17 de noviembre de 2011

Leído en algún rincón de alguna pared de algún hospital...

El Árbol Confundido

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y realizados.

Todos vivían alegres en el jardín, excepto un árbol que estaba profundamente triste. EI pobre tenía un problema existencial: ”No sabía quién era."

- Lo que te falta es concentración - le decía el manzano- si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. “¿Ves qué fácil es?”

-No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y “¿Ves qué bellas son?”

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás se sentía cada vez mas frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamo:

-No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución: “No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas...Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior."

Y dicho esto, el búho desapareció.

“¿Mi voz interior…? Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?” Se preguntaba el árbol tratando de comprender las palabras del búho, cuando de pronto, comprendió".

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

“Tu jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tu grandeza y fortaleza serán inspiración para todos los que te vean.. Tienes una misión: Cúmplela".

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto lleno su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuantos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer? ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar. El secreto está en saber encontrarlo...

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En los hospitales se aprenden tantas cosas...Puede ser que la sensibilidad esté más a flor de piel, puede ser que el sentido de la vida se perciba más claramente con la fugacidad de ésta, incluso llegando a los cien años...
Pero lo más positivo de estos lugares es la humanidad que se respira en ciertos rincones de los mismos; en las familias que se conocen, en la fuerza para seguir adelante a pesar de todo, en el apoyo, las sonrisas, el amor incondicional, la amistad verdadera, la serenidad TAN importante en momentos TAN delicados...

De repente, Campu ha vuelto a creer en el ser humano.

10 comentarios:

Marilyn Recio dijo...

Hermosa entrada, un placer leerte. Ciertamente en los hospitales se encuentran personas maravillosas con un sentido de vocación de servicio y abnegacion increible.
Te sigo. Hasta muy pronto!

Sawabona!

TORO SALVAJE dijo...

Me alegro por ti.
Lo que daría yo por creer lo mismo.

Y he visto hospitales y no he visto eso.

Será que miro mal.

Besos.

Ángel dijo...

Tan sólo tendríamos que continuar y aplicarlo a la vida diaria, empezando por nosotros mismos. Tan sencillo como parece y lo complicado que lo hacemos.
Excelente entrada
Un abrazo

Amio Cajander dijo...

Campu ya creía en en ser humano, pero se habia olvidado de que eso era ser su roble.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En los hospitales se mide la verdadera dimensión del ser humano.

Douce dijo...

A veces es que el 'Búho' tarda un poco en venir. Debe de estar muy ocupado. Pero mientras tanto no conviene que preguntemos al manzano, al rosal, o al sauce qué es lo que tenemos que ser nosotros.

Somos un poco cabezones y la respuesta está ya dentro nuestro y no nos habíamos enterado.

A veces en los hospitales se aprenden muchas cosas. Es cuestión de encontrar un buen 'libro', no siempre se encuentra es cuestión de abrir los ojos de dentro.

A los de la isla nos ha gustado eso que has 'leído en un rincón de alguna pared de algún hospital'

En hora buena.

Isabel Barceló Chico dijo...

Un sabio consejo el que dió la lechuza - no en vano era el ave consagrada a Minerva, diosa de la sabiduría -. No hay como escuchar el propio corazón para lograr tener una vida plena. Y también es importante prestar oidos a los consejos de los sabios. Un abrazo.

Anónimo dijo...

He escuchado esta canción...
http://www.youtube.com/watch?v=OmLNs6zQIHo&feature=results_video&playnext=1&list=PL967DDCD210FE38B5

...y me he acordado de ti. He abierto tu blog y me he encontrado con tu maravilloso roble que, por fin, encuentra el sentido de su vida.

Es una pena que en los malos momentos es cuando uno comprende más las pocas cosas importantes que hay en la vida. Y que, en esos momentos, es cuando uno descubre quién, de verdad, está a su lado. Y a veces también, los extraños se convierten en grandes amigos y los amigos en verdaderos extraños.

Hoy me han venido muchos recuerdos a la cabeza y lamentablemente tengo que decirte que no todos aprenden de los malos momentos. A mí, los malos momentos no me reconciliaron con la humanidad, más bien todo lo contrario. Pero tengo que agradecerle a los malos momentos la oportunidad que me dio de saber quién estaba a mi lado. y también tengo que agradecerle a los malos momentos esa dosis de humanidad que sí vi en alguna gente de mi alrededor.

Mucho ánimo Campu. Un fuerte abrazo. Eva

Ricardo Miñana dijo...

No conocía ese texto, ha sido un bonito relato, que refleja las cualidades humanas, gracias por compartir.
feliz fin de semana.
un abrazo.

Campurriana dijo...

Gracias a vosotros por compartir.
Es cierto que no es oro todo lo que reluce en relación a los comportamientos del personal que trabaja en los hospitales pero yo me quedo con esas acciones de generosidad, de profesionalidad, de discreción, de cariño...por parte del personal sanitario, por parte de las personas que acompañan a los pacientes y, sobre todo, con el comportamiento de muchos pacientes que con su fortaleza nos dan una lección a todos. Una no; MUCHAS.

He pasado días complicados pero ahora vuelvo a encontrarme fuerte y eso...LA VIDA SIGUE..

Gracias.