Esta mañana me desperté con
este artículo del Náufrago y me dio pena pensar que esculturas que dicen tanto desaparezcan sin más. Tuve la suerte de ver a este niño en esa bonita playa aunque su historia la he conocido en el post de la isla. Me pareció entrañable, la verdad. Esperemos tenga un final feliz, como seguramente merece.
Al fin pude conocer a
los raqueros de Santander. Los toqué y casi los besé. Me parecen preciosos. Siempre me lo han parecido, incluso ya en la distancia...
El torero que viste la plaza de toros de Santander, el monumento al Cardenal Herrera Oria,
la escultura de Alfonso XIII. Recuerdo también, aunque no saqué foto, ese merecido homenaje a las rederas en Castro Urdiales...
Pero la que me gustó más, junto a esos bañistas infantiles que antes mencionaba, fue la del
Monumento al incendio de Santander en la confluencia de las calles Alfonso XIII y Calderón de la Barca.
Os dejo más enlaces que me han parecido interesantes al respecto:
Espero que os guste. Gracias a todos los que se "atopan" detrás de los links.
Aprovechad la tarde, navegantes.
P.D.: Por cierto, las fotos que he sacado en este viaje han sido obtenidas casi de un modo accidental. Mi cámara está agotándose por momentos en todos los sentidos, por lo que también el zoom había que racionarlo al máximo, y el móvil hizo lo que pudo entre las gotitas de lluvia menuda que se posaban sobre él.
Aún así, las comparto con vosotros. Así de valiente que soy...jeje