7 de febrero de 2008

El té y sus ceremonias...


Y el enlace que me llevó a esta fotografía...

Sin ceremonia parece que no se saborean de la misma manera; me refiero a cualquiera de los momentos que nos ofrece la vida. Esos momentos buenos, como el que nos deja el vino cuando se pasea por una enorme y hermosa copa antes de calentarnos el cuerpo, y también el alma y la conversación...

Ocurre lo mismo con el té, que ha pasado de ser una bebida a ser tradición de pueblos muy diferentes entre sí. A engalanarse con porcelanas, con el sabor dulce y el sabor salado, con ese ruido de la calles abarrotadas. O con la música de un piano que acompaña la tarde de invierno, en el salón de ese lujoso hotel de Londres en el que puede ocurrir cualquier cosa...

Y es allí dónde los vi. Pasaron horas sin hablarse, sólo mirándose a los ojos y creyendo que ese momento ya lo estaban recordando...

1 comentario:

Campurriana dijo...

Esa pareja que pasó la tarde frente a dos tazas de té de porcelana inglesa, existió. Ese entorno que evocaba momentos de un pasado dorado también...
Y, sobre todo, esa mirada digna de ser inmortalizada para siempre...
Un recuerdo sencillo de un viaje que no olvidaré...