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18 de octubre de 2025

La carta de Woody Allen a Diane Keaton

Obtenida la noticia de esta fuente.

He leído fragmentos varios sobre esta carta de Woody Allen en distintos medios y me gustaría dejarla entre los papeles del saloncito. La original no he podido obtenerla completa.

Me parecen hermosas sus palabras porque son un homenaje desde el corazón. Se intuye. Hay personas que llegan a cautivar/nos y no es difícil escribir sobre ellas y para ellas. Ríos y ríos de tinta que son, al fin y al cabo, sentimientos sinceros. ¿Habrá sentimientos que no lo sean?

También dejo el enlace a la columna dedicada a Keaton publicada en La Voz de Galicia de estos días. Me ha gustado encontrarlo. Es verdad; Hay personas a las que no les "pega" morir.


La muerte de Diane Keaton, a los 79 años, deja a Woody Allen sin una de las personas más especiales de su vida y de su carrera. El cineasta, que cumplirá 90 años el próximo 30 de noviembre, ha publicado una emotiva carta de despedida a la actriz en The Free Press.

«Es gramaticalmente incorrecto decir 'la más única', pero todas las reglas gramaticales, y supongo que cualquier otra cosa, se suspenden al hablar de Diane Keaton. A diferencia de cualquier persona que el planeta haya conocido o que probablemente nunca vuelva a ver, su rostro y su risa iluminaban cualquier espacio en el que entraba», comienza Woody Allen su escrito de despedida a Diane Keaton.

«La primera vez que vi su belleza esbelta fue en una audición y pensé: 'si Huckleberry Finn fuera una joven guapísima, sería como Keaton' . Recién salida del Condado de Orange, voló a Manhattan para actuar, consiguió trabajo como chica de guardarropa y la contrataron para un pequeño papel en el musical Hair, donde finalmente interpretó el papel principal», recuerda Allen.

«Conocí a Diane durante los ensayos de Play It Again, Sam en 1969. Entró en la sala, alta, con ese aire distraído, esa sonrisa que parecía no pertenecerle del todo. Enseguida entendí que estaba ante alguien diferente. Me enamoré de su humor antes que de su belleza, aunque ambas cosas eran irresistibles. Nunca conocí a nadie que viera el mundo de una manera tan original, ni que dijera tanto con tan poco», asegura el cineasta.

«Durante los años que trabajamos juntos, aprendí más de ella que de cualquier crítico, profesor o filósofo. Su gusto, su instinto, su ojo para lo esencial eran infalibles. Si Diane decía que algo funcionaba, funcionaba. Si levantaba una ceja, sabía que tenía que reescribir el chiste. Nunca leí una sola reseña de mi trabajo y solo me importaba lo que Keaton decía al respecto. Si le gustaba, consideraba la película un éxito artístico. Si no le entusiasmaba, intentaba usar sus críticas para reeditarla y obtener algo que le gustara más», reconoce el director, actor, guionista y escritor.

«A veces pienso que Annie Hall la hizo famosa, pero la verdad es que fue ella quien hizo famosa a Annie Hall. Era su energía, su modo de caminar, su risa, su ropa... Todo eso que parecía improvisado era pura verdad. Después dejamos de ser pareja, y nunca entendí del todo por qué. Quizás Dios o Freud lo sepan. Pero seguimos siendo amigos, y eso fue suficiente. Nos queríamos, nos respetábamos, y siempre nos hacíamos reír. Diane tenía una cualidad que no se aprende: hacía que los demás quisieran ser mejores. En un negocio lleno de vanidad, ella era auténtica sin esfuerzo. No fingía, no competía, no mentía», asegura Allen sobre su compañera de profesión y, durante bastante tiempo, de vida.

«Hace unos días, el mundo todavía incluía a Diane Keaton. Ahora ya no. Y por eso el mundo es un lugar más triste. Aun así, quedan sus películas. Y su gran risa sigue resonando en mi cabeza», concluye Woody Allen su carta de despedida a Diane Keaton.

4 de mayo de 2024

Sobre EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS


 


Y las tormentas llegaron.

Me pregunto si podría haber sido de otra manera. 

Despedida.

Silencio.

Más silencio. 

Aún nacen flores en los acantilados que caen irremediablemente al VACÍO.


Mi homenaje a Paul Auster.

Pero no elijo rincones desoladores, sino playas que se abren para que entre aire fresco. 

Salgo de este VIAJE más enriquecida y, a su vez, más envejecida.

Es inevitable.

En este trayecto, me doy cuenta de los ERRORES. 

Me pregunto si irremediablemente estamos atados a nuestros errores para SIEMPRE.

Busco la permanencia en mi interior. 

Fuera, NADA permanece.

En el país de las últimas cosas.



26 de noviembre de 2022

Vivir es aprender a despedirse



Sinceramente, no sé de quién es este pensamiento. Si es que los pensamientos pueden pertenecer a una persona en concreto. Éste, precisamente, parece que podría haber surgido en la mente de cualquiera que haya vivido ya unos ciertos años. 

Nos despedimos no sólo de personas. Nos despedimos continuamente de etapas, de lugares, de momentos que parecían eternas rutinas, de sueños incumplidos y que nunca llegarán a cumplirse.

Sufrimos duelos innumerables a lo largo de nuestra vida. Los más difíciles son los duelos que sufrimos por las personas que se han ido. Y no precisamente los muertos. Los vivos pueden marcharse con un portazo que deja temblando al más impasible.


23 de julio de 2020

Si confundo tu sonrisa, por camelo si me miras...


Fuente de la imagen










Otra despedida.
Demasiado pronto también.

Un hombre con sentimientos agolpados.
Mucha vida.
Valentía.
Fuerza.
Talento.

Hasta siempre, Pau Donés.




15 de mayo de 2020

"Se apagó mi vida"

No sé. Me apetecía dejar un cariñoso abrazo a la familia de Álex Lequio. Pienso en sus padres, en su madre especialmente. Pienso en todas las personas que sobreviven a sus hijos y en la fuerza que tiene el ser humano para seguir adelante, a pesar de todos los pedruscos que pueden llegar a aparecer en el camino. Sólo el tiempo reparará algo este daño inmenso.

Lo he sentido, la verdad. Por ese amor dedicado. Por las veces que lo hemos visto en televisión a lo largo de los años. Por esa relación familiar construida. O la imagen que se ha dado de ella y que creo que guarda un respeto especial por el hijo creado conjuntamente. Por el esfuerzo, el amor, la enseñanza y, sobre todo, por el estar ahí siempre.


5 de abril de 2020

Fuente de la fotografía

Se ha ido Aute.

Su música, sus letras..., me han acompañado a lo largo de la vida. Como a tantos otros.
Me llevan, especialmente, a una época de juventud enamorada. Su obra ayudaba a enamorarse más; más si cabe... Incluso, sufriendo. Sufriendo es cuando uno parece que está más enamorado. Somos así de absurdos, qué se le va a hacer...

A medida que van transcurriendo los días, los años, vamos entendiendo mejor sus palabras tan llenas, tan plenas. Porque hemos sufrido más, hemos llorado más. Hemos vivido más, en definitiva. Y Aute tocaba la fibra más sensible, más dulce, más difícil también. El dolor, nos lo ha demostrado él, puede vestirse de una manera tan bella...

Se va un hombre que ha aportado mucho. Su trabajo permanece para colorear los momentos que nos quedan. Yo sigo y seguiré escuchando tu música. Queda la música...
Me sirve como terapia.

Gracias, Aute. 
No te olvidaremos. 
Nunca.

23 de noviembre de 2016

El estercolero de Twitter. Y mucho más...


No está toda la sociedad aquí pero sí la que más grita. La más silenciosa también. La que sólo disfruta de la belleza de los despertares, de los atardeceres, de las viejas glorias, de la añoranzas de un tiempo mejor que pudo o aún puede existir. 

Y es que me fascina Twitter. Me ha atrapado dulcemente, como bella y melosa telaraña, cubierta por las gotas de una fuerte tormenta que viene y se va mientras dura el mundo. 

Me he escapado de esta red ya una vez, pero he vuelto a caer. Como la inocente mariposa que abre las alas frente a ella. Para luchar por esa verdad que considera universal y, sin embargo, no pertenece a todas las miradas que la observan.

Escribo esto mientras escucho la voz seductora de un hombre, que acaba de desaparecer entre halagos de este mundo efímero. Baila conmigo hasta el final del amor... Baila. Mi querido Leonard Cohen, que me dio a conocer mi tío cuando era una niña... ¡Qué mágicos recuerdos con su música de fondo!...

Hoy, en cambio, esas florecillas tuiteras de ayer por la muerte de uno que habitaba entre nosotros desde "siempre", se han convertido en verdaderas máscaras terroríficas con el fallecimiento de Rita Barberá. Y me da igual que se llame Rita Barberá o X.  Me da igual si milita o ha militado en este partido o en el de más allá. Puedo aceptar la indiferencia ante una muerte, incluso algún cabreo interior por los actos supuestamente cometidos por tanto y tanto caradura. Puedo aceptar un sentimiento humano hasta cierto punto. 
Pero no puedo aceptar la risotada, la alegría por la muerte de alguien que ni ha llegado a ser condenado por la Justicia. Todas esas imágenes terribles con el cuerpo aún caliente... Da miedo pensar que detrás de esas máscaras terroríficas se encuentran personas que caminan por la calle a tu lado, que entran en tu panadería, que compran en el mismo supermercado que tú y sonríen a la cajera... Da pavor y muchísima tristeza. Pavor, en realidad.

Mañana, Leonard seguirá cantando hasta el fin suavizando nuestros entornos tan limitados...  
Rita, de una u otra manera, seguirá siendo nuestra. De todos.
Y este baile, en el saloncito, les ha tocado bailarlo juntos. Curiosos caprichos virtuales y temporales. Muy curiosos...

Es verdad también; si me atrae Twitter, es por esa falta de censura que a veces criticamos o cuestionamos todos y cada uno de nosotros. La censura recortaría toda nuestra libertad y, con ella, una de las escasas maneras con la que aún nos permiten, no sin motivo, campar "a nuestras anchas" soltando opiniones, arrebatos, sentimientos sin fin...

Precisamente por ello, no deja de ser un escaparate de nuestras miserias más profundas. Miserias que conforman el estado de ánimo de un país grande que no se merece esto. Que no merece tales divisiones, tanta mala hostia retenida y sólo expuesta en estas grandes riadas infinitas.

Me sigue gustando Twitter, a pesar de todo. Por lo que he comentado. Por mucho más. Porque nuestras máscaras, con el pajarito azul, caen por su propio peso. 

Desnudos, es cierto... no nos atreveríamos a decirlo tan abiertamente. No nos dejarían, quizá.

Yo, en cambio, sin la máscara campurriana, sigo apostando por expresar lo que siento. A costa de que me den el café y dos yoyas. Alguna vez ya me he buscado problemas sin pantallas por medio. Es inevitable cuando una se remueve por dentro si escucha algo que crispa, que duele.

Descanse en paz todo aquel que muera con la conciencia tranquila o sin ella. 
Los castigos, estoy segura, los reciben en sus alcobas cada noche oscura que nos regala Dios.

Os quiero. A pesar de todo.

10 de julio de 2016

Víctor Barrio


Unas fotografías que le hice hace unos años. Un recuerdo especial.
Descansa en paz, Víctor.


16 de mayo de 2016

Mi vida sin Ripley

Una fotografía que hice en uno de mis viajes a Madrid. Sé que a Ripley le gustó. Va por él.

¿Cómo se puede llegar a querer tanto a alguien a quien nunca has llegado a conocer personalmente?

Ripley, no puedo echarte nada en cara porque sería injusta. Te has ido sin previo aviso y tengo que perdonártelo aunque, debo reconocerlo, me cuesta horrores. Pero tenías derecho a no sufrir, a dejar de sufrir de una vez por todas. 

Y te has marchado por la puerta grande, como tus grandes toreros. No habrá otro Ripley en estos espacios, cada vez más fríos. No habrá otro Ripley que me haga sonreír como lo hacías tú, como lo seguirás haciendo cuando regrese a tus rinconcitos, a tus especiales fotografías de una de mis ciudades, a tus comentarios, a tus correos ilustrativos y trabajados. Porque no pienso irme de ellos, Ripley. Nunca me iré de ellos y siempre los llevaré conmigo.
Y he seguido mirando, inocentemente, la bandeja de entrada, por si respondías a los últimos correos que te envié, a los últimos mensajes, a las últimas preguntas que te hice, queriendo negar las evidencias. Pensaba que te habías equivocado al programar la entrada. Quería pensarlo, supongo...

Me quedo contigo, como dice la canción, por tu inmensa riqueza y sensibilidad. También, por tu sinceridad a pesar de los pesares. Y es que a las buenas personas se les perdona todo, Ripley. Hasta ese carácter gruñón e infantil que a veces sacabas como un niño indefenso. Porque, es cierto, si la vida es complicada de por sí, la tuya era un infierno con el que supiste torear hasta el final con una dignidad asombrosa, con humor incluso, pese a todos los problemas derivados de tan dura enfermedad.

Pero tu sufrimiento en soledad sólo lo has conocido tú y ha debido de ser terrible. Sólo imaginarlo lo es... Por eso te dejamos marchar, Ripley. Por eso te veremos volar con un cierto alivio, con una cierta esperanza. Imaginaremos que nos vigilas desde arriba, nos cuidas, nos echas la bronca...

Me duele profundamente el pensar que aún tenías muchísimo que ofrecer a este mundo tan necesitado de personas como tú, mucho que disfrutar, mucho que fotografiar. Me duele pensar en esa dureza de la vida que no tiene piedad con nada ni con nadie, que no tiene sentido en tantas ocasiones pero sí lo tiene. La naturaleza es así. Y somos naturaleza y nada más. Y nada menos también. 

Permíteme las incongruencias, las paradojas...como quieras denominarlo, Ripley. 
El sentido a la vida se lo damos las personas. Y, a veces, también se lo quitamos. Porque somos así. Porque somos seres humanos imperfectos que perdemos muchas veces el norte y olvidamos lo realmente importante y lo efímeros que somos...
Tú lo tenías claro, Ripley. Tú tenías claro que no eramos eternos. Parece mentira, pero mucha gente se olvida de este "pequeño" detalle, que es tan grande... Muchas veces, nos olvidamos de ello.

Madrid se queda un poquito más huérfana sin ti, mi querido Ripley.
Y a mí también me dejas un vacío enorme, un nudo que me ha secado por dentro.
Sabes que este saloncito te querrá siempre porque ya formas parte de él.

Feliz descanso, Ripley. Ahora sí. 

14 de mayo de 2016

Y el duelo

13 DE MAYO DE 2016

Fuente de la luna













Y mientras los duelos nos comen la vida
seguimos viviendo de espaldas al tiempo
Seguimos luchando futuros vacíos
y amando lugares plenos de destierro.

¡Que no se detenga al menos la luna!
¡Que siga brillando en las noches alternas!
Que no me permita morir sin su brillo
Que no me deje las pupilas muertas.



ACTUALIZACIÓN: Acabo de confirmar mis peores sospechas. Ha fallecido mi querido amigo Ripley.

22 de abril de 2016

El misterioso Prince





El misterioso Prince se apagó anoche. Otro de mis cantantes de infancia y juventud. Un ser pequeñito pero con gran personalidad allá por los ochenta. Lo recuerdo con cariño. Como a tantos otros que decoraron mi banda sonora, en esos años mágicos en los que uno descubre que hay personas que han nacido para decorar y dulcificar esta vida, un tanto desolada. Es necesario. Tan necesario como otras cosas que también son muy importantes.

Pero no lo pensemos demasiado. Disfrutemos de sus obras, de su talento, de su arte y de su forma tan original de comerse el mundo, en aquellos años tan especiales en esto de sorprender.

Prince. Otro al que iría a ver si pudiese. Ahora, definitivamente, tendré que esperar para verlo. O ya nunca lo veré. ¿Quién sabe?

Dicen que era muy buen amante de las mujeres y no me extraña... Los divos tienen algo sexy en esto del amor y la pasión...
Dicen que también sufrió mucho. No dudo de eso porque la vida en la cresta de la ola no suele ser fácil. A la vista está por estos finales a los que nos acostumbran las estrellas que se van apagando.

Queda su música, sus movimientos, su ambigüedad; en aquellos años novedosa, fresca, especial...

Hasta siempre, mi querido Prince. Y gracias...

No debemos olvidar su canción Nothing compares to you...más conocida en otra voz pero a él...da gusto escucharlo...

18 de abril de 2016

A María Jesús Paradela de "Paradela de Coles"

Ayer me sorprendió la noticia del fallecimiento de una amiga bloguera: María Jesús Paradela. La última vez que entré en su blog, había leído una despedida sin opción a comentarios. No sabía que estaba malita, la verdad. Además, parece mentira que una mujer como ella, tan dispuesta y con tanto amor por la vida, se pueda haber marchado para siempre. Es verdad...nos vamos todos, nos iremos todos tras ella irremediablemente...

No la conocí personalmente pero sí a través de su blog "Paradela de Coles", que ya es muchísimo, creedme. También ella ha pasado al saloncito en alguna ocasión. Recuerdo que era una mujer sensible que sabía valorar las cosas buenas de la vida, y eso ya debe reconfortarnos a todos en cierto modo.

Era muy interesante compartir con ella las vivencias en una casa de campo gallega, que era más que una casa. Su diario era su blog acogedor, su rincón especial. Con sus confidencias, creo haber compartido con ella la recogida de los huevos de las gallinas, el baño a uno de sus caballos, el magosto, una comida a la gallega en una mesa repleta de generosidad, el amanecer y anochecer de los árboles frutales, la luna y el sol de nuestra Galicia: la de todos.

María Jesús, has dejado un hueco importante en nuestra blogosfera. Eras, sin duda, una bloguera especial. Siento no haberte escrito pero fue debido a mi desconocimiento. Pensé que te ibas por otro motivo más amable o, al menos, menos duro. Te imagino, María Jesús, compartiendo un pulpo gallego y un buen vino por ahí arriba. Así quiero imaginarte.

5 de abril de 2016

Se ha ido también Chus Lampreave

La salsa del cine español. Una de sus salsas. Me he reído con esta pequeña gran mujer. Me he emocionado. Nos conquistó. Vaya si nos conquistó.
Hasta siempre, Chus. Nos quedan tus momentos.

Manolo Tena y su música...

Tengo bonitos recuerdos de su música y su voz diferente.
Hasta siempre, Manolo. Te recordaremos los que tuvimos la suerte de conocer tus canciones, tu "desgarro" musical.

14 de febrero de 2016

Un médico de corazón y con corazón (Despedida a Castro Beiras)

Con actualización...

He decidido añadir el homenaje de sus compañeros, que explican grosso modo la forma de ser y de trabajar de este hombre que, sin duda, deja algo bueno tras su vida.

Gracias.




Un hombre muy querido. Prueba de ello, los cariñosos comentarios que se han generado al conocerse la triste noticia de su fallecimiento.

Un gran profesional de la cardiología y de la medicina en general. Uno de esos médicos que ha permitido que sus conocimientos queden en buenas manos para que sigan creciendo y enriqueciendo este saber tan necesario para todos.

Su trabajo ha sido reconocido, tanto a nivel nacional como internacional. También su categoría humana, su humildad, su capacidad de ayuda a los demás.

Especialmente en La Coruña, ha tocado la fibra de muchos.

Es verdad: Personas como él, no debieran morir nunca.

Descansa en paz, Alfonso. 
También yo tengo que darte las gracias. 


La noticia

Actualización: Un homenaje de sus compañeros...

CONSTRUYENDO EL BARCO

Con el ánimo aún sobrecogido, y calados de dolor y una profunda tristeza por su ausencia, tomamos aire en un suspiro para expresar nuestro reconocimiento al jefe y compañero, al doctor Alfonso Castro Beiras.
Fue un brillante estudiante en la Universidade de Santiago de Compostela, reconocido con el premio extraordinario de fin de carrera en Medicina. Se formó como especialista de Medicina Interna y Cardiología en uno de los mejores hospitales del país, la Clínica Puerta de Hierro, hospital al que siempre estuvo sentimentalmente ligado. Formó parte de una generación de médicos que contribuyeron a poner la mejor medicina al alcance de todas las personas de este país, una verdadera democratización de la medicina científico-técnica.


Fue un gran médico, que llevó a lo más alto las dos facetas de esta extraordinaria profesión: la humana y la científica. Cualquiera que hubiera compartido una breve conversación con Alfonso podía percibir la sorprendente sensación de ser el centro de su mundo en ese momento. Su natural capacidad de escuchar, de empatizar, de comprender y de ayudar, le llevaba a situar en primer plano siempre a las personas, ya fueran pacientes, compañeros, jefes o subordinados.


Los que compartimos con Alfonso años de profesión pudimos comprobar cómo su extraordinaria lucidez para adelantarse al futuro y visualizar nuevos caminos, la capacidad de ilusionar con nuevos proyectos y su fuerte coraje, le empujaban a ir de lo individual a lo colectivo, del paciente o compañero a la sociedad entera. Desde esta visión se entiende su participación en la dirección de proyectos sanitarios nacionales como el Plan Nacional de Cardiopatía Isquémica, su labor como asesor de la Consellería de Sanidade y el Ministerio de Sanidad durante muchos años, independientemente del signo político del Gobierno, su papel como presidente de la Sociedad Gallega de Cardiología y de la Sociedad Española de Cardiología, en la que fundó su actual sede, La Casa del Corazón, e inició un cambio que tuvo continuación en otros presidentes para convertirla en una de las más reputadas sociedades científicas del mundo.


A mediados de los años 70 Alfonso decidió trasladarse a Galicia, al Hospital Juan Canalejo, y su mujer, Carmen, le apoyó en ese cambio profesional que entonces debió parecerle un despropósito: cambiar una posición estable y un futuro brillante en uno de los mejores hospitales del país por la incertidumbre de un hospital que estaba en el inicio de su desarrollo. Seguramente Alfonso tuvo una intuición y nosotros mucha suerte de que tomara esa decisión. Se incorporó en el Servicio de Medicina Interna y con otros tres cardiólogos, el doctor Hermida, el doctor Pérez Gómez y el doctor Ferro, pronto formaron una sección de Cardiología que más tarde se convirtió en Servicio de Cardiología. El doctor Castro Beiras fue el jefe de ese servicio hasta su jubilación. Solía decir, con la intención de ayudarnos a ver las dificultades no como obstáculos, sino como acicates para mejorar, que construíamos el barco mientras navegábamos. El Servicio de Cardiología estaba permanentemente en construcción y, con Alfonso como timonel, en esa singladura se formó una prestigiosa Unidad de Imagen y Función Cardíaca, se puso en marcha la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista, se desarrolló la Cirugía Cardíaca y el programa de Trasplante Cardíaco y Corazón Artificial, la Unidad de Electrofisiología y Arritmias, la Cirugía Cardíaca pediátrica y el intervencionismo en las cardiopatías congénitas, la Unidad de Cardiopatías Familiares, el Área del Corazón... Nada de esto existía cuando Alfonso llegó a A Coruña y en cada uno de estos avances su contribución fue decisiva.


Su fuerte vocación docente, fue también presidente de la Comisión de Docencia de nuestro hospital, catedrático de Medicina de la Universidade da Coruña y director del Instituto de Ciencias de la Salud, le llevó a implantar un programa de gran calidad en la formación de especialistas en Cardiología y a mantener viva esta actividad en los cardiólogos del servicio, lo que él llamaba desarrollo profesional, de la cual nos beneficiamos todos los que fuimos sus alumnos.


A su llegada a A Coruña puso en marcha un programa científico de investigación epidemiológica con pocos medios y mucha ilusión. Formó para ello el grupo Brigantium con otros colegas de Atención Primaria y el doctor Javier Muñiz. Consiguió transmitir su inquietud científica a los profesionales que fueron incorporándose al Servicio de Cardiología y actualmente sus indicadores en investigación clínica sitúan al servicio entre los mejores del país.


Nos consuela saber que no fuimos los únicos en ver brillar su luz, su trayectoria profesional y su valor social fueron merecidamente reconocidos desde diferentes ámbitos. Entre otros, recibió la Medalla de Oro de Galicia, la Medalla de Oro y Brillantes del Colegio de Médicos de A Coruña, el premio Nóvoa Santos o la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad.


No podemos evitar sentir el dolor de la pérdida de un amigo, un compañero, un jefe, un maestro y un mentor, pero tenemos muy vivos su ejemplo y su enseñanza. Seguimos construyendo el barco y Alfonso Castro Beiras navega con nosotros.


En nombre de los servicios de Cardiología y Cirugía Cardíaca del CHUAC.

13 de enero de 2016

Va de despedidas...


Ignacio Salas salía en televisión cuando yo era niña. Cuando yo era niña lo admiraba por esa gracia tan característica de su lengua, a veces bífida y muchas veces ocurrente. Era la televisión de locura ochentera: novedosa, atrevida, fresca, ilusionada e ilusionante, ingenua. Era la televisión que recuerdo con cariño y a la que echo de menos, sabiendo que no regresará nunca así, como no regresa la inocencia al cuerpo adulto y ya somos todos muy adultos para inocencias televisivas. Porque no somos los mismos, porque nunca volveremos a ser los mismos y lo asumimos, no sin tristeza y resignación.



¿Qué decir de David Bowie? Ahora ya no podré verlo en directo y lloro por ello. Se nos van los monstruos de los ochenta y más. Bowie, animal hermoso al que no me hubiese importado acariciar.



Buen despegue y aterrizaje. A todos los muertos que, de alguna manera, seguirán vivos para siempre.

26 de noviembre de 2015

El observador tranquilo

Me pregunto dónde irá toda esa genialidad tras la muerte. No quiero pensar que desaparece sin más y los que vienen se la perderán inevitablemente. No quiero pensarlo aunque es mi principal sospecha. Una sospecha tan cruel que alimenta sólo la impotencia de los que vamos quedando. Y todo esto ¿para qué? ¿con qué finalidad extraña?
La muerte no tiene piedad. Se lleva a los malos, a los regulares, a los buenos. Los que esconden bajo su piel sentimientos bondadosos, no debieran desaparecer nunca. Nos dejan a todos huérfanos. Heridos de muerte en vida.



Fragmento inspirado en El duende de la radio, que se nos ha ido en un día de noviembre soleado y otoñal, de luna llena rasgada en Madrid, según palabras de su hijo en su emotiva carta de despedida. 
Que no es despedida.

20 de agosto de 2015

Lina Morgan y su mirada



Nos vamos quedando solos, y un poco huérfanos, aquéllos que vivimos una época en la que todo era más limpio o lo parecía.

Lina Morgan tenía esa mirada acogedora y no había nadie más como ella ni habrá, en un futuro, nadie como Lina, porque ahora nada es igual y no tendría sentido. 

No era el humor que a mí particularmente me gustaba pero no hay que dejar de reconocerle un gran trabajo. Y, sobre todo, la difícil tarea de hacer reír a la gente y mucho.

Lina, te echaremos de menos. Siento enormemente tu sufrimiento particular. La vida, a veces, puede llegar a ser muy puñetera e injusta. 

Ahora, descansas en paz. Estoy segura.

3 de agosto de 2015

José Sazatornil: Nos vamos quedando solos...


Es de esos actores que recibirán los elogios más merecidos cuando ya no respiran. ¿Por qué tenemos que valorar más a los muertos? ¿es porque ya no regresarán jamás de ese mundo de muertos?
Siempre hacemos lo mismo. Casi siempre. Como esas flores que llevamos a los cementerios y que nunca se nos ha ocurrido entregar en mano viva, húmeda de sudor y sentimientos. 

Era un grande. Uno de los grandes de la interpretación. Lo sabemos. Lo sabían. 
Nos vamos quedando solos. ¿Queda alguno o ya han partido todos? Porque antes eran distintos, únicos e inconfundibles,  y ahora...ahora ya me parecen fabricados ad hoc. 

Hasta siempre, Saza. 
Nos has regalado momentos inolvidables. 
Gracias.

Javier Krahe: ¿Dónde se habrá metido esta mujer?



Javier Krahe era un hombre inteligente, observador, único. Su físico le acompañaba siendo parte importante del escenario que creaba a su alrededor tan sólo con su presencia. Parecía haberle predestinado éste a esa vida de noche, de humo, de crítica y música. De amistades también y de peligros, que a veces van de la mano apenas sin pretenderse... Como el amor que muere matando y ya no hay nada que hacer por mucho que se haga. 

¡Cuánto me hubiese gustado saborear una buena cerveza en uno de sus conciertos íntimos!

Podremos estar o no de acuerdo con sus ideas pero...¿cuántos de vosotros no habríais compartido una noche de conversación con Krahe si tuvieseis oportunidad? 
Sus letras lo dicen todo y con una pincelada inconfundible. No haría falta que hablase...sólo que recitase esas letras tan cotidianas a veces y tan ocurrentes siempre.

Te echaremos de menos, Javier.
Tus canciones se quedan con nosotros.
La que pongo aquí es especial, encantadora. A pesar de lo que esconde...
Es genial este Krahe.