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28 de septiembre de 2011

¿De quién son esas piernas?...


Ya os había dicho que Campurriana tiene cierta debilidad por las ventanas. No es que sea cotilla ni mucho menos. Incluso, creo que podría considerarse un pecado venial de lo más romántico por los frutos que conlleva esta sana curiosidad, que libra muchas veces del aburrimiento de un paseo nocturno a pie de calle desierta. No le interesan las vidas de conocidos; le gusta imaginar vidas de desconocidos, que muestran parte de sus secretos a través de esas miradas al mundo exterior de miles de mundos interiores que habitan entre las paredes de una casa.

En esta ocasión, ocurrió en Amsterdam.

7 de marzo de 2011

Recordando Marken...

Paisajes bucólico-pastoriles donde los haya. Comenzamos por Marken, dimos un paseo hasta su pequeño faro y en barco nos dirigimos hacia Volendam, pero eso ya es otra historia...

¡Mirad qué simpáticos los guías de nuestra excursión!


6 de marzo de 2011

Carnaval en Volendam

 ¡Y yo pensaba que los fiesteros eramos nosotros!

Fotografías de nuestro viaje a Holanda y una parte del pequeño gran carnaval de Volendam. Lo encontramos allí de casualidad...










29 de octubre de 2010

Mi querida bicicleta


Disparase a donde disparase, allí estaban ellas. En cualquier rincón aparecían como si fuesen restos de una conciencia que no deja descansar ni a lo largo del día. Entre los susurros de una conversación íntima, sobre las aceras de las calles de la ciudad, a la puerta de las viejas casas de los barrios bañados por canales...Tan iguales y tan diferentes. Tan hermosas, tan frías... 
Como decía Delibes en uno de sus relatos: ¡No mires a la rueda! Los ojos siempre adelante.

23 de octubre de 2010

En el barrio rojo de Amsterdam...


El color rojo brillaba cerca de la vieja iglesia, rodeándola con descaro. Un hombre de mediana edad negociaba el precio con una joven asiática que mostraba su hermoso cuerpo a través del cristal. 50 euros, acerté a escuchar mientras paseaba cerca de las ventanas que daban a los camastros cubiertos por toallas, a las habitaciones decoradas con alfombras de zapatos de tacón tirados por las esquinas, de vestidos utilizados en un momento anterior o posterior al negocio, de cremas reafirmantes, geles íntimos de baño, cepillos de pelo, gorros de ducha...Allí estaban todas ellas insinuándose a los turistas que las miraban con admiración, con lástima, con incredulidad, con recelo. Y yo, mientras tanto, me preguntaba si serían felices, si realmente merecía la pena vivir de este modo...

12 de octubre de 2010

En algún lugar de Amsterdam...


Si uno se sienta a tomar un café en una de las terrazas que dan a los canales de la ciudad, la vida pasa por delante sobre barcos. Ésta es una de esas imágenes que he guardado para siempre.

Para eso está la fotografía, ¿no creéis?...

21 de septiembre de 2010

Espectáculos callejeros

Nunca me suelo detener en este tipo de espectáculos callejeros. No sé por qué pero no me atraen demasiado. En este caso, sí que me detuve a observar, y no por el número en cuestión que dirigía este hombre delgado, sino por la chica que salió como voluntaria para participar en él. Tenía atractivo para la fotografía, o eso me pareció a mí al verla en la plaza Dam de Amsterdam tan resuelta. Cuando descubrí las imágenes en casa supe que no me había equivocado. Respecto al espectáculo en cuestión, aún a día de hoy no sé qué sentido tenía. No tuve paciencia para terminar de verlo.

15 de septiembre de 2010

Iglesia de San Antonio de Padua, llamada de Moisés y Aarón


Hace tiempo puse esta entrada en el blog de la iglesia de Saint-Sulpice de París. Cuando paseaba por Amsterdam hace poco, me encontré con esta otra iglesia católica del siglo XIX, actualmente utilizada como sala de exposiciones. Este edificio fue dedicado en un principio a San Antonio de Padua. Posee dos torres caladas y cuatro columnas en su entrada y su aspecto recuerda a su compañera parisina. Dice mi guía de viaje*:

Cuando los católicos no estaban autorizados a practicar su religión en público, decidieron fundar iglesias clandestinas. Para ello, el cura Boelens compró la casa Mozes en Aaron, en la Jodenbreestraat. Estaba habitada por un rico mercader judío que había decorado la fachada con pequeñas estatuas que representaban a Moisés y Aarón. La actual iglesia fue consagrada el 26 de octubre de 1841.

*Guías TresD de Anaya