No puedo con ellos. No puedo, de verdad. El total de absurdos de este partido me pone enferma. Además, ahora tuvieron que añadir al guaperas de turno con camisa blanco pulcro, que es el último recurso que tienen para conseguir los votos de las señoras de España con la entrepierna cálida.
¡Por favor! ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer semejante mediocridad en los púlpitos?
Cada día un "descojonamiento". Cojo un poquito de Pablo, otro poquito de Albert, otro poquito de los amantes de las pequeñas naciones de nuestra nación, pongo la bandera de España de fondo y el paquete erótico-festivo en primer plano, hago un batiburrillo y, a ver si así, pactando con unos y otros y da igual con quién, llevo a España a la siguiente desgracia: Un Presidente del Gobierno que se apellide "Sánchez" y que sea tan bueno, tan bueno, que quiera contentar a todo el mundo menos a los malos malosos de la derecha; incluidas, entre los felices, las otras religiones, que ya están aplaudiendo con las orejas, por poner un ejemplo de contentos perjudiciales.
No quiero ni pensarlo... No por lo incongruente de sus políticas, sino por los peligros que entrañan tales absurdidades.
No quiero ni pensarlo... No por lo incongruente de sus políticas, sino por los peligros que entrañan tales absurdidades.
Y así, mientras éstos están pensando en redecorar cementerios, parroquias, colegios, tradiciones históricas y demás, el país se seguirá derrumbando tras los ignorantes que lo sujetan con el dedo que los señaló como iluminados.
¡Una tristeza infinita la que me embarga!
