Nos vamos quedando solos, y un poco huérfanos, aquéllos que vivimos una época en la que todo era más limpio o lo parecía.
Lina Morgan tenía esa mirada acogedora y no había nadie más como ella ni habrá, en un futuro, nadie como Lina, porque ahora nada es igual y no tendría sentido.
No era el humor que a mí particularmente me gustaba pero no hay que dejar de reconocerle un gran trabajo. Y, sobre todo, la difícil tarea de hacer reír a la gente y mucho.
Lina, te echaremos de menos. Siento enormemente tu sufrimiento particular. La vida, a veces, puede llegar a ser muy puñetera e injusta.
Ahora, descansas en paz. Estoy segura.
