Agradecida y emocionada
Gracias por formar parte de mí.
Sabes que eres historia de mi vida para siempre.
Aunque nuestras pieles no lleguen a rozarse nunca más, seguiré sintiendo el calor.
Y también el frío.
Aunque ya no pueda perderme en el interior de tus ojos profundos, esa mirada ya es mía.
Sigo echada junto al mar.
Escondida, incluso.
Agazapada.
¿Dónde se está mejor?


