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23 de julio de 2020

“Amy» (La chica detrás del nombre)


Fuente de la imagen

Esta noche he visto este documental sobre Amy. Nos deja en muy mal lugar. Aunque es verdad que la suerte que corremos cada uno en la vida es responsabilidad en gran parte de nosotros mismos, y me estoy refiriendo a los caminos elegidos, también necesitamos esa ayuda para no caer en momentos de oscuridad. Esos momentos de oscuridad aparecen siempre. Tarde o temprano. Pueden denominarse éxito mal gestionado, la muerte de alguien importante para nosotros, la soledad no deseada, el vacío existencial de algunas épocas más duras...

Me ha tocado su historia (la de Amy). Como me tocó su muerte en su momento. La muerte de una mujer joven, con talento y perdida. Sola en medio de los focos. ¡Cuántas historias así!

Y cómo necesita el ser humano de una rutina, un orden, una tranquilidad en medio de la incertidumbre. Esa rama a la que agarrarse en momentos de tsunami...

Regreso al saloncito. He recordado a los que se han marchado ya. A los que no volverán a visitarnos. He recordado tantas cosas de estas visitas... 

Sí. Estoy nostálgica esta noche y os dejo una canción. De Amy, por supuesto.

Espero que todos estéis bien. Cuidaos mucho. 


26 de julio de 2011

Amy Winehouse y sus ojos tristes


Quizá, si no fuese tan brillante, no se habría marchado tan pronto...
Feliz viaje dondequiera que vayas, Amy.

No es que yo conociese demasiado la obra de Amy Winehouse. Me había llegado, eso sí, su voz como un chorro de talento tristemente truncado por las drogas, por la juventud infinita, inconsciente, inocente...

Y allí estaban los buitres agazapados oliendo ya desde lejos la sangre; el dinero, en definitiva, que saldría de su cuerpo vivo o, mejor aún, muerto y joven.

Dicen que no supo cabalgar en una sociedad que vive tan rápido que da vértigo. Dicen también que era una mujer cariñosa. Quizá se fue por no saber buscar las compañías adecuadas, los hombres adecuados, y es tan difícil a veces...tan complicado en estos círculos de fama rápida y explotación sin límites...

En tierra de lobos, Amy Winehouse se perdió y una muestra es esta mirada que nos observa desde su guarida de Londres. Allí, escondida del mundo, sus ojos son el fiel reflejo de la tristeza infinita.

No la conocía demasiado en su papel público y, sin embargo, siento su muerte sinceramente. No me pregunten por qué.


5 de julio de 2008

Fama y autodestrucción

Las porras de los últimos meses eran desfavorables a la cantante. ¿Aparecería Amy? ¿Montaría algún escándalo? Cristina, una seguidora de 27 años, momentos antes del concierto rezaba por dentro: "En las citas importantes Amy, cumple", decía mientras agarraba la mano de Maite, una niña de nueve años. A su lado Isabel, de 43, y Judith, de 13. Las cuatro eran la viva imagen de Amy -amplio moño y amplia raya del ojo-. "Molesta que se hable tanto de sus escándalos. Es una bomba, musicalmente hablando".
También lo es personalmente. Terrible y temida Amy Winehouse, tiene 24 años, un novio en la cárcel, problemas de anorexia y un enfisema pulmonar. La cantante británica llegó ayer a Madrid a las 8 de la tarde, para tranquilidad de los organizadores (tras su actuación algunos trataron de mover los hilos para que se quedase en Madrid de farra. No hubo suerte). Las peticiones de su camerino presagiaban tranquilidad. A saber. Jengibre, lima, limón, miel, frutas, yogur y pan de pita y de cebolla. Nada de alcohol. El vaso de vino del que bebió a sorbos pero sin pausa durante su actuación lo traía de casa.
Y es que ayer vimos la mejor cara de Amy, la de una de las grandes cantantes de nuestro tiempo. A las 9 de la noche apareció en el escenario principal con un ajustado vestido y un abismal escote. Atacó con Addicted y Just Friends y el público recuperado de la sorpresa inicial ("Está viva y ha venido", se decía) paró el festival. La heredera de Keith Richards en versión femenina no falló. Una banda consistente la escoltó en una actuación impecable llena de soul y reggae. Y aunque los zapatos de tacón le duraron sólo tres canciones -los sustituyó por unas zapatillas de suela plana- Amy cerró un buen concierto. Sin tirar cohetes.
Fuente: ELPAIS.com