Pues ¿qué quieres que te diga, Bertín?
Es cierto que me caes muy bien y, además, en muchas ocasiones estoy de acuerdo contigo.
Es también cierto, que un programa de entrevistas es un buen reclamo para la pobre televisión de hoy, que tiembla de auto-asco. Y estoy hablando de entrevistas íntimas, tranquilas; aquéllas que, más bien, podrían denominarse, como tú bien dices, charlas para darse a conocer como persona y no como personaje. Olvidemos entonces ese tipo de no-entrevistas agresivas que terminan no aportando nada, salvo desazón a todos los protagonistas de las mismas, incluidos los "escuchantes".
El éxito de un programa como éste, puede aumentar si añades elementos novedosos como "tu casa o la mía", que me parece, por cierto, muy acertado. Luego tu forma de ser...campechana, "naturalota", simpática...es una guinda perfecta, un as en la manga que, si sale en el momento adecuado, es puro oro. Por ello, mereces todo el éxito del mundo, Bertín. Lo mereces porque, al menos, lo intentas. Intentas contarnos algo diferente en medio de tanta masa aburrida, letal, empobrecedora hasta la desaparición de la última neurona. Algo diferente y, a la vez, tan igual... según se mire. Los programas de entrevistas, es verdad, son más viejos que el catarro (viejunos, se dice ahora).
Pero, si las entrevistas se hacen bien, siempre SIEMPRE atrapan. De eso estoy segura. Segurísima.
Debo reconocer, sin embargo, que sólo he visto una de tus entrevistas y un trocito de otra. El trocito: el de Pablo Motos. La que he visto completa: la de Carlos Herrera.
Y ahí voy, Bertín. Ya he recordado para qué te estaba escribiendo... No todo van a ser alabanzas porque, con alabanzas, uno no se motiva. Se apoltrona como los apoltronados y luego pasa lo que pasa.
Pues lo que te quería decir es que NO me ha gustado la entrevista de Carlos Herrera. No me ha llegado por algún motivo o por varios. Es verdad que el "momento receta", el "momento mesa y mantel", el sexo oral (me refiero al sexo "que hablamos") y la supuesta molestia de Fabiola con Mariló y venganza incluida, podrían ser unos ingredientes maravillosos para coronar el Everest de las entrevistas. Pero no, Bertín. NO porque, sencillamente, no se os veía relajados. Estabais los tres tensos, fingidos en vuestras risas.
Carlos se enrolló demasiado con esa anécdota familiar y sobreactuó. También pienso, por otro lado, que sobreactúa todas las mañanas y se le nota, pero ése es otro cantar que ya no va contigo... Me estoy refiriendo a que no lo considero un periodista "diez" porque se nota que se ha vendido. No lo culpo. Supongo que será casi imposible andar sin venderse por esos medios tan grandes que todo lo solucionan pagando. Y ya no sólo vendido por los medios sino por otra de sus vertientes que tantas satisfacciones le da también: la gastronómica. Se le ve el plumero a Carlos y el plumero, en estas cosas, no tiene que verse tan claramente.Con la intuición ya llega e, incluso con ella, puede llegar la desconfianza.
Carlos se enrolló demasiado con esa anécdota familiar y sobreactuó. También pienso, por otro lado, que sobreactúa todas las mañanas y se le nota, pero ése es otro cantar que ya no va contigo... Me estoy refiriendo a que no lo considero un periodista "diez" porque se nota que se ha vendido. No lo culpo. Supongo que será casi imposible andar sin venderse por esos medios tan grandes que todo lo solucionan pagando. Y ya no sólo vendido por los medios sino por otra de sus vertientes que tantas satisfacciones le da también: la gastronómica. Se le ve el plumero a Carlos y el plumero, en estas cosas, no tiene que verse tan claramente.Con la intuición ya llega e, incluso con ella, puede llegar la desconfianza.
Vaya, que lo de venderse parece casi como la inevitable desembocadura de los ríos que van a dar a la mar...
No me gustó la entrevista. Por lo que sea, porque no fluye de una forma natural y continua... Y soy consciente de que es muy difícil.
Sólo quiero que tomes nota y que lo mejores, Bertín. Que mejoréis. Podéis hacerlo. Carlos también en lo suyo.
Sobre todo, no caigas en el espectáculo fácil. No lo necesitas.
Sobre todo, no caigas en el espectáculo fácil. No lo necesitas.
Ninguno de vosotros lo necesitáis.

