23 de octubre de 2015

Bertín Osborne con Carlos Herrera ("En la tuya o en la mía")


Pues ¿qué quieres que te diga, Bertín?

Es cierto que me caes muy bien y, además, en muchas ocasiones estoy de acuerdo contigo.

Es también cierto, que un programa de entrevistas es un buen reclamo para la pobre televisión de hoy, que tiembla de auto-asco. Y estoy hablando de entrevistas íntimas, tranquilas; aquéllas que, más bien, podrían denominarse, como tú bien dices, charlas para darse a conocer como persona y no como personaje. Olvidemos entonces ese tipo de no-entrevistas agresivas que terminan no aportando nada, salvo desazón a todos los protagonistas de las mismas, incluidos los "escuchantes".

El éxito de un programa como éste, puede aumentar si añades elementos novedosos como "tu casa o la mía", que me parece, por cierto, muy acertado. Luego tu forma de ser...campechana, "naturalota", simpática...es una guinda perfecta, un as en la manga que, si sale en el momento adecuado, es puro oro. Por ello, mereces todo el éxito del mundo, Bertín. Lo mereces porque, al menos, lo intentas. Intentas contarnos algo diferente en medio de tanta masa aburrida, letal, empobrecedora hasta la desaparición de la última neurona. Algo diferente y, a la vez, tan igual... según se mire. Los programas de entrevistas, es verdad, son más viejos que el catarro (viejunos, se dice ahora). 
Pero, si las entrevistas se hacen bien, siempre SIEMPRE atrapan. De eso estoy segura. Segurísima.

Debo reconocer, sin embargo, que sólo he visto una de tus entrevistas y un trocito de otra. El trocito: el de Pablo Motos. La que he visto completa: la de Carlos Herrera.

Y ahí voy, Bertín. Ya he recordado para qué te estaba escribiendo... No todo van a ser alabanzas porque, con alabanzas, uno no se motiva. Se apoltrona como los apoltronados y luego pasa lo que pasa.

Pues lo que te quería decir es que NO me ha gustado la entrevista de Carlos Herrera. No me ha llegado por algún motivo o por varios. Es verdad que el "momento receta", el "momento mesa y mantel", el sexo oral (me refiero al sexo "que hablamos") y la supuesta molestia de Fabiola con Mariló y venganza incluida, podrían ser unos ingredientes maravillosos para coronar el Everest de las entrevistas. Pero no, Bertín. NO porque, sencillamente, no se os veía relajados. Estabais los tres tensos, fingidos en vuestras risas.  

Carlos se enrolló demasiado con esa anécdota familiar y sobreactuó. También pienso, por otro lado, que sobreactúa todas las mañanas y se le nota, pero ése es otro cantar que ya no va contigo... Me estoy refiriendo a que no lo considero un periodista "diez" porque se nota que se ha vendido. No lo culpo. Supongo que será casi imposible andar sin venderse por esos medios tan grandes que todo lo solucionan pagando. Y ya no sólo vendido por los medios sino por otra de sus vertientes que tantas satisfacciones le da también: la gastronómica. Se le ve el plumero a Carlos y el plumero, en estas cosas, no tiene que verse tan claramente.Con la intuición ya llega e, incluso con ella, puede llegar la desconfianza.

Vaya, que lo de venderse parece casi como la inevitable desembocadura de los ríos que van a dar a la mar...

No me gustó la entrevista. Por lo que sea, porque no fluye de una forma natural y continua... Y soy consciente de que es muy difícil.
Sólo quiero que tomes nota y que lo mejores, Bertín. Que mejoréis. Podéis hacerlo. Carlos también en lo suyo.
Sobre todo, no caigas en el espectáculo fácil. No lo necesitas.
Ninguno de vosotros lo necesitáis.

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Pues es que a mí ninguno de los dos me interesa demasiado...
Besos.

Campurriana Campu dijo...

Pedro, no sé por qué pero lo intuía. Ya os voy conociendo un poquito...jeje

Hoy, en cambio, he visto la de Mariló. Me gustó mucho más. Por esa seguridad que tiene, esa falta del sentido del ridículo, esa osadía a veces deliciosa y otras crispante.
Mariló merece el aplauso que no se llevó Herrera esta vez. Todo el mundo tiene derecho a tener un mal día. Un buen día también.

Juan Nadie dijo...

A Mariló ni reñirla, ¿eh? Me encanta ese desconocimiento suyo del sentido del ridículo, es genial, aunque cada vez que habla suba el pan.

Bertín es lo que en este país se llama un tío majo.

Carlos Herrera algún día se ahogará con esa voz impostada. Es tan pagado de sí mismo, o lo parece, que habla para dentro, se escucha a sí mismo y se gusta un montón. Insisto, algún día se ahoga.

Campurriana Campu dijo...

No la riño, Juan. Un poquito de picardía y frescura no viene mal. Además, tengo entendido que para los hombres es un bombón...jajajajaja

Bertín...un hombre que tira para delante. Ha sido bastante gamberro y cachondo. Con las mujeres, en fin... Aún recuerdo, respecto a lo de "cachondo", aquel programa en el que salía con una copita...el de los corazones... ¡Qué tiempos televisivos!

Y Carlos y su voz impostada. No sé si le habrá venido bien continuar en La Cope. No sé si estará cansado... Debe de ser duro su trabajo. Duro y difícil por aquello de mantener audiencias tantas horas al día...

Por cierto, lo de Bertín...le estuvo bien a esa chica que acompañaba a Wyoming en El Intermedio el rapapolvo que le echó...¿lo recuerdas?...en relación con Pablo Iglesias y Venezuela...ella ha desaparecido del mapa. Lo que merecen muchos vendidos que, en lugar de luchar por la información, se dejan pagar por los medios de desinformación. Es verdad, debe de ser difícil salir de ahí y poder comer pero...el periodismo lo han matado entre todos los que se hacen llamar periodistas. ¿O queda algún no-vendido por esos lares?...

Para meditar esta mañana de domingo.

Jota Ele dijo...

No sé si te lo creerás, pero acabo de ver tu cariñoso comentario en mi abandonado blog. (Si es que no tengo perdón).

Ya casi me da vergüenza contestarte. (¿Dónde estará mi vergüenza? Tengo que buscarla).

Así que, ahí va. Muchas gracias, mi admirada y jamás suficientemente ponderada Campu.

Yo también vi la entrevista de Bertín o Carlos Herrera. Me gustan estas entrevistas porque las veo frescas y, como tu bien dices, van a la persona y no al personaje, sin agresividad, como otras que mejor no comentar. Sin embargo, tengo para mi que no siempre cumplen su objetivo, porque los personajes son muy desiguales y me da la sensación que no hay un hilo conductor de continuidad.

Bertín me cae muy bien. Siempre ha sido un "golferas", pero con clase. Jamás ha escondido sus ideas y eso le ha traído más de un problema. Parece que ha sentado un tanto la cabeza, aunque no sé yo si del todo. (Genio y figura hasta...).

En cuanto a Carlos Herrera, estoy de acuerdo también contigo. Recuerdo, hace años, su "nacionalismo almeriense" catalán. Ahora parece que el viento ha cambiado. Y sí, parece que se va a ahogar cuando habla con esa afectación que llega a rozar el ridículo.

Y Mariló... ¡Ay, Mariló! A ella se lo perdono todo.

Besos geandotes.

Campurriana Campu dijo...

Jota Ele, me alegro tanto de verte que ya no sé si eres un sueño, una irrealidad maravillosa de estos mundos virtuales...

Por cierto, no me puedo creer que estemos de acuerdo en todo.

Bendita mujer Mariló, que os trae a todos de calle...

Un besazo casto y puro.
;)

Campurriana Campu dijo...

Por cierto, lo bueno de Tuiter es que esta comunicación-para-mejorar ha llegado a la mujer de Bertín Osborne (Fabiola) y me ha dado las gracias por ayudar a construir.
Desde luego, mis críticas son constructivas y eso es lo que pretendo.

Gracias.