Ayer me sorprendió la noticia del fallecimiento de una amiga bloguera: María Jesús Paradela. La última vez que entré en su blog, había leído una despedida sin opción a comentarios. No sabía que estaba malita, la verdad. Además, parece mentira que una mujer como ella, tan dispuesta y con tanto amor por la vida, se pueda haber marchado para siempre. Es verdad...nos vamos todos, nos iremos todos tras ella irremediablemente...
No la conocí personalmente pero sí a través de su blog "Paradela de Coles", que ya es muchísimo, creedme. También ella ha pasado al saloncito en alguna ocasión. Recuerdo que era una mujer sensible que sabía valorar las cosas buenas de la vida, y eso ya debe reconfortarnos a todos en cierto modo.
Era muy interesante compartir con ella las vivencias en una casa de campo gallega, que era más que una casa. Su diario era su blog acogedor, su rincón especial. Con sus confidencias, creo haber compartido con ella la recogida de los huevos de las gallinas, el baño a uno de sus caballos, el magosto, una comida a la gallega en una mesa repleta de generosidad, el amanecer y anochecer de los árboles frutales, la luna y el sol de nuestra Galicia: la de todos.
María Jesús, has dejado un hueco importante en nuestra blogosfera. Eras, sin duda, una bloguera especial. Siento no haberte escrito pero fue debido a mi desconocimiento. Pensé que te ibas por otro motivo más amable o, al menos, menos duro. Te imagino, María Jesús, compartiendo un pulpo gallego y un buen vino por ahí arriba. Así quiero imaginarte.