Me acabo de meter ahora en su página. Por primera vez.
Ha sido, debo confesar, por Ripley. Ya sabéis que tengo a Ripley por una persona valiente y que habla sin tapujos de sus ideas. Eso, en los días que corren, se agradece. Se agradece mucho. Podré estar de acuerdo o no con él en los temas que han ido saliendo a debate pero agradezco su sinceridad.
Pues eso. He dedicado algo de tiempo para informarme, en la medida de lo posible, sobre lo que se cuece detrás de este nombre, de esta plataforma. Quería saber de qué iba todo esto aunque, debo decir, he entrado con cautela y mi entusiasmo es comedido, bastante comedido. Supongo que es lógico por todo lo que estamos viviendo. La sociedad se desmorona a nuestro lado y parece que no hay remedio, que estamos abocados a un final desastroso salvo para unos cuantos, que son los que organizan el cotarro sin conciencia, sin control.
No sé en qué acabará este proyecto, que aún está desarrollándose, pero lo que está claro es que hay que moverse de alguna manera como ciudadanos y esto necesita de una organización. No digo que sea ésta ni otra concreta pero, sin duda, es necesaria una organización de la que partir.
Ojalá os pudiese decir que estoy ilusionada. Necesito mucho más para estarlo pero agradezco la intención si es buena; si cabemos todos.
Reconozco, y más tal día como hoy, que a mí me cuesta acudir a manifestaciones de todo tipo porque, al final, una se encuentra en estos "eventos" al lado de gente con la que no tiene absolutamente nada que ver. Nuestro problema, creo, es que no nos centramos. En este país, no nos centramos. La envidia por un lado, el rencor por otro, la corrupción a todos los niveles -y digo TODOS por pequeños que sean- los colores, los odios a veces totalmente desinformados...
El primer paso sería la unión. Esa unión necesaria.
El segundo, una mayor implicación de TODOS en los problemas reales de la sociedad; sobre todo los más cercanos.
¿A quién no le gustaría participar en las decisiones que le tocan cerca?
O ¿a quién no le gustaría votar personas y no sólo partidos?...
Por cierto, ¿estáis de acuerdo con la figura de Juez que existe hoy en día?
¿Deberían tener formación en áreas específicas?
¿Sólo formados en materia jurídica o ésta de apoyo para formaciones y experiencia más concretas?...
Escupo ideas sin más. Meditadas en muchas ocasiones pero desordenadas.
¿Qué podemos hacer para cambiar el sinsentido que nos rodea?
¿Alguna sugerencia?
Dejo aquí el compromiso del que habla Movimiento Ciudadano.
Ya se verá qué ocurre.
Podemos decir, al menos, que algo se está moviendo...
Pues ya es "algo".
El Compromiso Ciudadano
Nos enfrentamos a varias graves crisis superpuestas: la económica, la
institucional, la territorial, la ética. Como resultado, grandes
segmentos sociales han desarrollado una preocupante desconfianza hacia
nuestro sistema democrático.Necesitamos una reforma profunda de nuestro
país que garantice la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos, y
tal reforma sólo podrá llevarse a cabo reforzando nuestros principales
valores civiles: la libertad, la igualdad, la solidaridad y la unión.
Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.
La mayoría de ciudadanos ha dejado de confiar en los políticos y en
las políticas inmovilistas y decadentes que nos han conducido a esta
situación. No podemos permitirnos caer en el optimismo ingenuo ni en el
catastrofismo. Y lejos de aportar soluciones, los populismos sólo
traerían problemas añadidos. Ni el futuro está escrito, ni vamos a dejar
que lo escriban por nosotros. España será lo queramos los españoles.
La voluntad de la mayoría es la única que puede lograr los cambios requeridos.
Las reformas que proponemos reforzarán los pilares de nuestra
democracia y de nuestra nación. Son objetivos urgentes: democratizar los
partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio del
mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción,
generalizar el mecanismo de las elecciones primarias; conseguir un
sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos,
pudiendo los representados escoger a partidos y también, directamente, a
sus representantes a través de listas abiertas, de acuerdo con una ley
electoral justa y proporcional; asegurar una efectiva división de
poderes, alejando a los partidos del Poder Judicial, del Tribunal
Constitucional, de los órganos reguladores y de supervisión del sector
financiero y de los medios de comunicación.
Reformar las administraciones públicas poniéndolas realmente al servicio de los ciudadanos y las empresas, asegurando los servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y duplicidades.
Como base de las grandes reformas, defendemos la aprobación de un
Pacto Nacional por la Educación que mire a una generación -no a una
legislatura o a un gobierno-, y que garantice un sistema educativo de
calidad para todos. Por encima de cualquier otra consideración, la
educación se dedicará a formar buenas personas, buenos ciudadanos y
buenos profesionales.
Los españoles vamos a abrir una nueva etapa política. La Constitución
de 1978, que ha garantizado 35 años de estabilidad, libertades y
progreso económico y social, seguirá siendo, con las actualizaciones
necesarias, marco y garantía de nuestros derechos y libertades. Todo
cambio es posible desde la Constitución; ningún cambio es democrático
fuera de ella:
En un Estado de derecho, lo legítimo es lo legal.
La nueva etapa exige cerrar y enterrar el capítulo de las dos
Españas, así como las luchas territoriales, para que crezca sin
cortapisas la nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. Una
España diversa que reconoce su historia, sus lenguas y su cultura como
patrimonio de todos, sin hacer de esa riqueza lastre o arma política que
ponga en riesgo nuestro futuro unidos.
Lamentablemente, los partidos políticos representados hasta ahora en
las Cortes Generales no han sido capaces de articular ni de vertebrar un
proyecto común español que mire hacia el futuro sin prejuicios. Ha
llegado el momento de convertir indignación y preocupación en acción e
ilusión. Se ha acabado el tiempo de la resignación, de los súbditos; es
la hora de la esperanza, de los ciudadanos. Nos veremos en las calles,
en las redes y en las instituciones.