22 de febrero de 2013

El progre es guay



Decálogo del Progre de Pro: manual de la "hipogresía" de alfombra roja


Punto uno: el progre siempre tiene razón. Punto dos: en caso de que no la tenga, se aplicará el punto uno. Y como insistas en lo contrario, te partirá el Goya en la cabeza.

Lo hemos visto nuevamente. Hacía tiempo, la verdad. Pero han vuelto. A los revolucionarios de alfombra roja, me refiero. A los parias de la tierra enfundados en Dior, Gucci o Elie Saab. A los defensores del obrero que se enriquecen con las subvenciones que salen del sueldo del obrero. A los mitineros de tarima engalanada y megáfono dorado. Para mí que lo echaban de menos, lo del PP en el Gobierno, digo; me da que a estos y a estas el silencio les sienta muy mal (aunque, paradójicamente, la clara vencedora este año haya sido una película muda).

Les cuesta estar callados delante de un micro; es normal, supongo. Son actores. Lo suyo es actuar; esto es, simular. Vivir otras vidas que no son las suyas, durante un rato; disfrazarse de gente de la calle, de ciudadano común y vulgar, interpretar el papel de pobres con problemas de pobres. Sólo así se entiende que Maribel Verdú, por ejemplo, culpe a "un sistema quebrado, obsoleto, injusto que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos" de todas las desgracias que acontecen diariamente en este valle de lágrimas y suicidios en el que se ha convertido España; y que lo diga sin sonrojarse, después de haber protagonizado Uci, la Hipoteca Feliz, película hipotecaria del Banco Santander, o el taquillazo Las Rebajas de El Corte Inglés, empresa que, por cierto, no permite los sindicatos.

Sólo así se entiende que Candela Peña saque al ruedo la muerte de su propio padre para criticar torticeramente la sanidad pública del PP, cuando su padre murió hace tres años, con ZP. Sólo así se entiende la ristra de ingeniosas bofetadas al pepero Wert en esta gala y tanta caricia silenciosa en galas anteriores, cuando los ministros eran de la cuerda. Es lo que tiene la hipogresía, que da igual lo que sueltes –sea mentira o no; venga a cuento o no- si es contra la derecha; eso lo justifica todo. Todo. Libertad de expresión, lo llama el PSOE. Hipogresía, sólo eso y nada más, diría Poe.

Y ya que estamos, por qué no aprovechar la cosa para hacer un repaso a esto de la hipogresía. Unas simples claves que definen a los progres en general y a los progres de la "cultura" en particular. Una especie de Decálogo del Progre de Pro.

1. El progre siempre está en posesión de la verdad absoluta. Si no piensas como él, no eres de los suyos. Y eso significa que eres un reaccionario, un facha, un ultraderechista, un fascista, un esbirro del imperialismo yanqui, un agente de la autarquía vaticano-sionista, un tonto de los cojones, un asesino y un cerdo capitalista, aunque no llegues ni a mediados de mes. Ya lo avisó Borges: "Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón."

2. El progre odia el capitalismo, pero ama el dinero. Persigue el dinero hasta la extenuación y se niega a reconocerlo también hasta la extenuación. Y si se lo haces notar te llamará cerdo capitalista, facha, etcétera hasta la extenuación. Ya lo dijo Víctor Manuel, cuando le mentaron la bicha ($): "Yo soy comunista, no gilipollas".

3. El progre padece una afección psicológica bipolar relativista-absolutista: por un lado el relativismo moral, intelectual y ético y por otro el absolutismo político. Esto es, sólo el progre tiene legitimidad para gobernar y, por tanto, justificación total para utilizar cualquier arma o método –cualquiera- que le lleve al gobierno o le perpetúe en él.

4. Todo vale en nombre del Progreso, santa palabra. Aunque el progreso vaya hacia atrás. Si el progre mata, roba, destruye, miente, insulta, manipula, corrompe, prohíbe o castiga es siempre por una buena causa: la suya. Bienaventurados los progres porque todo les será perdonado.

5. Atracción total por el totalitarismo. De izquierdas, claro. O islamista. O sea, las dictaduras comunistas y las teocracias fundamentalistas. En definitiva, cualquier sistema de gobierno que destruya la sociedad occidental… en la que ellos viven. Y muy bien, por cierto.

6. El progre lo politiza todo. Todo. Una ideologización permanente y generalizada que infecta cuanto toca: el deporte, el cine, la ciencia, la cultura, la información, el ocio, la moda, la solidaridad, la tecnología, las creencias, la justicia, las costumbres, la educación, la biología, la naturaleza, la comida, el tabaco. Es su arma favorita para llevar cada aspecto de nuestras vidas a su terreno y apropiarse de la razón absoluta a base de demagogia a discreción. Y funciona.

7. El progre es paternalista por naturaleza. O sea, le mueve un crónico complejo de superioridad que le empuja a dirigir las vidas de los demás en todos los ámbitos. Se otorga el derecho a decidir qué es lo mejor para nosotros. Y encima se cree que nos hace un favor. Y lo peor, él no se considera obligado a ejercer lo que proclama: se guía invariablemente por la máxima "Haz lo que yo digo, no lo que yo hago", que tan buen resultado ha dado a progres internacionales como Chomsky, Moore o Gore, auténticos héroes de nuestros progres patrios.

8. El progre es filántropo… con el dinero de los demás. O sea, que se gasta los bienes ajenos para ayudar a las causas en las que el progre cree, las oenegés afines. Ignora, claro, que el altruismo sólo es posible con el dinero propio. Lo suyo no es altruismo, es hipogresismo.

9. El progre es ecologista, pacifista, feminista, jovencista, antiglobalista, protercermundista, gaysista, minoriísta y todo lo que haya en la lista. Es paritario, solidario, dialogante, demócrata de toda la vida, cultísimo, moderno y tiene un gusto impecable. Lucha por la paz universal, la fraternidad planetaria y el mejoramiento social de los humildes. Es alegre y simpático, carismático y romántico. En una palabra, es guay.

10. En definitiva, todas estas ideas se pueden resumir en dos puntos. Punto uno: el progre siempre tiene razón. Punto dos: en caso de que no la tenga, se aplicará el punto uno.

Y como insistas en lo contrario, te partirá el Goya en la cabeza.

PS. Y menos mal que no estaba invitada la efímera Talegón. Una auténtica estrella... fugaz. ¡Pobre! Digo... ¡Progre!

Fuente

Y algo de música...


16 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Bien claro lo has dicho y muy bien se entiende. Tiene narices que tenga que dar yo la razón cuando he sido y sigo siendo de izquierdas pero la verdad es la verdad
Salu2

Sergio DS dijo...

Me gusta mucho la reseña al pie de titular que dice: "Punto uno: el progre siempre tiene razón. Punto dos: en caso de que no la tenga, se aplicará el punto uno. Y como insistas en lo contrario, te partirá el Goya en la cabeza. "

Muy clarificador, no hay nada como contrastar la información, Candela nos lo coló a todos... eso es muy rastrero.

Juan Nadie dijo...

"Hipogresía", estupendo "palabro", muy adecuado.

Juan Nadie dijo...

Estupendo artículo, que dice valientemente las cosas que muchos pensamos y por las que, de vez en cuando, nos llaman "fachas". Nada más lejos de la realidad, naturalmente.

ripley dijo...

es muy facil ser progre de salon. lo de candela peña ha sido una patada en los mismos, sabiendo lo que sabe y soltar aquello de aquella manera a quienes no tenian ninguna responsabilidad.

pues mira que se vayan a cuba o a corea del sur que creo que alli podran decir con entera libertad lo que piensan sobre este mundo que los ha hecho inmensamente ricos y sofisticados.

menudos farsantes. puaj que asco

a mi me han llamado facha por ser trabajador, liberal y amar a España y asesino porque me gustan los toros, todo muy progre, me lo dijo un gay de esos que se derriten, esos que van pidiendo siempre respeto a lo suyo, y llamandonos homofobos a quienes nos molesta la ostentacion y la pluma, en fin a que seguir?

seres simples, que solo saben seguir consignas y bocear dsd el salon de casa mientras mandan a sus hijos quinceañeros con banderitas republicanas y por tanto ilegales a manifestarse y protestar sin saber contra qué, el caso es hacer ruido.

somos muchos mas la diferencia es la educacion y sobre todo la nefasta politica de comunicacion del pp que lo da todo por bueno.

un beso

Douce dijo...

Campu,

Te diré lo que pienso o más bien, siento. Creo que este decálogo o lo que sea, tiene mucho de cierto y así lo veo también, pero trato de no echar más leña al fuego y no siempre lo consigo.

Estamos volviendo a nuestro 'ser natural', es como si lo lleváramos en la sangre.

Te deseo un fin de semana pacífico y lleno de vida, la vida más enriquecida a pesar de todo lo que nos rodea


jose dijo...

Lo clava.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Muy bueno!!!
Un saludo cordial
Asun

Gatopardo dijo...

A la razón del artículo, alfombra roja....

Kpax dijo...

Campurriana, está todo inventado:

La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”

En fin, yo particularmente, no necesito de voceros que me alienten, ha costado, pero ha merecido la pena, la actual basura politica "variopinta" de este pais, y sus fieles acólitos deben de ser barridos con el fin de dar paso a una nueva dimension, más humana, solidaria, comprometida, por que en gran medida la indiferencia ha sido nuestra perdición.

saludos y buen azul¡¡¡¡¡

vegaa dijo...

Hay que tener cuidado de diferenciar a los hipógritas que bien describes con los "progresistas" (que mal me suena esa palabra) sinceros a los que tratan de imitar.

El problema es que se tiende a meter en el mismo saco a todos. Sobretodo por que en éste país somos muy aficionados a la caza de brujas, sea por el motivo que sea.
Si no, dime ¿conoces nombres de "progresistas" sinceros que tengan voz suficiente como para que tenga impacto? No. En su lugar nos viene a la cabeza el obrero de barrio que "de verdad las pasa putas" pero está bien callado y quieto en casa mientras trata de solucionar su problema hipotecario, y al tanto intenta ahorrar para comprarse el último teléfono de moda que le han publicitado hasta en la sopa.
Ese es el "progresista" que gusta en éste país, por que es dócil y manejable, quieto, así, como todos, como la mayoría. El que trate de salir de ahí es culpable.

Es curioso, por que odiamos el individualismo ajeno mientras amamos vivir cada uno en nuestra burbuja y que no venga nadie a decirme qué hacer con mis cosas, ¡coño!

cariman dijo...

La diferencia entre actor español y extranjero es que cuando el extranjero representa un personaje es creíble al 100% mientras que el español es un payaso, los payasos no representan a ningún personaje sino a ellos mismos.
Esta gentuza han conseguido desde hace muchos años que sólo vaya al cine para ver películas extrangeras, no estoy dispuesto a pagar por ver lo que ya mantengo con mis impuestos. Os dejo un enlace para que hagais lo mismo.

http://www.estrenosonlinelatino.com/

Díaz de Vivar dijo...

Progrhez lo llamo yo. Muy ilustrativo y muy buen post.

Campurriana Campu dijo...

Juan Carlos, cito la fuente abajo. No lo he escrito yo aunque sí firmaría estas palabras.

Gracias a todos por aportar más. Los progres están acabados por su incoherencia.

pp dijo...

Progres, fachas, de izquierdas de derechas...
Es que siempre hay que calificar.
Si escribimos en una pared la injusticia que existe, seguro que todos estaríamos de acuerdo. Ahora, si lo firma Bardem o uno del Psoe son unos progres y si lo firma uno del PP, es que es un facha.
A ver cuando aprendemos a quedarnos con las palabras...

Campurriana Campu dijo...

PP, estoy de acuerdo contigo. Sobran las calificaciones. Hoy en día ya no tienen ningún sentido porque, mires por donde mires, se ha desmoronado casi todo.

Disculpen mi tristeza.