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16 de diciembre de 2012

César Manrique y sus islas, su isla...







Hay vidas que merecen ser contadas. Es cierto que no conocí a Manrique aunque compartí isla con él durante algún tiempo que ya me parece muy lejano. Era sólo una niña pero tengo vagos recuerdos sobre todo aquello que hizo por Lanzarote. Sobre su vida de viajes y sueños y mucho Arte, en un momento en el que no era tan fácil moverse y menos en ese mundo de cultura con compromiso: con verdadero compromiso. Fue el Arte que convirtió lo bello en aún más bello si cabe. Esa isla que dicen, de forma desafortunada por cierto, que sólo tenía lava y camellos y que pasó a ser una de sus obras, de sus musas. Aún no he visto el documental-largometraje que se presenta a Los Goya sobre César Manrique y tengo muchas ganas de hacerlo. Una parte de mí ha quedado en este bonito rincón del Atlántico que él trató con tanto cariño, tanto respeto.

No conocí a César Manrique aunque puedo imaginarlo interesante y generoso al escuchar todo lo que se dice de él, lo que ha dejado plasmado tras sus huellas con su creación, su filosofía de vida, su amor por la naturaleza, el bienestar, la libertad de ser, de sentir... Al verlo en las fotografías con su megáfono, he añorado esos ideales que tenían las personas durante los años setenta y ochenta; los ideales que incluso se atrevían a luchar contra el poderoso  generador de dinero a costa de todo, por una playa. 

Regresé a esta isla de infancia y volví a encontrármelo. Es como si continuase paseando por sus rincones como una figura de viento lanzaroteño, como la conciencia que nunca debiera irse, demostrando que lo efímero puede convertirse en eterno si tiene sentido.

Necesitamos de nuevo esas ilusiones perdidas, esa lucha limpia por las cosas sencillas, bellas, totalmente imprescindibles y que estamos destruyendo por el absurdo de nuestra condición humana. 

No conocí a Manrique, es cierto, pero tengo para siempre el brillo de sus ojos clavado en la memoria.




Y un documental que he encontrado sobre César Manrique bastante completo. Poquito a poco, podemos ir paseando por su vida, por su mundo, por su isla...














Espero ver Taro. El eco de Manrique pronto:



He encontrado más: 

La mitad invisible-Lanzarote: César Manrique

Adiós a César Manrique (1992)

¿Puede una persona cambiar el mundo?

Me apetece regresar después de este baño. A saborearla de nuevo a pesar de todo...

14 de agosto de 2010

Unos versos salados...(recuerdos de un viaje)

Me he paseado por esa carpeta de viajes y he llegado al año 2003, en el que visité de nuevo la isla en la que viví algún tiempo. Si agudizáis la vista, a lo mejor podéis verme en estas aguas que recuerdo con tanto cariño. Es ésta una de esas playas que regala paisajes bajo el mar dignos de los mejores documentales marinos. Por eso tengo cariño a esta fotografía, que está hecha con la primera cámara digital que tuve. He aquí un claro ejemplo de un recuerdo paralizado en el tiempo.

Y qué mejor que unos versos salados para su aderezo:



16 de septiembre de 2007

Mirando al mar...


Una fotografía que ha recordado un paseo por la isla, aquellas vacaciones en las que volví a pisar Lanzarote después de mi infancia...
Y ha venido a mi mente, esa sensación que provoca el mar nocturno y tranquilo que acompaña nuestro recorrido hasta el hotel.

17 de abril de 2007

Olivina

Un mineral que me trae muchos recuerdos de la infancia...

Iba a buscar pequeñas piedrecitas entre la arena negra de las playas de Lanzarote y las guardaba en una jarrón de cristal, como un tesoro que tenía el honor de descubrir...

10 de abril de 2007

Un rincón para perderse...

Una foto que saqué hace ya unos cuantos años en una playa que deseo volver a pisar. Porque no sólo es lo que se ve, sino el paraíso que tiene bajo sus aguas...
¿Sabéis dónde está?...