Hoy he decidido quedarme en casa para respirar. El viento de ahí fuera y el agua cayendo a chorros, han transformado mi intención mañanera de salir a pisar tierra húmeda en mi intención de leer temarios y actualidades y realizar alguna receta sabrosa de domingo. De ésas que no puedes pararte a hacer el resto de la semana por la falta de tiempo y de ganas.
Pues eso. He leído un poco la prensa digital y la red social que me queda. He desayunado tranquilamente. He respondido a mis comentaristas del blog. He escuchado la radio. Ahora, me dispongo a leer otras cosas plasmadas en papel. No nos confundamos, por cierto, con el papel. Sobre papel también escribe cualquiera.
He visto dos películas recientemente y, curiosamente, las dos tocan el mismo tema desde diferentes perspectivas. Se trata de Desconocido e Irrational man. La primera, sobre un bancario con pasta (mucha pasta) que se enfrenta a un cliente muy-muy cabreado. La segunda, sobre un profesor de universidad que busca y encuentra su forma de "cierta" felicidad. Por cierto, esta última en versión original, que siempre aportará algo más.
Ni una ni otra me dejaron encantada de haberlas conocido pero...es verdad que hay algo positivo en ambas. Aunque sólo sea por las meditaciones...
Empiezo a escribir esta entrada sin saber qué voy a decir. Me dejo llevar por los sentimientos que ahora mismo se revuelven en mis entrañas. Una mezcla de alegría, nostalgia, agradecimiento. Sobre todo, agradecimiento por lo que tengo. Porque tengo mucho. Ahora mismo, la casa huele a suavizante fresco, a los puerros a los que acabo de cortar el flequillo y desprenden ese aroma a tierra, a verde. Por esta razón, más que ninguna otra, compro esta hortaliza tan deliciosa para casi cualquier plato.
Es curioso darse cuenta de lo "pequeñas" que son las cosas que nos hacen tan felices.
Dedico los instantes dominicales a un abrazo cálido, un beso muy lento, un bizcocho tierno que me recuerde el resto de los días de la semana que la vida sigue siendo bonita a pesar de todo.
Disfrutadla, navegantes. Salvo error u omisión, no tenemos otra.
Observaba con atención sus enfados continuos. Se recriminaba por la infelicidad del chaval. Como si constantemente el pequeño desease que su vida fuera un infierno.
Finalmente, se dio cuenta de que no era su hijo sino una sociedad que se empeñaba en poner piedras en el camino.
Pues sí. He decidido olvidarme un poco de estos medios que desinforman al antojo de unos cuantos para sumergirme en otros menesteres. Ya está bien de tanto martillazo en la cabeza, digo yo, porque llevo una racha en el saloncito que me ganaré a pulso y con razón el título de "Ceniza mayor del mundo de las bitácoras". Es cierto que existen también un montón de remedios a nuestro alcance para ser, al menos, un poquito más felices en la medida de lo posible, dadas las actualidades que nos rodean. La vida ofrece innumerables posibilidades para escaparnos...
Unos ejemplos:
Escuchar una canción que hace tiempo que no escuchamos y que nos ha gustado siempre porque nos trae buenos recuerdos...
Yo pondré en esta ocasión a mi adorada Tina...
Algunas viñetas, esta vez de amor, humor...(imitando a nuestro Juan Carlos, que siempre aporta sonrisas)...
"El hexágono" es un programa de música, de música francesa, o mejor
dicho, de música en francés, porque también queremos recoger toda esa
música que se hace fuera del "hexágono" francés, en todos esos países
que utilizan la misma lengua. Por cierto, el título de nuestro programa
hace referencia a esa denominación con que es conocido el país vecino
por su forma cuasi hexagonal.
En El Hexágono vamos a prestar mucha atención a los
valores emergentes de la Nueva Escena Francesa (Nouvelle Scène
Française), pero también tienen cabida otras músicas (electrónica, rap,
fusión...) y, por supuesto, también haremos un huequecito para las
viejas glorias (que nadie se ofenda) de la canción francesa.
Empezaremos escuchando un surtido de canciones próximas a la actualidad o
que nos sirvan para ilustrar temas de actualidad. Después pasaremos al
protagonista del día, o la semana, una sección amplia en la que
pasaremos revista a la vida y obra de un artista o grupo francófono a
través de sus canciones. Y para finalizar leeremos y traduciremos al
completo la letra de una canción, teniendo preferencia las que cuenten
con varias versiones en su haber.
También tendremos una mini sección dedicada a los dúos o tríos
ocasionales (En Dúo, En Trío...), así como curiosidades y noticias
relacionadas con la cultura francesa en nuestro país.
El otro día entró por mis oídos de casualidad...iba conduciendo y apareció en una emisora elegida al azar. He escogido una canción de uno de los programas en el que hablaban de Le bonheur (la felicidad)...Petit bonheur de Loane.
Y me olvido de todo lo demás...lo feo que nos rodea...la calma tensa, la tensa calma...
Je ressens comme une vague aigreur dans ta bouche
Et tes envies crame mes erreurs quand tu louches Sur ce que j'ai de plus que toi, comme un gosse Oublie tu tout ce que tu as que je n'ai pas Pourquoi n'arrivons-nous plus à parler, mon amie Je sens bien que certaine choses ont changé car depuis Que nous élevons trop souvent la voix, je me suis Résignée et bientôt passée de toi Ne me culpabilise pas Ce n'est qu'un petit bonheur Je n'ai pas grand chose pour moi Je vis un rêve à ma hauteur Tu m'as pourtant bien prise comme ça, moi aussi Pourquoi je sens que tu n'arrive plus à m'aimer qu'en partie Des bouts de moi se sont accusés d'exister, les jolies Et ça depuis que je me suis mariée avec lui Je ressens comme un vide à l'intérieur D'avoir vu en toi plus l'amie mais celle Qui ressent comme une vague aigreur, mon amie, mon amie Ne me culpabilise pas Ce n'est qu'un petit bonheur Je n'ai pas grand chose pour moi Je vis un rêve à ma hauteur Ne me culpabilise pas Ce n'est qu'un petit bonheur Je n'ai pas grand chose pour moi...
Lejos de ser un período de declive, la mediana edad representa uno de los momentos más importantes de nuestra vida individual y colectiva. Pese a aparecer los primeros signos de la vejez, en nuestra quinta y sexta décadas de vida los humanos estamos en uno de nuestros mejores momentos.
Soy feliz últimamente por esa huida a
otros mundos de Compostela. De Compostela y de lo que se tercie, siempre
que aporten algo más que un ceño fruncido o dos lagrimones de
impotencia.
Me refugio en los
encuentros íntimos con las ciudades, con las personas e incluso con las
cosas, ¿para qué engañarnos?. Es como esa ignorancia deseada, ese cerrar
los ojos para no ver hasta que estalle en mis manos.
Me
hace "gracia" observar cómo desempolvan los protagonistas de la fotografía
el coche "de soltera". Me da lástima en cierto modo como tantos otros
comportamientos similares que nos rodean (el circo del poder, el
teatrillo "necesario")...
Me da lástima por la increíble estupidez del ser humano.
Me pregunto, entonces, dónde ha quedado la cordura:
He vuelto a oler su ropa, la cama donde dormía y esa manta que solía tener sobre las rodillas a pesar del verano. Lo necesitaba después de la última vez. Como necesita un niño el roce con su madre para descubrir la ternura del mundo que lo acoge.
He vuelto a escucharla, a acariciar sus manos pequeñas y trabajadoras, a darle esos besos que tanto reconfortaban.
En cada lugar donde ella solía estar, de un modo muy especial, sigue estando.
Peder Severin Krøyer. "Tarde estival en la playa de Skagen. El artista y su esposa", 1899.
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
La felicidad es como un pañuelo de seda
que lo coges
que lo atrapas entre los dedos
y se va
y regresa con aroma de fresca primavera
y se vuelve a marchar
para seguir jugando entre instantes de vida
con la serenidad de animal que espera a que caiga el sol
y regresa de nuevo
para continuar sorprendiendo a aquél que no la busca
y a aquél que la pretende...
He pasado unos días desconectada. Me ha encantado.
Hoy he leído una frase en el blog de La Acequia que me ha sorprendido. Me ha sorprendido precisamente porque yo también pienso lo mismo pero nunca había salido de mi boca tal pensamiento (que yo recuerde al menos). La frase es la que sigue:
"LA FELICIDAD ESTÁ SOBREVALORADA"
Pedro me sorprende muchas veces y ésta es una de ellas, una de tantas. De esta frase emanan numerosas vivencias recordadas que la confirman, que apenas soy capaz de clasificarlas...
" Hace un poco más de un siglo la esperanza de vida seguía siendo de treinta años: lo justo para aprender a sobrevivir, si se contaba con la suerte, y culminar el propósito evolutivo de reproducirse. No había futuro ni, por lo tanto, la posibilidad de plantearse un objetivo tan insospechado como el de ser felices. Esta era una cuestión que se aparcaba para después de la muerte y dependía de los dioses. La revolución científica ha desatado el cambio más importante de toda la Historia de la evolución: la prolongación de la esperanza de vida que ha generado más de cuarenta años redundantes –en términos evolutivos-...Por primera vez la humanidad tiene futuro y se plantea, lógicamente, cómo ser feliz aquí y ahora. La gente se ha sumergido en esas aguas desconocidas, prácticamente, sin la ayuda de nadie. Ahora la comunidad científica intenta, por primera vez, iluminar el camino. "
El mundo de Sofía (fragmento)
" Quizás esto último te resulte un poco difícil de digerir, Sofía. Empiezo de
nuevo: Sócrates pensaba que era imposible ser feliz si uno actúa en contra de
sus convicciones. Y el que sepa cómo se llega a ser un hombre feliz, intentará
serlo.
Por ello, quien sabe lo que está bien, también hará el bien, pues ninguna
persona querrá ser infeliz, ¿no?
¿Tú qué crees, Sofía? ¿Podrás vivir feliz si constantemente haces cosas
que en el fondo sabes que no están bien? Hay muchos que constantemente
mienten, y roban, y hablan mal de los demás. ¡De acuerdo! Seguramente
saben que eso no está bien, o que no es justo, si prefieres. ¿Pero crees que
eso les hace felices?
Sócrates no pensaba así.
Cuando Sofía hubo leído la carta sobre Sócrates, la metió en la caja y salió al jardín.
Quería meterse en casa antes de que su madre volviera de la compra, para evitar un
montón de preguntas sobre dónde había estado. Además, había prometido fregar los
platos.
Estaba llenando de agua la pila cuando entro su madre con dos bolsas de compra.
Quizás por eso dijo:
— Pareces estar un poco en la luna últimamente, Sofía.
Sofía no sabía por que lo decía, simplemente se le escapó:
—Sócrates también lo estaba.
—¿Sócrates?
La madre abrió los ojos de par en par.
—Es una pena que tuviera que pagar con su vida por ello —prosiguió Sofía muy
pensativa.
—¡Pero Sofía! ¡Ya no sé qué decir!
—Tampoco lo sabía Sócrates. Lo Único que sabia era que no sabía nada en
absoluto. Y, sin embargo, era la persona más sabia de Atenas.
La madre estaba atónita. Al final dijo:
—¿Es algo que has aprendido en el instituto?
Sofía negó enérgicamente con la cabeza.
—Allí no aprendemos nada...
La gran diferencia entre un maestro de escuela y un auténtico filosofo es que el
maestro cree que sabe un montón e intenta obligar a los alumnos a aprender. Un
filósofo intenta averiguar las cosas junto con los alumnos. "
Piensa en las cosas buenas que te han sucedido hoy. En la rutina diaria se esconden miles de detalles que provocan esa felicidad, ese estado de ánimo tan demandado por una sociedad que se pierde, que está ya bastante perdida a pesar de tantas "formaciones"... Estoy segura de que nos sorprenderíamos si nos parásemos a pensar un momento. Segurísima. Quizá no tenemos tiempo, no lo buscamos, lo perdemos también...
Los envidiosos, los que sólo piensan en el dinero y no saben por ello disfrutar de una cena entre amigos, los que sufren con la felicidad ajena, los egoístas, los que nunca están contentos con lo que tienen y siempre quieren más...tienen ya su propio castigo con sus propios sentimientos.
Dice un proverbio chino lo siguiente:
El bien que hicimos la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana.
Y recuerdo las noches de verano en las que bajábamos con los sacos de dormir a las eras para empaparnos de una lluvia de estrellas que nos hacía felices...
Con Mafalda, Quino ha demostrado que los niños son los depositarios de la sabiduría. Lo malo para el mundo es que a medida que crecen van perdiendo el uso de la razón, se les olvida en la escuela lo que sabían al nacer, se casan sin amor, trabajan por dinero, se cepillan los dientes....