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11 de febrero de 2020

Y yo me pregunto sobre Dolor y gloria...




Os pregunto una cosa. Me gustaría que alguien me explicase el sentido de esta película. No se trata de hacer una crítica destructiva, pero es cierto que salí del cine con una sensación triste, porque me planteé eso del éxito continuado e inmerecido en determinados momentos (lo de echarse a dormir, ya sabéis). 

Esta vez, no me ha hecho sentir nada Almodóvar. Incluso, por momentos, llegué a aburrirme, a desear que finalizase una historia a la que no veía interés ni hilo conductor con "xeito".

Su cine, allá por los ochenta y noventa, sí me removía por dentro... Incluso, alguna película de los últimos tiempos. Es verdad que últimamente me decepciona. Y no estoy hablando de su persona, sino de su cine. Aún así, sigo viendo sus trabajos porque, en mi caso, ya es casi una tradición. 

Es cierto que el cine de Almodóvar se recordará siempre y Pedro ha logrado crear de forma diferente a los demás, que no es nada fácil. De momento, son cintas que no envejecen bien en general pero, cuando pase a la eternidad, seguro que cambia la percepción de su obra.

Debo decir, para ser justos, que las interpretaciones de Julieta Serrano y Asier Etxeandia son muy buenas. También trabaja bien Antonio Banderas.

Pero a la película le falta lo principal. Esa virtud que tienen pocas; Que provoquen que te centres en la historia olvidándote de que estás viendo una película. Que te olvides, incluso, de que estás en una sala de cine o en el salón de tu casa con la ropa sin tender en la lavadora. En ésta, aparecen esos silencios entre escenas, esos momentos que cortan el dulce correr de las grandes historias del cine...

Me encantaría que me contaseis algo. Me encantaría.

8 de mayo de 2016

Julieta (de Almodóvar)


Fui a verla. Como voy a ver todas las de Almodóvar

Es cierto que hace mucho tiempo que dejó de gustarme su cine. De GUSTARME con mayúsculas. Con las mayúsculas que sólo merecen las obras que transmiten de verdad el mensaje, que saben transmitirlo.

En Julieta apenas se percibe este mensaje. Quizá lo haya pero está demasiado difuminado. 
La calificaría como insípida. 
Incluso, como una historia sin sentido. 
Porque el sentido se pierde entre las escenas, sin llegar a encontrarse ni en los últimos coletazos. 

Un compendio de intenciones pero sin hilo de unión. Un compendio de brillantes colores rojos almodovarianos, que se unen forzosamente en una película sin forma y muy fría.

No es culpa de sus actores y actrices. 
Es culpa de Almodóvar.
Lo tengo claro.

6 de mayo de 2016

De la tele como entretenimiento (Bertín y Cuéntame)



Disculpad mi vena con Bertín y con la tele de últimamente. No tengo demasiadas ganas de tocar otros temas en el saloncito ahora. Soy consciente de este protagonismo concedido a sabiendas y con intención.

Es que el otro día vi el programa dedicado a Fran Rivera y esposa y quería escribir, sin mayores pretensiones, sobre él. Con esto de la tele a la carta, puedo elegir momento y, como no tengo ganas de ver (mientras como o ceno) nada de política y crítica política en general, pues decido ahora apretar el botoncito de las entrevistas (un género que siempre me ha atraído, como ya sabéis de sobra los que me conocéis un poco). 
Y otro de los botoncitos habituales que suelo apretar, es el de la serie Cuéntame; ya como una tradición ésta última (igual que sigo viendo, aunque me pese, las películas de Almodóvar o Woody Allen, cada vez que se les ocurre soltar alguna de "sus" ocurrencias al espacio exterior)...

De Cuéntame no os digo nada nuevo. He seguido esta serie desde sus inicios de una manera más o menos fiel. Ha pasado por momentos maravillosos y por momentos horrorosos. Ahora se encuentra en una nueva etapa, en la que la relación amorosa de Antonio y Merche es un poco tontorrona de más, dado el tiempo pasado por encima de ambos y todo lo demás. Quizá sea yo, que no soy demasiado romántica depende de para qué y para quién y, por supuesto, depende del momento y del lugar... También es menos creíble esta relación matrimonial, que antes parecía de carne y hueso y ahora se encuentra totalmente enlatada. Lo hacen peor entre ellos y no sé por qué motivo (supongo que por cansancio o hastío). En otras temporadas lo bordaban, y mira que es difícil bordar una relación de amor y matrimonio en la televisión. DIFICILÍSIMO.

Por otro lado, la historia de nuestro país ya ha pasado a segundo o tercer plano en la serie porque, claro, no da más de sí a este nivel. Tenemos que detener el relojito para evitar que pase a ser futurista. Creo que andamos ya por 1984...
Ha mejorado la niña (María) y ha empeorado la abuela, que antes era el alma de la familia y ahora un payasete más de la función, con aventuras un tanto desafortunadas gracias a los guionistas.
Siguen siendo buenos los que son buenos (y hay unos cuantos en Cuéntame) y, a veces, algo brilla en los capítulos. Y cuando hablo de brillar, hablo de brillar de forma especial. Esos ramalazos debieran ser más prolongados pero... ¡Qué difícil es brillar!

La guinda de Cuéntame la pone su continuación, el espacio Ochéntame otra vez, en el que se tocaba esta semana el tema de la programación televisiva infantil, cuando los niños eran tenidos en cuenta en la televisión. Penita de "desevolución".

En cuanto a Bertín, le he vuelto a ver sonreír en este último programa grabado en Ronda. Más naturalote, más campechano si cabe... Sí. Se nota que con Fran Rivera se ha sentido más cómodo que con la tiesa de los corazones sonrosados. 
El entorno, desde luego, una delicia que ayudó y mucho. Preciosa esa casa que ahora alquilan los Ordóñez. Ya hay gente criticándoles por ello...

Bastante más natural esta entrevista con Fran y su mujer, que muchísimas otras. Fran, ya lo sabemos y no lo esconde, es un chico formado en lo suyo pero no en el resto. No le culpo. Su familia ha sido tan peculiar y complicada... "Yo soy yo y mis circunstancias", y lo que pesan las circunstancias ¿verdad?
Y su mujer Lourdes, que siempre me ha parecido sosísima, pues me resultó más maja, dadas ésas mismas: las circunstancias del momento. Y por eso entiendo también a Fabiola y su permanente afectación.
Es verdad que nos falta empatía...
También es verdad que no dan ninguna pena porque tienen dinero y bla bla bla...
¿Y lo es todo el dinero?

De lo contado hasta ahora, me quedo con esa Ronda maravillosa. Esa Ronda que quiero pisar de nuevo, allá por algún mes de mayo venidero.

1 de agosto de 2014

La "troupe" de abanderados de algo...



Entre el comunicado de los artistas buenistas, la carta de Javier Bardem y la respuesta posterior que recibió de un tal Guido M. Ruda Letzt, además de las puntualizaciones posteriores del matrimonio Pe-Bar, respecto al conflicto de Gaza, una se pierde entre tantas opiniones o, más bien, confirma sus opiniones personales.

Ni mucho menos soy entendida en todo esto, pero lo que está claro es que en este tipo de situaciones tan horribles es siempre el pueblo el que pierde; el pueblo situado a todos los lados de las fronteras creadas y alimentado por rencores, por historias que se crean por unos pocos que viven a costa de estos odios generados y de la siembra de ignorancia, de situaciones penosas más bien... 

Todos, absolutamente todos, defenderíamos nuestras casas y familias con uñas y dientes. Esto, es cierto, no es tan difícil de comprender porque, aunque no lo creamos en muchas ocasiones, los seres humanos somos muy parecidos a pesar de que nos resguardemos bajo culturas tan supuestamente diferentes pero no tanto al fin y al cabo.

Desde luego, no voy a dar la razón al tal Guido porque su respuesta me pareció temible, así a bote pronto. Tampoco voy a defender en este caso a Bardem y a todos los demás abanderados de algo porque creo falta conocimiento profundo de esta situación concreta, debido a sus manifestaciones un tanto básicas. 

Y yo me pregunto que por qué no se quedarán calladitos actuando o artisteando, que supuestamente es lo suyo. Nadie, en términos generales, desea la guerra y la muerte de inocentes (aunque no lleve el cartelito en la solapa). Cabe esperar entonces que algo más se esconde tras este conflicto...

La incongruencia es muy mala, señores. Peor aún, la ignorancia. 

Y sigo diciendo que yo no saldré a la calle para quejarme del comportamiento miserable e hipócrita de tantas y tantas organizaciones de nombres rimbombantes que supuestamente velan por nuestros derechos, mientras me sigan colocando encima, no sé por qué puñetero y cansino motivo, una banderita republicana, por poner un ejemplo...


10 de marzo de 2013

Los amantes pasajeros de Almodóvar (coitus interruptus)

  
No he leído aún ninguna crítica de esta película. No me gusta leerlas antes de escribir la mía, para no verme ni mínimamente influenciada por lo que puedan decir los otros. A veces, sin pretenderlo, hacemos nuestras, esas reflexiones ajenas, y es justo lo que pretendo evitar yo al escribir mis comentarios sobre las películas que voy viendo; las películas a las que me voy enfrentando más bien... 

Muchas de las cintas, como he dicho en alguna ocasión, ya ni las menciono. Las olvido con el tiempo o sin él porque no merece la pena recordarlas, por ser totalmente prescindibles, por no aportar absolutamente nada, por ser malas sin más; las malas "con más" sí que las recuerdo por aquello de no volver a caer en las mismas redes en un futuro. Sobre todo porque, con todas las de la ley, puedo decir que restan instantes de vida, y eso es muy grave cuando ya sabemos que nuestros minutos sobre la faz de la tierra están contados. Deberían tomar nota de ello los directores para próximas ocasiones.

La película "Los amantes pasajeros" no me ha gustado, la verdad. Tampoco la recomiendo. Echo de menos al Almodóvar de Mujeres... pero es cierto que esos tiempos ya no regresarán y hay que asumirlo. A pesar de todo, debo decir que sí ha habido momentos en los que me ha hecho reír, aunque fuesen fugaces, y eso hoy en día se agradece. Es una historia almodovariana, del Almodóvar de hace tiempo pero con silencios entre frases...no sé cómo explicarlo. Parece que esperaba pacientemente un actor a que el anterior acabase de actuar para comenzar él a desempeñar su papel...algo extraño. Como si no hubiese una continuidad en la historia, como si se estuviese rodando por escenas tremendamente cortas pero olvidándose al final el momento del retoque-perfeccionamiento que une el papel de todos para "rematar" con "xeito" (maña) y de alguna manera.

Sexo, baile, homosexualidad de pluma y plumón, mucho alcohol y disparates varios. Todo esto aderezado con buenos actores que se veían un tanto perdidos entre tanta "interrupción" o coitus interruptus. El peor, desde mi punto de vista, fue Hugo Silva, por muy bueno que esté, y es que el papel no lo hace creíble en absoluto. El otro buenorro me sorprendió positivamente; ése al que llaman El Duque. La interpretación la defendió mejor de lo que esperaba, la verdad. Hizo lo que tenía que hacer y le creí. Ya es bastante.

Muy buenos, como no, los tres azafatos. Me quedo, sin duda, con las miradas de Carlos Arecesque es un genio para hacer reír. Sólo mirarlo y sueltas una carcajada.

Y el momento elegido...pues el del baile de los tres anteriores y otro detalle que no pienso desvelar por no fastidiar la película de alguno que se atreva a ir a verla a partir de este momento, a pesar de mi no-recomendación. 

Del resto, añadiría que las interpretaciones de Pe y Banderas al principio de la película dan vergüenza ajena. No sé por qué demonios tienen que imponerles ese acento fingido...quedaría mejor el suyo, mucho mejor. Aún así, es una escena vacía desde mi punto de vista. Totalmente vacía, aunque siempre para promoción queden bien sus nombres en los créditos.

Y luego están los demás pasajeros...pero no digo nada más. Por si las moscas.

Ni que decir tiene que Almodóvar se despachó a gusto con la crítica de actualidad. Alguna un tanto irreverente, diría yo. Pero bueno, ahora ya no nos llama nada la atención por todo lo que vemos en los medios...

Allá ustedes!





7 de septiembre de 2011

La piel que habito. La última de Almodóvar.


Pues sí. He ido a ver la última de Almodóvar y no me ha gustado casi nada. La culpa del "casi" ha sido de Banderas que es lo que levanta un poco un filme, bastante flojo desde mi humilde punto de vista. No pretendo, obviamente, descubrir los secretos de la historia. Simplemente,  quería señalar lo señalado ya tantas veces en esta pequeña sección de cine de nuestro saloncito. Y es que me resulta cada vez más complicado encontrar una película que conmueva de alguna manera, por no decir imposible...

No es que Campurriana no haya visto cine durante todos estos meses; es que Campurriana no ha encontrado motivos para hablar de las películas que han ido pasando por la pantalla del saloncito (y, creedme, han sido unas cuantas)...Ni bien ni mal he podido hablar, que es incluso más triste.

Pero a lo que íbamos; estoy escribiendo ahora sobre Almodóvar porque, aunque lleva decepcionándome unos diez años aproximadamente, siempre caigo, no sé por qué motivo, en la sala que proyecta su obra. Supongo que lo considero una tradición y punto. No me planteo nada más.

La piel que habito me ha parecido una de esas cintas que se olvidan al acabar de verlas o puede que antes. El único al que salvaría es a Antonio Banderas. Su interpretación y su poderosa mirada, sus elegantes trajes y su coche blanco blanquísimo...hacen que la historia no se hunda completamente entre los desbarres almodovarianos. Puede que el vestuario en general y los decorados en particular (con esas obras de arte tan interesantes) aporten otra guinda dulce a este pastel un tanto descolocado. Poco más...

No quiero profundizar de momento por si la fastidio. Es tiempo de verla o no verla. Ya me contaréis.

14 de abril de 2010

Recuperación de la Memoria Histórica y demás...


Al leer esta noticia de hoy de EL PAÍS, iba a poner la fotografía que sigue en el blog pero me parecía un poco fuerte en un principio.
Fuente de la imagen
Al final la voy a poner porque si no, me quedaré con las ganas (eso no es bueno para Campurriana) y creo que es perfecta para añadir sólo un matiz:

LA HISTORIA SIEMPRE TIENE DOS CARAS, DOS REALIDADES. O, MEJOR DICHO, TANTAS COMO EXPERIENCIAS VIVIDAS.

Leer fragmentos como éste que aparece a continuación me crispa. No lo puedo evitar. ¿Por qué no haría yo caso a las recomendaciones de Náufrago para no leer los periódicos?...

Representantes del mundo de la cultura como Pedro Almodóvar, José Sacristán, Pilar Bardem, Luis García Montero o Almudena Grandes anunciaron ayer que desde hoy llevarán a cabo un encierro indefinido en la Facultad de Relaciones Laborales de la propia Complutense.
En el encierro se recogerán firmas de apoyo al juez, se proyectarán documentales y se podrá escuchar el testimonio de víctimas. "Ven y cuéntanos. Tu memoria es nuestra historia", les animó ayer Carlos Agüero, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
A ver si tenemos suerte y se encierran una buena temporadita estos representantes de la cultura. Me pregunto qué pintan aquí. Qué pintan éstos y qué pintan los otros, claro.