




















Cochem















La veo por todos los rincones y casi siempre de espaldas, como si desease huir de la mirada directa de alguien que la observa, de los ojos indiscretos que la convierten, sin querer, en protagonista de los museos; porque todo hogar puede llegar a convertirse en una gran sala de exposiciones. Cada uno elige su época, su estilo, el brillo de los colores...
Y, una vez más, la muerte nos seduce de forma elegante, o tenebrosa, o incluso divertida en ocasiones, si es que un hecho tan absurdo y tan crudo como éste puede tocarse con la varita del humor.


Blue canary che affidi al vento
Le tristi note del tuo tormento,
Blue canary nel pie del Tronto
Ti sento amico del mio rimpianto.

Este fin de semana tuve una larga sesión de cine y entre las múltiples películas vacías que vi me quedo con ésta: "El luchador". Mickey Rourke, quizá por interpretar a un personaje no diferente a su persona en la vida real, es merecedor de un digno aplauso y seguramente de una estatuilla dorada que no se llevó por las injusticias de un Hollywood que huele a chamusquina. Es una historia contada desde la sencillez más absoluta y, desde luego, desde la dureza más brutal, al transmitir cómo puede influir en algunas personas el inevitable paso del tiempo teniendo en cuenta las profesiones de corta duración. Hasta aquí puedo leer...
Siendo fiel a Tarantino una vez más, ayer decidí ir a ver su última película con la ilusión de volver a disfrutar de sus geniales golpes de humor negro, o podríamos decir también "rojo" por el color de esa sangre a la que da de nuevo un importante protagonismo. En esta ocasión, debo decir que me decepcionó e incluso llegó a aburrirme por momentos. La historia comienza muy bien y va debilitándose a medida que transcurren los acontecimientos. Es floja y no tiene un sustento fuerte sobre el que apoyarse para ser medianamente creíble. He visto esta vez un tanto vago a su director, que ha utilizado sus capítulos y sus brutalidades para formar una película que no le llega a las anteriores a la suela. Aun así, no me arrepiento de haberla visto por las interpretaciones de sus personajes, que quizá sean las que salvan del naufragio total al filme.
Aun sigo inmersa en esa evasión de la realidad política de nuestro país de sangre latina. Y es que finalmente he pensado que esa culturilla no enriquece más a quién la conoce. Cabrea más pero no aporta nada útil a nuestras neuronas, que debieran dedicarse a temas más productivos. O eso creo yo al menos.