Me gustaron las fotografías que vi esta mañana pertenecientes a uno de los álbumes de La Voz de Galicia. La historia de la noticia seguramente esté decorada con imaginación periodística y escritura, pero creo que en el fondo la sinceridad brota de ella a través de la sinceridad de sus protagonistas y lo que inspiraron a los invitados a café caliente en un día de lluvia gallego.
Una historia como la vida. Porque todas las vidas son historias personales y es una lástima que se pierdan con el paso del tiempo.
Para eso están los testimonios prestados, regalados. Para eso y para mucho más.
O debiera ser así aunque, es cierto, no aprendemos.

Actualización:
Con música y con un enlace hacia la sencillez, hacia las palabras y deseos bien escritos, hacia una lección de vida; nada más y nada menos.
Gracias, Nau.











