20 de febrero de 2018

The Florida Project


Porque no todo vale en el cine denominado "independiente". Porque las mezclas pueden ser o no ser perfectas, incluso con los mismos ingredientes. 
Y es que esta película se ha quedado en "casi" nada, pudiendo ser una gran historia. 

No. No me ha llegado. Ni mi amor de juventud, Willem Dafoe, ha logrado salvar una película que prometía y que han estropeado desde el principio.

¿Por qué no siento nada cuando veo la miseria de las protagonistas? ¿por qué no he cogido ni un mínimo cariño a la niña, a la madre? Algo falla y no sabría explicar qué es. 

Quizá, me resulta insoportable la mala educación. No soy capaz de comprenderla, ni en medio de la miseria más absoluta. 

El hilo invisible



Otra película que, a pesar de estar perfectamente elaborada, no me ha agarrado el corazón con fuerza. Soy consciente de que no la recordaré en un futuro próximo como una de mis películas.

Es poesía, belleza, delicadeza; dureza también. Es la vida, que no es lo que parece. Las personas, las complejidades de las relaciones, el amor, la dependencia...

Me quedo con él, por supuesto. Y con su hermana.

¿Podremos llegar algún día a entender cómo son, cómo somos?...

Le falta algo. Quizá, entre otras cosas, sea mi química con la protagonista. E interpreta estupendamente pero... La química es la química.

6 de febrero de 2018

Verano 1993



Y me acerqué a la infancia. A mi propia infancia. A la infancia de amigos que tuvieron que sufrir ausencias tan importantes, a la tierna edad de la protagonista de la cinta. 

El amor no es suficiente cuando el dolor es tan grande. Pero el amor también toca de lleno cuando uno necesita ser abrazado constantemente, y recibe un calor tan acogedor como el de un gesto preciso y cálido en el momento más vacío. 

¡Qué preciosidad de película! Es una pequeña obra de arte. Y no digo "pequeña" por restarle mérito, sino todo lo contrario. Como las fragancias de las diminutas flores, que lo dan todo con ingenuidad dulce y tierna.

Me llegó. Vaya si me llegó. Desde el primer momento, me vi de niña. Sentí tantas cosas presentes que ya consideraba ausentes. Esos recuerdos de juegos, de rabietas, de descubrimientos, de necesidades y generosidades...

Así es la vida, y así se vive desde que aparecemos en este mundo tan peligrosamente desconocido y tan mágico, para lo bueno y para lo malo.

Sin duda, una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Porque he sido de nuevo niña.

2 de enero de 2018

Entrando en 2018...



Y siempre entro con vértigo en los años que se estrenan con todo lujo de luces, música y lentejuelas. Con el vértigo que suponen ciertas certidumbres pesimistas. Podría ser también realista, pero mi realismo se acerca actualmente al pesimismo más literario y, ¿por qué no decirlo?, al pesimismo más hermoso desde el punto de vista de la poesía amarga.

Así es Campurriana. Así es este saloncito que invita hoy, aunque no lo parezca por el fragmento depositado, a quemar todo aquello que consideremos tóxico en nuestras vidas.

2 de noviembre de 2017

A veces, perderse es el mejor lugar para encontrarse...


Permitidme estas fotos imperfectas.
Permitidme el sabor a sal de los ojos que susurran frágiles esperanzas.
Permitidme desaliento cuando el horizonte se vislumbra a lo lejos.





22 de octubre de 2017

Luz de otoño


El mar que me ha acompañado hoy, tenía el color especial de los días de otoño.
Me gusta la luz de estos días porque deslumbra; como la propia vida, cuando sabes que un cambio importante se acerca y no sabes muy bien de qué se trata.

14 de octubre de 2017

Una Campurriana más intimista



Regreso a los sentimientos.
Nunca me he ido.
Lo que ocurre, es que las riadas se los llevaban todos a lugares inmerecidos.

6 de octubre de 2017

El discurso del Rey


Vuelve a protagonizar la fotografía de éste, mi humilde saloncito, el rostro de nuestro Rey; el Rey de todos, mal que pese a algunos/muchos. Su rostro, en un discurso contundente, lo dice todo; Preocupación, enfado, cansancio... Y, no me extraña, teniendo que ver semejantes atrocidades; semejantes calificativos que se basan en la falta de conocimiento, en la falta de amplitud de miras, en la falta de respeto a la Monarquía, y con ello, a todo lo que representa, que también somos nosotros.

En estos delicados momentos, considero su figura más importante aún. Concede estabilidad en un período revuelto y muy peligroso. Es un referente de España; Un referente de nuestro país en medio de tantas turbulencias de partidos, en medio de tantos que hacen buenos a los malos con su deleznable comportamiento; Porque realmente son pésimos para TODOS. Son estas personas que generan mierda para luego vivir de ella, utilizando argumentos demagógicos y extremadamente pobres, sucios, despreciables. Niegan a esa España que pretenden gobernar/gestionar o, lo que es peor aún, titubean con ella, como Pedro Sánchez y su partido acabado.

Lo cierto es que no sé por qué me he puesto a escribir ahora. No tengo ni ganas. Estoy realmente agotada y triste por el tema Cataluña y todo el absurdo que lo rodea. 

Sin embargo, y no tan curiosamente, es un absurdo que está haciendo tambalear lo más importante que tenemos. Y, lo peor de todo, es que aún no se ha depurado ni una sola responsabilidad, por mucha palabrería bonita que haya soltado ahora Soraya Sáenz de Santamaría

Hemos metido a auténticos monstruos en el Congreso, en los parlamentos autonómicos. Precisamente, donde deberían coexistir personas cabales, formadas, con sentido de Estado y sentido común. Y, en cambio, tenemos que asistir a estos espectáculos vergonzosos, que nos tildan de un país que NO somos fuera de nuestras fronteras, porque no actuamos con contundencia y en su debido momento. 

Porque no nos queremos, porque caemos fácilmente en el odio del que viven estos caraduras que buscan rédito político en los basureros, en las cloacas. Así, he llegado a ver a votantes, que se creen personas íntegras (¡JA!), votando con el dedo pulgar levantado y una sonrisa de orgullo que daba pavor; verdadero pavor. 

Yo lo tengo muy clarito: Los violentos son ellos y todos los que han provocado este caos sin sentido. No me conmueven en absoluto las imágenes empleadas o los argumentos pobres y patéticos de tipos como Garzón (al que considero un pobre hombre), Ada Colau, Echenique y todas las mareas y mareantes que, desgraciadamente, no son pocos. 

El peor de todos, y el más peligroso, es Pablo Iglesias. Su personalidad es digna de estudio y, si de algo me alegro de todo esto, es que, al fin, se han desnudado completamente ante el pueblo; han mostrado su verdadera cara, sus verdaderas y mezquinas intenciones. 

Ahora le toca al pueblo dejarlos caer o meterlos hasta la cocina, de la mano de Pedro Sánchez. Si por mí fuese, ya estarían todos fuera de las Instituciones. No son dignos de ellas. No son dignos de España, una vez visto, sobre todo, el caso Cataluña.

Mi apoyo también a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. No merecían el trato recibido por el Gobierno; los dejaron solos ante el peligro y, lo que es peor, los metieron en el peligro obligándolos a un intento de evitar un referéndum que no lo es. 

Y lo que nos queda...