Mostrando entradas con la etiqueta Abuelos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abuelos. Mostrar todas las entradas

9 de diciembre de 2013

Serrapio

Me gustaron las fotografías que vi esta mañana pertenecientes a uno de los álbumes de La Voz de Galicia. La historia de la noticia seguramente esté decorada con imaginación periodística y escritura, pero creo que en el fondo la sinceridad brota de ella a través de la sinceridad de sus protagonistas y lo que inspiraron a los invitados a café caliente en un día de lluvia gallego. 
Una historia como la vida. Porque todas las vidas son historias personales y es una lástima que se pierdan con el paso del tiempo.

Para eso están los testimonios prestados, regalados. Para eso y para mucho más. 
O debiera ser así aunque, es cierto, no aprendemos.












 Actualización:

Con música y con un enlace hacia la sencillez, hacia las palabras y deseos bien escritos, hacia una lección de vida; nada más y nada menos.
Gracias, Nau.

6 de agosto de 2012

Nostalgia



He vuelto a oler su ropa, la cama donde dormía y esa manta que solía tener sobre las rodillas a pesar del verano. Lo necesitaba después de la última vez. Como necesita un niño el roce con su madre para descubrir la ternura del mundo que lo acoge.

He vuelto a escucharla, a acariciar sus manos pequeñas y trabajadoras, a darle esos besos que tanto reconfortaban.
En cada lugar donde ella solía estar, de un modo muy especial, sigue estando. 

Regreso con calma y con nostalgia.
Regreso feliz.

27 de abril de 2012

Sólo fotos de un móvil y una canción...






Se trata de la cafetería en la que desayunamos todos los días de ese viaje que recordaré, espero, mucho tiempo. Al salir vi a ese hombre tras la ventana que se parecía a mi abuelo. Sin dudarlo, saqué el móvil y me lo traje a casa. Para siempre.

1 de diciembre de 2011

Quizá en el firmamento...




Éstos son días de despedidas. De varias despedidas a una persona muy especial para mí. No dejo de recordarla con la incredulidad que genera la muerte reciente. Asimilaré que ya no está cuando regrese a su entorno y no la vea entre fogones, en las reuniones de la gran familia que creó con tanta dedicación, en la casa del pueblo al amor de una lumbre tantas veces avivada por ella.

Es curioso...Imaginaba que era inmortal. Que nunca se marcharía.

A mi abuela (mi abuelita preferida, como me gustaba llamarla).