27 de diciembre de 2010

Otra despedida: Luis Mariñas

Me acabo de enterar de su fallecimiento y me ha entristecido al considerarle uno de los rostros familiares de la televisión, de los informativos. Recuerdo que me gustaba su serenidad y su cercanía a la hora de enfrentarse a las cámaras. Son sensaciones con las que deseo quedarme...
Lo siento mucho.

Ver noticia aquí.

4 comentarios:

Douce dijo...

Campu,

Ayer, repasando una larga lista de 'despedidas', sentí un variado abanico de pensamientos y emociones...Necesitaría más espacio para ordenarlos y describirlos.

Junto a las más conocidas 'despedidas':Delibes, Salinger, Saramago, Berlanga,Ozores Antonio, Labordeta, Eric Rhomer, Alexander...Me encontré con otros que me habían sorprendido. Por ejemplo el poeta exiliado Carlos Edmundo d'Ory, quizá no demasiado conocido en España y un poema suyo que transcribo:

"Descripción de mi esposa
con acompañamiento
de timbales"

Ella es mi escarabajo sagrado
Ella es mi cripta de amatista
Ella es mi ciudadela lacustre
Ella es mi palomar de silencio
Ella es mi tapia de jazmines
Ella es mi langosta de oro
Ella es mi quiosco de música
Ella es mi lecho de malaquita
Ella es mi medusa dorada
Ella es mi caracol de seda
Ella es mi cuarto de ranúnculos
Ella es mi topacio amarillo
Ella es mi Anadiómena marina
Ella es mi Ageronia atlantis
Ella es mi puerta de oricalco
Ella es mi palanquín de hojas
Ella es mi postre de ciruelas
Ella es mi pentagrama de sangre
Ella es mi oráculo de besos
Ella es mi estrella boreal...

¿De verdad, todos 'desaparecen' lo mismo?
También me ha sorprendido la 'despedida' de Mariñas. Formaba parte de los presentadores de cuando yo veía los telediarios y la tele :-)

Luis Lópec dijo...

Lo siento, también. Saludos.

Campurriana dijo...

Douce, estaba pensando quién era Alexander...ahora caigo: Alexandre...

Pues no. No todos desaparecen "lo mismo". Hay personas que viven después en muchas de sus obras. Es un consuelo que nos dejen en cierto modo su escuela (para bien o para mal porque de todo se debe aprender).

Me gusta el poema. Debo reconocer que no conocía a Carlos Edmundo d'Ory...

Campurriana dijo...

Un saludo, Luis.