22 de enero de 2019

As Encrobas



Os dejo un enlace interesante. Me ha gustado cómo lo ha descrito Miguel Anxo Murado en La Voz de Galicia.
Quizá, alguno de vosotros no conozcáis la historia de As Encrobas.

Podéis ver las fotografías relacionadas en este enlace. Son impresionantes.

No puedo imaginar qué pensaría yo si me quitasen la casa así. Pensaría en esos expolios permitidos por el interés general. Y nunca llegaría a comprenderlo del todo....

Puede que haya que aceptarlo y punto. 

Seguiremos charlando.


13 de enero de 2019

Escribiendo




Y me siento libre de nuevo. A pesar de lo imperfecto de la vida. De lo absurdo. Sólo me importa lo verdaderamente importante. Los sentimientos que generan en mí y los sentimientos que yo provoco en los demás. Me duele si provoco daño. Me duele hasta cierto punto si no es lo que pretendía. 

Es difícil meterse en la piel del otro. Estamos tan metidos en nosotros mismos, que es complicado pararse a meditar desde otras carnes, desde otras mentes. Sería mucho más fácil comprendernos si no fuésemos tan cerrados, tan egoístas.

Me siento libre porque quiero y porque me siento querida. A pesar de toda complicación que muchos guardan en sus mochilas. A pesar de los miedos y las debilidades.

Escribiendo sin más.
Supongo que escupiendo mi personalidad sobre esta pantalla.
Desnudándonos ante los otros. Eso es escribir sin más.

2 de enero de 2019

Algunas anotaciones de cine...

Éstas son algunas anotaciones de películas que he ido a ver en los últimos meses y me han gustado de alguna manera. Las he visto hace tiempo, por lo que sólo quedan en estas escrituras las sensaciones que me han dejado las cintas. Esas sensaciones que permanecen cuando todo lo demás se olvida.






CARMEN Y LOLA

El amor puede con todo. Y estoy dándome cuenta ahora de que todas las películas de esta entrada tratan de amor. El amor es siempre el condimento más especial de una historia cinematográfica. Ese amor que se siente por las personas, por las cosas, por las nostalgias, por las ausencias...
Entre amor y miedo, anda el juego casi siempre.

Carmen y Lola es una película bien trabajada. Su protagonista es una actriz que toca desde el primer momento. Deliciosa, auténtica, entrañable. He aquí otra muestra de la fuerza del amor. Imparable, sin duda.

También, nos ofrece esta historia otra visión de un mundo del que tenemos una idea, quizá, demasiado preconcebida. 



EL AMOR MENOS PENSADO

El miedo surge cuando nos preguntamos directamente ciertas cosas. Cuando nos miramos a los ojos e intentamos averiguar qué piensa nuestra pareja de nosotros, de nuestra relación. Y puede que nosotros mismos lleguemos a confundir o a confundirnos. Sólo puede...

Se hace un poco larga al final, pero tiene miga para meditar. Y, además, unos buenos actores.




EN CUERPO Y ALMA

De las tres, la que me pareció más original. Una historia de atracción diferente. Un sueño como telón de fondo. Y me refiero a escenas oníricas, dignas de un cuadro perdido en algún museo ruso. Eso me vino a la mente, y quizá no tenga mucho sentido lo que estoy diciendo. Pero sí me transportó a esos museos que algún día visité...
Unas interpretaciones excelentes las de esta película.
Y miedo. También hay miedo. Me pregunto dónde no lo hay...




Ya me contaréis. Me encantaría.

:)

28 de noviembre de 2018

Depresión y redes sociales






28/11/2018 07:56 h

Hay oscuridades que solo llegan a comprenderse desde dentro. A lo lejos, el negro parece solo azul. Ocurre con la depresión. Como si los que la sufrieran necesitaran un justificante para mostrar ante el resto del mundo: una gran tragedia, un drama, un cambio drástico... Si se ha pinchado esa rueda es porque necesariamente tiene que haber un bache. Es como si fuera un problema de libre elección. ¿Cómo vas a estar deprimido si estás en buena forma, si tienes trabajo, familia y amigos? ¿A qué viene esa nube si tu cielo está tan despejado como el mío? Un gurú de la felicidad llegó a proclamar recientemente que «la depresión te la provocas tú», porque «solo si te esfuerzas mucho conseguirás deprimirte». No se deprime el que no quiere. Así de fácil. Pues ahí está Andrés Iniesta. Una vez más. Esforzándose en demostrar lo contrario, rompiendo un tabú. Sí, a la cima también llegan las sombras. La depresión es un trastorno que no encaja con buena parte del contenido que se exhibe en las redes sociales. En las plataformas más pobladas se da lo contrario, la necesaria obligación de mostrar la felicidad en cada vivencia. Cada viaje, cada cumpleaños, cada desayuno, cada noche, cada día. Todo debe ser brillante y colorido. Una gominola visual para el disfrute colectivo. Essena O’Neill, una joven modelo australiana, dejó Instagram porque se convirtió en algo insoportable. Confesó que «todo lo que hacía estaba editado». Su imagen más celebrada, una tomada en la playa. Un instante de supuesta perfección improvisada. «Estuve dos o tres horas haciendo fotos en la arena. De cientos de imágenes, elegimos esa», reconoció. Que la alegría inflada no tape la asfixia real.





Y ¿qué más podemos añadir?
Es como si tuviésemos que ser felices por napias.
Es como si tuviésemos que estar guapos por cojones.
Es como si las arrugas fuesen algo de otro mundo. Y la celulitis, la mesa con migas, el mantel con esa mancha que nunca se va...
Ahora, señores, lo que se lleva es el postureo. Y la ropa de (esta) temporada. Y el café con ositos y corazones. Y el beso perfecto, el niño sonriente y dulce, y el perro recién salido de la peluquería.
Ahora, lo que se lleva, es el alejamiento de lo real y el acercamiento a la más pura y vacía gilipollez.
Eso son las redes sociales muchas veces.
Y eso también es la vida que se muestra tras ellas. Simplemente, eso. Escondiéndose lo que, a mi parecer, es la verdadera magia. Y las sombras. Todas esas fuentes que, en su día, crearon maravillosas novelas.
Y sí. Conozco de primera mano las principales redes sociales. Ahora sólo me queda Instagram. Por aquello de no perder el derecho a opinar y criticar.

25 de noviembre de 2018

Escribiendo


Y salía corriendo de su casa como un perro asustado. Sintiendo el viento en la cara, la lluvia, la ausencia de paraguas y protección.
De repente, comenzó a sonreír. Y a pensar que nunca más regresaría.

12 de noviembre de 2018

Escribiendo




Cuando hablamos de amor, quizá no estemos hablando de amor ni por asomo. Estoy segura de que hay personas que mueren sin conocerlo, sin catarlo siquiera. Yo, por suerte o por desgracia, moriré habiendo caído en sus redes salvajes, adorables, crueles también. 

De boca en boca, he ido navegando y naufragando. He cruzado, desde los ríos más caudalosos hasta las bellas estepas, desde los desiertos más duros hasta los bosquecillos de cuento. 
Al final, siempre estaba él. Esperándome. Amenazando con sus palabras impredecibles, sus abrazos llenos de amor, sus miradas tiernas o misteriosas, sus silencios, sus acercamientos inesperados...

Y, suspirando, regreso de nuevo a mí. Al tiempo de la meditación, del desorden, de la sorpresa, de la adivinanza.

3 de noviembre de 2018

La mano que aprieta



Abro los ojos y descubro la sensibilidad del hombre que pulía los cuerpos como se pulen los corazones con los sentimientos que salen del alma, de lo más profundo de nuestras entrañas. 

¿Y puede alguien conocer el cuerpo humano de semejante modo? ¿Puede tallarse en un bloque de mármol con tanta precisión y belleza? ¿Puede identificarse el momento exacto para formar la arruga, la hendidura en la piel, la sensualidad que provoca ese toque mágico, el genio hecho hombre o el hombre hecho genio?

Pasaría la eternidad admirando estas esculturas. No me cansaría de dar vueltas alrededor de ellas. Nunca me cansaría.

Si Dios no existe, entonces debe de haber otra explicación no menos alejada de este concepto creado, manipulado, tergiversado si quieren...