Como la vida misma. Otra película de realidad y no quiero añadir "drama". Aunque lo hay. La vida es drama pero también es esperanza e ilusión. Etapas muy duras traen momentos maravillosos, en los que se aprende más que en otras épocas más pausadas. Ahora pienso y dudo si la vida puede volver a la calma en algún momento, una vez ha recogido tempestades. La edad no ayuda. Las experiencias provocan otra forma de saber, de aprender. Más fructífera, más poética. Llegamos a conocer el verdadero sentido de los poemas por nuestras vivencias. Ahora entiendo la poesía y las grandes obras. Empiezo a preocuparme. O no. Es bonito también. Y necesario. Es el verdadero sentido de todo esto. Llegar a comprender.
En Cinco lobitos se muestra un momento difícil. Cuando la vida se complica en un segundo pero florece. Sobre todo, porque pensemos que lo malo no dura para siempre, ni lo bueno tampoco. Las personas, que son lo más importante que tenemos, también se van. Incluso, aunque no quieran irse. Y otras vienen. Y hay que asimilar este viaje y saber nadar con soltura en el líquido enorme en el que se convierte nuestro entorno vital.
Y en ello estamos todos.
