21 de febrero de 2010

Reflexiones de un domingo cualquiera...

Domenico Gnoli
Butaca, 1967
Óleo y sales sobre lienzo. 203*143 cm.

Ha sido un fin de semana de cenas y reencuentros. Cuando uno se da cuenta, ya han pasado meses, o incluso años, desde que ha visto por última vez a amigos a los que quiere a pesar de las distancias a veces inexistentes. Y es que a medida que transcurre el tiempo, uno se encuentra más metido en su pequeño cubículo y es complicado salir de él para compartir de nuevo vivencias, consejos, anécdotas de los últimos tiempos, miedos, preocupaciones y esperanzas. Al final la vida son las personas que han estado ahí siempre a lo largo de los años; sin ellos no seríamos los mismos. Quizá mejores o quizá peores. Nunca se sabe. Pero sin duda, no seríamos los mismos que ahora meditamos en la butaca del salón una tarde lluviosa de un domingo cualquiera...

"Visitando la Gallería Nazionale de Roma, Gnoli repara en una escultura del siglo XIX titulada Dulce Reposo: una mujer joven descansa en un sillón; un tema intimista bastante banal y sentimental. Le da la vuelta y nos invita a compartir su punto de vista. De repente, la escultura se vuelve misteriosa..."

Del catálogo de la exposición Gnoli, 1990.