25 de junio de 2018

El Ministro breve












Me pilló fuera de nuestro país esta noticia. Conocía a Màxim por las redes sociales. Es un adicto a ellas y, por lo que se ve, no ha dejado de serlo. Parece, por un lado, un hombre que se gusta. Por otro, un hombre al que le gusta gustar. Y, por último, un hombre que también demuestra una importante inseguridad, al querer saber qué piensan de él tras el desgraciado momento que le ha tocado vivir. Por ello, no ha dejado de enviar mensajes al espacio virtual, tras el desagradable suceso que le ha encumbrado a los libros de Historia de España.

Pero también Màxim conoce la fugacidad de este mundo de noticias que hemos creado entre todos. El mundo líquido en el que vivimos. Hoy eres un sol y mañana lo peor de lo peor y viceversa. Somos tan básicos, que la manipulación de la opinión pública es tremendamente sencilla.

El papel de su madre ha sido fundamental. También, su discurso enfadado. Quizá, no con falta de razón, aunque sí con falta de precisión en sus palabras.

No sé si se lo había dicho a Sánchez. Nunca lo sabremos, en realidad. Tampoco importa demasiado. Lo que importa de verdad es que conozcamos, al menos, la sociedad en la que vivimos. A partir de ahí, todo es relativo.

Màxim, creo que no hay mal que por bien no venga. ¡Cuántas veces lo habrás escuchado ya a estas alturas!

7 de junio de 2018

Pedroooooooooo (con actualización)



A día 7/6/2018 a las 19:41h:

Acabo de conocer la composición del nuevo Consejo de Ministras y Ministros de Sánchez y debo decir que me ha sorprendido positivamente, bajo una visión general. En gran parte, debido a las no concesiones a Podemos y nacionalistas, así, a bote pronto.

Quizá, la presencia de un astronauta me parezca un tanto exótica pero, en principio, nada equivocada. La presencia también de un adicto a las redes sociales, entre otras tantas cosas, como lo es Màxim Huerta, de un atrevimiento increíble, de una valentía digna del más puro surrealismo o inconsciencia política, y de una modernidad un tanto positiva también. No dudo de la capacidad de Màxim pero, ¿Qué queréis que os diga? Me cuesta verlo ahí con cartera ministerial.

En general, un equipo fresco, joven, con ganas de hacer cosas y cambiar visiones ancladas en un pasado pesado. Un equipo con más color al que nos tenían acostumbrados últimamente, formado, con experiencia en los distintos sectores de la sociedad y con conocimiento de esa Europa que nos observa atenta y de esa Cataluña que aguarda.

Pedro, debo decirlo, me has sorprendido con tu elección. Hay ya negruras en tu Gobierno pero es difícil que no las haya. Soy consciente de ello. Por mí, un voto de confianza y ¡al toro! Aun, a pesar de que no lo tenéis nada fácil para gobernar a priori.




A día 4/6/2018 a las 22:33h:





Hoy he releído las entradas del saloncito que hacían referencia a Pedro Sánchez. Me he quedado sorprendida porque ya son unas cuantas... Más de las que yo recordaba, la verdad. Creo que ya no tengo mucho más que añadir. Por desgana, aburrimiento, alejamiento... Todo lo que me produce hoy en día esta política nuestra. 

Y sí. En realidad, estoy sorprendida con los hechos recientemente ocurridos en nuestro panorama político. Ya no esperaba este paso por Moncloa de nuestro guaperas, pero ahí está; redecorando con Begoña sus futuros y, ya presentes, aposentos. Yo le deseo valor y suerte. También, sentido de Estado. No quisiera estar en su piel porque, sólo de pensarlo, me agoto. Demasiadas voces discordantes y consentidas. Demasiadas.

Pienso en ESPAÑA y sufro.

19 de mayo de 2018

Borgen




Estoy viendo esta serie. He empezado a verla. Es curioso porque, fuera de la ficción, estoy tan cansada de la realidad política y mediática en general, que lo extraño es que haya caído en esta historia que toca todo aquello que últimamente detesto. Y, no por falta de interés personal, sino por amor propio. 

Necesitaba un respiro. Sigo necesitando este alejamiento tan recomendado para la salud física y mental. Aún a riesgo de quedarme sin palabras en los debates de actualidad que se generan alrededor de una mesa, de un café, de un buen vino. Puedo llegar a soportarlo. Es más, me siento bien cuando me siento alejada de todo lo que se dice, se comenta, se rumorea... 

Pero, lo de Borgen, desde mi punto de vista, es un aprendizaje. Un entretenimiento también. El ser humano precisa de pasar el rato, incluso a veces sin acercamientos a grandes conocimientos. La vida también es perderse en frivolidades. También es eso. Sin una tontería a tiempo, estaríamos todavía más muertos, más vacíos.

Me gusta la serie porque me he enamorado completamente de su protagonista: la Primera Ministra de Dinamarca. La veo inteligente, cálida, fría también. El personaje, desde mi punto de vista, es maravilloso. 

Y navega ella entre las aguas de los juegos políticos y la familia. Esa conciliación tan imposible de llevar en determinadas posiciones. Porque, si es ya difícil conciliar siendo un ciudadano normal, podremos imaginar la dificultad a la que se enfrentan personas que ocupan cargos de este tipo, para conservar aquello que es tan indispensable, tan natural. 

Todo en esta vida requiere su esfuerzo. Sin una preocupación continua, es fácil que, aun los vínculos más fuertes, pierdan esa fortaleza y se rompan sin remedio.

Toca entonces esta serie la conciliación, los entramados políticos, los juegos sucios, el sexo, el amor, los hijos, el papel tan injustamente destacado de la prensa política, las frustraciones personales, las apariencias. 

Hace pensar en el papel que juega la protagonista, que ni ella muchas veces sabe cuál es... Porque es tan difícil perderse cuando uno debe depositar su confianza en tantos. 

Es, básicamente, una serie psicológica. Una serie en la que juegan un papel tan importante las miradas. Ese juego de miradas de Borgen es espectacular. Y no olvidemos que es una serie danesa; tan alejados supuestamente de los sentimientos más nuestros. Al final, es cierto, todos somos personas de corazón y cerebro. Y el corazón siempre tiene un papel fundamental en nuestras vidas, seamos del frío norte o del cálido sur...

En resumen, esta ficción me ha llegado. Quizá, porque, en cierto modo, no sea tanta ficción. 

Me gustan las series psicológicas; las series que se centran en lo que sentimos que, en definitiva, es lo que somos.



*Los blogs no se mueren si no los dejamos morir.

30 de marzo de 2018

En una sociedad de hipocresía, el sincero gana puntos

Esta entrada es una oda a los sinceros. A los sinceros a pesar de todo y de todos. Últimamente, nos movemos en una sociedad tan buena, tan buena, que realmente pone los pelos de punta por lo contrario. 

A todos nos importan todos. Somos generosos, tenemos una conciencia social que no podemos con ella, vamos a gritar contra las injusticias de este mundo como si las sufriésemos todas en carne propia.

Que no. Que no me lo creo. Que no cuela. Que no todos somos tan buenos ni tan generosos.

Es fácil salir a gritar pero no es fácil actuar de verdad para evitar injusticias. 
No es fácil tocarse el bolsillo por los demás; tocarse el bolsillo y las comodidades. Tampoco es fácil salir de esas intenciones políticas decoradas con colores varios o lacitos de diferentes tonos. No es fácil creer a muchos que se consideran injustamente tratados, y nada más lejos de la realidad. 

No me gusta lo que veo. No me gusta esa hipocresía que se vuelve intolerante ante otras visiones menos amables de lo que nos rodea. Menos amables pero mucho más fundamentadas.

He necesitado escribir esto en el saloncito porque últimamente me siento un tanto decepcionada con lo que veo en este sentido y, en cierto modo, me libera soltarlo por esta boquita.

Nunca me podría enamorar de un hombre políticamente correcto.


Fuente de la imagen

20 de febrero de 2018

The Florida Project


Porque no todo vale en el cine denominado "independiente". Porque las mezclas pueden ser o no ser perfectas, incluso con los mismos ingredientes. 
Y es que esta película se ha quedado en "casi" nada, pudiendo ser una gran historia. 

No. No me ha llegado. Ni mi amor de juventud, Willem Dafoe, ha logrado salvar una historia que prometía y que han estropeado desde el principio.

¿Por qué no siento nada cuando veo la miseria de las protagonistas? ¿por qué no he cogido ni un mínimo cariño a la niña, a la madre? Algo falla y no sabría explicar qué es. 

Quizá, me resulta insoportable la mala educación. No soy capaz de comprenderla, ni en medio de la miseria más absoluta. 

El hilo invisible



Otra película que, a pesar de estar perfectamente elaborada, no me ha agarrado el corazón con fuerza. Soy consciente de que no la recordaré en un futuro próximo como una de mis películas.

Es poesía, belleza, delicadeza; dureza también. Es la vida, que no es lo que parece. Las personas, las complejidades de las relaciones, el amor, la dependencia...

Me quedo con él, por supuesto. Y con su hermana.

¿Podremos llegar algún día a entender cómo son, cómo somos?...

Le falta algo. Quizá, entre otras cosas, sea mi química con la protagonista. E interpreta estupendamente pero... La química es la química.

6 de febrero de 2018

Verano 1993



Y me acerqué a la infancia. A mi propia infancia. A la infancia de amigos que tuvieron que sufrir ausencias tan importantes, a la tierna edad de la protagonista de la cinta. 

El amor no es suficiente cuando el dolor es tan grande. Pero el amor también toca de lleno cuando uno necesita ser abrazado constantemente, y recibe un calor tan acogedor como el de un gesto preciso y cálido en el momento más vacío. 

¡Qué preciosidad de película! Es una pequeña obra de arte. Y no digo "pequeña" por restarle mérito, sino todo lo contrario. Como las fragancias de las diminutas flores, que lo dan todo con ingenuidad dulce y tierna.

Me llegó. Vaya si me llegó. Desde el primer momento, me vi de niña. Sentí tantas cosas presentes que ya consideraba ausentes. Esos recuerdos de juegos, de rabietas, de descubrimientos, de necesidades y generosidades...

Así es la vida, y así se vive desde que aparecemos en este mundo tan peligrosamente desconocido y tan mágico, para lo bueno y para lo malo.

Sin duda, una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Porque he sido de nuevo niña.

2 de enero de 2018

Entrando en 2018...



Y siempre entro con vértigo en los años que se estrenan con todo lujo de luces, música y lentejuelas. Con el vértigo que suponen ciertas certidumbres pesimistas. Podría ser también realista, pero mi realismo se acerca actualmente al pesimismo más literario y, ¿por qué no decirlo?, al pesimismo más hermoso desde el punto de vista de la poesía amarga.

Así es Campurriana. Así es este saloncito que invita hoy, aunque no lo parezca por el fragmento depositado, a quemar todo aquello que consideremos tóxico en nuestras vidas.