13 de agosto de 2020

Escribiendo

Suavemente, le cogió las manos. Lo miró a los ojos y le prometió amor eterno en un silencio cómplice y abrumador. A pesar de las maldades que puedan cruzarse en el camino de una relación. A pesar de esos obstáculos difíciles de evitar si uno se encuentra en momentos débiles, juguetones. A pesar de los comentarios de terceros, de ajenos.

Sabía que le querría siempre. Era inevitable. Sabía que esos momentos entre ellos eran únicos e irrepetibles, y no sólo por buenos, sino por duros también.

Duro es vivir. 
Y amar.


25 de julio de 2020

Escribiendo...


Fuente de la imagen

Siento que algo estoy aprendiendo.
Me siento afortunada, feliz incluso. También triste, por las miradas tristes que asoman por encima de las mascarillas. Los tapabocas, como los denomina mi tía. 
Efectivamente, son tiempos extraños. En mi caso, un verano en el que he elegido la calma de las cercanías; Tanto de las personas  a las que quiero, como de los lugares que me acogen en mi rutina cotidiana.
No echaré de menos las islas. Esta vez no, porque no serán mis islas aunque lo sean siempre. 
Ahora me toca quedarme. Y leer. Y asimilar lo que tenemos y tendremos que asimilar todos. 

Mi refugio.

23 de julio de 2020

Si confundo tu sonrisa, por camelo si me miras...


Fuente de la imagen










Otra despedida.
Demasiado pronto también.

Un hombre con sentimientos agolpados.
Mucha vida.
Valentía.
Fuerza.
Talento.

Hasta siempre, Pau Donés.




“Amy» (La chica detrás del nombre)


Fuente de la imagen

Esta noche he visto este documental sobre Amy. Nos deja en muy mal lugar. Aunque es verdad que la suerte que corremos cada uno en la vida es responsabilidad en gran parte de nosotros mismos, y me estoy refiriendo a los caminos elegidos, también necesitamos esa ayuda para no caer en momentos de oscuridad. Esos momentos de oscuridad aparecen siempre. Tarde o temprano. Pueden denominarse éxito mal gestionado, la muerte de alguien importante para nosotros, la soledad no deseada, el vacío existencial de algunas épocas más duras...

Me ha tocado su historia (la de Amy). Como me tocó su muerte en su momento. La muerte de una mujer joven, con talento y perdida. Sola en medio de los focos. ¡Cuántas historias así!

Y cómo necesita el ser humano de una rutina, un orden, una tranquilidad en medio de la incertidumbre. Esa rama a la que agarrarse en momentos de tsunami...

Regreso al saloncito. He recordado a los que se han marchado ya. A los que no volverán a visitarnos. He recordado tantas cosas de estas visitas... 

Sí. Estoy nostálgica esta noche y os dejo una canción. De Amy, por supuesto.

Espero que todos estéis bien. Cuidaos mucho. 


15 de mayo de 2020

"Se apagó mi vida"

No sé. Me apetecía dejar un cariñoso abrazo a la familia de Álex Lequio. Pienso en sus padres, en su madre especialmente. Pienso en todas las personas que sobreviven a sus hijos y en la fuerza que tiene el ser humano para seguir adelante, a pesar de todos los pedruscos que pueden llegar a aparecer en el camino. Sólo el tiempo reparará algo este daño inmenso.

Lo he sentido, la verdad. Por ese amor dedicado. Por las veces que lo hemos visto en televisión a lo largo de los años. Por esa relación familiar construida. O la imagen que se ha dado de ella y que creo que guarda un respeto especial por el hijo creado conjuntamente. Por el esfuerzo, el amor, la enseñanza y, sobre todo, por el estar ahí siempre.


Risto acorralado

Hay veces que uno se atopa con una persona que le pone contra las cuerdas. De esos momentos, se aprende mucho. Rodearse de gente "menos inteligente"o "más callada" es fácil y poco provechoso. Pero rodearse de personas que no se quedan calladas y que guardan bastante razón entre pecho y espalda, es totalmente productivo a pesar de la hostia (con perdón).

Eso le ha ocurrido hoy a Risto Mejide en su programa. Y tiene que agradecer a Lola Sopeña ese aprendizaje que se lleva a la cama esta noche.

Claro está; La manipulación aparece también en este programa en el momento pre y post. En todos... Pero en éste también y mucho. Aunque Risto se crea por encima del bien y del mal. O, más bien, lo que todos ya sabemos.

P.D.: Espero que todos los navegantes del saloncito, os encontréis bien. Cuidaos mucho y aprovechad para disfrutar de vuestro mundo interior, que es más grande que el exterior.

5 de abril de 2020

Fuente de la fotografía

Se ha ido Aute.

Su música, sus letras..., me han acompañado a lo largo de la vida. Como a tantos otros.
Me llevan, especialmente, a una época de juventud enamorada. Su obra ayudaba a enamorarse más; más si cabe... Incluso, sufriendo. Sufriendo es cuando uno parece que está más enamorado. Somos así de absurdos, qué se le va a hacer...

A medida que van transcurriendo los días, los años, vamos entendiendo mejor sus palabras tan llenas, tan plenas. Porque hemos sufrido más, hemos llorado más. Hemos vivido más, en definitiva. Y Aute tocaba la fibra más sensible, más dulce, más difícil también. El dolor, nos lo ha demostrado él, puede vestirse de una manera tan bella...

Se va un hombre que ha aportado mucho. Su trabajo permanece para colorear los momentos que nos quedan. Yo sigo y seguiré escuchando tu música. Queda la música...
Me sirve como terapia.

Gracias, Aute. 
No te olvidaremos. 
Nunca.

30 de marzo de 2020

Coronavirus: Voy a regresar al ARTE


Fuente de la imagen

En estos tiempos que estamos viviendo, me voy a refugiar también en el ARTE. 

He elegido hoy al pintor de la soledad: Edward Hopper. Es uno de mis favoritos. Me mete en sus cuadros como quien agarra por el cuello a su vulnerable víctima. Me atrapa de tal manera, que podría vivir entre sus obras para siempre; Para disfrutarlas pero, sobre todo, para sufrirlas. Esa soledad retratada es la soledad que los hombres temen. La soledad no deseada por estar tan próxima al miedo. A pesar del color de sus trabajos, Hopper consigue inquietarnos. Vaya si lo consigue.

Quizá, en otro momento de mi vida, observaría este cuadro y vería a una mujer en calma, a juego con el paisaje que la rodea. Hoy veo preocupación, incertidumbre, impotencia. La miro y siento lástima. Rodeada por un entorno infinito, vacío, inquietante, parece un barco a la deriva que se resigna al destino que le espera. El que nos espera a todos tarde o temprano.

24 de marzo de 2020

Coronavirus


Fuente de la imagen


Escribiré un poquito más a lo largo de estos días de cuarentena. Hoy me quedan pendientes varias tareas en casa, pero sí quería contactar con vosotros en esta época tan difícil que nos está tocando vivir.

Esta situación, sin duda, marcará un antes y un después en TODOS nosotros. Saldremos reforzados pero, desgraciadamente, a un precio muy alto. Ya nos hemos dado cuenta también de que no somos tan importantes. Y nos pararemos a pensar tantas cosas... 

Espero seamos conscientes de la importancia de tomarnos en serio esta consigna de QUEDARSE EN CASA. Por los demás, además de por nosotros mismos.

Y, desde luego, todo mi apoyo a las personas que no pueden teletrabajar y que siguen ahí al pie del cañón para que esta sociedad siga funcionando y pueda salirse de esto con el menor daño posible.

Un recuerdo especial a las personas mayores. Que se cuiden, que se relacionen por otras vías, que descansen. Que también se muevan un poquito por casa y hagan algo de ejercicio. Y que desconecten de las noticias. Está bien estar informados pero, por salud mental, debemos además realizar tareas que nos enriquezcan y nos animen a lo largo del día.

Cuidaos mucho.
Seguimos en contacto.