
Es verdad. No sólo de discursos vive el hombre. No sólo de discursos se debiera alimentar el político al que pido ser gestor, conocedor de leyes, hacedor de justicia en todos los sentidos.
Pero es cierto que me ha gustado la bronca echada al gallito del corral con coleta colocada y recolocada por los mismísimos dioses. Allí estaba él con su mirada agachada, buscando, quizá, entre los pliegues de su pantalón, la respuesta a todo. La respuesta a esas frases lapidarias que, él también lo sabe, tienen más razón que un santo.
Ana Oramas frunció el ceño más que Irene Montero. Irene Montero acompañó en el sentimiento a Iglesias. Soraya y Rajoy respiraron aliviados; más aliviados aún. Esto ya no es nuevo para el circo continuo en que se ha convertido nuestra política y ellos, a pesar de las frasecillas raras, están más que acostumbrados a esta lucha verbal.
No defiendo la corrupción. No defiendo la injusticia. No defiendo a los que se creen por encima de los demás por su cuna, su consorte o su bolsillo.
Pero, es verdad, que estos salvadores del mundo con la palabra "democracia" en la boca, hacen buenos a los malos. Es verdad que estamos agotados de tanta tontería, de tanta propaganda de bla bla bla y poco gestionar, hacer, solucionar.
Pablo Iglesias, no mereces ser Presidente del Gobierno porque no habéis salido de las aulas y de los púlpitos. Es cierto que sí tenemos algo que agradeceros en España, y es ese azote necesario a los que se creen impunes. Pero eso no es gestionar un país ni mucho menos. Para gestionar un país hace falta mucho más que tener piquito de oro. Y, ahora, ni siquiera tenéis ese piquito de oro que os encumbró, porque se os ha visto el plumero más pronto que tarde. Sólo hace falta observar los apoyos que os han quedado. Los nulos apoyos, en cuanto a valor se refiere.
Dice muy poco de vosotros que prefiramos, en este país, a los corruptos que a vosotros. Dice muy poco a vuestro favor.
Analizadlo.