Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Torrente Ballester. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Torrente Ballester. Mostrar todas las entradas

15 de enero de 2012

Un pensamiento de GTB para purificar los días actuales


Toro Salvaje añadía en el post anterior lo siguiente:

"Las noticias del día a día son una tortura insoportable"

Y como remedio a estos males que nos rodean y de los que nos rodean conscientemente también los tres poderosos que dominan el mundo y sus secuaces, me he marchado a los pensamientos de este hombre que, los que me conocéis, sabéis de sobra que me atrae de una forma especial por la cercanía de sus pisadas y la profundidad de sus pensamientos llenos de magia, de intriga, de amor y realidad. Lástima que no siga observando el mundo a través de sus gafas tintadas. Lástima que nos perdamos análisis potencialmente interesantes a causa de su desaparición; escrituras bien trazadas que nos pondrían en situación de una forma diferente a todas las demás. Lástima que se tengan que marchar personas que aportan tanto.

Lo tengo presente en Serantes, en Ferrol, en Salamanca, en Santiago de Compostela, como no podría ser de otra manera. Si tenéis tiempo, os ruego encarecidamente que pinchéis en esta etiqueta titulada "Gonzalo Torrente Ballester" y veáis el vídeo de una de sus entrevistas. 

No sería justo que no mencionase a Náufrago en estas palabras-homenaje a GTB porque fue gracias a él por lo que me interesé de una forma especial en este hombre profesor-escritor. Le seguí a través de esta exposición que se acercaba a sus mundos y ahora, de vez en cuando, me escapo de estas noticias del día a día para sumergirme en su danza de palabras.

Sin más, el pensamiento del día que provocó en mí cierta esperanza:

Me atrevería a dividir en dos grupos muy heterogéneos a los libros olvidados: aquél de los que figuran en los tratados históricos y críticos, a veces ornamentados de adjetivos brillantes, de los que aseguran la perennidad, y el de los que no figuran ya ni figurarán jamás. Contra lo que pudiera pensarse, así, de repente, la suerte de los segundos es más apetecible que la de los primeros, porque, ¿habrá tristeza mayor que aparecer en los textos y que no le lea nadie?.

Me recuerda a otros pensamientos leídos, escuchados en alguna canción o vistos, incluso, en algún anuncio de televisión. ¿Dónde irán los besos que guardamos? ¿dónde irán esas fotografías digitales que eliminamos en la propia cámara? ¿dónde se marcharán las palabras que debimos decir en un momento determinado?...

El otro día escuchaba también un fragmento perdido de un discurso que hizo Fernando Fernán Gómez, creo que en una de las galas de los premios Goya (si lo localizo ya lo colgaré en el saloncito pero no he sido capaz de encontrarlo). Me centré más que nada en esa crítica que hizo a los premios en general. No recuerdo sus palabras concretas pero explicaba el actor y escritor polifacético que los premios suponían un duro golpe para quien no los recibía, es decir, la inmensa mayoría. Añadía que los premiados no deberían acudir nunca a recogerlos por consideración hacia los no-premiados. Lógicamente, las palabras de Don Fernando eran mucho más lúcidas, más bien pronunciadas y elegidas. Pero la idea me atrajo. Me atraen sin remedio los pensamientos que se adentran en las entrañas de la vida, que las remueven e incluso provocan la sangre necesaria para curar el tumor de tanto tormento. Si son además sencillos, claros y concisos, mi admiración por ellos es aún mayor si cabe.

Os dejo, navegantes. Menudo rollo os he echado antes de comer.

¡Qué aproveche la tarde dominical!

5 de febrero de 2011

Me preocupa la verdad o falsedad de la historia...


He escrito en este blog varias veces sobre GTB. No me canso de escucharle. Quizá sea, como he mencionado en otras ocasiones, por esa especial relación que me une a su entorno. Quizá sea también porque me han hablado de él personas que lo conocieron de una forma más cercana. Seguro que no fue perfecto (¿quién lo es o lo ha sido?), pero lo que tengo claro es que Don Gonzalo fue un hombre que analizaba aquello que le rodeaba con una filosofía profunda y sencilla, inteligente, crítica, directa e incluso irónica. Más allá de la realidad también está la fantasía...y ¿quién dice que esa fantasía no sea más real que la realidad que nos han contado?...

En un comentario que me han dejado en una de las entradas del blog me han facilitado un link a un documental dedicado a él. Me gustaría compartirlo con vosotros. Os pongo el enlace, por si os interesa.

Pues sí. Campurriana sigue liadilla pero no se olvida de este maravilloso mundo de los blogs. Agradezco vuestras palabras de la anterior entrada y, especialmente, le mando un abrazo a Carmen. Efectivamente, existen blogs con corazón y los de ella lo son sin ninguna duda.

Seguiré con vosotros en la medida de lo posible, navegantes. Me resulta imposible olvidaros.
:)

Actualización a media tarde dedicada a Amio: añado ahora una fotografía más reciente y un nuevo enlace que he encontrado en este inmenso lugar virtual.


El fotógrafo Torrente Ballester (le gustaba mucho hacer fotografías)

19 de octubre de 2010

La despedida que no le hice...


Saramago se fue este año y no le dediqué una entrada especial. Lo despedí, creo recordar, en algunas líneas de alguna entrada realizada en momentos "liados". Debo reconocer que no he leído ninguna de sus obras; no así algún artículo y escuchado alguna entrevista, algunas palabras inteligentes que sonaban fuertes en el vacío de las conversaciones que llenan el mundo, que lo deterioran sin remedio...

He querido hacerle este pequeño homenaje con unas palabras que en su día dedicó a Don Gonzalo Torrente Ballester. Juntos los imagino como un torrente de conversaciones interesantes. ¡Me gustaría tanto haber estado allí, agazapada tras los sofás de palacio!...

EL SONIDO DEL SOL AL CAER EL MAR

Entré en la obra de Gonzalo Torrente Ballester por su puerta mayor: La saga/fuga de J. B. Mi primera reacción al leerlo, sólo comparable a la que me había causado el Quixote, fue que un libro así no podía existir. A su lado todo me pareció pequeño, insignificante, innecesario, hasta el punto de llegar a decir más tarde que de buena gana daría dos o tres novelas mías a cambio de ser el autor de una obra que considero genial desde cualquier punto de vista que se analice. Cuando en los años ochenta, en Lisboa, pude conocer personalmente a Torrente Ballester esperaba encontrar a un titán, un atlante, una especie de San Sebastián capaz de llevar sobre los hombros el mundo entero. Era todo eso, pero no estaba a la vista. Tenía frente a mí a un hombre precozmente envejecido, medio ciego, bajo, con el cuerpo ladeado, una figura desconcertante que inmediatamente se reveló como el más agudo de los conversadores, sarcástico, brillante, de réplica instantánea como sucedió una noche en Faro ante un auditorio tan numeroso como fascinado. A uno de los presentes, supongo que español, se le ocurrió preguntar: “Don Gonzalo, ¿usted cree en Dios?”. La respuesta fue fulminante: “¿Y a usted qué le importa?”. Tuve todas las razones para ser amigo de Torrente y creo que él fue mi amigo, aunque a la manera un poco distraída con la que pautaba sus contactos con los demás y que creo es también una característica de los gallegos en general. Un día, estando en Lisboa, recibo una carta de una editorial francesa, Actes Sud, en la que se me invitaba a escribir un prefacio para la Saga/fuga. Aún hoy no sé por qué pensaron en mi persona para tan delicado trabajo. No tenía ninguna relación con el editor, ni personal ni profesional, pero la carta no dejaba dudas, venía dirigida a mí y me pedía que escribiese sobre Torrente Ballester. Tal vez nunca, hasta ese momento, había sentido con tanta intensidad lo que significa la responsabilidad de escribir. Me atreví a dejar de lado los habituales tópicos valorativos (falsamente valorativos, diría yo) y me lancé en los brazos de la imaginación. Imaginé, al contrario de lo que parece haberse señalado hasta la consumación de los siglos, que Alonso Quijano no enloqueció, antes dio lugar al otro que él también era, imaginé que la multiplicación de identidades que encontramos en la obra de Pessoa por la construcción de los heterónimos tiene una correspondencia clara en el equilibrio compensatorio establecido entre José Bastida y los semipersonajes que son el elegantísimo inglés Mister J. Bastid, el romántico portugués José Barbosa Bastideira, el bien parecido francés Monsieur Joseph Bastide y, finalmente, el imponente Joseph Petrovich Bastidoff, ruso y anarquista. Acabé el prefacio sentando a Gonzalo Torrente Ballester en un lugar al lado de Cervantes. Y el texto allá se fue para Actes Sud. Curiosamente, Gonzalo y yo nunca hablamos del asunto. Tiempo después, en un congreso en Santiago, leí lo que había escrito y me pareció, por los pequeños movimientos afirmativos de la cabeza, que a Torrente le estaba gustando lo que oía. A partir de ese momento nos volvimos más cercanos. Les visitamos, a él y a su incomparable Fernanda, en La Romana, después fueron ellos a Lisboa, a nuestra casa, y, un recuerdo que nada podrá apagar, estuvimos con ellos, Pilar y yo, en Roma, en la entrega del Premio Unión Latina, fue el extraordinario discurso en el que Torrente habló de los soldados romanos que cada tarde iban a Finisterre para oír cómo el sol caía en el mar. Podía haber sido el principio de la internacionalización de la obra de Torrente Ballester, pero el peso del pasado, esa supuesta y nunca suficientemente aclarada adhesión al franquismo, habrán dificultado la penetración de sus libros en la arena internacional. Otro encuentro inolvidable ocurrió en Santiago con Salman Rushdie y Jorge Amado. Acababan de estar Gonzalo y Fernanda en Lanzarote, que a uno y a otro les deslumbró, los encuentros con amigos nuestros de aquí, las cenas, las comidas, las largas conversaciones, la perra Greta, que se prendó de amor de Gonzalo. Después vino la enfermedad, las preocupaciones de todos nosotros por su estado de salud, que se fue agravando poco a poco, hasta el desenlace. Acompañamos el cortejo fúnebre a pie, como toda la gente, hasta el cementerio de Ferrol, donde la música de Negra sombra hizo la guardia de honor al descenso de Torrente Ballester a la tumba. Se había apagado la luminosa sombra de Gonzalo, había comenzado la sombra melancólica de la memoria. Hasta hoy y para siempre.

He leído alguna entrevista y dejo aquí una de sus respuestas; la respuesta que habla de un mundo pésimo, de un mundo que no le gustaba...

P. Se estrecha la cultura y se ensanchan las desigualdades.
R. No sólo las desigualdades entre ricos y pobres, sino entre los que saben mucho y los que saben poco, y cada vez saben menos. La ignorancia se está expandiendo en el mundo de una forma aterradora. Hay una minoría que lo sabe todo y lo controla todo y una mayoría que sabe poco y cada vez sabe peor lo que cree saber. La educación, desde la escuela hasta la Universidad, es un desastre, es una fábrica de producir ignorantes. En el fondo es un problema de redistribución de la riqueza.

Pues sí...



10 de octubre de 2010

El libro olvidado del propio autor...


IMAGINEMOS UNA PEREGRINACIÓN

Imaginémosla en los siglos medios, en esos años de mayor esplendor, cuando ya la basílica estaba rematada y el nombre de Compostela colmaba los espacios europeos, resbalando sus ecos hasta el confín del mundo conocido...

De "Compostela y su ángel". Gonzalo Torrente Ballester.

Me ha costado encontrarlo pero al fin lo he conseguido. Dicen que en este libro Don Gonzalo funde lo real con el mito y la leyenda, cristiana y pagana. Algo aprenderé de esta ciudad jacobea que en estos momentos me acoge. Sigo ausente de sus movimientos internos para centrarme más en los de los caminos que la rodean, que la asedian, que la embellecen. La imagino protagonista de nuevo dentro de muchos años, cuando la gente se haya cansado ya totalmente de una vida lejana de las tradiciones y costumbres que nos llevan a nuestros antepasados. Y querremos de nuevo, aún más, regresar a esos bosques, a esas piedras que decoran los senderos, a los montes con los sonidos de una naturaleza que espero no muera nunca.

6 de abril de 2010

Gonzalo Torrente Ballester y palabras...

Hice caso a las recomendaciones de Náufrago, y allá fui a pasar unas horas de mañana y otras de tarde a la exposición de Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester, que en cierto modo también son los nuestros. En Ferrol conocí a gente que lo conoció y por sus palabras adivino que él era un hombre que no ocultaba las penurias económicas que tuvo que pasar durante bastante tiempo, su gusto por los tangos, por las palabras y pensamientos cotidianos tan bien expresados...

De esta exposición me quedo sobre todo con ellas...con sus palabras (las de Gonzalo Torrente Ballester, en este caso)...

Dejo aquí algún retazo de pensamiento de este escritor-fotógrafo-observador; un hombre que se detuvo a analizar este trocito de existencia en medio de una eternidad. Permitidme transformarlas en recuerdos personales de aquella visita. No son, por tanto, transcripciones literales.

...creo que no he perdido el tiempo...

...me voy sin engañar o al menos sin intención de engañar...

...llega un momento en la vida en el que uno se preocupa más de lo que hay después de la muerte y no de lo que distancia de ella...

...conforme avanzan las horas crece el tormento, se hurga en los recuerdos, en las ideas olvidadas...

...en ese valle que recorrían los vientos se asentaba a veces un silencio tan entero, tan compacto, que resultaba casi irreal...

...no es que yo quiera escribir de manera brillante, lo que quiero es que cada palabra sea como un pinchazo que despierte imágenes vivas...

...Galicia es como una mujer...hablando del distanciamiento para echarla de menos de verdad, para valorarla de verdad...

...comentaba que tenía pereza de volver a nacer porque ya no existía ese clima que vivió en su infancia...

...reencarnarse "hacia atrás"...en Cervantes...

Tres buenas razones para vivir: Una, dos y tres.

¿Qué tres cosas llevaría a una isla desierta?. Necesito cuatro: pluma, papel, máquina de escribir y, por supuesto, a María Fernanda...

¿Por qué un hombre quiere tener poder sobre otros?. No lo entiendo.

Comparación de la luna con América...lo mismo que aquí pero con distintas formas...

El que escribe sobre sí mismo corre el riesgo prácticamente inevitable de equivocarse, aunque también sea cierto que el que escribe sobre otro se equivoca sin remedio...

Le preocupa la verdad o la falsedad de la historia...

Actitud afectiva frente a personajes y hechos...

¿Brujas-Meigas?...no creo en ellas pero las hay...

A veces uno tiene que soportar juicios (y menos mal)...

De sus palabras se deduce también ese sentimiento que genera la marcha a América involuntaria, esa pena por no sentirse valorado en su país, ese acercamiento a la política (afiliado a la Falange a finales de la guerra) para salvar la vida, ese amor por España a pesar de todo, la importancia de las mujeres en su vida, sus hijos, su familia, sus recuerdos en aquella casa de Serantes y su eterna comparativa con la ciudad tan alejada y tan cercana...

Se ha equivocado y lo asume. ¿Hay algo más inteligente?.

Espero contaros más sobre este hombre. Empiezo a leer un libro: "Torrente Ballester, mi padre" de Gonzalo Torrente Malvido.

30 de marzo de 2010

Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester en Ferrol

Salas exposiciones - Sede Fundación Caixa Galicia Ferrol - FERROL. 24 marzo 2010 - 25 abril 2010
Lunes a sábados, de 12:00 h. a 14:00 h. y de 18:00 h. a 21:00 h.Domingos y festivos, de 12:00 h. a 14:00 h.

El autor de Los gozos y las sombras, en el centenario de su nacimiento, vuelve a la actualidad con la exposición Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester, que recorre la trayectoria vital y literaria del escritor a través de más de 200 piezas (muchas de ellas inéditas) entre manuscritos, libros, artículos de prensa, cartas, fotografías, cuadros, dibujos y diversos documentos y objetos que nos acercan a su iconografía personal. Descubre su auténtica personalidad e inquietudes en la Sede Fundación Caixa Galicia de Ferrol, hasta el 25 de abril.

"Ferrol me fecit [me hizo]", solía decir en latín. El particular universo de realismo y magia de Gonzalo Torrente Ballester (Ferrol, 1910-Salamanca, 1999) regresó ayer a su ciudad natal, en forma de exposición multidisciplinar que repasa los aspectos más desconocidos de su vida a través de objetos personales, fotos y manuscritos inéditos, cartas, grabaciones y discos que el novelista atesoró a lo largo de sus 90 años. Más de 200 piezas componen Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester, que ayer abrió sus puertas en la sede de la Fundación Caixa Galicia de Ferrol, cuando se cumple el centenario del nacimiento del polifacético y prolífico escritor.
Profesor vocacional, ensayista concienzudo, crítico mordaz, guionista de cine, articulista precoz y eterno enamorado de Cervantes, Gonzalo Torrente Ballester fue, también, el padre de 11 hijos, esposo de dos mujeres y un leal amigo amante de los chistes y las habaneras que acostumbraba a silbar por los pasillos.
Reunir e interpretar su legado fue una tarea ardua en la que se implicaron durante todo un año el Ministerio de Cultura -a través de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales- y la Fundación Gonzalo Torrente, con la colaboración de la Xunta y el ayuntamiento ferrolano.
Esta muestra itinerante se estrenó el mes pasado en Salamanca, la ciudad que vio morir al escritor. En Ferrol, donde nació, comienza su periplo gallego hacia Santiago y Pontevedra, otras dos localidades que marcaron la biografía del "Señor de las palabras". A Torrente la fama de Los gozos y las sombras lo sorprendió pasados los 50, después de una vida dedicada a la enseñanza, oculto tras sus gruesas gafas de miope. Antes de coleccionar premios, don Gonzalo impartió clases de lengua y literatura en las mismas estancias donde ahora se exhiben sus teteras, maquetas de barcos y primeras ediciones de todas sus obras. La sede que Caixa Galicia transformó en su templo cultural en Ferrol fue antaño una cárcel y un colegio en el que Torrente enseñó "el arte de la lengua y el secreto de la literatura".
El Torrente más desconocido trazó su autorretrato sobre un papel, adoraba los fados de Amalia Rodrigues y las baladas de Yves Montand. Fotografiaba plazas y balcones con su vieja Minolta y dibujaba los escenarios que inspiraban sus novelas, como Santa Eulalia de Barallobre, por la que hacía correr a los personajes de La saga/fuga de J.B. Tachaba y corregía hasta la saciedad sus manuscritos, se pasó a la máquina de escribir y la cambió por el Macintosh de Apple en los 80.
"Soy un ilustrado, salvado o limitado por su creencia en las brujas", se definió el novelista, que se apartó de las modas y lamentaba no haber escrito en gallego. Carmen Becerra, de la Fundación Torrente Ballester, opina que esta frase resume la esencia de una obra que navega entre la superstición de la aldea gallega y el racionalismo militar de una ciudad cuadriculada y clasista. Torrente se crió en Serantes, una parroquia del extrarradio, y estudiaba en Ferrol. "Ese kilómetro de distancia eran siglos en realidad", explica Becerra. "Su obra, aparentemente fantástica, es absolutamente realista si se lee bien". Esta profesora universitaria, estudiosa de la obra de Torrente, lo conoció en el ocaso de su vida y lo recuerda como un "hombre simpático y miedoso, un humanista con toda una enciclopedia cultural en la cabeza que se reivindicaba como profesor sobre todas las cosas".
Al jubilarse, sus alumnos le regalaron una versión del Quijote escrita e ilustrada por ellos mismos que puede verse en la muestra, junto a la carta que Torrente envió a Manuel Fraga en 1968 para pedirle al entonces Ministro de Información de Franco que intercediese para frenar la censura contra su obra Off-side.
"Torrente tiene algo de prisma", explica Miguel Fernández-Cid, comisario de la muestra. "Hicimos un esfuerzo adicional por acercarnos a las diferentes facetas de un hombre leído casi exclusivamente como novelista", resume. La exposición repasa una vida "compleja, completa, rica y profunda". Está compartimentada desde el Torrente novelista hasta el guionista o melómano. Exhibe fotos inéditas de un Torrente interesado en las formas de la arquitectura gallega.
Además, hay un apartado audiovisual en el que pueden escuchase las reflexiones que él mismo grabó en su viejo magnetofón dando rienda suelta "a su vicio de toda la vida: hablar solo" y un documental de 36 minutos, GTBxGTB, que firma su hijo Luis con fragmentos de entrevistas e imágenes que repasan una vida tan larga como prolija.
Al centenario de Torrente también se suman otras voces cercanas al escritor como la del Nobel portugués José Saramago, su íntimo amigo, que lo sentó "a la derecha de Cervantes"; el presidente de la RAE, Víctor García de la Concha; el cineasta Imanol Uribe, que adaptó su rey pasmado; o la novelista Ana María Matute, entre otros. La muestra estará en Ferrol hasta el 25 de abril.
Fuente: EL PAÍS

Espero ir a ver la exposición para acercarme a esos mundos de los que se habla también en esta isla. Os recomiendo su lectura por la sensibilidad con la que se tocan. De momento, deseo que me pique la curiosidad al salir de las salas para leer más sobre este hombre y de este hombre con inquietudes, llamado Gonzalo Torrente Ballester.
Ya os contaré...
De momento, y para ir adentrándome en la mente de este escritor-entre-otras-cosas, he querido conocerle un poco más a través de sus palabras..Interesante lo que comenta aquí Torrente Ballester sobre lo que es real, sobre lo que es verdad...

6 de junio de 2007

La ciudad de los rincones mágicos...

"...entonces recibirla como un regalo de las hadas, si cree en ellas; y si no cree, como regalo de aquel Espíritu a quien se agarra su alma para no volverse loca. Sólo en el caso de que tampoco crea en el Espíritu, debe acudir a la Ciencia: pero entonces jamás entenderá a Compostela.

No lo olvidéis; sólo quienes conserven el poder de asombrarse, entren en la ciudad. Por el camino del asombro recibirán en sus ojos la revelación que Dios quiere enviarnos y que las piedras y los nombres proclaman claramente al que tenga ojos y sepa ver, al que oídos tenga y no los haya cerrado. Queda, sí, el camino de la erudición: poner a cada piedra una etiqueta, con un nombre y una fecha. Y señalar con precisión los estilos. Y dejar que el espíritu se meza en la contemplación de la arquitectura. Y el otro camino, más lúcido, de las hermosas hipótesis y las hermosas teorías: de la sugestión y muy poéticas falsificaciones históricas. Pero el resultado nunca será Compostela."

Gonzalo Torrente Ballester
"Compostela y su ángel"