25 de septiembre de 2011

Mi visita a la Mérida nocturna






No llevaba la cámara de fotos en mi paseo nocturno por Mérida. Aunque la hubiese llevado, las fotografías no creo que fuesen mejores que las que hice con el móvil para que me quedase, al menos, un recuerdo dulce y tangible de aquel momento tan especial.

Esta historia comienza con una entrada de ese rincón del náufrago que tanto me gusta. Se habla en ella de la exposición Camerinos y, al margen de la polémica surgida en su momento, quería señalar que terminé viendo parte de la misma y me encantó. Me acordé de los habitantes de esta isla a los que tengo tantas veces presentes (¡muchas gracias!). No sé si era la magia de su lugar de emplazamiento, la noche de una ciudad con un pasado tan rico, la compañía, el calorcito de un paseo a la luz de la luna sin chaqueta o todos estos motivos juntos y, por supuesto, las imágenes expuestas allí.

Quizá es que paseaba simplemente sin pretender nada más. No conocía esta ciudad ni pensaba que iba a aparecerse ante mí el templo de Diana, iluminado como si fuese una aparición divina. Se me pusieron los pelos de punta al darme de bruces con este monumento en un sitio tan sencillo que lo ensalzaba aún más, si cabe. Y la exposición tras él terminó de hacer su cometido: poner la guinda a una noche mágica.

Prometo regresar a Mérida y dedicarle el tiempo que merece.

4 comentarios:

Luis Lópec dijo...

Beso.

Sebastián Navarrete dijo...

A mediados de agosto pasé un fin de semana en esa ciudad que siempre recordaré, la representación de Antígona en el Teatro Romano fue memorable, con cinco minutos de Blanca Portillo en el escenario colosales, puro teatro. Abrazos Campurriana.

Douce dijo...

Celebramos que tu encuentro con Mérida, ese día, a esa hora, con ese clima y esa compañía te haya sorprendido gratamente.

No hay nada mejor que las 'cosas' nos sorprendan positivamente para guardar mejor recuerdo.

Quizá también, terminado aquel rifirrafe desmesurado, hayas podido ver algunas de las fotos de 'Camerinos'.

Las fotos de la noche emeritense a pesar de la 'máquina' hablan pos sí solas.

Gracias por recordárnoslo

Campurriana dijo...

Luis, otro para ti.
;)

Yo también estuve por esas fechas, Sebas. ¡Qué lugar tan especial!. Me hubiese encantado ver algún espectáculo pero sólo estuvimos una noche...

Náufrago, las fotografías a la luz de ese templo eran, si cabe, aún más bonitas...Me acordé de vosotros. Nunca creí verlas en Mérida...
:)

Gracias a todos.