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26 de enero de 2016

PIEL de Pedro Ojeda Escudero




Pedro Ojeda Escudero es uno de esos blogueros que merecen un reconocimiento especial. Su labor para mejorar este mundo, especialmente este mundo virtual, ha sido muy importante; mucho más importante de lo que él se cree en estos momentos. 

Pedro es un tesoro porque ha dedicado y dedica gran parte de su vida a los demás. No digo que él no reciba recompensa a cambio pero eso no le quita ningún mérito, sino todo lo contrario. Las personas que se enriquecen a través de los demás, ofreciendo y, a su vez, recibiendo, son las que debemos cuidar como oro en paño. Al fin y al cabo, lo más valioso que tenemos son las personas y los valores que puedan inculcarnos de alguna manera. Con eso nos vamos y con nada más. Lo demás se queda aquí.

Merece la pena conocer el club de lectura de La acequia, el blog de Pedro, y también su proyecto titulado Piel. Disculpad la calidad de la fotografía. Acabo de hacerla con el móvil en sitio oscuro.

Piel es el último poemario de Pedro Ojeda Escudero. No dudé en pedirlo y acabo de disfrutarlo leyendo y releyendo sus versos tan hermosos...tan evocadores. 

Porque te habías hecho muda y ciega y sorda y estabas muerta
te clavé los dientes en la garganta para oírte, 
olí tu piel como quien alienta para ganar la vida
tras permanecer minutos bajo el agua,
tiré de tu cabello para ver
el color de tus ojos y estabas muerta.

Me ha gustado, Pedro. Tienes una sensibilidad especial que se transmite cuando escribes. También una educación y un respeto hacia los demás que debieran ser ejemplo para muchos, entre los que me incluyo. Además, y no menos importante, me gusta que con este proyecto ganen los que más necesitan. Contarás siempre con mi apoyo para este tipo de iniciativas tan interesantes. 

Me hubiese gustado verte en alguna de esas ciudades que has visitado. Lástima no haber andado cerca... Aunque, lo sabes, siempre las tengo muy cerca del corazón por lo que significan esas tierras para mí. Mis "terruñitos" también, aparte de Galicia.

Amar varias tierras es un lujo. Amar, sin duda, es un lujo que no está al alcance de todos. 
Por eso te valoro más si cabe. Porque tú sí sabes amar.

Enhorabuena, Pedro. Te animo a seguir escribiendo, a seguir expresando...
Te leo a eso de la medianoche.

25 de enero de 2014

Harto

La canción de la entrada anterior de Serrat la mencionó hoy Isabel Gemio en su programa de radio. Fue al hilo de un vídeo que, parece, está teniendo bastante audiencia por internet.
No dice nada nuevo, nada que no hayamos escuchado y dicho mil y una veces en nuestras conversaciones de café.
Porque, a decir verdad, si no estamos hartos...entonces olemos a chamusquina.




Por cierto, Pedro Ojeda, ¿qué tal recita los versos el protagonista del vídeo?.
Neruda, es cierto, hablaba de amor. Él, en todo caso, del desamor que siente por este país que, aunque tiene muchas cosas buenas, también está infestado por una de las peores plagas.

Feliz tarde de sábado. Aprovechadla.

17 de enero de 2014

20 poemas de amor y una canción desesperada


Este mismo ejemplar lo tengo ahora entre mis manos. Fue comprado por mis padres en Granada allá por el año que yo nací.
Se mezclan tantas sensaciones en cada una de sus lecturas...ya he hecho muchas de estos poemas y la vida provoca que cada una de ellas sea diferente a todas las anteriores. Es la riqueza que guardamos con las arrugas de la vida. ¡Tremenda riqueza!

La primera vez que lo leí, que conocí ese poema de los ojos infinitos, tendría yo unos 17 años. Ahora recuerdo a ese hombre que me tenía enamorada por aquél entonces y siempre lo asocio con esos ojos infinitos. 
Ni que decir tiene, que yo cambiaba el género a mi antojo, incluso parte de los versos...

De otra, será de otra, como antes de mis besos
su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos...

Ya no lo quiero, es cierto
pero cuánto lo quise.

Pablo Neruda era muy joven cuando los escribió pero, sin duda, había entendido ya muchas cosas. Amor y sufrimiento van de la mano cuando hay poesía.

Me traslado a la fiesta del poniente en los cerros lejanos
A nadie te pareces desde que yo te amo
ese agua descalza por las calles mojadas
y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza
oír la noche inmensa, más inmensa sin ella
todo en ti fue naufragio
Es la hora de partir. Abandonado.

Y esta dulce proposición con la que termino:

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Disculpad todas las licencias autoconcedidas. Es el resultado de una emoción. 
Sólo me he emocionado una vez más.




Entrada motivada por el club de lectura de La acequia. Aprovecho para felicitar a Pedro Ojeda por su esfuerzo y su generosidad. Todo aquél que fomenta la lectura en compañía debería tener sitio reservado en el reino de los cielos.

Un abrazo.