12 de abril de 2010

El hombre de la Plaza Mayor de Salamanca

Fuente de la fotografía

Hoy, leyendo el blog de la isla, he recordado una de esas experiencias vividas en mi último viaje a Salamanca. Era nuestra primera mañana en la ciudad y nos estábamos recreando en cada uno de los personajes que vigilan desde sus medallones la Plaza Mayor, dando vueltas una y otra vez y bañándonos de historia; de la historia de nuestro país, de la historia de esta gran ciudad dorada. ¿Y quién es éste? ¿y qué época vistió el de más allá? ¿qué tierras descubrió el hombre de aquí arriba? ¿qué palabras pronunció esta mujer? ¿qué escribió el que se encuentra en la otra esquina? ...

De repente, escuchamos una voz de un señor mayor que decoró con sus palabras las lagunas que nosotros le presentábamos y muchas más. Con el semblante tranquilo explicaba orgulloso sus conocimientos sobre este salón principal de la ciudad, sobre los hombres y mujeres que de una u otra manera decoraron la historia de España, y la decoran. Monarcas, guerreros, capitanes, escritores e, incluso, algún dictador...

Le agradecimos enormemente el tiempo dedicado y su sabiduría. Le agradecimos también ese momento dulce de los viajes que nos había regalado sin apenas darse cuenta. Al final nos contó que, aunque era feliz, él había sido mucho más feliz. Echaba de menos a su esposa, amante de las escapadas como él y amante, en definitiva, de la belleza del mundo que la rodeaba. Pero el hombre no se encontraba solo; nos comentaba que allí vivían sus hijos y siempre iba a comer a casa de alguno de ellos. Le dijimos que tenía que sentirse orgulloso; pudo disfrutar de una esposa a la que quería, puede seguir disfrutando de sus hijos, de sus nietos... Le estaba observando atentamente en la conversación tan dulce, tan íntima, mientras pensaba que es ésa la expresión de satisfacción y nostalgia que debe de producir el orgullo de toda una vida...

8 comentarios:

Douce dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Douce dijo...

Campu,

En esta sencilla/hermosísima entrada, no sabe uno qué apreciar más, aunque con matices distintos: Si el saber 'viajar', la cercanía,el siempre insatisfecho deseo de aprender ("a-prendere" debe significar 'coger' para sí, enriquecerse, añadir más vivencias a la vida), o la sencillez, el deseo de dar, el abrirse con naturalidad a desconocidos, mostrar una vida de felicidad duplicada...

Una hermosa 'historia' a añadir a las muchísmas de que está llena ese 'salón', esa Ciudad, que almacena en su seno miles y miles de historias.

Gracias por hacernos partícipes

Nota: Lo eliminé yo, porque no había puesto el paréntesis en su sitio:-)

Luis Lópec dijo...

Seguiré tu blog con asiduidad. Gracias por todo, paisanuca. Besos.

Douce dijo...

Con la historia de los medallones me has hecho 'ruborizarme' un poco. Aqunque los he contemplado muchas veces, no he hecho una lectura sistemática de todos ellos y me falta mucho que decubrir. Así que he 'traspasado' a la isla la historia de los diferentes personajes.

Seguro que tu cicerone no tenía nada que envidiar a estos textos 'wikisalamanca'.

Esto es como las cerezas:-) Unas cosas llaman a otras

Campurriana dijo...

Náufrago, gracias a vosotros por enseñarme a mirar con mayor detenimiento los lugares que visito...Esta historia la recordaré siempre como parte del viaje...otros hombres muy amables nos ilustraron el paseo por Salamanca pero el que encontramos en la Plaza Mayor era especial...quizá me recordarse a mi abuelo materno con ese carácter castellano y ese físico castellano...

Respecto a tu entrada de los medallones, seguiremos aprendiendo...

Felices sueños.

Campurriana dijo...

Luis, eres bienvenido cuando lo desees. Ésta es tu casa.

El lugar de Luis merece una parada.

Feliz martes...aunque hasta que no me levante mañana para mí seguirá siendo lunes...

Jota Ele dijo...

Estos personajes encierran una gran ternura y sabiduría, Campurriana.

Un homenaje entrañable el que le dedicas.

Un abrazo.

Campurriana dijo...

Lo sucedido aquella mañana, Jota Ele, lo recordaré siempre.

Que pases una buena tarde.