19 de marzo de 2010

Mi pequeño Museo casero

Parque de atracciones, 1946
Ben Shahn

Atardecer de otoño, 1924
Emil Hansen Nolde


Hombre en la carretera (Ruán), 1884
Paul Gauguin


La pelirroja de la blusa blanca, 1889
Henri de Toulouse-Lautrec

Calle con buscona de rojo (escena callejera berlinesa), 1914-1925
Ernst Ludwig Kirchner

Interior del East Side, 1922 (Litografía)
Edward Hopper


Muchacha cosiendo a máquina, 1923
Edward Hopper


A veces, en las tardes tranquilas de días festivo-caseros, me acerco a los gordos libros de arte que viven en silencio en las estanterías de mi salón. Cuando los abro, multitud de enseñanzas sobrevuelan sus páginas, mostrándome que no es sólo la mezcla de colores lo que puedo ver en ellos, sino mucho más...

Me encanta encerrarme en la habitación y bucear por sus hojas brillantes. También me gusta compartir con vosotros las pequeñas grandes historias de cuadros que, por un motivo u otro, me han llamado la atención.

Fuera hace una tarde muy clara de primavera. Desde este piso alto puedo observar el mar, el arco iris que ahora mismo decora el cielo que poco a poco se está cubriendo de unas nubes llenas de agua, que en cualquier momento explotarán sobre la ciudad de La Coruña.

Y aquí estoy yo disfrutando de este momento especial, caminando en el Museo que me he creado en un momento y con las zapatillas "de andar por casa" puestas. Simplemente, quería contarlo...

Nota: Ni que decir tiene que hace un ratito que ha anochecido...mi paseo por este pequeño gran Museo ha sido más largo de lo que imaginaba...

8 comentarios:

Logio dijo...

Sana costumbre.

Campurriana dijo...

Logio, la verdad es que sí lo es. Al final, algo te va sonando de esa historia pintada...porque en cada cuadro se puede palpar una época, un estado de ánimo, un enamoramiento, una sensibilidad...

Que pases unos felices días.

Cucu dijo...

ufff... ese atardecer de Nolde!!! que maravillaaa!

besito!

Campurriana dijo...

Cucu, sin duda es una maravilla...me gusta también el de nubes de verano de este pintor...con ese mar y ese cielo que casi se confunden...

Felicidades por tu blog. Me encanta.

Douce dijo...

Está muy bien visitar este Museo que no tiene horario de cierre y apertura, en el que no hay que pagar 'entrada' y ni siquiera los jubilados y los niños necesitan descuento:-)

Lo miraré más despacio. La lectura de periódicos, por lo menos de determinadas noticias, no es aconsejable.

Hoy me he pasado por la librería y me he comprando dos libritos de Delibes que no había leído: el de 'La señora de rojo sobre fondo gris" y el "Diario de un jubilado", por lo que me concierne.

Por cierto, he encontrado un Especial sobre Miguel Delibes que tiene buena pinta.

Feliz víspera de Primavera

Campurriana dijo...

Leeré el especial de Delibes y también esos dos libros que mencionas, Náufrago. Ya estamos en primavera y en Galicia nos espera mucha lluvia...

¡Me encanta el agua en los días claros!

Gracias por tu visita. Ya sabes que puedes regresar cuando quieras. Los museos de noche tienen más encanto...en silencio...

Sylvia Otero dijo...

Gracias por compartirlo con los internautas.

Tenés suerte de poder ver el mar desde tu ventana.

Aquí en el Sur es un domingo lluvioso. Lógicamente que si ustedes están entrando en la primavera nosotros siempre estamos en la estación opuesta.

Espero poder disfrutar este año del verano gallego, esperando que no llueva.

Feliz primavera!

Campurriana dijo...

La estación opuesta, Sylvia, también es buena. Cada una de ellas tiene algo que la hace especial y a mí siempre me apetecen todas...aunque debo reconocer que ya tenía mi cuerpo ganas de un poquito de sol y luz...

Dicen que lloverá en verano...aquí por si acaso, siempre hay que llevar un paraguas en el bolso...

Felices días.