Hoy permitidme un pequeño gran desahogo bloguero. Y es que estoy tan agotada (exhausta) de que me tomen el pelo por todas partes, que tengo que compartirlo con vosotros.
Es en todo, la verdad. Hoy en día, te sientes timado en casi cualquier sitio que tocas. Si no es la mentira del banco que roba o intenta robar todo lo que puede sin mirar a quien, es la empresa en la que trabajas, o la patraña de oferta de la compañía de telefonía y televisión que no es tal oferta sino un total quebradero de cabeza para sus clientes.
Uno lucha con todas sus fuerzas, se desgañita por lograr lo que considera justo por ley, siente una impotencia tremenda por la pérdida de tiempo, de dinero, de energía vital al fin y al cabo.
A eso juegan todos. Al beneficio de la putada general porque sólo reclaman de verdad, llegando al verdadero final del asunto, unos cuantos. El saldo, efectivamente, sale siempre positivo a nivel global para ellos. Lo tienen estudiadísimo. Lo saben muy bien.
A pesar de todos los inconvenientes, soy de las que considero que hay que pelear con uñas y dientes por lo que es de uno SIEMPRE. Si no, habremos perdido; no sólo nuestro dinero y nuestro tiempo, sino, lo que es más importante, nuestra dignidad personal. Esa dignidad que, por los que vienen detrás sobre todo, nunca debe perderse o estaremos perdidos de verdad.
RECLAMAD. RECLAMAD SIEMPRE LO QUE OS CORRESPONDE POR LEY. Y no estoy hablando de lo considerado justo subjetivamente, que eso ya es otro cantar de cantares.
¿Sabéis lo qué me llama más la atención? La poca conciencia que tienen algunos para poder vivir mintiendo y robando sin sonrojarse un ápice. Trabajen en un banco, en una tienda de telefonía o en un departamento de recursos humanos de cualquier empresa. Preciosa referencia a las personas como "recursos", por cierto. Preciosa y realmente reveladora.
Estoy muy enfadada hoy. Por muchos motivos. Innumerables.
¿Tenéis alguna opinión al respecto? ¿la misma sensación o sólo soy yo?
Nota de la autora: Cuando hablo de "Ley", me refiero a "normativa" en general (por ejemplo, la normativa del Banco de España).
