19 de julio de 2007

París era una fiesta

Una chica entró en el café y se sentó sola en una mesa junto a la ventana. Era muy linda, de cara fresca como una moneda recién acuñada si vamos a suponer que se acuñan monedas en carne suave de cutis fresco de lluvia, y el pelo era negro como ala de cuervo y le daba en la mejilla un limpio corte en diagonal.
La miré y me turbó y me puso muy caliente. Ojalá pudiera meterla en mi cuento, o meterla en alguna parte, pero se había situado como para vigilar la calle y la puerta, o sea que esperaba a alguien. De modo que seguí escribiendo.
El cuento se estaba escribiendo solo y trabajo me daba seguirle el paso. Pedí otro ron Saint James y sólo por la muchacha levantaba los ojos, o aprovechaba para mirarla cada vez que afilaba el lápiz con un sacapuntas y las virutas caían rizándose en el platillo de mi copa.
Te he visto, monada, y ya eres mía, por más que esperes a quien quieras y aunque nunca vuelva a verte, pensé. Eres mía y todo París es mío y yo soy de este cuaderno y de este lápiz.
Ernest Hemingway. Fragmento de "París era una fiesta".
Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará , vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue.
De una carta de Ernest Hemingway a un amigo (1950).

3 comentarios:

Raíña Loba dijo...

No he leído nada de este hombre, pero no suena mal lo que has puesto.
Por cierto que me encanta la imagen que has elegido :)

Campurriana dijo...

Debo decir que la imagen está puesta pensando en ti...sabía que te iba a gustar...
:)

Raíña Loba dijo...

Muchas gracias nena!!
Un besito