5 de octubre de 2008

Lamentable Violeta

No había escuchado ninguna entrevista suya hasta ayer por la noche. Lo cierto es que no había sentido curiosidad por verla porque, con todo lo que se ha dicho sobre ella hasta ahora, imaginaba a una mujer con una increíble caradura que sabe defenderse bien ante los medios. Me encontré, por el contrario, con una mujer perdida en la inmensidad de la terrible situación que la rodea, una mujer con frases recortadas de las que no podía salir, una mujer que no sabe mentir y que miente, que no tiene inteligencia suficiente o ésta se encuentra ahogada entre manos que la amenazan, que la atan, que la ahogan.

Desde luego que no intento defender semejante actitud lamentable pero realmente yo sí que la vi como una víctima. Una víctima ya no sólo de su pasado, de su forma de ser o de nacer, sino también una víctima de esos periodistas sin escrúpulos que siguen jugando con la gente, que siguen jugando con la miseria de los otros por un puñado de euros y no menos de los que ha ganado ella con todo este espectáculo, con todo este circo que le va a costar muy caro.

2 comentarios:

El Náufrago dijo...

Ví su primera aparición y ya expuse lo que me pareció ella y sobre todo dos de sus 'entrevistadoras' (!).

Ví también el 'cambalache' de la dirección del programa para defenderse de las críticas que había suscitado esa forma de entrevistar que su director y comparsa desviaron en su 'justificación'.

Después de estas dos experiencias me negué a ver más 'ponzoña' periodística. En cuanto a la 'entrevistada' ya he expuesto lo que pienso. Por supuesto creo que necesita una buena cura psicológica, pero al parecer pueden más otras 'cosas'.

Prefiero no emitir más juicios.

Campurriana dijo...

Una cura psicológica muy fuerte. No lo dudes, Náufrago.

Ella se ha metido en el agujero solita y ni una tonelada de euros va a conseguir quitarle lo que se le ha venido encima con este suceso.

En fin. Creo que es una pena y sigo pensando que, en cierto modo, ella es también víctima de todo este circo. El dinero, desde luego, no le traerá la felicidad. Pan para hoy nada más...y mierda para mañana (a estas cantidades televisivas, me refiero)...