULT, Théodore
The Kiss


Gracias, Carmensabes.



5 de febrero de 2011

Me preocupa la verdad o falsedad de la historia...


He escrito en este blog varias veces sobre GTB. No me canso de escucharle. Quizá sea, como he mencionado en otras ocasiones, por esa especial relación que me une a su entorno. Quizá sea también porque me han hablado de él personas que lo conocieron de una forma más cercana. Seguro que no fue perfecto (¿quién lo es o lo ha sido?), pero lo que tengo claro es que Don Gonzalo fue un hombre que analizaba aquello que le rodeaba con una filosofía profunda y sencilla, inteligente, crítica, directa e incluso irónica. Más allá de la realidad también está la fantasía...y ¿quién dice que esa fantasía no sea más real que la realidad que nos han contado?...

En un comentario que me han dejado en una de las entradas del blog me han facilitado un link a un documental dedicado a él. Me gustaría compartirlo con vosotros. Os pongo el enlace, por si os interesa.

Pues sí. Campurriana sigue liadilla pero no se olvida de este maravilloso mundo de los blogs. Agradezco vuestras palabras de la anterior entrada y, especialmente, le mando un abrazo a Carmen. Efectivamente, existen blogs con corazón y los de ella lo son sin ninguna duda.

Seguiré con vosotros en la medida de lo posible, navegantes. Me resulta imposible olvidaros.
:)

Actualización a media tarde dedicada a Amio: añado ahora una fotografía más reciente y un nuevo enlace que he encontrado en este inmenso lugar virtual.


El fotógrafo Torrente Ballester (le gustaba mucho hacer fotografías)