16 de mayo de 2016

Mi vida sin Ripley

Una fotografía que hice en uno de mis viajes a Madrid. Sé que a Ripley le gustó. Va por él.

¿Cómo se puede llegar a querer tanto a alguien a quien nunca has llegado a conocer personalmente?

Ripley, no puedo echarte nada en cara porque sería injusta. Te has ido sin previo aviso y tengo que perdonártelo aunque, debo reconocerlo, me cuesta horrores. Pero tenías derecho a no sufrir, a dejar de sufrir de una vez por todas

Y te has marchado por la puerta grande, como tus grandes toreros. No habrá otro Ripley en estos espacios, cada vez más fríos. No habrá otro Ripley que me haga sonreír como lo hacías tú, como lo seguirás haciendo cuando regrese a tus rinconcitos, a tus especiales fotografías de una de mis ciudades, a tus comentarios, a tus correos ilustrativos y trabajados. Porque no pienso irme de ellos, Ripley. Nunca me iré de ellos y siempre los llevaré conmigo.
Y he seguido mirando, inocentemente, la bandeja de entrada, por si respondías a los últimos correos que te envié, a los últimos mensajes, a las últimas preguntas que te hice, queriendo negar las evidencias. Pensaba que te habías equivocado al programar la entrada. Quería pensarlo, supongo...

Me quedo contigo, como dice la canción, por tu inmensa riqueza y sensibilidad. También, por tu sinceridad a pesar de los pesares. Y es que a las buenas personas se les perdona todo, Ripley. Hasta ese carácter gruñón e infantil que a veces sacabas como un niño indefenso. Porque, es cierto, si la vida es complicada de por sí, la tuya era un infierno con el que supiste torear hasta el final con una dignidad asombrosa, con humor incluso, pese a todos los problemas derivados de tan dura enfermedad.

Pero tu sufrimiento en soledad sólo lo has conocido tú y ha debido de ser terrible. Sólo imaginarlo lo es... Por eso te dejamos marchar, Ripley. Por eso te veremos volar con un cierto alivio, con una cierta esperanza. Imaginaremos que nos vigilas desde arriba, nos cuidas, nos echas la bronca...

Me duele profundamente el pensar que aún tenías muchísimo que ofrecer a este mundo tan necesitado de personas como tú, mucho que disfrutar, mucho que fotografiar. Me duele pensar en esa dureza de la vida que no tiene piedad con nada ni con nadie, que no tiene sentido en tantas ocasiones pero sí lo tiene. La naturaleza es así. Y somos naturaleza y nada más. Y nada menos también. 

Permíteme las incongruencias, las paradojas...como quieras denominarlo, Ripley. 
El sentido a la vida se lo damos las personas. Y, a veces, también se lo quitamos. Porque somos así. Porque somos seres humanos imperfectos que perdemos muchas veces el norte y olvidamos lo realmente importante y lo efímeros que somos...
Tú lo tenías claro, Ripley. Tú tenías claro que no eramos eternos. Parece mentira, pero mucha gente se olvida de este "pequeño" detalle, que es tan grande... Muchas veces, nos olvidamos de ello.

Madrid se queda un poquito más huérfana sin ti, mi querido Ripley.
Y a mí también me dejas un vacío enorme, un nudo que me ha secado por dentro.
Sabes que este saloncito te querrá siempre porque ya formas parte de él.

Feliz descanso, Ripley. Ahora sí. 

15 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Estupendas palabras para recordar a una gran persona. Yo también le añoraré. ¡En un mes nos dejan dos entrañables blogueros!
Salu2

Juan-Carlos Martín dijo...

Desde el corazón, sin duda. Yo ayer caí en la cuenta de que era San Isidro. Fiesta de la que nos hizo algún que otro reportaje y a la que le gustaba asistir.

Un abrazo.

Hasta siempre amigo.

Jota Ele dijo...

Seguramente no sea yo el más indicado para comentar en los blogs. Hace ya tiempo que los míos están abandonados. Y no por falta de ganas, (o quizás sí), pero imperativos profesionales y personales establecieron en su momento una serie de prioridades.

Pero, sí mantenía contacto con Adolfo, no tanto como me hubiera gustado, pero sí con cierta regularidad.

Hace unos días estuvimos hablando con motivo de su petición en change.org. Fue una conversación larga y, pese a que presumo de buen "olfato", no me perdono el no haber detectado ningún síntoma de este tristísimo final. Incluso me informó de algún que otro proyecto de vida con el que estaba ilusionado. Quién sabe si, entre la mamarrachada que le hicieron estos de change.org y que ese proyecto no llegara a buen término hayan influido en su terrible decisión.

Quién sabe, querida Campu, qué fue lo que tomó cuerpo en su compleja mente para decidir partir.

Su vida ha sido un tremendo drama, una tragesia plagada de problemas de todo tipo y aun así, siempre hizo gala de su humor socarrón, ácido a veces, pero humor al fin y al cabo.

Lo que más me duele de todo esto es que, aún después de muerto, sigue teniendo problemas.

Espero y deseo que, pese a todo, pueda descansar en paz.

Nos queda el consuelo de comprobar que, por estos lares, tenía mucha gente que le apreciaba de verdad.

Espero que no caiga en nuestro olvido.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Sentido homenaje.
Besos para ti, que intentan confortarte.

Campurriana Campu dijo...

Juan Carlos, tienes razón.
La muerte de un bloguero es, además, más especial aún. Las huellas escritas de una persona muerta...no sé... Me resulta inquietante, mágico, inquietante más bien... No logro explicar la sensación. Y ya llevo diez años en este mundo de las bitácoras, pero sigue siendo sorprendente para mí eso de las huellas dejadas por los que ya se han ido... Son muchas, muchísimas. Son trocitos de esa persona que ya no está pero está...buffff
Ripley era un amigo. Más de una vez le dije que no se tomase tan a pecho lo que por aquí sucedía. Que ya nos llegaba con la vida de la calle, del trabajo, de la familia... No me daba cuenta de que su mundo era, básicamente, éste. Sí, Juan Carlos. Me daba cuenta pero quería quitar hierro a los asuntos que le preocupaban inútilmente. Ripley era así...


Juan Carlos Martín, siempre le recordaremos como un amante de las tradiciones, y de lo madrileño especialmente. Los "momentos Ripley" de Madrid estarán siempre presentes en nosotros. Lo escribía en el blog de Xuan Rata, en esa entrada-homenaje tan bonita de su Calendario de Instantes. Los "momentos Ripley" aparecen en cualquier parte, si uno tiene abiertos los ojos y, sobre todo, el corazón.

Pedro, el tiempo hará que se nos diluya la sequedad que provoca una despedida. Pero tengo claro que moriremos demasiado secos porque este es el dolor más grande de la vida; que se vayan yendo las personas a las que queremos, que de repente no quede nada... Sigue siendo incomprensible para mi. ¿Cómo puede no quedar nada de tanto?
Aún así, hay que seguir luchando, sonriendo, compartiendo los momentos que nos queden con las personas que realmente nos aportan, nos quieren y queremos.
Muchas gracias, Pedro. Me has reconfortado.

Jota Ele, no caerá en el olvido. Yo sé que no lo olvidaremos los que estuvimos cerca de él porque Ripley es y será siempre único.
Siento mucho esa dureza del final. El final tampoco fue fácil, como era de esperar... No quiero imaginar lo que tuvo que pasar, lo que tuvo que sufrir en soledad. No puedo imaginarlo.
Supongo, será una situación complicada también a otros niveles. Él ahora ya está muerto y los problemas serán de otros. Y lo siento. Y siento mucho que haya tenido que torear con el toro más bravo de la plaza; con esa enfermedad que mina a cualquiera. Hasta al que tiene más ganas de seguir viviendo...
Nunca pensé en este final. Al menos, no ahora, Jota Ele. No ahora. También hablé con él de Change.org. Le di mis razones para no firmar y lo comprendió. Le comenté otras opciones posibles y me dijo que se movería. Pensé que moverse le vendría bien, le ayudaría a seguir adelante... Pero nuestro Ripley ya se sentía demasiado vencido y abatido, y yo tampoco supe verlo.
Me ha encantado leerte, Jota Ele. Verte de nuevo por aquí. Ojalá fuese por otros motivos...
Puedes venir al saloncito cuando quieras. Está abierto a cualquier hora. Lo sabes.
Lo primero es lo primero, eso sí. Comprensible siempre.

Un abrazo a todos.
Y gracias.

Douce y el Náufrago dijo...

Campu

Si me ha dejado mudo la noticia de Ripley al que conocía un poco por sus visitas en “El País de las últimas cosas” ¿Qué puedo decir de todo lo que he visto, leído, sentido en tú “País” por tus visitantes y sobre todo ese “Mi vida sin Repley”. Sólo puedo decir que me has dejado mudo. Mudo por fuera pero muy dentro y lo releeré y sintiré más veces.

( No sé si cabrá en el Blog) Tu “Mi vida sin Ripley” Intentaré…

-“¿Cómo se puede llegar a querer tanto a alguien a quien nunca has llegado a conocer personalmente?

- Pero tenías derecho a no sufrir, a dejar de sufrir de una vez por todas.

- ...tus especiales fotografías de una de mis ciudades, a tus comentarios, a tus correos ilustrativos y trabajados

- ...a los. últimos correos que te envié, a los últimos mensajes, a las últimas preguntas que te hice

- También, por tu sinceridad a pesar de todo.

-... a los últimos correos que te envié, a los últimos mensajes, a las últimas preguntas que te hice

- También, por tu sinceridad a pesar de todo

- Hasta ese carácter gruñón e infantil que a veces sacabas como un niño indefenso.

- ...un infierno con el que supiste torear hasta el final con una dignidad asombrosa,

- Pero tu sufrimiento en soledad sólo lo has conocido tú

- ...en esa dureza de la vida que no tiene piedad con nada ni con nadie,

- La naturaleza es así. Y somos naturaleza y nada más. Y nada menos también

- ... somos seres humanos imperfectos que perdemos muchas veces el norte y olvidamos lo realmente importante y lo efímeros que somos...

- ... un nudo que me ha secado por dentro.

LOS VISITANTES:

- Estupendas palabras para recordar a una gran persona
- Desde el corazón, sin duda. Yo ayer caí en la cuenta de que era San Isidro.
- Sentido homenaje.
Besos para ti, que intentan confortarte.


- JOTA ELE: Hace unos días estuvimos hablando con motivo de su petición en change.org. Fue una conversación larga y, pese a que presumo de buen "olfato", no me perdono el no haber detectado ningún síntoma de este tristísimo final. Incluso me informó de algún que otro proyecto de vida con el que estaba ilusionado. Quién sabe si, entre la mamarrachada que le hicieron estos de change.org y que ese proyecto no llegara a buen término hayan influido en su terrible decisión.

Entraré en el mundo de Rypley. Hay muchos.

Campurriana Campu dijo...

Gracias, Nau. Sé que lo sientes mucho también. Ripley ya formaba parte del saloncito y muchas veces aparecía a tomar café, a opinar con franqueza, a revolucionar al personal alguna que otra vez también...jeje
Le perdono. Le perdono todo porque vino a aportar. Y vaya si aportó...

Un abrazo fuerte.

XuanRata dijo...

Cuando se ponía gruñón era precisamente cuando más aprecio le tenía, y eso que en muchas cosas no estábamos de acuerdo pero él nunca dejaba de defender su opinión por el hecho de que pudiera caer mejor o peor, igual que nunca te hacía una alabanza gratuita. Y además le gustaba cuidar sus manías. ¿Qué seríamos sin nuestras pequeñas manías?
En cuanto a la circunstancia de su muerte, dijo en una ocasión (o en más de una) que el día que perdiera la vista, cosa que ocurriría tarde o temprano, sería el final. En cualquier caso, ya no merece la pena darle vueltas a eso.

Un abrazo, y gracias por tu manera tan tierna de evocar a nuestro amigo.

Campurriana Campu dijo...

Xuan, yo he tenido algún "desencuentro" con él. Bueno, miento. Sólo tuve uno pero nos costó a ambos un buen disgusto. Aún así, Ripley siempre regresaba a mí y yo a él. Sabía que detrás de su discurso, a veces bastante duro, se encontraba una persona digna de conocer: UNA BUENA PERSONA. Una persona, como bien dices, con la categoría de un caballero de antaño. Informada, formada, deseosa de seguir aprendiendo siempre, de seguir ilustrando... Y con esas formas políticamente incorrectas, que valoro aún más ahora por su triste desaparición de tantos foros públicos.
En estos tiempos, en los que lo políticamente correcto desdibuja todo de manera interesada e incongruente, una persona políticamente incorrecta es un tesoro. ¡Y muy valiente!

Así era Ripley: Único. O lo tomabas o lo dejabas...



Y, tienes razón; ya no merece la pena pensar en las circunstancias de su muerte. Sea lo que sea, ya ha pasado. Ya descansa tranquilo.
Me queda la pena, eso sí, de no poder haber hecho nada. De no poder haber hablado con él en el momento adecuado... Es inevitable pensarlo...

Gracias, Xuan. Ripley te quería muchísimo. No es para menos...

Un abrazo con mucho cariño.

Sara dijo...

Hola Campu, preciosas letras las que has dejado en mi blog, creo que las cosas pasan por algo, estoy convencida, y después de haber estado "desencontrada" con él, algo muy fuerte me hizo volver y si...se que le hizo feliz, tengo un correo tan precioso de él del día 5 de mayo, ¡¡tan precioso Campu!!, y ahora si a ti también te habló de esa reconciliación es porque de verdad le hizo feliz, y eso...me deja un poquito más tranquila porque saber que su último mensaje me lo enviaba convencido de lo que iba a hacer, me tortura el alma Campu.
Ripley era especial, muy muy especial en todos los sentidos de su vida, y tenemos que dar gracias por haber formado parte de esa su vida...creo que colaboramos entre tod@s a que esa maldita soledad impuesta no se lo hubiera llevado antes, a hacerle un poquito de compañía...
Lo que no me deja tranquila Campu, lo que me tortura es que su cuerpo aún no descanse en un lugar más entrañable de en el que se encuentra ahora.
Muchas gracias por tu homenaje a Ripley y por tus palabras entrañables en mis momentosdecisivos. Un abrazo fuerte Campu.

Campurriana Campu dijo...

Sara, me ha encantado leerte.
Ripley también era de recapacitar. Muy cabezón...le costaba un mundo... Pero sé que, en el fondo, comprendía perfectamente que le ocurriesen estos desencuentros con las personas que le querían y quería.
No ayudaba su estado de ánimo tan inestable, no ayudaba su especial susceptibilidad... Eso nunca ayuda en las relaciones.
Demasiado dura esta enfermedad que le iba minando. Era difícil encontrar consuelo...

Especialmente, en estos últimos tiempos, Ripley sufría mucho, muchísimo. Éste era su mundo. En cambio, éste es uno de nuestros mundos... Por eso es más fácil relativizar las cosas para nosotros. Para él, todo era absoluto en este sentido.

Ripley ahora ya descansa, Sara. Él ya se ha ido. Eso es lo que pienso yo... Aún así, esperemos se solucionen las cosas pronto. Nunca es agradable tener que alargar este tipo de situaciones tan tristes, tan difíciles.

Gracias a ti, Sara. Me alegra haberte encontrado.

Miguel dijo...

Sin conocernos personalmente nos considerábamos amigos, y recibir la noticia sin poder hacer nada ha sido como un mazazo. Por desgracia, su silencio de los últimos días no hacía presagiar nada bueno. Ojalá descanse en paz.
Un abrazo,

VENTANA DE FOTO dijo...

Hasta ahora no he podido leer esta entrada yq que últimamente ando algo liada...es bastante deificíl hacerse a la idea de que se nos ha ido definitivamente....todavía tengo en la mente otro bloguero que fue uno de los primeros que comenzó a frecuentar mi blog, seguramente no lo habrás conocido ya que no haces mensión de él. Te pongo el enlace por si quieres conocer su blog.

http://fotos-sant60.blogspot.com.es/

Besos

Campurriana Campu dijo...

Ventana de foto, es difícil asumir estas despedidas. Muy difícil.
No conocía a Francisco Santander pero sí me suena haber leído algo sobre él cuando falleció.
Se siente mucho. Muchísimo. Iré viendo sus trabajos también. Me ha gustado lo poquito que he visto...

Un trocito de ellos, permanece con nosotros en forma de fotografía, de pensamientos escritos...

Gracias.

Campurriana Campu dijo...

Miguel, he regresado a esta entrada. El silencio de los últimos días...
En fin.